{"id":5155,"date":"2024-04-03T15:53:00","date_gmt":"2024-04-03T18:53:00","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=5155"},"modified":"2024-04-03T16:17:43","modified_gmt":"2024-04-03T19:17:43","slug":"fragmentos-de-gezhonggeyangde-por-sergio-salamanca","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2024\/04\/03\/fragmentos-de-gezhonggeyangde-por-sergio-salamanca\/","title":{"rendered":"Fragmentos de\u00a0Gezhonggeyangde\u00a0\u2013 Por Sergio Salamanca"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400;\">Andante grazioso\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La pr\u00f3xima vez que te vea en Macao, amigo, me cuentas la historia<br \/>\ncompleta de nuestra infancia, no tengo recuerdos muy v\u00edvidos de<br \/>\nlas cosas que sol\u00eda hacer a los lugares a los que sol\u00eda ir y de c\u00f3mo,<br \/>\nliteralmente, sol\u00eda perderme en Macao, me gusta pensar en esa<br \/>\n\u00faltima vez que estuve all\u00e1 y porfiadamente tu perro no te dej\u00f3<br \/>\ncontar las dolencias que le pasaban a tu coraz\u00f3n, espero que ya no<br \/>\nduela tanto&#8230; o si quieres escribirme &#8230;mis d\u00edas son tan quietos y en<br \/>\nsilencio ac\u00e1, que tus cartas las leer\u00eda animoso saltando por la casa<br \/>\npese a que me escribas con el coraz\u00f3n en la mano, perdona amigo,<br \/>\na veces pienso que tu perro nos hizo un favor al interrumpirnos esa<br \/>\ntarde, pero no me hagas caso, parece que la botella de gin que me<br \/>\nregalaste ya me tom\u00f3 por sorpresa \u00bfte puedo decir que el diablo a<br \/>\nveces me viene a cobrar deudas de los a\u00f1os que ya no me<br \/>\nacuerdo?<br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">No, prefiero dejarte con los versos de Zhuang, que me ayudan a<br \/>\nsalir cuando mi cuerpo no puede y con la imagen de esta criatura<br \/>\nque tienes de amigo; sentada en el sill\u00f3n, congraci\u00e1ndose con las<br \/>\nvibraciones de las moscas.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Una palabra*\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Murmura un rato<br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">afuera de tu casa<br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">crea un espacio<br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">y cruza ese espacio \u00a1ahora!<br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">lo que queda para ti<br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">es s\u00f3lo para ti.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Zhuang Ye*<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfEstamos haciendo lo conveniente?\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Para Robert Walser\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cAlgo se ha roto\u201d Todo est\u00e1 bien dec\u00eda despu\u00e9s creyendo aliviar a sus<br \/>\ndisc\u00edpulos. Cuento corto del maestro, siempre fue su miedo a no saber<br \/>\ncambiar una ampolleta, y hacer que tu maestro enfrente su miedo es<br \/>\ndejarlo solo, y a oscuras; como estar\u00e1 sin respuesta a sus mandatos,<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">y sin saber c\u00f3mo cambiar la ampolleta&#8230; se ver\u00e1 obligado a tantear<br \/>\nalucinadamente una soluci\u00f3n, hay que observarlo bien, por amor a la<br \/>\nburla, hay que ocultarse para ver la idiota cara del hombre contemplativo<br \/>\n\u2013\u00a1Escondidos!\u2013 Y los disc\u00edpulos se esconden, formando en fila una larga<br \/>\nsonrisa en silencio, cuando de pronto el maestro confiesa: \u201cAlgo romp\u00ed\u201d.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Follet\u00edn del pueblo\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">6 segundos bastaron.\u00ab\u00bfCu\u00e1l es la esencia de los verdaderos artistas?\u00bb<br \/>\nCon el puro en la boca y manejando sin entender la pregunta el escritor<br \/>\nse queda pensando en el parecido del entrevistador con su hermano<br \/>\nmuerto, hace unas semanas le hab\u00edan otorgado el Toyota por ser el<br \/>\nrostro de la marca, que ahora el poste de luz dejaba destrozado y<br \/>\nsaliendo ilesos de los restos, ambos se ayudan, sacuden sus ropas y<br \/>\nvuelven caminando al pueblo para contar la an\u00e9cdota en el bar. \u00ab\u00bfC\u00f3mo<br \/>\nfue que se salv\u00f3?\u00bb Y el escritor escribe un informe que publican en el<br \/>\nfollet\u00edn del pueblo: \u00abCon un auto como este, uno puede sobrevivir a<br \/>\ncualquier accidente\u00bb. Cosa que a los d\u00edas recibe las llaves de su nuevo<br \/>\nToyota.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Lo m\u00e1s lento posible\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Abandonar mi dolor de cabeza, y tomar mi bast\u00f3n, o caminar con dolor<br \/>\nde cabeza, pero caminar con bast\u00f3n, entonces camino hacia el fuego,<br \/>\nque del fuego escolto calor, calor y luz, y me inclino a escribir el discurso<br \/>\nde la inauguraci\u00f3n del Castillo. Y si Dios, y la asamblea del castillo le<br \/>\ndan el peso debido a este discurso, tambi\u00e9n lo recitar\u00e1n al a\u00f1o<br \/>\nsiguiente, como aniversario, puesto que la idea original (se me ocurri\u00f3 el<br \/>\notro d\u00eda cuando me llevaba la cuchara a la boca) es que el discurso<br \/>\ndiscurra por 300 a\u00f1os m\u00e1s, pretenciosa idea la m\u00eda lo s\u00e9, pero qui\u00e9n<br \/>\nsabe cu\u00e1ntas voces van a recitar mi discurso con recelo, esperando que<br \/>\notro discurso derroque mi discurso, lo invalide o lo haga ver enclenque;<br \/>\nenclenque en comparaci\u00f3n con la justa construcci\u00f3n medieval, pero<br \/>\nesto ya lo hab\u00eda pensado yo (cuchara en la boca) cuando me dignaba a<br \/>\ntragar y no tragu\u00e9, y con el arroz conglomerado en la boca dije la idea<br \/>\nen el acto: \u201cque el discurso sea un mantra\u201d y el arroz sali\u00f3 esparcido por<br \/>\ntodo el mantel, de modo que a mi hambriento gato no le llev\u00f3 mucho<br \/>\ntiempo comerse todos los granos de arroz dispersos en la mesa.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Qui\u00e9n atestigua por el testigo\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Elocucionistas difieren sobre si debiese haber breve pausa despu\u00e9s de<br \/>\nque el objeto de una afirmaci\u00f3n&#8230;o simplemente silencio a no ser que la<br \/>\np\u00e1gina sea un plan, en el que cualquier s\u00edmbolo por muy simple silueta;<br \/>\nraya, s\u00edlaba adquiera un relieve tal que el punto de vista se pueda<br \/>\nrecortar y te vayas a casa con tu souvenir. Elocucionistas difieren con<br \/>\ntanta impaciencia letrada que como fin \u00faltimo sus lenguas s\u00f3lo tocan sus<br \/>\ndientes. Elocucionistas se sienten vac\u00edos&#8230; como guantes de cuero donde<br \/>\nno hay invierno que calce una mano friolenta, vac\u00edos y no en vano los<br \/>\nguantes (Elocucionistas) cuelgan a la espera de una sola condici\u00f3n, el<br \/>\nfr\u00edo. M\u00e1s condiciones ser\u00eda ya ponerse tontos; enguantarse las manos y<br \/>\natajar el calor.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Gezhonggeyangde\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfQui\u00e9n? la caligraf\u00eda de mi firma en la dedicatoria piadosa de lo que me<br \/>\nva dictando el fan \u00bfTengo que ufanarme con lo bien que se me da mandar<br \/>\nlo que no me importa a la mierda? Respira, rel\u00e1jese me ense\u00f1a Natascha<br \/>\ncon su mano enguantada en mi ingle convenci\u00e9ndome de que mi \u00edmpetu<br \/>\nse ve mejor en la almohada, roncando, y con el cord\u00f3n de su guante<br \/>\noscilando sobre mi erecta y creciente manera de poner atenci\u00f3n, se<br \/>\napart\u00f3 como una estrella de cine entre las sillas d\u00e1ndome la espalda<br \/>\nmientras se sacaba los guantes que eran lo \u00fanico que la manten\u00edan con<br \/>\nropa en este mundo y matemos este momento como se debe \u00bfc\u00f3mo se<br \/>\ndebe? me pregunta Natascha haci\u00e9ndose la flor de loto, burlesca y<br \/>\nrisue\u00f1a, espl\u00e9ndida en tetas la flor de loto se abre esparcida en la silla<br \/>\n\u00bfes la \u00fanica manera de maniatarme? Respira, me dice, pareces una<br \/>\ncari\u00e1tide exponiendo todo el peso de su arte, una huesuda prostituta, en<br \/>\ntraje azul, se dispone a dejarme para siempre, balanceando una pierna<br \/>\nmientras se contempla en el espejo dorado para salir a tocar timbres&#8230;<br \/>\nCulo peludo, s\u00f3lo tienes tus palabras, culo peludo, vuelvo ma\u00f1ana en la<br \/>\nma\u00f1ana culo peludo y espero que hayas pagado y empacado, besito en la<br \/>\nfrente, m\u00fasica triste, o m\u00fasica de cuna, si quieres, pero no salga de vodka<br \/>\nque no voy de recogemuertos \u00bfescuch\u00f3? Natascha cierra la puerta,<br \/>\ncartera colgando, m\u00fasica triste a m\u00fasica de ascensor, menea la pierna por<br \/>\nun poco de paciencia en el espejo pesta\u00f1ea su belleza tantas veces antes<br \/>\nde llegar al piso 1, lo m\u00e1s seguro, piensa riendo encolmilladamente, es<br \/>\nque mi viejito se va arrastrar pantalones abajo hacia el enorme espejo<br \/>\npara mirarse de espaldas, y revisar si tiene o no el culo peludo.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por\u00a0<strong>Sergio Salamanca<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>De:<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-5156\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/WhatsApp-Image-2024-04-03-at-15.38.41.jpeg\" alt=\"\" width=\"696\" height=\"522\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/WhatsApp-Image-2024-04-03-at-15.38.41.jpeg 800w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/WhatsApp-Image-2024-04-03-at-15.38.41-300x225.jpeg 300w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/WhatsApp-Image-2024-04-03-at-15.38.41-768x576.jpeg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 696px) 100vw, 696px\" \/><\/span><\/p>\n<p>Sergio Salamanca<br \/>\n<span style=\"font-weight: 400;\">Gezhonggeyangde<br \/>\n<\/span>Litoral Dark<br \/>\nArgentina<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Andante grazioso\u00a0 La pr\u00f3xima vez que te vea en Macao, amigo, me cuentas la historia completa de nuestra infancia, no tengo recuerdos muy v\u00edvidos de las cosas que sol\u00eda hacer a los lugares a los que sol\u00eda ir y de c\u00f3mo, literalmente, sol\u00eda perderme en Macao, me gusta pensar en esa \u00faltima vez que estuve [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":5157,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[7],"tags":[],"class_list":["post-5155","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-poesia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5155","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5155"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5155\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5163,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5155\/revisions\/5163"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5157"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5155"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5155"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5155"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}