{"id":4817,"date":"2023-09-29T12:41:41","date_gmt":"2023-09-29T15:41:41","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=4817"},"modified":"2026-06-04T16:11:04","modified_gmt":"2026-06-04T19:11:04","slug":"nunca-se-detuvo-el-horror-sobre-testimonial-de-nicolas-gonzalez-rodriguez-por-silvana-veto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2023\/09\/29\/nunca-se-detuvo-el-horror-sobre-testimonial-de-nicolas-gonzalez-rodriguez-por-silvana-veto\/","title":{"rendered":"\u00abNunca se detuvo el horror\u00bb \u2013 Sobre Testimonial, de Nicol\u00e1s Gonz\u00e1lez Rodr\u00edguez \u2013 Por Silvana Vet\u00f6"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><em>\u00abQue el alma falte a la lengua o la lengua al esp\u00edritu, y que esa ruptura trace en las llanuras sentidos como un vasto surco de desesperaci\u00f3n y de sangre, he aqu\u00ed la gran pena que socava no la corteza o el armaz\u00f3n sino la TELA de los cuerpos.\u00bb<\/em> Antonin Artaud, 1926.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfEs todo poema testimonial?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A veces no se sabe de qu\u00e9 se da testimonio. Y se insiste, a pesar de ello. Aunque se sepa que dar testimonio es improbable, imposible, en cierta medida impotente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A veces el poema no sabe que es testimonio. Ni de qu\u00e9 lo es.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfEs todo poema testimonial?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta pregunta parece suponer que <em>Testimonial <\/em>es un poema.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfLo es?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Creo que es irrelevante decidirlo, a no ser que queramos pensar qu\u00e9 es el poema. Esto no es irrelevante, pero s\u00ed creo que no me compete contestarlo, decidirlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pienso afirmar, a pesar de la enormidad de la pregunta, que un poema s\u00ed es aquello que da testimonio de algo, no en lo que dice, o m\u00e1s bien en lo que escribe, sino en <em>c\u00f3mo<\/em> lo escribe. Da testimonio, en su escritura, de lo indecible. Se afana, insistente, en cercar lo indecible. Un poema es cerco e insistencia. Insistencia de la escritura sobre el desierto. Insistencia de la escritura sobre lo irrespirable. Cerco de la escritura en torno a un pozo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como se\u00f1ala Henri Meschonnic (<em>Para salir de lo postmoderno <\/em>p. 163), el sujeto del poema es un sujeto \u00e9tico: abierto, potencial. Un sujeto que inventa, frente al pozo, el desierto y lo irrespirable, posibilidades de vida. El poema es, en ese sentido, la diagramaci\u00f3n de un nuevo campo vital. El poema es sobrevida. Como escribe Nadia Prado: \u00abEscribir es continuar, extenderse m\u00e1s all\u00e1 de s\u00ed. No se trata de seguir en pie ante la muerte sino de seguir en pie ante la vida\u00bb (<em>El poema acecha en los intervalos<\/em>, p. 25). Como escribe Antonin Artaud en \u00abEl teatro y la crueldad\u00bb: \u00abcreemos que en la llamada poes\u00eda hay fuerzas vivientes\u00bb (p. 88). En ese sentido, el sujeto del poema, por ser \u00e9tico, es pol\u00edtico. Comprometido con la vida, con el devenir, inventa posibles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">S\u00ed, entonces, todo poema es testimonial.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00abESTOY SOLO<\/p>\n<p>FRENTE A ESTA TIERRA\u00bb &#8211;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00abESTOY SOLO<\/p>\n<p>FRENTE A ESTE TIEMPO\u00bb<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00abESTOY SOLO<\/p>\n<p>FRENTE A ESTE OLVIDO\u00bb<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Luego cambia de \u00e9nfasis:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00abESTOY SOLO<\/p>\n<p>FRENTE A MIS HERMANOS\u00bb<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00abESTOY SOLO<\/p>\n<p>FRENTE A MI PUDRIDERO\u00bb<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00abESTOY SOLO<\/p>\n<p>FRENTE A MI PATRIA\u00bb<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A pesar del cambio de \u00e9nfasis, el lugar de la enunciaci\u00f3n no var\u00eda: si el testimonio apunta a otro, a otra, si busca alcanzar a otro, a otra, lo hace siempre desde el estar solo, sola. Pero estando afuera, <em>fuera-de-s\u00ed<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Podemos <em>dar<\/em> testimonio, pero el testimonio que <em>se da<\/em> nunca es de <em>lo propio<\/em>, sino de lo que a todos y todas nos es <em>ajeno<\/em> porque es lo que nos quiebra, lo que nos abre, lo que nos derrama. Se da testimonio de lo que se vive o se experimenta solo, sola, pero que no por ello es propio. Nunca lo es. Se da testimonio de lo que, desde <em>afuera<\/em>, nos ha herido a<em>dentro<\/em>, volc\u00e1ndonos hacia <em>afuera<\/em>. Al dar testimonio, <em>se da<\/em> testimonio de que no <em>soy<\/em>, sino <em>se<\/em> -impersonal, neutro. No \u00abYo doy testimonio\u00bb, sino \u00abSe da testimonio\u00bb. \u00abSe da testimonio en m\u00ed\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Leo una cita de Guadalupe Santa Cruz, en <em>Ojo l\u00edquido<\/em>:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abComuneros, condominios, comit\u00e9s, concentraci\u00f3n, consorcios, convenios, condonaci\u00f3n, concesi\u00f3n, comodato. Las palabras se diluyen en un tiempo sin tregua, no se explican a s\u00ed mismas, se dejan caer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Yo es se.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un hombre del Pasaje comenta al podar la parra que as\u00ed, as\u00ed como la liana de la flor de la pluma se ha trenzado en torno a la gu\u00eda de la parra, ci\u00f1\u00e9ndola (o agarrot\u00e1ndola), suprim\u00edan lentamente a sus enemigos los indigenas. La palabra no llevaba tilde, ahogaba el sentido de ind\u00edgenas bajo el vocablo indigentes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se me trenzan las letras como titulares nunca vistos en peri\u00f3dicos y quioscos, son letras quedadas en patios traseros, las letras de la queda, de los sucesivos toques de queda. (Aguas hervidas, aguas servidas). Lengua enmara\u00f1ada que lo lee todo, a ras de los tiempos desplegados, en su irregularidad. Por las p\u00e1ginas en sesgo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ese silabario amo, yo es se.\u00bb (p. 41)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Testimonio neutro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se da testimonio de la p\u00e9rdida que se ha sufrido, de la miseria, del fracaso, de la ruina a la que se nos ha inducido. Se da testimonio ahora que lo que pens\u00e1bamos que estaba adentro, por la fuerza del afuera, se ha dejado expuesto, a la vista. Piel rasgada, herida, surco abierto por la fuerza, tan abierto que muestra ahora el adentro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00ab(\u2026) <em>\u00bfc\u00f3mo llenar\u00e1n ese sitio vac\u00edo? <\/em><\/p>\n<p>-pregunt\u00e9-<\/p>\n<p><em>que alguien me lo explique <\/em><\/p>\n<p>-ped\u00ed-<\/p>\n<p>o tal vez el hueco que dejo sea la materia prima<\/p>\n<p>que compone el sinsentido<\/p>\n<p><em>\u00bfd\u00f3nde fueron a botar mi interior?<\/em><\/p>\n<p>-balbuce\u00e9-\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El dolor es tal que se impone la ilusi\u00f3n de que eso que se experimenta solo, sola, es propio. Pero el testimonio, en tanto es algo que <em>se<\/em> <em>da<\/em>, nos pone en contacto con el otro, con la otra, hace de ese <em>estar solo<\/em> algo que se sit\u00faa <em>frente a algo<\/em> y que <em>se da<\/em>. No porque ese <em>dar<\/em> vaya a re-componer, a suturar lo rajado, sino porque una vez el tajo hecho, no hay otra posibilidad m\u00e1s que volver y repetir el gesto.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00abESTOY SOLO<\/p>\n<p>FRENTE A ESTE MUNDO<\/p>\n<p>(\u2026) no quisiera volver a juntar<\/p>\n<p>los bordes de mi herida<\/p>\n<p>ni tampoco volver al lugar<\/p>\n<p>donde me tragu\u00e9<\/p>\n<p>unos ojos llenos de terror\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo en <em>Testimonial<\/em> es cuerpo echado afuera, una especie de \u00abcuerpo sin \u00f3rganos\u00bb artausiano que se relaciona, dolorosa pero atrayentemente, con el horror.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00ab<em>\u00bfd\u00f3nde fueron a botar mi interior?<\/em><\/p>\n<p>-balbuce\u00e9-<\/p>\n<p>&amp; fui dejando de reconocerme<\/p>\n<p>durante el trayecto<\/p>\n<p>que va desde el silencio<\/p>\n<p>hasta la degradaci\u00f3n\u00bb<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00abun golpeteo constante en el pecho<\/p>\n<p>abre todas mis cavidades<\/p>\n<p>no es mi coraz\u00f3n<\/p>\n<p>no queda nada en su sitio<\/p>\n<p>me lo han quitado y escondido\u00bb<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Artaud escrib\u00eda as\u00ed, saliendo-se de s\u00ed (<em>114 l\u00edneas de fuego<\/em>, p. 45):<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p>\u00abArtaud<\/p>\n<p>que sab\u00eda que no hay esp\u00edritu<\/p>\n<p>sino un cuerpo<\/p>\n<p>que se rehace como el engranaje de un cad\u00e1ver mordido<\/p>\n<p>en la gangrena<\/p>\n<p>del f\u00e9mur<\/p>\n<p><em>adentro<\/em>\u00bb.<\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desconocimiento de s\u00ed, gestos que ahuyentan el esp\u00edritu, s\u00f3lo cuerpo que se rehace como una m\u00e1quina da\u00f1ada, herida en su centro, pero h\u00e1bil y eficaz en su funcionamiento. El adentro-centro-coraz\u00f3n que se encuentra afuera: \u00abUn CsO est\u00e1 hecho de tal forma que s\u00f3lo puede ser ocupado, poblado por intensidades. S\u00f3lo las intensidades pasan y circulan\u00bb, escriben Deleuze y Guattari en <em>Mil mesetas<\/em> (p. 158).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed escribe tambi\u00e9n el cuerpo y su relaci\u00f3n con los otros, otras, parias, compa\u00f1eros, compa\u00f1eras, <em>indigenas<\/em> sin tilde, como en Santa Cruz. Lo cito:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p>\u00ab(\u2026) paredes de una habitaci\u00f3n oscura<\/p>\n<p>donde mis ojos son las ventanas<\/p>\n<p>por las que arrojo cuerpos<\/p>\n<p>parias que revientan<\/p>\n<p>entre las grietas del suelo\u00bb<\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las intensidades pasan, atraviesan los ojos, las ventanas. El cuerpo es un umbral por donde los \u00abcuerpos parias\u00bb se despe\u00f1an y revientan. Cuerpo-umbral, cuerpo-frontera que ya no se reconoce ni se identifica con un Yo, ni tampoco con un Otro. No hay personas. El poema, como testimonio, no se sostiene jam\u00e1s en una personolog\u00eda. No hay all\u00ed psicolog\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hallamos, sin embargo, como en todo testimonio, la marca de una responsabilidad, de un pesado fardo cuya carga se sostiene no en la obligaci\u00f3n -es de esperar-, sino en el deseo, aunque se confunda con remordimiento:<\/p>\n<p>\u00abESTOY SOLO<\/p>\n<p>FRENTE A ESTE OLVIDO<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>sent\u00eda los pasos<\/p>\n<p>que a alguien buscaban<\/p>\n<p>como murmullos amordazados<\/p>\n<p>\u00bfa cu\u00e1ntos dej\u00e9 que se perdieran<\/p>\n<p>en mis ojos<\/p>\n<p>en mi voz?\u00bb<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero \u00bfdejamos que se perdieran? Pienso que la p\u00e9rdida es la experiencia de quien da testimonio, de quien queda. Y que es precisamente por el gesto <em>testimonial<\/em> que el olvido, esa p\u00e9rdida, realmente, no existe. No aqu\u00ed. A pesar de la oscuridad, o junto a ella, la pregunta, que persiste, \u00bfD\u00d3NDE EST\u00c1N?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00ab(ME OBLIGAN A TRAGARME UNA OSCURIDAD TAN GRANDE)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>MI MIRADA<\/p>\n<p>DICI\u00c9NDOTE<\/p>\n<p>NUNCA OLVIDES<\/p>\n<p>MI NOMBRE\u00bb<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Escribir \u00abNunca se detuvo el horror\u00bb es escribir <em>horror-a\u00fan<\/em>, es postular que el horror es siempre a\u00fan. De all\u00ed, tal vez, la posibilidad del poema o, como dec\u00eda Lacan precisamente en 1973, aunque acerca de otra cosa: <em>el horror no cesa de no escribirse.\u00a0\u00a0<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por Silvana Vet\u00f6<\/p>\n<p>Sobre:<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-4818\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Portada-Testimonial-782x1024.jpeg\" alt=\"\" width=\"415\" height=\"543\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Portada-Testimonial-782x1024.jpeg 782w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Portada-Testimonial-229x300.jpeg 229w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Portada-Testimonial-768x1005.jpeg 768w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Portada-Testimonial-1173x1536.jpeg 1173w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Portada-Testimonial-1565x2048.jpeg 1565w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Portada-Testimonial-1040x1361.jpeg 1040w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Portada-Testimonial-1200x1571.jpeg 1200w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Portada-Testimonial.jpeg 1573w\" sizes=\"auto, (max-width: 415px) 100vw, 415px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Testimonial<br \/>\nNicol\u00e1s Gonz\u00e1lez Rodr\u00edguez<br \/>\nEdiciones Delakostra<br \/>\n2023<\/p>\n<p>62 pp.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abQue el alma falte a la lengua o la lengua al esp\u00edritu, y que esa ruptura trace en las llanuras sentidos como un vasto surco de desesperaci\u00f3n y de sangre, he aqu\u00ed la gran pena que socava no la corteza o el armaz\u00f3n sino la TELA de los cuerpos.\u00bb Antonin Artaud, 1926. &nbsp; &nbsp; \u00bfEs [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":129,"featured_media":4819,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":["post-4817","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-literatura"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4817","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/129"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4817"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4817\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4820,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4817\/revisions\/4820"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4819"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4817"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4817"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4817"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}