{"id":4757,"date":"2023-09-06T17:53:29","date_gmt":"2023-09-06T20:53:29","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=4757"},"modified":"2023-09-06T17:53:53","modified_gmt":"2023-09-06T20:53:53","slug":"aquel-pais-lejano-llamado-infancia-comentarios-a-reversaglio-nigredo-de-sofia-rosa-por-victor-gonzalez-astudillo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2023\/09\/06\/aquel-pais-lejano-llamado-infancia-comentarios-a-reversaglio-nigredo-de-sofia-rosa-por-victor-gonzalez-astudillo\/","title":{"rendered":"Aquel pa\u00eds lejano llamado infancia: comentarios a Reversaglio\/Nigredo de Sof\u00eda Rosa \u2013 Por V\u00edctor Gonz\u00e1lez Astudillo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Lo primero que llama la atenci\u00f3n de <em>Reversaglio\/Nigredo <\/em>(2023), libro escrito por Sof\u00eda Rosa y editado recientemente por Ediciones Ox\u00edmoron, es la multitud de p\u00f3rticos, umbrales y otras se\u00f1al\u00e9ticas que anuncian los diversos territorios donde la voz protag\u00f3nica de cada cuento\/novela, lleva adelante su recorrido interior, un trayecto donde los fuertes vientos de la adolescencia, la adultez, la muerte y la violencia dom\u00e9stica, terminan por acabar con aquellos paisajes id\u00edlicos de la infancia, donde la casa, antes de tomar el rostro del horror, adquiere la apariencia de aquel espacio post-uterino, donde la vida a\u00fan no se encuentra atravesada por las terribles demandas que exige el espacio p\u00fablico a ni\u00f1as, mujeres y hombres que se encuentran en los bordes del modelo hegem\u00f3nico que estructura nuestro mundo, que no es otro que el de la familia, el \u00e9xito y por qu\u00e9 no, el de la alegr\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Respecto a los umbrales, el primero de ellos se encuentra en el propio t\u00edtulo. La l\u00ednea que divide ambos nombres responde a una utilidad paratextual, ya que el libro est\u00e1 compuesto por dos narraciones, pero quiz\u00e1, aquella divisi\u00f3n nos podr\u00eda indicar cierta estrategia textual del libro. En primer lugar, \u201cReversaglio\u201d nos aproxima a la vida de una ni\u00f1a que, en su soledad, nos cuenta que habla con fantasmas, aunque no con cualquiera, sino m\u00e1s bien con familiares que han emigrado a aquella zona espectral donde los muertos, los olvidados y los exiliados, amenazan el orden natural de lo vivo, o bien, de lo que a\u00fan pertenece a lo presente. Por supuesto, tal relaci\u00f3n ser\u00e1 el detonante de las futuras tribulaciones que acosar\u00e1n el crecimiento de la peque\u00f1a protagonista. Por otro lado, \u201cNigredo\u201d se instala en una situaci\u00f3n bastante similar. Otra ni\u00f1a, quiz\u00e1 la misma, o quiz\u00e1 una similar, emparentada por las tragedias que le son propias a una infancia femenina, nos relata su relaci\u00f3n con su n\u00facleo familiar, el cual, si bien diverso, posee un especial \u00e9nfasis en las mujeres en tanto estas se encuentran, constantemente, a la deriva del suicidio. El cuento\/novela, entonces, nos propondr\u00e1 acaso una especie de respuesta a \u201cReversaglio\u201d. Quiz\u00e1, la relaci\u00f3n de la ni\u00f1a con los fantasmas compone, de alg\u00fan modo, un nexo mucho m\u00e1s amplio entre las mujeres y la muerte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De todos modos, lo que quiero apuntar es que la barra que divide el t\u00edtulo no es una separaci\u00f3n como tal, sino m\u00e1s bien una indicaci\u00f3n sobre los tr\u00e1nsitos que sufre la vida humana luego de que la violencia advenga como una experiencia directa. As\u00ed como el t\u00edtulo est\u00e1 quebrado, as\u00ed tambi\u00e9n los relatos, las narraciones, los personajes, las propias mujeres que se encuentran extraviadas a la mitad del libro. Por ejemplo, una de las fisuras m\u00e1s inmediatas se encuentra en el primer cuento\/novela, ya que \u201cReversaglio\u201d est\u00e1 compuesto solamente por par\u00e1grafos numerados, como si acaso fueran los pasos necesarios para llegar a cierta etapa de crisis, donde el presente y el pasado no logran explicar nada, en la medida de que las turbulencias de la memoria solo nos conducen a otras m\u00e1s terribles. La narraci\u00f3n, entonces, nos lleva a dos situaciones paralelas: en algunos fragmentos, la voz protag\u00f3nica es una ni\u00f1a, la cual, con cierta sorpresa, construye la historia con una coherencia a lo menos elocuente. Si bien las palabras escasean, los ojos infantes de la ni\u00f1a logran capturar aquellos hitos que terminar\u00e1n iniciando la cat\u00e1strofe familiar que se aproxima: una madre sufriente que llora a escondidas, un padre ausente que amenaza con llev\u00e1rsela de la casa, una profesora que disciplina sus dibujos ingenuos, los cuales portan secretos propios de una lengua que a\u00fan no es capaz de nombrar las pesadillas de la adultez.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Curioso es, entonces, que la vida adulta o la de una adolescencia terminal posea una escritura tan confusa o violenta, o tal vez, extremadamente \u00edntima y\/o personal, aunque no por motivos benevolentes, sino m\u00e1s bien porque, a cierta edad, lo privado es el \u00faltimo de nuestros refugios. Comprendemos, entonces, que las diferencias testimoniales entre una ni\u00f1a y una mujer adulta aparecen seg\u00fan la cantidad de peligros que acechan la individualidad de cada una. As\u00ed tambi\u00e9n ocurre con los sue\u00f1os, los cuales adquieren rostros mucho m\u00e1s amenazantes de acuerdo con las nuevas prohibiciones que van coartando nuestra relaci\u00f3n inmediata con el mundo exterior. Entonces, volvemos a aquel relato casi perpetuo que Julio Cort\u00e1zar supo ilustrar en su famosa \u201cCasa tomada\u201d: el umbral que termina por cercenar lo infantil no es otro que el del exilio, el cual, una vez atravesado, nos obliga a buscar para siempre el camino de aquellas cosas que se extraviaron de forma permanente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cNigredo\u201d, por su parte, se articula en torno a un modelo bastante similar, donde una ni\u00f1a, la cual presencia paulatinamente el suicidio de sus figuras maternas, es invitada a la vida adulta con la misma mortandad que lo hicieron sus antecesoras, aunque tal relaci\u00f3n inmediata puede tornarse injusta, ya que el texto nos da a entender que el circulo de suicidas significa, m\u00e1s bien, otro orden u otro esquema donde los cuerpos, expulsados por el r\u00e9gimen de lo vivo (un r\u00e9gimen estrictamente masculino) terminan transitando a aquel lugar donde las cosas no-humanas, tales como las plantas, los animales o los hongos, tienen su propio sitio. M\u00e1s bien, el tr\u00e1nsito que sufren aquellas mujeres suicidas consiste en la mudanza de una casa a otra, o bien, de un refugio a otro, en la medida de que los depredadores cambian con el paso del tiempo, as\u00ed como los propios recuerdos de quienes han sobrevivido a la tragedia de crecer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Respecto a las roturas, \u201cNigredo\u201d opta por intercambiar lo fragmentario con la hoja en blanco. En vez de peque\u00f1as marcas, el relato separa su contenido por medio de palabras gigantes que ocupan la parte baja de una plana. Algunas sentencias son \u201cNunca pude so\u00f1ar con monta\u00f1as\u201d o \u201cDecirle que no a los juegos de escondidas\u201d. Acorde a nuestra sospecha en las prohibiciones, el cuento\/novela nos responde con estas frases que parecieran ser letreros que indican el fin de una ruta. Al parecer, la negaci\u00f3n del mundo frente a nuestros deseos, son motivos tanto para la madurez como para la propia muerte. Perfectamente, las mujeres de \u201cNigredo\u201d podr\u00edan haber acabado con su vida luego de enterarse del destino que la vida dom\u00e9stica les tiene preparado. Aquella presencia perpetua frente a los quehaceres de la cocina, el mutismo que implican los televisores, quienes resuenan intermitentemente, marcando as\u00ed los d\u00edas que se acaban luego de cada minuto; tales escenarios no son otra cosa que las pesadillas que ocupan, en alg\u00fan momento, los pensamientos de una ni\u00f1a que se aproxima a la vor\u00e1gine que hay luego del fin de la infancia. As\u00ed, entonces, la voz protag\u00f3nica comienza a sentir empat\u00eda por las cenizas de una casa quemada, por las hormigas que recorren \u00e1rboles ca\u00eddos, o bien, por los hongos que se expanden indefinidamente. Aquellos deseos emancipatorios de la protagonista coinciden, de alg\u00fan modo, con aquel desarrollo lento que poseen los organismos no antr\u00f3picos que se expanden por la tierra y los aires. De aqu\u00ed, entonces, la pulsi\u00f3n constante del suicidio: pareciera ser que la \u00fanica forma de entrar en aquel submundo de la vida consiste en la muerte, para que as\u00ed, el cuerpo se entregue a todas las agencias del entorno natural.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Reversaglio\/Nigredo<\/em> es un libro sincero, que se deja llevar por las diferentes interrupciones que significa pensar en aquellos territorios que se encuentran m\u00e1s all\u00e1 de los lindes de lo p\u00fablico. Las casas, las habitaciones, los espejos, los cuerpos, todos parecieran hablar no solo de un interior particular, sino tambi\u00e9n de cierta superficie que le es propia a la piel, a las paredes y a los cristales que reflectan la luz de los recuerdos y los traumas. Tal superficie, por supuesto, es asfixiante, por lo cual se hace necesario una escritura que represente aquellas dimensiones acotadas de lo infantil. De ah\u00ed, entonces, los recursos narrativos que son propios del fluir de la consciencia, de la prosa po\u00e9tica y de la literatura confesional, que, en ocasiones, pareciera ser m\u00e1s bien una confesi\u00f3n cr\u00edptica, donde el \u00fanico sujeto que saca a relucir la verdad es aquel que en un principio ha hablado. Por tanto, la escritura cerrada, subalterna, de Sof\u00eda Rosa nos invita a especular sobre los dolores de un cuerpo ajeno, el cual, si bien se encuentra distanciado, se aproxima a nosotros por medio de un di\u00e1logo constante con nuestros propios miedos y enso\u00f1aciones.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por V\u00edctor Gonz\u00e1lez Astudillo<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"387\" height=\"599\" class=\"size-full wp-image-4758 alignleft\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/TEXTO-VICTOR.png\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/TEXTO-VICTOR.png 387w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/TEXTO-VICTOR-194x300.png 194w\" sizes=\"auto, (max-width: 387px) 100vw, 387px\" \/><span style=\"font-family: arial, sans-serif; font-size: large;\"><\/p>\n<p>Reversaglio\/Nigredo<\/span><\/p>\n<div><span style=\"font-family: arial, sans-serif; font-size: large;\">Sof\u00eda Rosa<\/span><\/div>\n<div><span style=\"font-family: arial, sans-serif; font-size: large;\">Ediciones Ox\u00edmoron<\/span><\/div>\n<div><span style=\"font-family: arial, sans-serif; font-size: large;\">2023<\/span><\/div>\n<div><span style=\"font-family: arial, sans-serif; font-size: large;\">Cuento<\/span><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lo primero que llama la atenci\u00f3n de Reversaglio\/Nigredo (2023), libro escrito por Sof\u00eda Rosa y editado recientemente por Ediciones Ox\u00edmoron, es la multitud de p\u00f3rticos, umbrales y otras se\u00f1al\u00e9ticas que anuncian los diversos territorios donde la voz protag\u00f3nica de cada cuento\/novela, lleva adelante su recorrido interior, un trayecto donde los fuertes vientos de la adolescencia, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":12,"featured_media":4759,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[443],"tags":[],"class_list":["post-4757","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-resena"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4757","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/12"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4757"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4757\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4760,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4757\/revisions\/4760"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4759"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4757"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4757"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4757"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}