{"id":5100,"date":"2024-03-11T16:22:22","date_gmt":"2024-03-11T19:22:22","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=5100"},"modified":"2024-03-11T16:40:45","modified_gmt":"2024-03-11T19:40:45","slug":"sobre-la-luna-la-historia-sobre-piensa-y-repite-de-camilo-brodsky-por-rodrigo-arroyo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2024\/03\/11\/sobre-la-luna-la-historia-sobre-piensa-y-repite-de-camilo-brodsky-por-rodrigo-arroyo\/","title":{"rendered":"Sobre la luna, la historia \u2013 Acerca de Piensa y repite, de Camilo Brodsky \u2013 Por Rodrigo Arroyo"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfCu\u00e1les tres cosas no se pueden hacer nunca?<\/span><\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">Olvidar. Guardar silencio. quedarse solo.<\/span><\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Muriel Rukeyser<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u201c\u00bfHay algo que valga la pena decir sobre un texto antes de lanzarse a su lectura?\u201d, pregunta Juan Manuel Silva Barandica, reflexionando sobre el rol o sentido del pr\u00f3logo, precisamente en el pr\u00f3logo<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">a su traducci\u00f3n de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Los lenguajes mueren como los r\u00edos<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, de Carl Sandburg. Qu\u00e9 podr\u00eda decir entonces antes de lanzarme<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">sobre este libro de Camilo Brodsky, antes siquiera de componer ese trazado con que damos cuenta de una lectura. Leo la contratapa y desde ella regreso a Sandburg \u2013entrampado en cierto modo en la cita inicial\u2013; en ella Carlos Soto Rom\u00e1n se\u00f1ala que (refiri\u00e9ndose a la poes\u00eda de Brodsky): \u201cla literatura es una forma de vida y esa forma es indefectiblemente pol\u00edtica\u201d. Pienso entonces, m\u00e1s que en los oficios y el activismo del poeta norteamericano, en la madre, el hijo o el obrero, en todos aquellos en quienes se fija, rompiendo con el utilitario velo de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">las masas<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, pero sin abandonarlo del todo, \u00bfpor qu\u00e9? Tal vez porque si hay algo que emparenta a Sandburg y Brodsky, es el continuo uso de la sin\u00e9cdoque (cabr\u00eda pensar, aqu\u00ed, que otra figura ret\u00f3rica har\u00eda posible una po\u00e9tica o una reflexi\u00f3n ante lo tremendo que es, en cierto sentido, la imposibilidad de pensar el mal en t\u00e9rminos igualmente totalitarios), particularmente en lo que refiere a esa literatura que no podemos no entender sino como una forma de vida. Aquella que, comprometida, reafirma su sintaxis a partir del nexo que existe entre el lenguaje y la conciencia hist\u00f3rica. Es decir, las personas que aparecen, tanto en los poemas de Sandburg (cabr\u00eda se\u00f1alar que el libro al que me refiero inicialmente es una antolog\u00eda) como de Brodsky, nos revelan y confirman, a partir de las experiencias de cada poema, aquello que se\u00f1al\u00f3<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">Susan Buck-Morss: \u201c<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Aisthisis <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">es la experiencia sensorial de la percepci\u00f3n. El campo original de la est\u00e9tica no es el arte sino la realidad, la naturaleza corp\u00f3rea, material\u201d. De ah\u00ed que, desde lo particular se pueda hablar de una pluralidad, siendo ese pensamiento colectivo algo que difiere totalmente de una poes\u00eda hecha para las masas, como podr\u00eda reduc\u00edrsele, ingenuamente.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La po\u00e9tica de esta escritura, y que claramente podemos apreciar en esta antolog\u00eda, comprende una forma de entender la literatura y la realidad, que se reitera y podemos reconocer a partir de situaciones concretas, detalles si se quiere. Si tuvi\u00e9ramos que explicar este procedimiento, bastar\u00eda quiz\u00e1 con recurrir a ella misma. Y es que a partir del poema \u201cUlrike mira con los ojos entornados al zelota\u201d (donde ense\u00f1a el desconcierto del zelota, ante el v\u00ednculo indisoluble que lo une con la Baader-Meinhof, o fracci\u00f3n del Ej\u00e9rcito Rojo) podr\u00edamos extender dicho desconcierto al lector, a partir del fen\u00f3meno Baader-Meinhof, que opera como una ilusi\u00f3n, en la cual creemos ver nuevamente y en distintos lugares \u2013reiteradamente\u2013 aquello que vimos solo una vez. Es decir, una po\u00e9tica que, m\u00e1s all\u00e1 del trance de la ilusi\u00f3n, ense\u00f1a su cariz pedag\u00f3gico, y en la cual, asemej\u00e1ndose a la teor\u00eda del distanciamiento de Brecht, evita la identificaci\u00f3n con el poema, por parte del lector.\u00a0\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En ese sentido, y lejos de la identificaci\u00f3n, la realidad adquiere un nuevo filo, que hiere en lo profundo, pues se asienta en la imaginaci\u00f3n, desde donde nace un desgarro que nos atraviesa completamente, como le ocurre al imaginar a sus hijas \u201creventadas sobre el suelo polvoriento\u201d como habr\u00e1 ocurrido con tantas ni\u00f1as sirias, en el poema \u201c59 misiles BGM.109 Tomahawk\u201d.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Otro aspecto a considerar en la lectura es el formato de esta entrega, el de la antolog\u00eda, interesante no solo por las caracter\u00edsticas del mismo ni del \u201cmercado\u201d editorial chileno y sus tirajes limitados (proporcionales a su consumo, por qu\u00e9 no decirlo) que propician estas pr\u00e1cticas y nos dan la posibilidad de conocer, en cierto modo, el recorrido de una escritura (lo que al mismo tiempo ense\u00f1a una pregunta a contrapelo, \u00bfhasta qu\u00e9 punto la academia o el mercado a\u00fan son polos que marcan el derrotero est\u00e9tico o de sentido de la producci\u00f3n po\u00e9tica?, dificultando el surgimiento de est\u00e9ticas y voces diferentes y distantes), sino porque nos ofrece una panor\u00e1mica sobre los diversos registros que un autor desarrolla en el tiempo; en el caso de esta escritura en particular, nos permite apreciar el arqueo del que habla Carlos Henrickson en el ep\u00edlogo de este libro, uno que nos permite pesquisar esa \u201cpersistencia en el afecto\u201d, o \u201cmirada que rescata a los ca\u00eddos\u201d y que, al mismo tiempo, ense\u00f1a aquello que Sorel consignara en la cuarta edici\u00f3n de \u201cReflexiones sobre la violencia\u201d, es decir, que \u201cNada se hace sino por la violencia. S\u00f3lo hace falta que se ejerza, no ya de arriba abajo, como anta\u00f1o, sino de abajo arriba\u201d.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>*<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cUna de las cuestiones que se deben tener en cuenta al estudiar una obra po\u00e9tica es, precisamente, su relaci\u00f3n con el folklore\u201d se\u00f1al\u00f3 Nadiezhda Mandelstam. M\u00e1s all\u00e1 de indagar en la ra\u00edz germ\u00e1nica del t\u00e9rmino folklore, me detendr\u00e9 en aquella que deriva del saj\u00f3n Folk-Lore, que quiere decir, el conocimiento del pueblo. Y no porque esta po\u00e9tica asuma su existencia, qu\u00e9 decir de alguno en particular, menos a\u00fan, siguiendo a Badieu, que este implique \u201cun sustantivo en s\u00ed mismo progresista\u201d. \u00bfCu\u00e1l es, entonces, el v\u00ednculo o conocimiento del pueblo, que presenta esta escritura? si es posible preguntarse algo as\u00ed, luego de lo anteriormente se\u00f1alado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">M\u00e1s que una posible respuesta, encontramos un v\u00ednculo en el poema \u201cApuntes sobre el rostro de los desaparecidos\u201d, donde repara en la condici\u00f3n de visibilidad de ciertos rostros, lo que no es otra cosa sino un discurso, en palabras de Osvaldo Fern\u00e1ndez, \u201cun discurso que emana del poder dominante e impone dicho poder como lo natural y evidente\u201d; de ah\u00ed entonces la dimensi\u00f3n que adquiera uno de los versos del mencionado poema, refiri\u00e9ndose al procedimiento por sobre el resultado, cuando piensa en esos rostros y \u201cLos carteles en que estamos acostumbrados a verlos\u201d. Y es que dicho verso nos da cuenta no solo del origen de esas im\u00e1genes, sino del impacto de su raz\u00f3n de ser, de la resignaci\u00f3n o angustia ante la injusticia que se hace visible en dicha materialidad. Y como esos carteles ense\u00f1an, m\u00e1s all\u00e1 del rostro, el silencio, la omisi\u00f3n y la violencia que les rodea. Como si el tiempo fuera una distop\u00eda, ese verso nos lleva a pensar en la historia de Chile a partir de lo que estamos acostumbrados a ver, y que, por extensi\u00f3n, nos lleva a ver aquello por venir, en un ejercicio cuya dificultad, salvo excepciones que resultan epis\u00f3dicas, no representa un esfuerzo mayor.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El poema por momentos opera, como si se tratara de una \u00e9cfrasis, en la cual vemos un grito ante el desgarro, ya sea por los desaparecidos, por Sergio Tormen, Ethel Greenglass, Julius Rosenberg, Jos\u00e9 Araya y tantos otros, presentes no en este volumen sino en el ideario sensible e intelectual de Brodsky. Lo que, por un lado nos lleva a pensar en que \u201cA menudo cae la gente muerta en las calles \/ y all\u00ed se queda \/ muerta\u201d, y por otro, espec\u00edficamente en esa \u201clengua muerta pero lengua al fin\u201d del poema \u201cEl lat\u00edn de los obreros\u201d, que nos traslada fuera del poema, a pensar en dicha pluralidad, lo que en cierto modo significa, siguiendo a Freud, que \u201cLa escritura es, originalmente, el lenguaje del ausente\u201d. Es as\u00ed que esta escritura se emparenta con aquellas formas de expresi\u00f3n como la gr\u00e1fica, la pintura y la escultura, disciplinas que hist\u00f3ricamente han asumido la tarea de hacer frente y dar forma a las ausencias.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Cu\u00e1l es la percepci\u00f3n que tenemos de esos rostros, qu\u00e9 hacemos con ellos, nos pregunta esta escritura, es acaso su origen el que habr\u00eda de conmovernos, sumergirnos en una historia que no es sino pura continuidad.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>*<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Si tuviera que dar cuenta del sentido de esta antolog\u00eda, es decir, de la escritura de Camilo Brodsky, quiz\u00e1 no podr\u00eda salir de una pregunta, y me limitar\u00eda a pensar si es acaso posible repetir algo cuando, sin narraci\u00f3n y experiencia, se nos confunde la historia con aquello que avizoramos como in\u00e9dito. Ahora bien, quiz\u00e1 deber\u00eda haber iniciado este p\u00e1rrafo citando a Tabarovsky, pues como se\u00f1ala, \u201cal fin y al cabo, la pregunta que sobrevuela m\u00e1s all\u00e1 de toda escritura; es la frase que la antecede y la sucede, la pregunta definitiva, la verdadera experiencia literaria: la pregunta por <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">c\u00f3mo vivimos<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201d. Pregunta que la escritura de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Piensa y repite<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> responder\u00eda as\u00ed: \u201cno hace falta \/ llegar a ninguna parte\u201d. Porque ella no apuesta al futuro sino a la posibilidad de una pol\u00edtica con historia, aquella que nos permita pensar, incluso en el poema, como una de las formas con que podemos crear una irrupci\u00f3n en el presente.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cIntu\u00ed una enorme luna el\u00e9ctrica colgando sobre \u00e9l\u201d, escribi\u00f3 Camilo Brodsky, aludiendo al puente de Brooklyn, en su poema hom\u00f3nimo; y bueno, tal vez dicho verso me permita una observaci\u00f3n final un tanto fuera de lugar, pero que, tengo la impresi\u00f3n, permea estas p\u00e1ginas. Y tiene que ver con el lugar y el sentido de las hijas, m\u00e1s all\u00e1 del poema y la escritura. Para entender esto, tengo que dejar aqu\u00ed, al final, los versos que lo explican y resuenan en el poema de Brodsky, me refiero a aquellos de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Esp\u00edritu del 76<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, de William Carlos Williams:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Su padre<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">construy\u00f3 un puente<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">sobre<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">el r\u00edo Chicago,<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">ella en cambio<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">construy\u00f3 un puente<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">sobre la luna.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Quilpu\u00e9, verano del 2024<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por\u00a0<strong>Rodrigo Arroyo<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sobre:<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-large wp-image-5101\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Piensa-y-repite-1170x1883-3355835724-636x1024.jpeg\" alt=\"\" width=\"636\" height=\"1024\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Piensa-y-repite-1170x1883-3355835724-636x1024.jpeg 636w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Piensa-y-repite-1170x1883-3355835724-186x300.jpeg 186w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Piensa-y-repite-1170x1883-3355835724-768x1236.jpeg 768w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Piensa-y-repite-1170x1883-3355835724-954x1536.jpeg 954w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Piensa-y-repite-1170x1883-3355835724.jpeg 1170w\" sizes=\"auto, (max-width: 636px) 100vw, 636px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Piensa y repite<br \/>\nCamilo Brodsky<br \/>\nEditorial Aparte<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp; \u00bfCu\u00e1les tres cosas no se pueden hacer nunca? Olvidar. Guardar silencio. quedarse solo. Muriel Rukeyser &nbsp; \u201c\u00bfHay algo que valga la pena decir sobre un texto antes de lanzarse a su lectura?\u201d, pregunta Juan Manuel Silva Barandica, reflexionando sobre el rol o sentido del pr\u00f3logo, precisamente en el pr\u00f3logo a su traducci\u00f3n de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":94,"featured_media":5102,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[7,443],"tags":[],"class_list":["post-5100","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-poesia","category-resena"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5100","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/94"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5100"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5100\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5105,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5100\/revisions\/5105"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5102"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5100"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5100"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5100"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}