{"id":4809,"date":"2023-09-27T13:13:27","date_gmt":"2023-09-27T16:13:27","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=4809"},"modified":"2023-09-27T13:14:27","modified_gmt":"2023-09-27T16:14:27","slug":"alvaro-mutis-catalina-y-yo-por-alejandro-droznes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2023\/09\/27\/alvaro-mutis-catalina-y-yo-por-alejandro-droznes\/","title":{"rendered":"\u00c1lvaro Mutis, Catalina y yo \u2013 Por Alejandro Droznes"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Nunca me interes\u00f3 el Museo del Prado. No disfruto la pintura particularmente y el precio de la entrada en los museos del primer mundo siempre me pareci\u00f3 un poco prohibitivo. Adem\u00e1s la tarea de conservar el pasado en Europa me parece una redundancia. Por eso nunca hab\u00eda tenido ganas de ir al Prado hasta que, llevado por dos poemas de \u00c1lvaro Mutis, quise conocer a la infanta Catalina.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00c1lvaro Mutis, de cuya muerte se cumplen hoy diez a\u00f1os, est\u00e1 entre mis escritores preferidos. La saga de Maqroll el Gaviero, que consta de siete novelas (a veces reunidas en un solo volumen bajo el t\u00edtulo de <em>Empresas y tribulaciones de Maqroll el Gaviero<\/em>) son para m\u00ed una Biblia: en sus p\u00e1ginas se vislumbra un continuo de paisajes y personajes que hice m\u00edos. Lo le\u00ed muchas veces y lo rele\u00ed otras tantas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La cuesti\u00f3n es que Mutis estuvo enamorado de la infanta Catalina. Si entiendo bien, su primera declaraci\u00f3n est\u00e1 en el poema \u00abUna calle de C\u00f3rdoba\u00bb, del libro <em>Los emisarios<\/em>, que se public\u00f3 en 1984. Ah\u00ed Mutis cuenta que est\u00e1 tomando algo y, de pronto, tiene \u201cla ebria certeza de estar en Espa\u00f1a\u201d. La certeza y el adjetivo lo mueven a enumerar los distintos rostros del orbe ib\u00e9rico que se le presentan mientras \u00e9l est\u00e1 sentado, como dice el t\u00edtulo del poema, en una calle de C\u00f3rdoba: menciona a un personaje del Quijote, a un chofer que unos d\u00edas atr\u00e1s le dijo algo profundo y simple, al jerez que se est\u00e1 tomando en ese mismo momento mientras escribe el poema, la Espa\u00f1a arquet\u00edpica de los olivares bajo el sol, y finalmente llega a la infanta Catalina: \u201cla Espa\u00f1a, en fin, de mi imposible amor por la infanta Catalina Micaela, que con estr\u00e1bico asombro me mira desde su retrato en el Museo del Prado\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mutis escribe \u201cimposible amor\u201d: en 1984 \u00e9l ya hab\u00eda cumplido sesenta a\u00f1os pero la infanta hab\u00eda muerto en 1597. Contempor\u00e1nea del Siglo de Oro, del descubrimiento de Potos\u00ed y de la fundaci\u00f3n de Buenos Aires por Juan de Garay, Catalina yac\u00eda bajo tierra hac\u00eda siglos cuando Mutis quiso creer que ella lo miraba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Al poco tiempo, en 1985, Mutis public\u00f3 <em>Cr\u00f3nica regia y alabanza del reino<\/em>. En ese libro incluy\u00f3 el poema \u00abRegreso a un retrato de la infanta Catalina Micaela hija del rey don Felipe II\u00bb. El t\u00edtulo es as\u00ed, sin comas que den un respiro, trayendo al presente formas pasadas, supongo, del idioma y tambi\u00e9n del \u00edmpetu castellano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed las cosas, me pareci\u00f3 que era hora de conocer el Museo del Prado: ten\u00eda que conocer a Catalina porque, b\u00e1sicamente, empec\u00e9 a suponer que una excelente manera de consumar mi lectura de la obra de Mutis, que tanto me hab\u00eda marcado y que ya casi hab\u00eda agotado, era rendirme ante la misma fisonom\u00eda que le hab\u00eda hecho perder el juicio a \u00e9l. Entonces decid\u00ed que apenas pudiera ir\u00eda al Prado, pisar\u00eda la misma baldosa que ya hab\u00eda pisado Mutis y comparecer\u00eda ante una veintea\u00f1era del siglo XVI.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente fui a Madrid a ver la famosa final de Copa Libertadores entre Boca y River. Y cuando los hechos del Bernab\u00e9u ya se hab\u00edan consumado me enter\u00e9, en uno de mis frecuentes paseos por el Parque del Retiro, que al Museo del Prado, que est\u00e1 al lado, se puede entrar gratuitamente los d\u00edas de semana desde las seis de la tarde hasta las ocho de la noche. Es poco tiempo si uno quiere hacer un recorrido exhaustivo, pero yo solamente quer\u00eda enterarme de qui\u00e9n era Catalina. La fila para entrar a esa hora era larga pero avanzaba r\u00e1pido, as\u00ed que despu\u00e9s de un rato, no muy largo, me vi entre obras invaluables que me importaban muy poco.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo primero que hice fue preguntarle a un empleado, en el ajetreo de un pasillo y entre la turba que no quer\u00eda pagar, d\u00f3nde estaba la infanta Catalina. No ten\u00eda la menor idea. La escena se repiti\u00f3 con otro empleado y entend\u00ed que ten\u00eda que ir a la secci\u00f3n de informes y esbozar el asunto en t\u00e9rminos precisos: que el escritor \u00c1lvaro Mutis me gusta, que \u00e9l habla del cuadro de la infanta Catalina (me ahorr\u00e9 el tono lascivo de ambos poemas) y que por favor me dijeran d\u00f3nde est\u00e1. Del otro lado del mostrador hab\u00eda una mujer; primero se qued\u00f3 pensativa y despu\u00e9s me se\u00f1al\u00f3 un n\u00famero de sala que, de paso, me hizo entender las dimensiones del Prado: por ejemplo 135 C. Tambi\u00e9n me explic\u00f3 m\u00e1s o menos c\u00f3mo llegar y as\u00ed fue que me intern\u00e9 en el laberinto de habitaciones hasta que encontr\u00e9 la indicada. Emoci\u00f3n: \u201ceste rinc\u00f3n del Prado que la guarda\u201d. Era una sala chica, las medidas eran como las de un dormitorio generoso, y en las cuatro paredes hab\u00eda unos diez retratos distribuidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Empec\u00e9 el recorrido y al cuarto o quinto retrato me encontr\u00e9 con una doncella irresistible. Propia de un tiempo diferente, habituada a las rec\u00e1maras y las cortes y las gentes de armas y los duques, en su gesto hab\u00eda algo que me permit\u00eda ubicarla en el presente. Era poseedora de ese candor frutal que varias veces me ha dejado turulato.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Di unos pasos hacia el cartelito y lo confirm\u00e9: era ella. M\u00e1s all\u00e1 de la informaci\u00f3n sobre la \u00e9poca y el pintor, se elogiaba la \u201csutil transici\u00f3n crom\u00e1tica\u201d del retrato o, qui\u00e9n sabe, de la retratada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Eran casi las ocho de la noche y el museo ya estaba cerrando. Todos nos arremolin\u00e1bamos en la Tienda Prado; yo, en particular, buscaba un recuerdo (una taza, un se\u00f1alador, algo) en el que se viesen las facciones o rasgos de la infanta. Los vendedores, invariablemente, me respondieron que no hab\u00eda tal cosa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estaba en eso cuando abr\u00ed el Whatsapp y, entre los chats m\u00e1s recientes, vi que la chica que me gustaba hab\u00eda cambiado su foto de perfil: una imagen saturada de significado se hab\u00eda ido y la nueva, que ya empezaba a llenarse, acababa de llegar. El arte noble del retrato, muchas veces secular, haciendo su gracia una vez m\u00e1s. Y el anhelo, lo mismo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por\u00a0<strong>Alejandro Droznes<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nunca me interes\u00f3 el Museo del Prado. No disfruto la pintura particularmente y el precio de la entrada en los museos del primer mundo siempre me pareci\u00f3 un poco prohibitivo. Adem\u00e1s la tarea de conservar el pasado en Europa me parece una redundancia. 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