{"id":5093,"date":"2024-03-05T16:18:58","date_gmt":"2024-03-05T19:18:58","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=5093"},"modified":"2024-03-05T16:20:06","modified_gmt":"2024-03-05T19:20:06","slug":"un-eco-de-gratitud-pensamos-que-las-dedicatorias-debian-ser-felices-por-jocelyn-zavala-alegria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2024\/03\/05\/un-eco-de-gratitud-pensamos-que-las-dedicatorias-debian-ser-felices-por-jocelyn-zavala-alegria\/","title":{"rendered":"Un eco de gratitud: pensamos que las dedicatorias deb\u00edan ser felices \u2013 Por Jocelyn Zavala Alegr\u00eda"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">DEDICO ESTE LIBRO A KEATS (\u00bfFUISTE T\u00da QUI\u00c9N ME DIJO QUE KEATS ERA M\u00c9DICO?) SOBRE LA BASE DE QUE UNA DEDICATORIA DEBE SER DEFECTUOSA PARA QUE UN LIBRO SIGA SIENDO LIBRE Y POR SU CAPITULACI\u00d3N GENERAL ANTE LA BELLEZA, <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">escribi\u00f3 Anne Carson en las p\u00e1ginas que inician <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La belleza del marido. <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">As\u00ed, en may\u00fascula, las palabras a Keats funcionan como el catalizador de una obra que cuenta la historia de un matrimonio que se desmorona. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El ensayo ficticio en 29 tangos<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> se trenza con los versos del poeta ingl\u00e9s que, contradictoriamente, en su breve paso por la vida producto de la tuberculosis, jam\u00e1s contrajo matrimonio. Sin duda un quiebre entre el texto preliminar y el contenido, donde la presencia de este homenaje permite ahondar en el argumento y conectar el relato con ideas acerca de la belleza, el amor, la nostalgia, la tragedia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Que las dedicatorias deber\u00edan ser siempre l\u00edneas felices, pens\u00e9 una vez, alimentada por la idea de que hay algo de satisfacci\u00f3n al redactar: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201c<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">A mis profesores, a mi madre, a Dio<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">s\u201d<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, gratitud que pocas veces se vislumbra en los territorios de la escritura universitaria. Algunos de mis fragmentos favoritos de las tesis elaboradas por los estudiantes de pre grado corresponden a estas frases<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">: \u201c<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">Este trabajo no hubiera sido posible sin el incondicional apoyo de mis amigas<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201d<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Leo, mientras me parece que ser\u00e1n algunas de las escasas palabras de las 90 p\u00e1ginas siguientes que me tocar\u00e1 evaluar, en la que se hallar\u00e1 tal vez no una escritura jubilosa, ni mucho menos euf\u00f3rica, pero s\u00ed algo m\u00e1s desprovista de la frustraci\u00f3n que, por razones obvias, habita en los documentos acad\u00e9micos. La dedicatoria en este caso opera de una manera casi tan intrigante como lo es en Carson.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Hace no mucho en una entrevista, Mar\u00eda Negroni afirm\u00f3: \u201cNo hay escritura sin descenso a los infiernos\u201d (El Espa\u00f1ol, 2023). Esta declaraci\u00f3n echa por tierra la premisa inicial, a trav\u00e9s de la confirmaci\u00f3n de la alta carga emotiva en la producci\u00f3n literaria. La dicha podr\u00eda resultar esquiva. Dan cuenta de ello la infinidad de dedicatorias que nos remiten a experiencias desgarradoras: \u201cA la memoria de Melina Romero y Araceli Ramos\u201d, como escribi\u00f3 Dolores Reyes en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Cometierra<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, la novela que narra la historia de la adivina que es capaz de predecir el destino de las desaparecidas mientras ingiere abundantes pu\u00f1ados de tierra. Un extracto a modo de epitafio. El gesto de inscribir los nombres de las j\u00f3venes v\u00edctimas de femicidio, honra su recuerdo, evoca, reverbera, denuncia e interpela a la memoria, esa cosa fr\u00e1gil que, gracias al papel, dejar\u00e1 a las mujeres plasmadas para siempre.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cNo ser\u00eda extra\u00f1o que se publicara un libro constituido solamente por dedicatorias memorables, ap\u00f3crifas o no, destinadas a personas reales o inexistentes\u201d, escribi\u00f3 una vez Oscar Hahn en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Borges y el arte de la dedicatoria, <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">ensayo en que<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">describi\u00f3 los rasgos estructurales de la dedicatoria como g\u00e9nero. All\u00ed analiz\u00f3 el mensaje de Borges a Leopoldo Lugones en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El hacedor:<\/span><\/i><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Mi vanidad y mi nostalgia han armado una escena imposible. As\u00ed ser\u00e1 (me digo), pero ma\u00f1ana yo tambi\u00e9n habr\u00e9 muerto y se confundir\u00e1n nuestros tiempos y la cronolog\u00eda se perder\u00e1 en un orbe de s\u00edmbolos y de alg\u00fan modo ser\u00e1 justo afirmar que yo le he tra\u00eddo este libro y que usted lo ha aceptado.<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En el fragmento se construye un espacio en que ocurre lo irrealizable. All\u00ed Hahn atribuye a la dedicatoria un rol que exacerba la idea del infinito tan caracter\u00edstico en la po\u00e9tica borgeana: \u201cen ella aparece Borges con un ejemplar de<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\"> El hacedor<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> que contiene una dedicatoria; en esa dedicatoria existe un libro que es El hacedor; en \u00e9l hay una dedicatoria en la que figura ese libro, y as\u00ed ad infinitum\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Un tono distinto se observa en el conjunto de ensayos <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Sobre la fotograf\u00eda<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, \u201cPara Nicole St\u00e9phane\u201d. Tal como escribi\u00f3 Susan Sontag en su incisivo manifiesto sobre la imagen que, sin embargo, inicia con palabras dedicadas a la actriz, productora y directora con la que mantuvo un importante v\u00ednculo. Amigas, amantes, colaboradoras, St\u00e9phane le acompa\u00f1\u00f3 cuando el c\u00e1ncer comenzaba a extenderse por el cuerpo de la autora que, a prop\u00f3sito de lo irrealizable, dej\u00f3 en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La conciencia uncida en la carne,<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> apuntes sobre futuros proyectos de escritura<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">:<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> \u201cSi pudiera empezar otra novela\u201d, \u201cUna mujer con una lesi\u00f3n cerebral que -incluso tras casi estar recuperada- no pod\u00eda seguir una pel\u00edcula\u201d. Ideas sobre el devenir de la ciencia, el pop brit\u00e1nico, la supremac\u00eda del olfato sobre los otros sentidos, el dolor, la conciencia como un \u00f3rgano dif\u00edcil de amputar. \u00bfA qui\u00e9nes hubiera dedicado esas obras que jam\u00e1s llegaron a escribirse?\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Hay algunas predecibles: \u201cA Marta, que me ense\u00f1\u00f3 a leer y escribir\u201d, figura en una de las p\u00e1ginas iniciales de mi primer y \u00fanico libro. La figura de la madre es com\u00fan para casi todas las primeras veces. Ya superada la etapa, pienso en la dedicatoria que llevar\u00eda un segundo libro, que dir\u00eda algo as\u00ed como: \u201cDedicado a S, que tanto me ha dado\u201d. Lo pienso como una forma de agradecimiento, o tal vez como suced\u00e1neo del poema que nunca me anim\u00e9 escribirle. Empezar al rev\u00e9s como una manera de rendir tributo al g\u00e9nero, aunque no tenga claridad alguna sobre si el segundo borrador ser\u00e1 novela o cuento, aunque ni siquiera exista un vago perfil de la construcci\u00f3n de personajes. Sin embargo, es posible recrear el ejercicio propuesto por Hahn, como si toda mi obra -inexistente, por lo dem\u00e1s- se sintetizara en esa l\u00ednea :\u201cDedicado a S, que tanto me ha dado\u201d. Invierto la frase, tambi\u00e9n la he dilu\u00eddo hasta dejarla en un mezquino: \u201cA S\u201d. Invento. Un ejercicio l\u00fadico para pasar directamente a la parte menos dolorosa del proceso. \u201cHacemos literatura, m\u00fasica, pintura, porque no fuimos felices. Al final esa es la \u00fanica raz\u00f3n de todos los libros que se han escrito, de todos los cuadros, de las sinfon\u00edas\u201d, reflexiona Zurita. De pronto, ante la cat\u00e1strofe que se anticipa, incluso antes de tomar las primeras notas, la frase vuelve a adquirir sentido.<\/span><\/p>\n<p>Por\u00a0<strong>Jocelyn Zavala Alegr\u00eda<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DEDICO ESTE LIBRO A KEATS (\u00bfFUISTE T\u00da QUI\u00c9N ME DIJO QUE KEATS ERA M\u00c9DICO?) SOBRE LA BASE DE QUE UNA DEDICATORIA DEBE SER DEFECTUOSA PARA QUE UN LIBRO SIGA SIENDO LIBRE Y POR SU CAPITULACI\u00d3N GENERAL ANTE LA BELLEZA, escribi\u00f3 Anne Carson en las p\u00e1ginas que inician La belleza del marido. 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