{"id":5065,"date":"2024-01-02T10:43:51","date_gmt":"2024-01-02T13:43:51","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=5065"},"modified":"2024-01-02T10:46:37","modified_gmt":"2024-01-02T13:46:37","slug":"fragmentos-de-cybertlon-por-luis-sagasti","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2024\/01\/02\/fragmentos-de-cybertlon-por-luis-sagasti\/","title":{"rendered":"Fragmentos de Cybertl\u00f6n \u2013 Por Luis Sagasti"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fragmentos de <\/b><b><i>Cybertl\u00f6n<\/i><\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Del ensayo \u201cEl aleph de infantes\u201d<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Sobre finales de la d\u00e9cada del sesenta se edita en la Argentina, bajo el nombre de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Lo s\u00e9 todo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, la versi\u00f3n en espa\u00f1ol de la enciclopedia <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Vita meravigliosa<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. La apuesta tuvo de inmediato un \u00e9xito extraordinario; toda una generaci\u00f3n de chicos crecimos ley\u00e9ndola con avidez \u2014si se entiende por leer el hecho de detenerse \u00fanicamente en los ep\u00edgrafes de las ilustraciones\u2014. En lo que a m\u00ed respecta, no creo haber le\u00eddo jam\u00e1s un solo art\u00edculo. Tampoco recuerdo a alguien que la haya utilizado nunca para alguna tarea escolar. Claramente no era un manual de estudio; hab\u00eda algo, m\u00e1s all\u00e1 de las ilustraciones \u2014que ten\u00edan m\u00e1s calidad que rigor acad\u00e9mico\u2014, que la alejaba del \u00e1mbito de la escuela (9).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Del ensayo \u201cTrenes\u201d<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Una vez que todos se hubieron acomodado en sus asientos del Grand Caf\u00e9, la luz de la sala se apag\u00f3 y de pronto y sin aviso un tren se vino encima de los espectadores. Como se lee. Corrieron todos hacia la puerta con el coraz\u00f3n en la boca, como suele decirse, y luego, intuyendo<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">la naturaleza del susto, regresaron a su asombro. Eso sucedi\u00f3 el 28 de diciembre de 1895. Para el otro d\u00eda, la noticia hab\u00eda llegado a toda la ciudad y no hubo quien quisiera perderse el espect\u00e1culo. Al parecer no fue esa la primera pel\u00edcula de los hermanos Lumi\u00e8re sino <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La salida de los obreros de la f\u00e1brica Lumi\u00e8re<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (el cine filma su propia g\u00e9nesis, como si declarara nom\u00e1s de entrada su propia autonom\u00eda). M\u00e1s all\u00e1 de eso, lo que en la memoria ha quedado fue que los espectadores salieron espantados porque un tren se los llevaba puestos (13-14).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Abandonada la estaci\u00f3n, la ciudad se presenta como un laberinto del que no importa salir sino, antes bien, perderse. El desplazamiento del fl\u00e2neur es por los m\u00e1rgenes del capital, fuera del circuito de producci\u00f3n econ\u00f3mica, una deriva sin rentabilidad. Un errar aut\u00f3nomo, independiente de todo proceso productivo. El fl\u00e2neur se siente en casa en medio de la multitud, en la detenci\u00f3n del movimiento \u201cen medio de lo fugitivo y lo infinito\u201d. Y no en otra cosa es lo que el arte del \u00faltimo cuarto de ese siglo<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">pretende convertir al observador. Un fl\u00e2neur, un paseante que deriva sobre el lienzo, se entrega a una cadencia musical sin centro definido, donde cada parte de la obra tiene el mismo peso espec\u00edfico, donde no existe una centralidad sino, antes bien, una escenograf\u00eda vaga, una trama que es pura deriva difusa bien acentuada en el mon\u00f3logo interior de Molly Bloom (18-19).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La noche del 27 de octubre de 1910 Le\u00f3n Tolst\u00f3i, harto ya de todo, lo que incluye tambi\u00e9n de la postergaci\u00f3n de una decisi\u00f3n dr\u00e1stica, abandona a su mujer, su casa, sus bienes y da inicio a su libertad absoluta, es decir, inicia su agon\u00eda. Hab\u00eda escrito en su diario: \u201cMe est\u00e1n destrozando. Quiero huir de todos\u201d. Dej\u00f3 una carta y se march\u00f3 con su m\u00e9dico y su hija Alexandra. Tom\u00f3 el tren. Su periplo fue seguido como un v\u00eda crucis por los diarios del mundo. Despu\u00e9s de todo, acaso era la persona m\u00e1s c\u00e9lebre del planeta en ese momento. Cuando alcanza los cuarenta grados de fiebre, el m\u00e9dico ordena detenerse en la estaci\u00f3n de Ast\u00e1povo. All\u00ed muere el 20 de noviembre (21-22).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Distinto es el caso del sudafricano Kevin Carter, que gan\u00f3 el Pulitzer en 1994. La fotograf\u00eda premiada es una de las m\u00e1s conocidas. Una ni\u00f1a negra agoniza hecha un ovillo; a un par de metros un buitre con sus alas pacientes plegadas aguarda el desenlace. Tiempo despu\u00e9s el fot\u00f3grafo advierte que su asedio no fue muy diferente al del animal. Tres letras separan <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00e9tica<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">est\u00e9tica<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, y otras tres <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">sucio<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">suicidio<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Kevin Carter se limpi\u00f3 con un tiro en la sien meses despu\u00e9s de haber recibido el premio (26).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">No hay pinturas que se detengan en Hiroshima. Obras como <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Las tres esfinges de Bikini<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de Salvador Dal\u00ed, de 1947, o el final de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Dr. Ins\u00f3lito<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (1964) de Stanley Kubrick, solo muestras de las pruebas at\u00f3micas, alertan sobre la gran amenaza. En cambio, s\u00ed hay m\u00fasica. En 1960 Krzysztof Penderecki compone su famoso <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Treno a las v\u00edctimas de Hiroshima<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Al principio pensaba titularlo 8.37, que es el tiempo que dura su ejecuci\u00f3n y que podr\u00eda pensarse como par\u00e1frasis de los <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">4\u2019 33\u201d<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de John Cage: lo que se puede decir m\u00e1s all\u00e1 del silencio. La obra es una secuencia de sonidos emitidos por una orquesta de cuerdas frotadas. No hay narraci\u00f3n, solo una continuidad t\u00edmbrica estructurada sobre contrapuntos de bloques sonoros, tan ominosos como opresivos, afinados en microtonos (28).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Del ensayo \u201cComputadoras\u201d<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Frente a semejante aleph la actitud m\u00e1s habitual no es tanto la de Daneri: demorarse en la contemplaci\u00f3n ordenada de las partes del todo, intentar labrar un orden est\u00e9tico (malogrado en su caso), lo que no le resulta dif\u00edcil porque el aleph se encuentra en el s\u00f3tano de la casa de sus padres y puede bajar a contemplarlo cuando se le ocurra. La visi\u00f3n de Borges es raps\u00f3dica, fragmentaria, no puede ordenar lo que se presenta como caos ante su mirada urgente. Sin embargo, de todo el vasto universo que tiene delante de sus ojos, hay algo que lo retiene: las cartas que su amada Beatriz Viterbo le dirig\u00eda a Daneri, \u201cobscenas, incre\u00edbles, precisas\u201d. Ante la totalidad, la atenci\u00f3n termina finalmente replegada en la intimidad que m\u00e1s nos interpela (34-35).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">La<\/span><\/i> <i><span style=\"font-weight: 400;\">d\u00e9bil mental<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (2014), de Ariana Harwicz, se presenta no ya desde la intenci\u00f3n de concluir una historia sino de narrarla a partir de astillas, fragmentos punzantes y veloc\u00edsimos que parecieran tener el mismo principio que los arm\u00f3nicos musicales. Inalcanzables casi siempre al o\u00eddo humano, los arm\u00f3nicos, o sea los componentes primarios de un sonido, son tan bellos como inc\u00f3modos. Ta\u00f1er un arm\u00f3nico es encontrar un rumor escondido. Son como esos hilos diminutos que conforman el hilo de coser; cuando se separan unos de otros se encuentra que ninguno de ellos es en verdad el hilo madre (40).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Internet refuerza y permite la aceptaci\u00f3n sin demora de textos como <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Colores primarios y colores secundarios<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, de Alexander Theroux, editados por primera vez en 1994. Theroux escribe un azaroso y muy r\u00edtmico cat\u00e1logo de lugares donde se encuentran casi en estado puro los colores primarios y secundarios. No hay an\u00e1lisis ni razones ni nada que lo lleve a justificar por qu\u00e9 pasa de una situaci\u00f3n, un recuerdo, un dato, a otro. Como si cada color fuera una fruta a la que exprime hasta sacarle todo el jugo. Cada dato no guarda ninguna relaci\u00f3n con el anterior que no sea otro que el color del cap\u00edtulo. La lista, lejos de abrumar,<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">es absolutamente fascinante. Escenas de cine, literatura, lugares, datos hist\u00f3ricos, antropol\u00f3gicos, institucionales, naturales, donde quiera que haya un azul, un naranja o un verde, ah\u00ed est\u00e1 Theroux para consignarlo; una suerte de Borges que solo anota del aleph cuestiones crom\u00e1ticas (46-47).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La enciclopedia pon\u00eda en jaque el orden del mundo al acomodar la realidad de acuerdo con un procedimiento de b\u00fasqueda pr\u00e1ctico y eficaz como lo es el orden alfab\u00e9tico, de modo que, para esc\u00e1ndalo del cardenal y goce del libertino, la palabra <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">dios<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> se encontraba despu\u00e9s del t\u00e9rmino <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">diablo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. La ausencia de un algoritmo de b\u00fasqueda lleva a Wikipedia a aumentar el sentido de la universalidad al incorporar en su proyecto todo aquello que respete ciertas pretensiones de racionalidad. Cualquier cosa puede estar en sus p\u00e1ginas siempre y cuando se atenga a ciertos protocolos. El orden alfab\u00e9tico de las enciclopedias se ha transformado en un orden de prioridades de b\u00fasqueda seg\u00fan la ideolog\u00eda y las costumbres del consumidor (51).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Se me ocurre pensar que ese <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">No<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de Chitarroni es la Historia misma (despu\u00e9s de todo solo hay conflicto, solo hay trama, si alguien niega algo). Al leerlo se tiene la sensaci\u00f3n de que ha ca\u00eddo una bomba en la ciudad de las historias y lo que constata el autor no es el derrumbe sino los restos. Y as\u00ed se puede leer, por ejemplo, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La biblioteca ideal <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">(2010), de Mat\u00edas Serra Bradford, como un relato construido con esos fragmentos, como si esa bomba hubiera desperdigado libros y restos de libros por toda la ciudad (64).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Borges imagin\u00f3 en \u201cTl\u00f6n, Uqbar, Orbis Tertius\u201d (1940) c\u00f3mo un mundo virtual, al principio puramente l\u00fadico, va poco a poco instal\u00e1ndose en el mundo real hasta finalmente augurar su reemplazo. El narrador cuenta este proceso encerrado en una habitaci\u00f3n mientras intenta traducir un libro que no piensa llevar a imprenta (lo que puede verse como el inicio de un nuevo Tl\u00f6n). Traduce para nadie, a\u00fan (68).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El mundo de la virtualidad, cybertl\u00f6n, es un elemento constitutivo de nuestra conformaci\u00f3n como sujetos, incluso para los que hemos nacido del otro lado de la red. Una noche m\u00e1s vasta que la de las catedrales se despliega ante nosotros; en la anterior, al amanecer, los restos de la unidad se iban desgranando hasta que, si no suced\u00eda nada muy inusual, solo quedaba un latido, un resabio que pod\u00eda otearse en un cielo amenazante, en la oscuridad de un bosque, en la gratitud por los alimentos, en el \u00e1ngelus. Ahora, la noche es insomne, falazmente heterog\u00e9nea. Tl\u00f6n es un virus del que no hay escape ni posible ni deseable (69).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por\u00a0<strong>Luis Sagasti<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En:<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-5067\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Cubierta-frontal-Cybertlon-en-alta.jpeg\" alt=\"\" width=\"556\" height=\"755\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Cubierta-frontal-Cybertlon-en-alta.jpeg 1827w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Cubierta-frontal-Cybertlon-en-alta-221x300.jpeg 221w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Cubierta-frontal-Cybertlon-en-alta-754x1024.jpeg 754w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Cubierta-frontal-Cybertlon-en-alta-768x1042.jpeg 768w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Cubierta-frontal-Cybertlon-en-alta-1132x1536.jpeg 1132w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Cubierta-frontal-Cybertlon-en-alta-1509x2048.jpeg 1509w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Cubierta-frontal-Cybertlon-en-alta-1600x2172.jpeg 1600w\" sizes=\"auto, (max-width: 556px) 100vw, 556px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cybertl\u00f6n<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Luis Sagasti<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A\u00f1o: 2023<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ensayo<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Komorebi Ediciones<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">80 pp<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fragmentos de Cybertl\u00f6n &nbsp; Del ensayo \u201cEl aleph de infantes\u201d Sobre finales de la d\u00e9cada del sesenta se edita en la Argentina, bajo el nombre de Lo s\u00e9 todo, la versi\u00f3n en espa\u00f1ol de la enciclopedia Vita meravigliosa. 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