{"id":5045,"date":"2023-12-20T12:51:35","date_gmt":"2023-12-20T15:51:35","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=5045"},"modified":"2023-12-20T12:52:40","modified_gmt":"2023-12-20T15:52:40","slug":"fantasmas-de-cal-sobre-naguayan-50-anos-del-caso-hornos-de-lonquen-por-rodrigo-arroyo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2023\/12\/20\/fantasmas-de-cal-sobre-naguayan-50-anos-del-caso-hornos-de-lonquen-por-rodrigo-arroyo\/","title":{"rendered":"Fantasmas de cal \u2013 Sobre Naguay\u00e1n: 50 a\u00f1os del caso Hornos de Lonqu\u00e9n \u2013 Por Rodrigo Arroyo"},"content":{"rendered":"<h1 style=\"text-align: justify;\"><\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: right;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfEn nombre de qu\u00e9 y en memoria de qui\u00e9n escribimos? en nuestros nombres, todos nosotros v\u00edctimas-sobrevivientes de un terror y un terrorismo irreductibles e irremediables, en memoria, en el nombre del otro, en los nombres de otros, desde siempre en duelo por nuestra sobrevivencia.<\/span><\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><b>David E. Johnson<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: center;\"><b>*<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfCu\u00e1l es el rol de la memoria \u2013podr\u00edamos inquirir de entrada, a prop\u00f3sito de la conmemoraci\u00f3n de estos 50 a\u00f1os\u2013 cuando la memoria en s\u00ed se encuentra tensionada, sepultada bajo la avalancha de lo in\u00e9dito, o bajo asedio de la mercantilizaci\u00f3n o adaptaci\u00f3n al r\u00e9gimen del espect\u00e1culo? Pregunta que nos har\u00eda pensar, necesariamente, en ese <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">gran<\/span><\/i> <i><span style=\"font-weight: 400;\">prado<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> del nunca m\u00e1s, esbozado en el pr\u00f3logo del libro. Ese lugar al cual llevar estos relatos, digamos, haciendo eco del lugar al que se refer\u00eda Georges Didi-Huberman que ten\u00edan que ir las im\u00e1genes \u2013\u201cse trataba de enviar estas im\u00e1genes a una m\u00e1s occidental del pensamiento, de la cultura, de la decisi\u00f3n pol\u00edtica, donde tales cosas pod\u00edan todav\u00eda ser llamadas inimaginables\u201d\u2013 de los cuerpos. Esas fotograf\u00edas tomadas \u2013vaya sobrecogedora coincidencia\u2013 desde el interior de uno de los hornos de Auschwitz, y que daban cuenta de lo inimaginable.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Pero ese prado, m\u00e1s all\u00e1 de aquellos aspectos vinculados a procesos legales y de reparaci\u00f3n, carga consigo \u2013quiz\u00e1 una promesa articulada como horizonte de sentido\u2013 la tarea de vivir y superar el luto, y de este modo, entregarles, a los familiares de las v\u00edctimas y a nosotros como sociedad, la instancia de cimentar lo que podr\u00eda ser, en otro momento siempre por venir, una idea de felicidad. Una memoria amalgamada que haga posible, gracias al reconocimiento social y la justicia, la conformaci\u00f3n de un tejido donde la historia nos permita algo m\u00e1s que vivir el dolor y las ausencias. En tal sentido, y aunque resulte un tanto forzado, podr\u00edamos reparar en el cierre de la novela <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Sin destino<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, de Imre Kert\u00e9sz (cuya ficci\u00f3n narra la estad\u00eda en los campos de Auschwitz y Buchenwald), donde se\u00f1ala: \u201cincluso all\u00e1, al lado de las chimeneas hab\u00eda habido, entre las torturas, en los intervalos de las torturas algo que se parec\u00eda a la felicidad. Todos me preguntaban por las calamidades, por los \u00abhorrores\u00bb, cuando para m\u00ed esa hab\u00eda sido la experiencia que m\u00e1s recordaba. Claro, de eso, de la felicidad en los campos de concentraci\u00f3n deber\u00eda hablarles la pr\u00f3xima vez que me pregunten. Si me preguntan. Y si todav\u00eda me acuerdo\u201d\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Pero sabemos que no es, no ha sido ni ser\u00e1 posible. Que aparezca este libro, a cincuenta a\u00f1os, nos lo confirma. Tanto como ese memorial, monumento nacional, cerrado y en estado de abandono, como buena parte de la memoria, no solo arquitect\u00f3nica o urban\u00edstica, de este pa\u00eds:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cEl 19 de enero de 1996, el Consejo de Monumentos Nacionales declar\u00f3 el lugar donde se encontraban los hornos como Monumento Nacional, en la categor\u00eda de Monumento Hist\u00f3rico, ubicado dentro de un predio privado en el cerro de Lonqu\u00e9n. Sus due\u00f1os decidieron dinamitar los hornos y cerrar con un gran port\u00f3n la parte de acceso para evitar que se siguieran haciendo romer\u00edas en el sector, encontr\u00e1ndose el sitio de memoria cerrado desde 1980. (\u2026) En el a\u00f1o 2005, el Estado se adjudic\u00f3 seis hect\u00e1reas, correspondientes al radio de ubicaci\u00f3n de las antiguas minas, pero distantes a 3,5 kil\u00f3metros del port\u00f3n de acceso, siendo este un camino privado. Si bien existe un paso de servidumbre en el proyecto inicial, el cual permite el paso desde el port\u00f3n negro hasta el sitio de memoria, nunca se contempl\u00f3 dentro del presupuesto la creaci\u00f3n de un cierre que dividiera dicho lugar con el predio particular, lo que hace que, en la pr\u00e1ctica, dicho paso no exista. Por tanto, el lugar no puede ser utilizado como un sitio de memoria de libre tr\u00e1nsito donde se pueda recordar lo que all\u00ed ocurri\u00f3.\u201d<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Este libro, como otros surgidos este a\u00f1o, pero tambi\u00e9n desde hace ya muchos a\u00f1os, insiste en consolidar a la entrevista como esa posibilidad de poner en palabras \u2013y no solo eso, sino de dar a conocer\u2013 esos recuerdos que, a esta altura, como se\u00f1ala unos de los entrevistados, Fernando Navarro Herrera: \u201ccomo que se van\u201d. La importancia de sostener ese di\u00e1logo y hacerlo visible es relevante, m\u00e1s a\u00fan con los embates de estas nuevas formas de fascismo que resurgen, no solo en el continente, y que devela las fisuras o grietas de esa memoria colectiva que sobrevive como ruina a la intemperie. Visto as\u00ed, nos enfrentamos a un lenguaje que lastima o, como precisa A\u00efcha Liviana Messina (a prop\u00f3sito de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">escribir la violencia<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">): \u201cnos expone no solo <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">en <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">sino <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">a <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">la vulnerabilidad\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-weight: 400;\">*<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El origen de este libro, de un modo u otro, se encuentra vinculado a la fotograf\u00eda, por ello resulta relevante que el primer entrevistado sea Luis Navarro, fot\u00f3grafo de la Vicar\u00eda de la Solidaridad quien, paradojalmente, comenz\u00f3 dibujando. Esto, ante la necesidad de poner rostro a cada desaparecido, en una \u00e9poca donde la pobreza no permit\u00eda las im\u00e1genes fotogr\u00e1ficas.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Es curioso como las expresiones art\u00edsticas vinculadas al registro, al catastro (surge como recuerdo inmediato, aunque sea fuera de lugar, la serie <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Los horrores de la guerra<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, de Francisco de Goya), son utilizadas ante la precariedad de medios que, en este caso, caracterizaba a las familias afectadas. As\u00ed tambi\u00e9n a organizaciones como la Vicar\u00eda de la Solidaridad. Y es que, como se desprende del relato de Luis, hab\u00eda que armar el \u00e1lbum familiar, m\u00e1s que nada, como \u201cnecesidad legal ante los tribunales\u201d, lo que acabar\u00eda configurando una visualidad, que reconocemos tambi\u00e9n en el trabajo realizado por las <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Madres de Plaza de Mayo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, y cuya utilidad o funcionalidad ha operado como resistencia a su propia fetichizaci\u00f3n. Im\u00e1genes que dan cuenta del contexto del que surgen, o que las originan y que, en tal sentido, las podemos explicar como hiciera Justo Pastor Mellado, a prop\u00f3sito del trabajo aeropostal de Eugenio Dittborn: \u201cEs una visualidad que se juega a permanecer en el terreno de la reproducci\u00f3n b\u00e1sica, asegurando angustiosamente las condiciones de supervivencia; aniquilando toda producci\u00f3n que pudiera incitar a un gasto dispendioso\u201d. Reproducci\u00f3n b\u00e1sica que apunta, por lo dem\u00e1s, a convertir dichos documentos en pruebas irrefutables ante quienes no pudieron ser testigos; \u201cnada es verdad sino el humo del crematorio de Buchenwald\u201d, se\u00f1al\u00f3 Jorge Sempr\u00fan en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La escritura o la vida<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, nada es verdad sino esos retratos, retrucamos nosotros, ante esas fotocopias de rostros que, ajadas y deste\u00f1idas, siguen ense\u00f1ando el horror.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Ahora bien, esa pobreza que impide la posesi\u00f3n de una fotograf\u00eda surge en los testimonios que retratan un r\u00e9gimen del trabajo donde el t\u00e9rmino se aplica en su sentido literal; es decir, en el cuerpo que siente el rigor de las tareas, y no solo eso sino adem\u00e1s, el rigor de la vida asociada a ellas. As\u00ed al menos lo recuerda Mar\u00eda Hern\u00e1ndez: \u201cCuando ten\u00edan unos quince a\u00f1os, El Gringo los mandaba a trabajar a todos. Les dec\u00eda que, si no ten\u00edan plata para estudiar, hab\u00eda que trabajar para ayudar a los padres no m\u00e1s. En esos tiempos, era una mugre lo que pagaban, casi una burla\u201d (\u2026) \u201cEra muy pobre la gente antes. Incluso se dorm\u00eda en el suelo\u201d. En cierto modo, dicho testimonio nos lleva a pensar de otro modo en ese v\u00eda crucis que escenifica Gonzalo D\u00edaz en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Lonqu\u00e9n 10 a\u00f1os<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Y es que ese camino hacia la muerte, montado el a\u00f1o ochenta y nueve en la galer\u00eda <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Ojo de buey<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, en cierta forma retrata el camino de una parte del campesinado chileno, sumido en la pobreza y a merced del abuso de los due\u00f1os de los fundos, aliados con carabineros, y con la complicidad de la iglesia.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Al volver sobre estos recuerdos este libro nos ayuda a comprender el por qu\u00e9, al margen de ense\u00f1arnos la violencia y la desigualdad, y m\u00e1s all\u00e1 de la formaci\u00f3n pol\u00edtica individual y el proyecto en general, las personas se entregaron \u2013de lleno\u2013 a este <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">anhelo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> que era la Unidad Popular. Bastar\u00eda, eso s\u00ed, una aclaraci\u00f3n: la formaci\u00f3n pol\u00edtica estaba y contamos con registros emblem\u00e1ticos de ella, entre los que se encuentran: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La batalla de Chile<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, de Patricio Guzm\u00e1n, las pr\u00e1cticas del <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Complejo Forestal y Maderero Panguipulli<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> o las diversas formas en que se aplic\u00f3 la reforma agraria en un sinn\u00famero de fundos del valle central chileno. Podr\u00edamos hablar entonces del impacto sensible que signific\u00f3 la Unidad Popular, y c\u00f3mo ello, al mismo tiempo, signific\u00f3 aplicar reformas \u2013m\u00ednimas, a veces\u2013 que los <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">patrones<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> hist\u00f3ricamente le hab\u00edan negado a sus trabajadores, como era: contar con parte de la cosecha, horas de descanso o buses para el transporte de los trabajadores.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Impacto que en otra parte de la poblaci\u00f3n fue el detonante para el odio, la desconfianza, el celo, las acusaciones que dieron paso a la b\u00fasqueda de los agitadores, bajo la excusa de la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">creaci\u00f3n <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">de problemas de car\u00e1cter laboral. Lo que, en un peque\u00f1o poblado como Lonqu\u00e9n, fue el detonante del horror, pues de acuerdo con lo que se\u00f1ala el libro, se descarta un v\u00ednculo directo con problemas de tipo pol\u00edtico, sindical, o de esa \u00edndole, digamos, relativos a la reforma agraria; y lo que origin\u00f3 todo esto proviene de las rencillas entre el due\u00f1o y el administrador del fundo, con las v\u00edctimas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-weight: 400;\">*<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cLe dec\u00edan que ah\u00ed no estaban, que se lo hab\u00edan llevado al Estadio Nacional\u201d, se\u00f1ala Juan del Carmen Brant Bustamante, rememorando la angustia de Marta Brant, su t\u00eda. \u201cY dicen que el pap\u00e1 de los Maureira, don Sergio, se hab\u00eda botado a choro con los pacos, y que uno de ellos le hab\u00eda pegado un culatazo en la cabeza d\u00e1ndole muerte\u201d recuerda Erasmo Navarro Salinas; \u201cLo que aqu\u00ed hubo fue una represi\u00f3n colectiva a la familia. Por eso se llevaron a los pap\u00e1s y a los hijos\u201d, detalla Claudio Calder\u00f3n Araneda. \u201cMi necesidad nace desde la rabia; desde el hecho de ver a mi bisabuela sufriendo, de pasar toda la vida sufriendo\u201d, dice Karla Aguirre Chasco. Y podr\u00edamos seguir, hasta armar un collage del espanto, que ha atravesado generacionalmente a este pa\u00eds, si quisi\u00e9ramos sortear los l\u00edmites de este libro, de todos los libros que, decididamente, se han hecho cargo de lo que buena parte de la sociedad ha decidido ignorar.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Supongo que no es ese el sentido de este libro, al menos no el \u00fanico o primordial, quedarse a cumplir esa tarea. Es m\u00e1s, fuera de lo particular (territorial, o lo que marque las diferencias con todos los otros casos de violencia, tortura y exterminio) de este caso, creo que existe una trama, no lo s\u00e9. Tengo la impresi\u00f3n que este libro, los ya aparecidos y los que vendr\u00e1n, comparten \u2013algunos m\u00e1s, otro menos\u2013 un secreto anhelo, que no podr\u00eda describir sin recurrir al aporte que Adorno hiciera sobre reflexi\u00f3n con Benjamin cuestionara la escritura de la historia. \u201cCuando Benjamin hablaba de que hasta ahora la historia ha sido escrita desde el punto de vista del vencedor y que era preciso escribirla desde el del vencido, debi\u00f3 a\u00f1adir que el conocimiento tiene sin duda que reproducir la desdichada linealidad de la sucesi\u00f3n de victoria y derrota, pero al mismo tiempo debe volverse hacia lo que en esta din\u00e1mica no ha intervenido, quedando al borde del camino, los materiales de desecho y los puntos ciegos que se le escapan a la dial\u00e9ctica\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En este caso quiz\u00e1, cabr\u00eda buscar en los materiales que esas personas nos legaron y a\u00fan, en completa ausencia, generan. Este libro nos da una huella, por donde comenzar a buscar, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">los nombres<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> que, al mismo tiempo \u2013en su aparici\u00f3n\u2013 responden a la pregunta enunciada en el ep\u00edgrafe con que se abre esta escritura:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Enrique Ren\u00e9 Astudillo \u00c1lvarez<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Omar Enrique Astudillo Rojas<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Ram\u00f3n Osvaldo Astudillo Rojas<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Sergio Adri\u00e1n Maureira Lillo<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Jos\u00e9 Manuel Maureira Mu\u00f1oz<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Rodolfo Antonio Maureira Mu\u00f1oz<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Segundo Armando Maureira Mu\u00f1oz<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Sergio Miguel Maureira Mu\u00f1oz<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Carlos Segundo Hern\u00e1ndez flores\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Nelson Hern\u00e1ndez Flores<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u00d3scar Nibaldo Hern\u00e1ndez Flores<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Manuel Jes\u00fas Navarro Salinas<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Miguel \u00c1ngel Arturo Brant Bustamante<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Iv\u00e1n Gerardo Ord\u00f3\u00f1ez Lama<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Jos\u00e9 Manuel Herrera Villegas<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Llay-Llay, primavera del 2023<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por\u00a0<strong>Rodrigo Arroyo<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p>Sobre:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-5046\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/Portada-Naguayan.jpeg\" alt=\"\" width=\"486\" height=\"779\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/Portada-Naguayan.jpeg 999w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/Portada-Naguayan-187x300.jpeg 187w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/Portada-Naguayan-639x1024.jpeg 639w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/Portada-Naguayan-768x1230.jpeg 768w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/Portada-Naguayan-959x1536.jpeg 959w\" sizes=\"auto, (max-width: 486px) 100vw, 486px\" \/><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Naguay\u00e1n: 50 a\u00f1os del caso Hornos de Lonqu\u00e9n<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El otro cuarto ediciones<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Horacio Pino Sanhueza y Marcela Navarro Gonz\u00e1lez<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">2023<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">276 pp<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Entrevistas<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfEn nombre de qu\u00e9 y en memoria de qui\u00e9n escribimos? en nuestros nombres, todos nosotros v\u00edctimas-sobrevivientes de un terror y un terrorismo irreductibles e irremediables, en memoria, en el nombre del otro, en los nombres de otros, desde siempre en duelo por nuestra sobrevivencia. 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