{"id":4947,"date":"2023-10-30T14:32:28","date_gmt":"2023-10-30T17:32:28","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=4947"},"modified":"2023-10-30T14:32:49","modified_gmt":"2023-10-30T17:32:49","slug":"ya-no-es-hora-de-llorar-por-carla-verdugo-salinas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2023\/10\/30\/ya-no-es-hora-de-llorar-por-carla-verdugo-salinas\/","title":{"rendered":"Ya no es hora de llorar \u2013 Por Carla Verdugo Salinas"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: right;\">\u201c\u2026 en todo caso, nosotros hablamos de pol\u00edtica y de moral revolucionaria en el lenguaje que nos sirve ahora (a trav\u00e9s del film), hace 12 meses yo estaba en la prisi\u00f3n y los m\u00e9todos eran bien distintos para hacer crecer el apoyo a la revoluci\u00f3n. 12 meses antes (hacen 24) yo ten\u00eda el ej\u00e9rcito en mi sombra, lo que impon\u00eda otro lenguaje y otro m\u00e9todo. en doce meses m\u00e1s \u00bfd\u00f3nde estar\u00e9 y qu\u00e9 lenguaje emplear\u00e9?\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Luis Alberto Sanz (1971)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Reviso otras im\u00e1genes y veo el rostro y los ojos de Sanz, la vida que hay en ellos. <em>No es hora de llorar<\/em> es una pieza f\u00edlmica compleja de abordar, hay tanto que no sabemos y a\u00fan as\u00ed parece que sabemos de m\u00e1s. La experiencia represiva ha roto su privacidad, su mundo interior y su intimidad, Los protagonistas forzados de esta narrativa se muestran generosos para con la pel\u00edcula. Siempre me estoy culpando en nombre del pudor, y agradeciendo ese derroche fundado en la esperanza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1.- Relaci\u00f3n con el tiempo\/en el tiempo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta pieza f\u00edlmica hay una relaci\u00f3n con el tiempo que no se termina, no se agota. La cosmolog\u00eda y el calendario cristiano occidental nos dir\u00e1 que fue realizada en 1971. Los hechos \u2013o la superficie de ellos\u2013 refieren a la intersecci\u00f3n de dos proyectos socialistas latinoamericanos, por un lado, la resistencia armada y la respuesta reaccionaria del Estado de Brasil de los sesenta y setenta. Y por otro, el proyecto socialista democr\u00e1tico allendista de 1970-73 en Chile, que est\u00e1 presente como salida para los libertos, a quienes se les conmuta la pena de c\u00e1rcel a la que est\u00e1n sujetos, por la de destierro. Se consigna adem\u00e1s que el secuestro de diplom\u00e1ticos y sus consecuentes negociaciones para la liberaci\u00f3n de presos pol\u00edticos en Brasil habr\u00eda sido un tipo de operaci\u00f3n pol\u00edtico militar instituida en esta \u00e9poca, y que habr\u00eda tenido altos r\u00e9ditos para las organizaciones de resistencia, que adem\u00e1s actuaban coordinadas en estos fines. Tanto as\u00ed que el gobierno brasilero hubo de establecer la normativa del destierro antes descrita. La respuesta reaccionaria a dichas acciones, por cierto, no se hizo esperar. Era el momento en que la potencia de la acci\u00f3n revolucionaria se desplegaba ofensiva y defensivamente. Para muchos de los liberados era una opci\u00f3n cierta partir a una nueva clandestinidad donde mejorar sus capacidades t\u00e1cticas y volver a la lucha en su territorio nacional, tanto as\u00ed que se le puso precio a la cabeza de los retornados en estas condiciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La relaci\u00f3n con el tiempo se evidencia desde el t\u00edtulo, que hace referencia directa a una \u201chora\u201d, la que no es de llorar, est\u00e1 patente el dolor, el rev\u00e9s. La captura a\u00fan se siente en los huesos. Pero se asume la historicidad de los sujetos plenamente y los proyecta en su historicidad. Toma distancia temporal de s\u00ed y el orden del pasado, el presente y el futuro est\u00e1n en el sentido de sus acciones, de su pensamiento, es decir, se abre la posibilidad de resguardar la historicidad de los sujetos, podr\u00eda incluso ser un r\u00e9gimen de representaci\u00f3n del presente en que se desarrolla un discurso revolucionario. La resistencia no puede ser una derrota mientras perdure. Pues no act\u00faa solo en la inmediatez, sino que trasciende esta misma hora, hoy podemos hablar de esta pel\u00edcula, de la experiencia de los y las militantes. No buscamos una vigencia artificiosa pues esta est\u00e1 dada por el car\u00e1cter de la imagen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">2.- La operaci\u00f3n de escritura f\u00edlmica<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Est\u00e1 compuesta en tres momentos: el primero es de contexto, de documento, aqu\u00ed es cuando usa la fotograf\u00eda fija, la lectura cin\u00e9tica de ella, sonido apropiado y voz en off. En un segundo momento despliega relato, entrevista y simulaci\u00f3n. Y en un tercer momento la imagen en movimiento sin contexto ni desarrollo de ideas muestra la llegada a territorio chileno, en enero de 1971, de setenta personas. Solo el despliegue de una bandera lo ratifica, no es necesario m\u00e1s, hace 52 a\u00f1os no era necesario m\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De las claves del lenguaje cinematogr\u00e1fico utilizado en la creaci\u00f3n, entre los que se cuenta la utilizaci\u00f3n de reportajes y fotograf\u00edas period\u00edsticas y publicitarias de peri\u00f3dicos, revistas y televisi\u00f3n, la introducci\u00f3n es ensay\u00edstica, se apropia del optimismo y lo tuerce. Remueve la fotograf\u00eda. Casi 10 a\u00f1os despu\u00e9s de la elaboraci\u00f3n de este trabajo, Roland Barthes apunta dos conceptos que tienen plena cabida. Define el <em>studium<\/em>, donde el espectador acompa\u00f1a las intenciones del fot\u00f3grafo; Chaskel y Sanz, para romper esta complicidad con la imagen de la infamia \u2013sea esta por exceso o ignorancia de la brutalidad y la miseria\u2013, lee cin\u00e9ticamente la fotograf\u00eda, la repasa, la pronuncia hasta hacer aparecer el <em>punctum<\/em>, como herida, como momento que con su agudeza penetra la memoria. Comparte su intuici\u00f3n, afila la imagen y la hace penetrar. Lo indecible les fue dicho, y ellos a su vez lo exponen, lo interponen entre el espectador y la simple fotograf\u00eda. Lo logra a trav\u00e9s del movimiento dentro de la imagen fija, un plano que se compone de otro o muchos otros planos, un general se torna detalle.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero el montaje de estos archivos textuales y visuales no es el \u00fanico procedimiento adoptado. Los autores intermedian con los militantes y su consecuente testimonio, no solo a trav\u00e9s de las palabras: quienes han experimentado la tortura describen, contextualizan y analizan. Emergen de ellos sus proyectos y esperanzas, sus certezas y sus rabias. Est\u00e1n en ojos y gestos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nombran la tortura y la representan, con sus propios cuerpos, en secuencias silentes y relentecidas, como si la tortura fuera algo limpio y silencioso, los autores hacen posible un relato imposible. La \u00faltima de estas operaciones contiene la ficci\u00f3n, una ficci\u00f3n que si bien responde a un hecho material, comprobable, un hecho real que ha sucedido, pero que su realidad no puede llegar a nosotros sino a partir de su representaci\u00f3n como un diagrama, que elige los \u00e1ngulos y los tiempos, que deja ver los detalles y los permite ver, evidencia la tecnolog\u00eda y la t\u00e9cnica, presenta los objetos t\u00e9cnicos de tortura y sus aplicaciones, crea una imagen de laboratorio, la modela, la hace presente. Desde la t\u00e9cnica la tortura ser\u00e1 el \u00e1mbito m\u00e1s personalizado de la guerra, donde m\u00e1s se haga parte cierta el sujeto perpetrador, mientras la guerra se despersonaliza, la tortura es la relaci\u00f3n m\u00e1s \u00edntima de la confrontaci\u00f3n. Desde ese \u00e1mbito no puede estar ausente de esta puesta en escena, aparecen sus manos, repleta el fuera de campo. \u00a1Qu\u00e9 radicalmente importante me parece este punto, porque la tortura no se ejecuta sola, es una materialidad, un oficio! Y es que seguir creyendo que la tortura y la represi\u00f3n aguda son cosas de locos puede ser eficiente solo para calmar las culpas de los silencios y las complicidades.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>No es hora de llorar <\/em>parece manifestarse de forma alterna. El testigo est\u00e1 presente y su historicidad se proyecta, mantienen su posici\u00f3n, han sido liberados, carecen de culpas y han hecho un atado de sus dolores para llevarlos al frente y reemprender la lucha, por esta vez, en este lenguaje: el cinematogr\u00e1fico. Su testimonio no les pertenece en tanto el sentido de \u00e9l es el que nutre sus convicciones: las ideas revolucionarias se fortalecen en el testimonio. Se saben a s\u00ed mismos. Cada una de ellas y ellos han sentido el aliento fr\u00edo y agrio del represor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Llegan a territorio chileno y hay alegr\u00eda, ya sabemos lo que va a pasar dos a\u00f1os despu\u00e9s, pero no es importante para este momento, se est\u00e1 celebrando la libertad y eso basta. Los autores no ocupan nuestra atenci\u00f3n con datos ni descripciones, no enuncian dict\u00e1menes, normativas, negociaciones ni burocracias, en ese momento lo importante es la libertad. \u00a1Qu\u00e9 podr\u00eda haber m\u00e1s importante que la libertad!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3.- Testimonio-memoria-historia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El testimonio emerge, pero el an\u00e1lisis y la discusi\u00f3n no se centra en la realidad o la irrealidad de sus actos, sino en recordarlos y en el reconocimiento de ese recuerdo para llegar a ser memoria. Y con esto no ponemos en duda la veracidad, al contrario, dotamos de valor cada arista que se abre paso hasta nosotros y nosotras. Pero lo que vemos es la idea de lo que ha sucedido, median para nosotros la idea de historia de cada uno de ellos y ellas, median los realizadores y su audacia para ver los ojos que vieron. <em>Me veo verme<\/em> que dir\u00eda J. Lacan, hoy suena como un <em>los veo verse<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4.- Imposibilidades.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Podemos pensar en ellas como en organizaciones de resistencia revolucionaria, y considerar positivamente la capacidad de mantener la posici\u00f3n de la idea revolucionaria en su actuar, en la forma de disponerse a la concepci\u00f3n de revolucionario militante, en medio de la asonada represiva de las dictaduras militares, y generalizamos porque es un punto en com\u00fan con el resto de los pa\u00edses del cono sur durante los a\u00f1os 60s y 70s, que \u2013con particularidades\u2013 fueron sometidos a la condici\u00f3n de campo de batalla de la Guerra Fr\u00eda. Y que en este contexto esgrimen proyectos revolucionarios en los fines y los medios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es aqu\u00ed donde vemos <em>No es hora de llorar,<\/em> que desde su t\u00edtulo impresiona fuera de cualquier sentimiento de derrota, logra hablar con represaliados, desde represaliados. Pero adem\u00e1s ofrendar un ejercicio de libertad sin entrar en la maniobra jactanciosa de poner en el tapete la operaci\u00f3n pol\u00edtico-militar que les dar\u00eda la libertad en forma de destierro,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">C\u00f3mo hablar de la represi\u00f3n, la violencia extrema, de la tortura misma con el mismo testigo. Sin conformarse como una caricatura de s\u00ed mismos, sin caer en la descripci\u00f3n grotesca y en el morbo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para David Le Bret\u00f3n en un contexto de tortura la totalidad de la relaci\u00f3n con el mundo de la v\u00edctima est\u00e1 bajo la \u00e9gida del dolor y el horror. La v\u00edctima est\u00e1 sujeta a su cuerpo, sin otra salida para escapar al torturador que desprenderse de la vida, desprenderse de su cuerpo. Es lo que justo nos lleva directo a la imposibilidad de la narraci\u00f3n, pues, \u2013parafraseando de nuevo a Le Bret\u00f3n\u2013 cuando se est\u00e1 desprovisto de todo, queda al menos el propio cuerpo para dar testimonio ante los dem\u00e1s de la propia existencia, si hay negaci\u00f3n del cuerpo, y su extremo, el desaparecer del cuerpo, c\u00f3mo puede haber testimonio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los cineastas realizan las entrevistas mediante el mismo m\u00e9todo riguroso puesto en pr\u00e1ctica en las escenificaciones, en las que la posici\u00f3n y encuadre de c\u00e1mara disminuyen las chances de improvisaciones y sorpresas. Se expresan las emociones de manera directa en la pantalla, la emoci\u00f3n habr\u00e1 de surgir en el espectador.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cine tendr\u00e1 que inventarse a s\u00ed mismo a trav\u00e9s de nuevos recursos en los que subvierte la diferencia y por ello vemos formas, combinaciones novedosas y el arrojo de plantarse de frente a la ignominia, sin defensas, pero en ofensiva, a lo que Rollet llama \u201cun tercer r\u00e9gimen de verdad\u201d, que promueve la integraci\u00f3n de los reg\u00edmenes sensitivos, dispuestos a la operaci\u00f3n representativa, o como Didi-Huberman, que invita a no deshacerse de la emoci\u00f3n reemplazandola por la raz\u00f3n, sino que dotando de racionalidad a la mirada y la emoci\u00f3n que sostiene. <em>No es hora de llorar<\/em> es un aporte concreto y sustantivo a la narraci\u00f3n de lo inenarrable. No se niega a ello, e implica la comprensi\u00f3n del sistema sensible que pone a operar la pel\u00edcula como aparato discursivo. Y no proponemos que esto se deba a la cancelaci\u00f3n de la inflexi\u00f3n temporal que se nos ha propuesto implica la cat\u00e1strofe, o a que los hechos a los cuales refiere no sean parte de una cat\u00e1strofe, sino que tendemos a pensar que responde al sentido y objetivo que los testigos mismos le dan a la narraci\u00f3n. El acontecimiento, entonces, sale de la inenarrabilidad y la narraci\u00f3n de tal tiene un fin, aparece como parte de la resistencia, no para ser observada y simplemente cambiar el gusto del caf\u00e9 de media tarde, sino para traer a la existencia lo velado por los reg\u00edmenes de representaci\u00f3n de la pacificaci\u00f3n y ver qu\u00e9 pasa en cada uno de nosotras y nosotros luego de ello.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Por\u00a0<strong>Carla Verdugo Salinas<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>No es hora de llorar<\/em> 1971<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">37 min. Chile<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Direcci\u00f3n: Pedro Chaskel, Luis Alberto Sanz<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00fasica: Geraldo Vandr\u00e9<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fotograf\u00eda: Hector Rios (B&amp;W)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Departamento de Cine de la U. de Chile<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">REFERENCIAS<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00c1vila Dias, Cristiane (2019) Medianeira <em>Minha Terra Tem Horrores: O Ex\u00edlio Dos Brasileiros No Chile (1970-1973)<\/em> Orientador: Enrique Serra Padr\u00f3s. Tese (Doutorado) &#8212; Universidade Federal do Rio Grande do Sul, Instituto de Filosofia e Ci\u00eancias Humanas, Programa de P\u00f3s-Gradua\u00e7\u00e3o em Hist\u00f3ria, Porto Alegre, BR-RS.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Didi-Huberman, George (2017)<em>, La emoci\u00f3n no dice \u201cyo\u201d. Diez fragmentos sobre la libertad est\u00e9tica<\/em>. En: <em>La Pol\u00edtica de las Im\u00e1genes<\/em>, Alfredo Jaar, Metales Pesados, Santiago de Chile.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Kreuz, D\u00e9bora (2021) \u201cDel infierno al para\u00edso: el destierro de presos pol\u00edticos brasile\u00f1os a Argelia en 1970\u201d <em>Revista De Historia Y Geograf\u00eda<\/em> N\u00b045, Universidad Academia de Humanismo Cristiano, Santiago, Chile\u201d. La traducci\u00f3n fue realizada por Marcia de Mello con la conformidad de la autora del trabajo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Le Breton, David (1999); Antropolog\u00eda <em>del dolor, <\/em>Seix Barral Los Tres Mundos, Barcelona.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Ricoeur, Paul (2003), <em>La memoria, la historia, el olvido<\/em>, Trotta, Madrid, Espa\u00f1a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rollet, Sylvie (2019), <em>Una \u00e9tica de la mirada, El cine frente a la cat\u00e1strofe, desde Alain Resnais a Rithy Panh<\/em>, Prometeo Libros, Buenos Aires.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Sanz, Luis Alberto, <em>No es hora de llorar<\/em>. En:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">https:\/\/obtienearchivo.bcn.cl\/obtienearchivo?id=documentos\/10221.1\/72712\/2\/275757.pdf&#038;origen=BDigital.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201c\u2026 en todo caso, nosotros hablamos de pol\u00edtica y de moral revolucionaria en el lenguaje que nos sirve ahora (a trav\u00e9s del film), hace 12 meses yo estaba en la prisi\u00f3n y los m\u00e9todos eran bien distintos para hacer crecer el apoyo a la revoluci\u00f3n. 12 meses antes (hacen 24) yo ten\u00eda el ej\u00e9rcito en [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":4949,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[9,379],"tags":[],"class_list":["post-4947","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cine","category-politica"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4947","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4947"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4947\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4950,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4947\/revisions\/4950"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4949"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4947"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4947"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4947"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}