{"id":4830,"date":"2023-10-04T13:44:28","date_gmt":"2023-10-04T16:44:28","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=4830"},"modified":"2023-10-04T13:45:26","modified_gmt":"2023-10-04T16:45:26","slug":"las-aventuras-capitalocenicas-de-la-nina-dengue-sobre-la-infancia-del-mundo-de-michel-nieva-por-jonnathan-opazo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2023\/10\/04\/las-aventuras-capitalocenicas-de-la-nina-dengue-sobre-la-infancia-del-mundo-de-michel-nieva-por-jonnathan-opazo\/","title":{"rendered":"Las aventuras capitaloc\u00e9nicas de la ni\u00f1a dengue. Sobre La infancia del mundo de Michel Nieva \u2013 Por Jonnathan Opazo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Aunque parezca una perogrullada y un lugar com\u00fan ancho y largo como un portaviones \u2013y para esto s\u00edrvase el lector de consultar vol\u00famenes como <em>S\u00edndrome de Babilonia <\/em>de Alain Musset\u2014, todas las variantes dist\u00f3picas de la ciencia ficci\u00f3n y su larga serie de apellidos han fantaseado con alguna forma de colapso civilizatorio y sus nefastas consecuencias geopol\u00edticas y, por extensi\u00f3n, sociales. La ventaja o no de escritores como Nieva, nacido en las \u00faltimas d\u00e9cadas del nunca bien ponderado siglo veinte del planeta tierra, es que todos los dislates colapsol\u00f3gicos son, hoy por hoy, posibilidades m\u00e1s o menos barajables a treinta o cien a\u00f1os plazo, seg\u00fan el entusiasmo apocal\u00edptico del cient\u00edfico o grupo ambientalista encargado de los pron\u00f3sticos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El escenario de <em>La infancia del mundo <\/em>nos env\u00eda varios a\u00f1os al futuro: Argentina, 2272. El sur austral, anta\u00f1o tierra de bosques milenarios que geoerotizaron las fantas\u00edas filonazis de un Miguel Serrano, qued\u00f3 transformado \u201cen un reguero desarticulado de peque\u00f1os islotes ardientes\u201d. Todo esto post derretimiento de los hielos ant\u00e1rticos en el 2197. \u201cDe un d\u00eda para otro, La Pampa pas\u00f3 de ser un \u00e1rido y moribundo desierto en el conf\u00edn de la tierra, resecado por siglos de monocultivos de girasol y soja, a la \u00fanica v\u00eda, junto al Canal de Panam\u00e1, de navegaci\u00f3n interoce\u00e1nica de todo el continente\u201d. All\u00ed, en una peque\u00f1a colonia llamada Victorica, vive el Ni\u00f1o Dengue, criatura poco feliz a causa de su monstruosa apariencia de insecto virulento, acaso un hijo no deseado del cient\u00edfico-mosca del cuento de George Langelaan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lamentablemente, y muy a pesar de todos quienes han decidido criar ni\u00f1os en ambientes seguros libres de paternidades t\u00f3xicas, en 2272 las cosas no han cambiado mucho: Ni\u00f1o Dengue sufre del bullying permanente de sus compa\u00f1eritos de escuela. Los insultos, por cierto, dif\u00edcilmente pasar\u00edan el filtro de un <em>sensitive reader<\/em>: \u201cChe, ni\u00f1o dengue, \u00bfes cierto que a tu mam\u00e1 la viol\u00f3 un mosquito?\u201d; \u201cEu, bicho, \u00bfQu\u00e9 se siente ser hijo de la chele podrida de un insecto?\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ni\u00f1o Dengue, aun en su monstruosidad de bicho tercermundista, sufre silenciosamente. Su madre no lo quiere. A su padre no lo conoce. El aleteo de sus alitas emite un zumbido perturbador. Pero algo diferencia al ni\u00f1o-bicho de marras de sus compa\u00f1eritos humanos demasiado humanos: libre como est\u00e1 de la gen\u00e9tica humana y sus presiones biol\u00f3gico-discursivas, Ni\u00f1o Dengue descubre, luego de asesinar al Dulce, l\u00edder cruel de una tropa de bobalicones, que en realidad es Ni\u00f1a Dengue: \u201cEn efecto, en la especie <em>Aedis aegypti<\/em>, de la que \u00e9l (o ella) era un ejemplar \u00fanico, solo las hembras pican, succionan y transmiten enfermedades, mientras que los machos se dedican al h\u00e1bito mec\u00e1nico de copular y engendrar\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estructurada en dos partes subdivididas en cap\u00edtulos breves, <em>La infancia del mundo <\/em>despliega una historia \u00e1gil y grotescamente divertida. La cr\u00edtica ya ha hecho hincapi\u00e9 suficiente en las influencias, pero no est\u00e1 dem\u00e1s volver a traerlas a colaci\u00f3n: de Lovecraft, las especulaciones cosmol\u00f3gicas en torno a entidades no humanas anteriores a la formaci\u00f3n de las capas superficiales del planeta tierra \u2013el lector descubrir\u00e1 en esto el nombre de la novela; de Philip K. Dick, el videojuego como dispositivo que permite la torsi\u00f3n de la realidad de los protagonistas para ingresar en planos dimensionales que espejean las l\u00edneas principales de la narraci\u00f3n \u2013v\u00e9ase <em>Laberinto de muerte<\/em> (1970); de Borges, porque Nieva es argentino y mirar a Borges a los ojos es un ritual de paso, una par\u00e1frasis en joda al <em>Aleph<\/em>; y as\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque las referencias a ratos puedan parecer demasiado obvias para cualquier lector m\u00e1s o menos informado sobre las diversas ramas de estos \u00e1rboles mayores de cierta clase de ficci\u00f3n, no es exagerado ni antojadizo decir que Nieva, iron\u00eda mediante, logra jugar con estos elementos agreg\u00e1ndole, como apuntamos al inicio, un poco de la cosecha propia de los a\u00f1os en curso, herencia quiz\u00e1 de la inteligencia sociol\u00f3gica de Ballard: al carnaval de rarezas ya comentado, Nieva agrega una especie de geofuturolog\u00eda que proyecta con humor las mutaciones posibles del capitalismo financiero en un planeta donde la temperatura nunca baja de los 40 grados; discurre en torno a la extinci\u00f3n de las especies e imagina, si pensamos en Timothy Morton, una <em>ecolog\u00eda sin naturaleza<\/em>, sin aura ni ancestralidad posible: pura materia susceptible de ser replicada en cualquier lugar v\u00eda terraformaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No ser\u00eda extra\u00f1o que alguien llevara el texto de Nieva a una novela gr\u00e1fica o alg\u00fan g\u00e9nero af\u00edn. En <em>La infancia del mundo <\/em>es casi palpable la influencia de series como <em>Evangelion<\/em> y el imaginario de artistas como Katsushiro Otomo, aunque quiz\u00e1 esto hable m\u00e1s de las evocaciones provocadas en el abajo firmante. Como sea, <em>La infancia del mundo <\/em>puede inscribirse en el ingente surgimiento de ficciones que imaginan, m\u00e1s all\u00e1 o ac\u00e1 mismo, las transformaciones que ese hiperobjeto llamado cambio clim\u00e1tico irradia sobre la realidad como un sol negro completamente nuevo y cosmol\u00f3gicamente inexplicable.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por\u00a0<strong>Jonnathan Opazo<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-4833\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/La-infancia-del-mundo-Jonnathan-652x1024.jpeg\" alt=\"\" width=\"415\" height=\"652\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/La-infancia-del-mundo-Jonnathan-652x1024.jpeg 652w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/La-infancia-del-mundo-Jonnathan-191x300.jpeg 191w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/La-infancia-del-mundo-Jonnathan-768x1207.jpeg 768w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/La-infancia-del-mundo-Jonnathan-978x1536.jpeg 978w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/La-infancia-del-mundo-Jonnathan-1303x2048.jpeg 1303w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/La-infancia-del-mundo-Jonnathan-1040x1634.jpeg 1040w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/La-infancia-del-mundo-Jonnathan-1200x1886.jpeg 1200w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/La-infancia-del-mundo-Jonnathan-scaled.jpeg 1629w\" sizes=\"auto, (max-width: 415px) 100vw, 415px\" \/><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\"><\/p>\n<p>La infancia del Mundo<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Michel Nieva<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">2023<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">168 pp<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Novela<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Anagrama<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aunque parezca una perogrullada y un lugar com\u00fan ancho y largo como un portaviones \u2013y para esto s\u00edrvase el lector de consultar vol\u00famenes como S\u00edndrome de Babilonia de Alain Musset\u2014, todas las variantes dist\u00f3picas de la ciencia ficci\u00f3n y su larga serie de apellidos han fantaseado con alguna forma de colapso civilizatorio y sus nefastas [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":32,"featured_media":4834,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[443],"tags":[],"class_list":["post-4830","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-resena"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4830","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/32"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4830"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4830\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4835,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4830\/revisions\/4835"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4834"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4830"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4830"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4830"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}