{"id":4780,"date":"2023-09-14T13:03:03","date_gmt":"2023-09-14T16:03:03","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=4780"},"modified":"2023-09-14T13:03:22","modified_gmt":"2023-09-14T16:03:22","slug":"en-defensa-del-ruido-por-tiago-ramirez-baquero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2023\/09\/14\/en-defensa-del-ruido-por-tiago-ramirez-baquero\/","title":{"rendered":"En defensa del ruido \u2013 Por Tiago Ram\u00edrez Baquero"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Hace unas semanas Apple public\u00f3 un comercial promocionando sus nuevos aud\u00edfonos con cancelaci\u00f3n de ruido, el concepto en s\u00ed mismo tiene una potencia de venta que sobrepasa cualquier tentaci\u00f3n. La narrativa audiovisual tiene una calidad de producci\u00f3n que no es menos que excelente si se quisiera juzgar desde el lado publicitario de la historia. El comercial acontece en Buenos Aires, pero lo \u00fanico que tiene de la ciudad es apenas su arquitectura que forma un paisaje mestizo. La mujer, de rasgos latinos y americanos, pasea por la gran ciudad con la m\u00fasica tenue, que enfocada en una sutil suavidad electr\u00f3nica invade todo el espacio y las acciones que a su alrededor suceden: el obrero a toda m\u00e1quina flota junto a un pedazo de tierra, los autos voladores andan en un atasco a\u00e9reo, una pareja discute, el carnaval se pasea entre los autos, y abajo, la mujer camina por una ciudad que parece en cuarentena: como si el postapocal\u00edpsis hubiera llegado y ella solitaria voltea por la Avenida de Mayo sobre las estaciones Per\u00fa, Bol\u00edvar y Catedral. Camina con sus aud\u00edfonos en las orejas y el cover de <em>Where Is My Mind<\/em>, original de Pixies, retumba en su cabeza. Estamos en su cabeza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Oprime el bot\u00f3n de la magia en el auricular que est\u00e1 en su oreja izquierda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">El mundo se cae. El ruido regresa. A la gran ciudad volvieron los autos, el carnaval, la m\u00fasica, los ladridos de los perros, el obrero martillando el piso. La mujer pide un licuado de frutas, dice <em>thank you<\/em> y vuelve a oprimir el bot\u00f3n de la magia, todo vuelve a elevarse hacia el cielo y ella camina otra vez por su ciudad solitaria y postapocal\u00edptica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Escribo esto desde la misma ciudad donde se grab\u00f3 ese comercial. El d\u00f3lar blue lleg\u00f3 a m\u00e1s de 700 pesos argentinos, su tope hist\u00f3rico, y a mi lado dos hombres con dos ni\u00f1as rubias conversan sobre lo que no podr\u00e1n comprar este mes, donde no les subir\u00e1n el sueldo porque coincide con la subida de precios que se da cada cierto n\u00famero de semanas, que suelen ser entre 6 y 12, nunca se sabe. Un caniche le ladra al pastor alem\u00e1n de la polic\u00eda y este le responde con un gesto de ladrido sin sonido, bastante particular. El bar lleva una seguidilla de m\u00fasica rock que ha pasado por Intoxicados hasta los Arctic Monkeys.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cLlueve mucho\u201d, dice una se\u00f1ora, \u201cllueve poquito\u201d le contesta su hija que va en sus brazos. Atr\u00e1s alguien suelta carcajadas. Una corredora pisa un charco, el goteo de la lluvia hace m\u00fasica sobre la mesa. Suena el freno del bus de la ruta 132 y tambi\u00e9n se filtra, desde la puerta de la estaci\u00f3n Facultad de Medicina, el de los rieles met\u00e1licos del subte. Las patas de una bandada de calandrias crean un ruido seco y fr\u00edo cuando agarran las varillas met\u00e1licas de las sillas, tambi\u00e9n trinan por momentos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Unos aplausos celebran un cumplea\u00f1os, que es la vida misma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando el ruido se cre\u00f3, por all\u00e1 en las sociedades industriales del siglo XIX, y las ciudades silenciosas empezaron a ambientarse con ruidos de m\u00e1quinas producto de los nuevos trabajos y demandas de la \u00e9poca, las plazas y las calles adquirieron una nueva vida. El sonido ya no era solamente un registro documental donde, por ejemplo, un caballo galopa y a medida que se acerca al micr\u00f3fono sube el volumen de sus golpes y a medida que se aleja se suavizan. El sonido se transform\u00f3 y empez\u00f3 a acumular capas sobre capas. El ruido es la prueba de que la ciudad est\u00e1 viva.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Dec\u00eda Luigui Russolo, un pintor futurista en su manifiesto <em>El arte de los ruidos<\/em>, que la m\u00fasica evoluciona tambi\u00e9n al ritmo que lo hacen los nuevos sonidos que nos van brindando las m\u00e1quinas. Y no es una mentira. Las sociedades postindustriales bautizaron much\u00edsimos g\u00e9neros como <em>noise<\/em>: estruendos de guitarras, gritos y bater\u00edas aturdidoras se volvieron tambi\u00e9n una manifestaci\u00f3n musical y postmoderna que fue aceptada por occidente. Russolo profetiza la transformaci\u00f3n del ruido hacia el sonido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas sociedades capitalistas adquieren un nuevo poder. Y ese poder, en cuanto a la creaci\u00f3n de nuevas m\u00e1quinas, supedita el comportamiento cotidiano, ese que es establecido por una serie de normas sociales y culturales. Aqu\u00ed sucede una situaci\u00f3n contraria. Apple encuentra la evidente necesidad: las ciudades est\u00e1n colapsadas de sonidos que irrumpen en la vida en su d\u00eda a d\u00eda. Las personas que habitan el conurbano de Buenos Aires y el interior de Argentina lo manifiestan: \u201cyo vivo lejos del ruido y as\u00ed me gusta\u201d. Esa b\u00fasqueda por anular el sonido natural de las ciudades empez\u00f3 con una m\u00e1quina que dio la posibilidad de llevar la m\u00fasica a todos lados, los auriculares permitieron una nueva capa a la sonoridad de la ciudad, pero no cancelaban el ruido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay una especie de perversidad en anular el ruido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Primero porque escuchar es sobretodo un acto pol\u00edtico. Y no cualquier acto pol\u00edtico, sino uno que brinda la posibilidad de inmiscuirse en situaciones y escenas sin estar propiamente en ellas. Escuchar es ser un infiltrado que se hace que lee un libro, que se hace que solamente mira la ventana del subte pasar a toda velocidad, es hacerse el indiferente mientras dos personas hablan sobre los candidatos a la presidencia de un pa\u00eds y uno que cree que se hace el loco escribiendo una reflexi\u00f3n sobre el ruido y tomando mate y produciendo sonidos de sorbido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando las personas escuchan, y sobre todo cuando escuchan el ruido de la ciudad, son ciudadanos que participan activamente en una democracia. Una amiga que vivi\u00f3 muchos a\u00f1os en Santiago de Chile contaba lo impresionante que le parec\u00eda el silencio en el transporte p\u00fablico. Durante a\u00f1os la dictadura intimid\u00f3 a sus ciudadanos a tal punto que se volvi\u00f3 peligroso tener una conversaci\u00f3n subida de volumen, y luego en democracia esa costumbre del silencio se qued\u00f3. En Colombia, cuando la violencia y los paramilitares se tomaron la vida rural, sus sobrevivientes narraban constantemente que les daba miedo hablar con desconocidos por miedo y sus pueblos se inundaron de un silencio como si todo el pa\u00eds fuera un solo funeral: la ruralidad estuvo silenciada de los ruidos por mucho tiempo. En Magdalena los paramilitares asesinaron a m\u00fasicos de metal. Sobra decir las razones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">En Argentina, cuando el proceso secuestraba personas, los sobrevivientes llegaban atados de manos y vendados de los ojos. Nunca supieron en qu\u00e9 lugar se encontraban mientras los torturaban. Pero las entrevistas que se hicieron a estos sobrevivientes por separado permitieron encontrar un factor en com\u00fan. Aunque no se conocieron nunca entre ellos, much\u00edsimos confesaron que durante su secuestro y tortura hab\u00eda dos sonidos bastante particulares que se repet\u00edan en los testimonios: una mesa de ping-pong y los gritos de un estadio de f\u00fatbol.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos ejemplos se leer\u00e1n exagerados y sin correlaci\u00f3n a la defensa del ruido. Pero por m\u00e1s placentero que sea cancelar el ruido, este tambi\u00e9n es una manifestaci\u00f3n sonora del momento pol\u00edtico, econ\u00f3mico y social que vive un ser humano. Inducir a cancelar el ruido es inducir tambi\u00e9n a un comportamiento: cuando los auriculares no est\u00e9n, la capacidad de escuchar se volver\u00e1 m\u00e1s pasiva de lo que ya es, y el ruido solamente ser\u00e1n capas y capas, y no ser\u00e1n esos mundos posibles, los mundos reales, donde acontece la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Cancelar el ruido es perderse esa clase magistral de historia del capitalismo que un profesor de la Universidad de Buenos Aires le dicta informalmente en un caf\u00e9 a su sobrino, es perderse el gusto musical del vecino, no saber nunca c\u00f3mo se saludan dos mujeres de provincia en medio de la lluvia porte\u00f1a ni saber que un aficionado a Independiente grita gol desde una ventana de la Facultad de Ciencias Econ\u00f3micas y le est\u00e1n ganando a Racing. Cancelar el ruido es omitir que hay un pibe que se mete a una pizzer\u00eda de Corrientes y que solamente somos consientes de \u00e9l porque pincha con un tenedor los restos de la cebolla de los platos sucios que quedan en la barra, el sonido del metal con la porcelana; cancelar el ruido es olvidar que estuve enamorado de una mujer, periodista, que a toda velocidad tecleaba con sus manos el computador porque hay una sensaci\u00f3n de placer en ese ruido: las palabras cuando se hacen tambi\u00e9n suenan, y en su caso, ella impon\u00eda una musicalidad de la escritura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy ese ruido me sigue recordando a ella.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Las sociedades modernas necesitan ciudadanos que aprendan a escuchar, no que entiendan el ruido como una masa amorfa que solamente est\u00e1 sucediendo y que se vuelve paisaje, el truco es desglosar ese paisaje lleno de capas y saber direccionar el sentido hacia donde se quiere. Escuchar es como apuntar con una c\u00e1mara, solo que aqu\u00ed apuntamos con nuestros o\u00eddos. Dice Annie Ernaux que cada cierto tiempo la gente considera que hay cosas sobre las que debe guardar silencio, pero ese silencio un d\u00eda se rompe y \u201cunas palabras se superponen a las cosas, por fin reconocidas, mientras forman de nuevo, debajo, otros silencios\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Es entendible una defensa del silencio. Pero, \u00bfde verdad es posible ese silencio que alguien espera defender para contradecir? \u00bfo no ser\u00e1 que ese silencio que esperan defender est\u00e1 lleno de ruidos?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">O como dec\u00eda John Cage \u201cel silencio es el tr\u00e1fico de la calle\u201d. Hay un mont\u00f3n de ruidos all\u00e1 afuera que no necesitan significar nada para darnos un profundo placer. Escuchar puede ser, qui\u00e9n lo dir\u00eda, un acto de revoluci\u00f3n m\u00ednima.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Y quiz\u00e1 con los a\u00f1os, cuando escuchar sea por legitimidad un acto pol\u00edtico, transforme la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Apple est\u00e1 en toda su libertad de vender la cancelaci\u00f3n del ruido y aprovecharse de ella. Pero esta es una reflexi\u00f3n que va m\u00e1s all\u00e1 de un comercial, alejarnos del ruido es tambi\u00e9n omitir la vida que acontece al lado nuestro y en tiempos de crisis econ\u00f3mica escuchar al otro crea caminos para los consensos y para los puntos cr\u00edticos en com\u00fan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">No quiero dejar de lado la peligrosidad de cancelar el ruido. Pues escuchar el mundo exterior es tambi\u00e9n un instinto de supervivencia. No sea que estos nuevos auriculares con cancelaci\u00f3n de ruido nos lleven a la muerte misma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">No sea que nos lleven a no escuchar ruidos nunca m\u00e1s.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Texto y foto por <strong>Tiago Ram\u00edrez Baquero<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace unas semanas Apple public\u00f3 un comercial promocionando sus nuevos aud\u00edfonos con cancelaci\u00f3n de ruido, el concepto en s\u00ed mismo tiene una potencia de venta que sobrepasa cualquier tentaci\u00f3n. La narrativa audiovisual tiene una calidad de producci\u00f3n que no es menos que excelente si se quisiera juzgar desde el lado publicitario de la historia. 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