{"id":4983,"date":"2023-11-16T12:49:43","date_gmt":"2023-11-16T15:49:43","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=4983"},"modified":"2023-11-16T13:00:27","modified_gmt":"2023-11-16T16:00:27","slug":"la-palabra-errante-de-mistral-por-felipe-reyes-f","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2023\/11\/16\/la-palabra-errante-de-mistral-por-felipe-reyes-f\/","title":{"rendered":"La palabra errante de Mistral \u2013 Por Felipe Reyes F."},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a1Tan feliz que hace la marcha!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Me ataranta lo que veo\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-weight: 400;\">lo que miro o adivino\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-weight: 400;\">lo que busco y lo que encuentro.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-weight: 400;\">G.M., \u201cHallazgo\u201d<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En una carta de 1951 a Doris Dana, Gabriela Mistral declara: \u201cVagabunda, eso he sido yo, ll\u00e1menme hasta gitana, viciosa de rumbos locos, o bobos de puro azar\u201d, acaso como una declaraci\u00f3n de principios de una escritora que hizo del desplazamiento una forma de vida que comenz\u00f3 con el siglo <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">xx<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> en su primera juventud. Desde 1905 hasta 1921 vive en distintos lugares de Chile, de norte a sur recorre el territorio en su labor docente, esquivando a paso sostenido las flechas de sarcasmo de los bandoleros de toda laya del enclenque ambiente literario chileno, y de no pocos puristas asombrados con la renuncia de la poeta a todo sedentarismo y una determinaci\u00f3n a toda prueba.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En 1922, ya instalada en M\u00e9xico, en su andar misionero por una naci\u00f3n postrevolucionaria, anota: \u201cYo recorr\u00eda el suelo todav\u00eda garabateado de sangre luchadora. Llenaban nuestras rutas los camiones de maestros misioneros cargando bancos y pupitres escolares y las nuevas cartillas para ense\u00f1ar a leer a la infancia los nuevos principios\u201d. Invitada por Jos\u00e9 Vasconcelos a formar parte de las Misiones Culturales\u00a0de alfabetizaci\u00f3n de la poblaci\u00f3n ind\u00edgena, Mistral lleg\u00f3 a Veracruz el 21 de julio de ese mismo a\u00f1o para dar conferencias sobre literatura hispanoamericana y componer himnos para las\u00a0escuelas. Acompa\u00f1ada de Palma Guill\u00e9n viaj\u00f3 en tren y en camiones por Hidalgo, Morelos, Puebla, Guerrero, Michoac\u00e1n, Oaxaca, Jalisco y Quer\u00e9taro.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Pulsi\u00f3n por la autonom\u00eda y el desplazamiento que siempre levant\u00f3 sospechas en el agobiante p\u00e1ramo literario nacional. En su \u201cCuaderno de Veracruz\u201d deja constancia de los ataques de los compatriotas: \u201cEs posible que aquellos chilenos tengan raz\u00f3n en detestar mi errantismo. Pero errante viv\u00ed all\u00ed mismo en Chile. Solo la cordillera me retuvo siete a\u00f1os, siete, en Los Andes\u201d.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En sus diarios y cartas, la poeta escribe sobre las razones de ese \u201cdestierro que parece enteramente voluntario, pero que no lo es\u201d. Y es en esa distancia de la tierra natal que escribe la mayor parte de su obra, en la que surge como una cicatriz o el recuerdo de un tiempo ya ido su <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Poema de Chile <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">(titulado originalmente como \u201cRecado de Chile\u201d).\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>\u201cUna necesidad vital\u201d<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Escrito pacientemente a lo largo de los a\u00f1os, su proceso acompa\u00f1\u00f3 a Mistral por diversos destinos de su vida errante y finalmente fue publicado por Doris Dana en 1967, diez a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte de la poeta. En aquella primera edici\u00f3n publicada en Barcelona por editorial Pomaire, Dana se\u00f1ala: \u201cEs necesario dar a conocer c\u00f3mo lleg\u00f3 a publicarse este libro p\u00f3stumo de Gabriela Mistral. Ella, al morir, dej\u00f3 inconclusa la obra. Durante los \u00faltimos veinte a\u00f1os de su vida tuvo una preocupaci\u00f3n continua: escribir poemas sobre toda suerte de asuntos relacionados con su pa\u00eds: cantar sus plantas, animales, los r\u00edos, el mar, los lugares y sensibilizar los problemas del campesino y la reforma agraria; escribir para ella estos poemas no fue un af\u00e1n literario, sino una necesidad vital\u201d.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Una escritura en movimiento: escribe y reescribe permanentemente entre viajes, destinos y estad\u00edas, como un exigente y preciso ejercicio de memoria, la que se va erosionando con el paso del tiempo. En una carta a su amigo, el escritor mexicano Alfonso Reyes, le cuenta: \u201cCon los a\u00f1os nos vamos reduciendo a escombro. \u00a1Cu\u00e1nto tem\u00eda esto yo cuando era una muchachita elquina que no se cansaba de trepar los peladeros buscando flores y piedras! Y c\u00f3mo echo de menos los ojos de gavil\u00e1n con que deletreaba las briznas m\u00e1s lejanas y hasta el temblor del pelaje de un conejo al otro lado del Valle. Tuve ese surco de surcos, mi Elqui patrio, m\u00e1s conocido para m\u00ed que mis versos o el mapa de mis manos, y me lo tuve por rebose de unos sentidos certeros y alert\u00edsimos. Nada de eso vuelve, querido.\u00a0Ahora, escribiendo estrofas de mi \u201cRecado de Chile\u201d, huelo en el aire fr\u00edo, atrapo el frescor de la nieve, un aroma llega roto por los pinares, y en el que reconozco, pobre de m\u00ed, las manzanillas que mi madre ataba para sus infusiones. Y me acude un aroma a brasero que es toda mi vida de maestrita pobre en escuela m\u00e1s pobre a\u00fan\u201d.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Mistral viaja de un lugar a otro con sus cuadernos y papeles y, desde distintos rincones del mundo, les pide a sus amigos que nutran esa necesidad de bibliograf\u00eda y datos varios sobre la geograf\u00eda o la bot\u00e1nica de Chile para incluir en sus poemas. En sus diarios deja registro de la imposibilidad de corregir y concluir su <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Poema de Chile<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> debido al olvido de todo tipo de antecedentes y hasta de la toponimia del territorio chileno. En su \u201cCuaderno de N\u00e1poles\u201d \u2013fechado en 1952\u2013 abundan las referencias sobre el proceso de escritura del <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Poema\u2026 <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">y los problemas que se le van presentando en la escritura, como <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">el da\u00f1o <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">que el \u201cidioma extra\u00f1o\u201d produce en la lengua propia: \u201cSe acaba hablando \u2018en libro\u2019, porque solo se lee y no se oye alrededor del idioma propio. As\u00ed y todo, aqu\u00ed he hecho el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Poema de Chile<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">: sesenta estrofas de seis versos cada una\u201d.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Mistral parece trabajar con la a\u00f1oranza de la tierra natal, sin la mediaci\u00f3n de otros o de los libros. En su diario anota: \u201cMi mayor inter\u00e9s de ir a Chile, despu\u00e9s de ver a los pocos m\u00edos de frontera adentro y hablar con ellos unas semanas, es la necesidad de acabar un largu\u00edsimo recado descriptivo sobre Chile. Pero s\u00e9 que no me dejar\u00e1n verlo. S\u00e9 que tengo que entregarme a la gente por no herirla. S\u00e9 que solo ver\u00e9 hoteles y casas de se\u00f1ores. No el paisaje, no los pastos cuyos nombres me faltan, no las cosechas, no la Cordillera a la cual no puedo subir, no los indios, no mi Patagonia querida, no las minas de carb\u00f3n, no el desierto de la sal\u201d. Un reencuentro que se dar\u00e1 en la escritura, sustituci\u00f3n imaginaria frente a la imposibilidad del retorno, de volver a recorrer ese pa\u00eds hostil que habita en su memoria.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La poeta imagina (\u00bfo anticipa?) su retorno al pa\u00eds convertida en una fantasma o un alma en pena y recorre el territorio de norte a sur acompa\u00f1ada de un ni\u00f1o atacame\u00f1o y un huemul. Estado espectral en el que se envuelve con palabras como \u201cniebla\u201d, \u201cvaho\u201d o \u201caliento\u201d, un camuflaje que le permite moverse, como en un <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">segundo cuerpo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> que le otorga la escritura, libremente sin ser vista por otros en ese pa\u00eds ingrato. Inicia su recorrido con el poema \u201cHallazgo\u201d, en el que declara su prop\u00f3sito y anuncia su llegada:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Baj\u00e9 por espacio y aires<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">y m\u00e1s aires, descendiendo,<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">sin llamado y con llamada<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">por la magia del deseo,<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">y a m\u00e1s que yo caminaba<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">era el descender m\u00e1s recto<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">y era mi gozo m\u00e1s vivo<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">y mi adivinar m\u00e1s cierto,<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">y arrib\u00f3 como la flecha<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u00e9ste mi segundo cuerpo<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">en el punto en que comienzan<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Patria y Madre que me dieron.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Como si buscara recuperar esa tierra natal esquiva que parece diluirse en la memoria, y con ello ense\u00f1arla a otros; los elementos que la componen y las formas de vida que all\u00ed habitan. As\u00ed, como poseedora de un poder o cualidad fant\u00e1stica, la caminata le otorga a esta \u00e1nima en pena otra corporalidad capaz de sentir y palpar. En el poema \u201cFlores\u201d, escribe:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">No me duele el que no vean\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">en cuerpo a la que es de sue\u00f1o\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">que se hace y se deshace\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">y es y no es al mismo tiempo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Lo que importa es que los miro,\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">que los palpo y me los tengo\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">felices como en los cuentos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Un sentir y palpar que extiende un circuito sensorial que pronto es invadido por los olores que emana del territorio natal. En su recorrido junto al ni\u00f1o y el huemul, el aroma de la tierra, de las plantas y las frutas salen a su encuentro activando su memoria olfativa en poemas como \u201cAromas\u201d, \u201cBalada de la menta\u201d o en \u201cFrutillar\u201d, en el que anota:\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Vuela un olor delicado\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">y t\u00edmido y placentero,\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">delgado como la brisa,\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u00edntimo como el aliento.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Lo hab\u00eda olvidado andando\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">campos de olores violentos<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">que se dicen y declaran\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">casi, casi como un grito.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">S\u00ed, s\u00ed, ya no recordaba\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">este aroma de embeleso.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\nCon su palabra siempre viva, que vitaliza la lengua \u2013la tuerce, la expande\u2013, Mistral recuerda, recupera y muestra (ense\u00f1a) su pa\u00eds y sus formas de vida a otros, a los que encuentra en su errancia por el mundo. Su recorrido le da cuerpo a esa \u00e1nima en pena capaz de sentir y palpar; un peregrinaje que parece ser una b\u00fasqueda de lo espiritual a trav\u00e9s de lo corporal y lo material, como en una<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\"> pedagog\u00eda de los sentidos<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">As\u00ed, caminar es tambi\u00e9n salirse de la ruta establecida, perderse en sus desv\u00edos y bifurcaciones; una caracter\u00edstica que la pedagog\u00eda de los sentidos de Mistral estimula como una metodolog\u00eda educativa de la indagaci\u00f3n, opuesta a los r\u00edgidos sistemas de ense\u00f1anza y disciplinamiento que agobia a estudiantes y profesores, y que atraviesa poemas como \u201cAutorretrato\u201d de Nicanor Parra, o \u201cNunca sal\u00ed del horroroso Chile\u201d de Enrique Lihn, por nombrar algunos. En <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Poema de Chile<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> sucede lo contrario: el aprendizaje no es solo una fiesta de los sentidos, sino tambi\u00e9n un andar y descubrir con otros, con sus variados ritmos y siempre abierto a volver a lo ya recorrido; dispuesto a lo impredecible del camino.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Mistral toma distancia de las formas tradicionales de ense\u00f1anza, y le da una especial atenci\u00f3n al v\u00ednculo con la naturaleza y el propio cuerpo. Y siempre adelantada a su tiempo \u2013antes que cualquier teor\u00eda posthumanista\u2013, su recorrido po\u00e9tico da vida a una comunidad multiespecie, compuesta por humanos y animales, por viejos y ni\u00f1os, por ind\u00edgenas y mestizos, como una forma posible de imaginar un futuro siempre incierto.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Por <strong>Felipe Reyes F.<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a1Tan feliz que hace la marcha! Me ataranta lo que veo\u00a0 lo que miro o adivino\u00a0 lo que busco y lo que encuentro. 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