{"id":4742,"date":"2023-09-01T15:40:44","date_gmt":"2023-09-01T18:40:44","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=4742"},"modified":"2023-09-01T15:41:39","modified_gmt":"2023-09-01T18:41:39","slug":"capital-cienciaficcional-por-mark-fisher-traduccion-de-rodrigo-zamorano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2023\/09\/01\/capital-cienciaficcional-por-mark-fisher-traduccion-de-rodrigo-zamorano\/","title":{"rendered":"Capital cienciaficcional \u2013 Por Mark Fisher \u2013 Traducci\u00f3n de Rodrigo Zamorano"},"content":{"rendered":"<p><strong><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a><\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">\u201c\u00bfEn serio hab\u00edas pensado que el Capital cienciaficcional iba a permitir a los simios que tomaran decisiones importantes?\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">CCRU, \u201cM\u00e1quinas enjambre\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">\n<p style=\"text-align: right;\">\u201cLos mercados, los deseos y la ciencia ficci\u00f3n son parte de la infraestructura\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Nick Land, \u201cCyberg\u00f3tico\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">\n<p style=\"text-align: right;\">\u201cAhora siento que he estado en el espacio dos veces\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Alexi Leonov, la primera persona que camin\u00f3 en el espacio, despu\u00e9s de ver <em>2001<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">\n<p style=\"text-align: right;\">\u201cDespu\u00e9s de <em>American Graffiti<\/em>, George [Lucas] quiso filmar <em>Apocalypse Now<\/em>. George [&#8230;] hab\u00eda estado trabajando en el gui\u00f3n [&#8230;] desde 1969. Entonces, cuando Warner Brothers ech\u00f3 pie atr\u00e1s, el proyecto fue abandonado. Segu\u00eda siendo un tema controversial, la guerra a\u00fan continuaba\u2026 no hab\u00eda ninguna posibilidad. As\u00ed que George consider\u00f3 sus opciones [y] decidi\u00f3: \u2018De acuerdo, si como tema actual es demasiado controversial en t\u00e9rminos pol\u00edticos, entonces pondr\u00e9 lo esencial de la historia en el espacio exterior y tendr\u00e1 lugar en una galaxia muy lejana en el tiempo y en el espacio\u2019. <em>Star Wars<\/em> es una versi\u00f3n de <em>Apocalypse Now<\/em> transustanciada por George. El grupo rebelde eran los vietnamitas del norte y el Imperio era Estados Unidos\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Walter Murch, editor de <em>Apocalypse Now<\/em><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Claramente no existe un mejor momento que el actual para reflexionar hasta qu\u00e9 punto <em>2001: Odisea del espacio<\/em> de Kubrick anticip\u00f3 el futuro. \u00bfQu\u00e9 tanto se parece el mundo de 2001 al mundo de <em>2001<\/em>?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un notable ensayo de Mark Crispin Miller publicado en <em>Sight and Sound<\/em> en 1994 sugiere que efectivamente vivimos en el mundo de <em>2001<\/em>, pero no c\u00f3mo podr\u00edan haber imaginado quienes vieron la pel\u00edcula cuando se estren\u00f3 en 1968. No fue la simulaci\u00f3n de la experiencia del espacio exterior de <em>2001<\/em>, sostiene Miller, lo que hizo que el filme fuera presciente; no, fue la visi\u00f3n de Kubrick de la mercantilizaci\u00f3n y el control su m\u00e1s importante comprensi\u00f3n del futuro (de aquel entonces). Para Miller, el Dr. Floyd, el cient\u00edfico estadounidense encargado de investigar los an\u00f3malos \u201cmonolitos\u201d, pertenece a un ambiente totalmente mercantilizado, totalmente controlado, un ambiente que en 1968 todav\u00eda era una posibilidad lo suficientemente distante como para provocar horror en las y los espectadores de la pel\u00edcula. Seg\u00fan Miller,<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">El mundo del Dr. Floyd (como los nuevos centros comerciales, residencias universitarias u hospitales) es un mundo totalmente administrado: la fuerza controladora est\u00e1 discretamente publicitada por la bandera estadounidense con la cual los cient\u00edficos a menudo comparten el encuadre a lo largo del \u201cexcelente discurso\u201d de Floyd en Clavius [la base lunar de Estados Unidos] y tambi\u00e9n por los logos corporativos \u2013\u201cHilton\u201d, \u201cHoward Johnson\u201d, \u201cBell\u201d\u2013 que aparecen por doquier en la estaci\u00f3n espacial.<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quienes vieron <em>2001<\/em> en los 60 podr\u00edan sentir, ahora, que han experimentado el capitalismo tard\u00edo dos veces: la primera vez como pel\u00edcula, la segunda como realidad cotidiana banalizada. Pero lo que alguna vez fue profec\u00eda sat\u00edrica ahora es realismo vac\u00edo, carente de todo \u201cmotivo \u00faltimo\u201d, carente, en muchos aspectos importantes, de todo inter\u00e9s. \u201c<em>2001<\/em> no podr\u00eda [ahora] ejercer su impacto sat\u00edrico original porque el \u2018futuro\u2019 mediado que imagina ya es \u2018nuestro\u2019 presente y, por lo mismo, nada especial\u201d.<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras que en aquel entonces el p\u00fablico a menudo se re\u00eda (inc\u00f3modamente, quiz\u00e1s) ante la visi\u00f3n de, digamos, Howard Johnson en el espacio, los espectadores actuales no lograr\u00edan captar ni la broma ni problema alguno en absoluto, ahora que el logo corporativo aparece por todas partes no solo en los lugares donde se exhiben las pel\u00edculas, sino tambi\u00e9n en las propias pel\u00edculas, cuya atm\u00f3sfera hoy por hoy es singularmente hospitalaria a los fastuosos logos de las grandes marcas. Podr\u00edamos identificar las diferencias fundamentales entre lo que fue y lo que es comparando el uso sard\u00f3nico que hace Kubrick de \u201cBell\u201d y \u201cHilton\u201d con los numerosos avisos corporativos directos abiertamente insertados en <em>2010<\/em>, la p\u00e9sima secuela de <em>2001<\/em> que MGM estren\u00f3 en 1983. [&#8230;] \u201c<em>2010<\/em> es un ejemplo de c\u00f3mo la publicidad por emplazamiento en el cine se est\u00e1 convirtiendo en un trampol\u00edn para los avisajes conjuntos usados para promocionar pel\u00edculas\u201d, se regocijaba Ad Age antes del estreno de la pel\u00edcula, se\u00f1alando los elaborados avisajes para Pan-Am, Hoteles Sheraton, Apple, Anheuser-Busch y la revista <em>Omni<\/em>.<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><sup>[4]<\/sup><\/a><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cambio que Miller identifica entre la respuesta del p\u00fablico a <em>2001<\/em> en 1968 y c\u00f3mo esperar\u00edamos que reaccionara \u201cahora\u201d es una ilustraci\u00f3n casi perfecta de las c\u00e9lebres tesis de Fredric Jameson sobre la cultura del consumo y el capitalismo multinacional. Para Jameson, la cultura del capitalismo de consumo (o \u201ctard\u00edo\u201d) hace que la s\u00e1tira sea imposible, pues \u00e9sta depende de la posibilidad de un espacio \u2013trascendente y cr\u00edtico\u2013 entre los objetos culturales y lo que ellos \u201crepresentan\u201d que ya no existe. Las posibilidades cr\u00edticas supuestamente a disposici\u00f3n del creador-autor modernista han colapsado en un \u201cambiente total\u201d posmodernista, en el cual la ilusi\u00f3n de un \u00e1mbito est\u00e9tico y pol\u00edtico diferenciado ha dejado de ser convincente: que una pel\u00edcula es una mercanc\u00eda tal como lo es una Coca-Cola es algo que ahora aceptamos sin ning\u00fan problema. De modo que, si bien <em>2001<\/em> \u201cse trata\u201d de la \u201cnueva penetraci\u00f3n y colonizaci\u00f3n de la Naturaleza y del Inconsciente que tiene lugar por primera vez en la historia\u201d \u2013lo cual, seg\u00fan Jameson, caracteriza la cultura del \u201ccapitalismo multinacional\u201d\u2013,<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\"><sup>[5]<\/sup><\/a> la pel\u00edcula de Kubrick ya parece extra\u00f1amente anticuada, precisamente porque imagina que la mercantilizaci\u00f3n puede ser resistida en vez de meramente ejemplificada. Y la banalidad de la mercantilizaci\u00f3n retrospectivamente engulle tambi\u00e9n a la propia pel\u00edcula y a su creador. Si bien Kubrick sigui\u00f3 siendo, hasta su muerte, la viva imagen del creador modernista, el nombre \u201cStanley Kubrick\u201d ya es el nombre de una marca, una mercanc\u00eda, cuyas connotaciones, aun cuando incluyen cierto desd\u00e9n por \u201cel mercado\u201d, son altamente comercializables.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Star Wars<\/em> est\u00e1 meton\u00edmicamente implicada en el capitalismo tard\u00edo de un modo en el que <em>2001<\/em> jam\u00e1s podr\u00eda. Lo que fue vendido y comprado cuando el p\u00fablico consumi\u00f3 <em>Star Wars<\/em> no fue en ning\u00fan sentido un objeto (est\u00e9tico) \u00fanico, sino un mundo, un <em>hype<\/em>[r]verso.<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\"><sup>[6]<\/sup><\/a> Es, desde luego, posible transformar retrospectivamente una mercanc\u00eda singular en una serie de objetos para vender, y hay numerosas y muy conocidas t\u00e9cnicas y estrategias que han sido empleadas con este fin: la transposici\u00f3n a nuevos formatos t\u00e9cnicos (elocuentemente llamada \u201cremasterizaci\u00f3n\u201d, por supuesto); la traducci\u00f3n a medios distintos (piensen en el comic de <em>2001<\/em> que Jack Kirby hizo para Marvel); la proliferaci\u00f3n de secuelas y precuelas (como la que Miller tanto desprecia). Pero hay una diferencia de tipo entre la manera en que <em>2001<\/em> ha sido retromercantilizada y lo que pas\u00f3 \u2013est\u00e1 pasando\u2013 con <em>Star Wars<\/em>. La pel\u00edcula de George Lucas fue dise\u00f1ada como una hipermercanc\u00eda; no tanto una pel\u00edcula como un sistema ficcional, un plano de consistencia que podr\u00eda ser poblado por un n\u00famero indeterminado de mercanc\u00edas. El cambio es desde un sistema de objetos a un sistema de <em>hype<\/em>, donde lo que se vende es abstracto, ficcional, pero muy real.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde el punto de vista de 2001, la comercializaci\u00f3n de las mercanc\u00edas sat\u00e9lites \u2013especialmente los juguetes\u2013 de la pel\u00edcula <em>Star Wars<\/em> original parece casi simp\u00e1ticamente ingenua. Kenner Products, en ese entonces una peque\u00f1a compa\u00f1\u00eda, compr\u00f3 los derechos para las figuras de acci\u00f3n de <em>Star Wars<\/em> a fines de 1976, pocos meses antes del estreno de la pel\u00edcula en el verano de 1977. Una demanda imprevista y sin precedentes super\u00f3 la oferta. Seg\u00fan Lenny Lee en \u201cStar Wars 1977-79\u201d, publicado en <em>Action Figures and Toy Review<\/em>, \u201catribulados padres barrieron el campo buscando juguetes de <em>Star Wars<\/em> [pero] solo encontraron puzzles y otros productos de papeler\u00eda\u201d. No obstante, la posterior aparici\u00f3n de la gama de figuras de acci\u00f3n de Kenner en la Navidad de 1977 \u201catrap\u00f3 para siempre a una generaci\u00f3n de desafortunados ni\u00f1os en el \u2018v\u00f3rtice del <em>hype<\/em>\u2019 de <em>Star Wars<\/em>\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este v\u00f3rtice del <em>hype<\/em> ha atravesado una serie de umbrales desde entonces. La simult\u00e1nea aparici\u00f3n de los juguetes y la serie televisiva <em>Transformers<\/em> en 1984 fue un momento enormemente significativo: los juguetes fueron dise\u00f1ados como \u201cpersonajes\u201d de una \u201cnarrativa\u201d desarrollada en parte por Marvel, que tambi\u00e9n public\u00f3 una historieta de <em>Transformers<\/em>. Lo que comenz\u00f3 a desaparecer aqu\u00ed fue la sensaci\u00f3n de un \u201ctexto\u201d de entretenci\u00f3n primario u original, rodeado o \u201capoyado\u201d por mercanc\u00edas secundarias, desaparici\u00f3n que actualmente se ha logrado casi por completo. \u00bfRecuerdan ese momento en <em>Jurassic Park<\/em> cuando notan que el logo del parque tem\u00e1tico en la pel\u00edcula es exactamente el mismo logo del <em>merchandising<\/em> de <em>Jurassic Park<\/em> que pueden comprar fuera del cine? Y con <em>Toy Story<\/em> de Disney el <em>loop<\/em> entre publicidad, ficci\u00f3n y mercanc\u00eda alcanz\u00f3 una precisi\u00f3n sin precedentes: he aqu\u00ed una pel\u00edcula sobre juguetes\/mercanc\u00edas, algunos de los cuales ya eran marcas establecidas, mientras que otros fueron establecidos precisamente por la pel\u00edcula (Buzz Lightyear, Woody), todos combinados en un plano \u00fanico de realidad (digital).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para mapear adecuadamente el capital cienciaficcional hay que enfrentar al Marx humanista con el Marx implacable cart\u00f3grafo abstracto del hipercapital. El Marx humano demasiado humanista cre\u00eda que el capital era una ficci\u00f3n que pod\u00eda cobrarse como trabajo real (=tiempo de trabajo). Esto implica que el capital es primordialmente capital de pago (dinero=tiempo) y que el capital financiero es capital (solo) en su forma alienada. El problema es que, como el capital \u2013incluso seg\u00fan la l\u00f3gica del propio Marx humanista\u2013 est\u00e1 por esencia alienado (es decir, el capital es la discrepancia entre \u201cs\u00ed mismo\u201d y el tiempo de trabajo humano), su forma \u201cpura\u201d necesariamente es tambi\u00e9n el capital en sus modos m\u00e1s fugaces, virtuales y abstractos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Marx humanista postul\u00f3 un valor de uso trascendental que era distorsionado y enmascarado por las astucias del capital. Pero el valor de uso \u2013como todo valor\u2013 no es menos ficcional que el capital. De lo que se trata es de la orientaci\u00f3n temporal de la ficci\u00f3n. El concepto de valor de uso es una ficci\u00f3n retroespeculativa, que apunta a un \u201cfuturo\u201d que jam\u00e1s llegar\u00e1 (un momento de juicio, cuando el capital se trocar\u00e1 en tiempo de trabajo) mientras que al mismo tiempo invoca un \u201cpasado\u201d espectral que jam\u00e1s ocurri\u00f3 (un tiempo cuando las necesidades y los deseos, la cultura y la naturaleza, pod\u00edan delimitarse con claridad). La aparente orientaci\u00f3n del capital hacia el futuro, mientras tanto, es \u201cespeculativa\u201d solo en el sentido de que es inmediatamente eficiente. Ejemplos de este proceso ya son tan comunes que apenas necesitan ser enumerados: en el nivel m\u00e1s simple, pedir prestado dinero permite al capitalista comprar lo que sol\u00edan llamarse los medios de producci\u00f3n, y \u2013en el extremo m\u00e1s vertiginosamente abstracto de la escala\u2013 la existencia de un mercado de \u201cfuturos\u201d deja sumamente en claro que el tiempo mismo ahora est\u00e1 a la venta como mercanc\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los sacerdotes del valor de uso postulan una esencia humana trascendente u originaria que ha sido corrompida y debe ser restaurada. Pero el \u00edndice de \u201clo humano\u201d no es anterior al capital. El capital, por el contrario, es cabalmente \u201chumanista\u201d en el sentido de que su emergencia est\u00e1 supeditada al desplazamiento desde lo divino a lo humano de aquello que el campo social considera trascendente. Donde el <em>socius<\/em> primitivo y el Estado desp\u00f3tico postulan lo trascendente como extraterrenal y no humano, el capitalismo \u2013la \u201cerradicaci\u00f3n cultural de lo sagrado\u201d\u2013 reubica lo trascendente en la persona (simulada) de Edipo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si imaginan incluso por un momento que postular el capitalismo como \u201cel l\u00edmite de toda sociedad\u201d, como afirman Gilles Deleuze y Felix Guattari en <em>El Anti-Edipo<\/em>,<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\"><sup>[7]<\/sup><\/a> es fantasioso, piensen en la prohibici\u00f3n del inter\u00e9s y la usura en los Estados isl\u00e1micos y cat\u00f3licos premodernos. Estas restricciones solo tienen sentido en cuanto medidas dise\u00f1adas para mantener a raya preventivamente al capital, sugiriendo que el capitalismo es de hecho el \u201cnegativo\u201d de todas las formaciones sociales existentes, operando como su l\u00edmite virtual a lo largo de la Historia como la Cosa m\u00e1s abominable \u2013lo Innombrable, la Peor Cosa del Mundo\u2013 en torno a cuya represi\u00f3n lo social como tal se construye. El capitalismo enf\u00e1ticamente no es un sistema social o pol\u00edtico del mismo modo en que lo eran las formaciones sociales anteriores. M\u00e1s bien, el hecho de que est\u00e9 guiado por una \u00fanica m\u00e1xima metaecon\u00f3mica b\u00e1sica \u2013todo puede venderse\u2013 y una prohibici\u00f3n pol\u00edtico-cultural \u2013mantener la esquizofrenia a raya a toda costa\u2013 significa que la variedad de formaciones sociales y pol\u00edticas que puede corromper, usar y abandonar de un modo parecido a <em>La Cosa<\/em> de John Carpenter es, en principio, infinita.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 es lo que las teocracias temen con respecto al inter\u00e9s? Fundamentalmente, los sistemas funcionales de las formaciones estatales desp\u00f3ticas entienden que el pliegue del tiempo en el dinero y del dinero en el tiempo produce un v\u00f3rtice esquizofr\u00e9nico en el cual todas las certezas (sociales) ser\u00e1n engullidas. Porque el capital, como sabemos, no es moneda. Como puntualiza Deleuze:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">el dinero en el sistema capitalista se nos hab\u00eda aparecido como un sistema de cantidades de potencia diferentes: el dinero intervi\u00adniendo como estructura de financiamiento, cantidad que yo llamaba de potencia <em>X<\/em>; y el dinero tomado como medio de pago, cantidad de potencia <em>Y<\/em>. El dinero que est\u00e1 dotado de un poder de compra no es el mismo que aquel que constituye el capital de una sociedad, no es el mismo dinero el que es moneda y el que es capital. Todos los economistas saben esto, pues despu\u00e9s de la crisis la pregunta de la econom\u00eda es: \u00bfc\u00f3mo fabricar capital con un poco de moneda, o incluso, en el l\u00edmite, sin moneda?<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\"><sup>[8]<\/sup><\/a><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Compra un auto y m\u00edralo oxidarse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La moneda es capital despotenciado: una empresa no puede realizar su capital, solo un individuo \u201cprivado\u201d puede, pero esta efectivamente es la traducci\u00f3n de un tipo de circulante (capital financiero fluido) a otro (capital de compra). En el proceso de traducci\u00f3n, la moneda se separa de la referencia temporal, mientras que, en el capital propiamente tal, el tiempo y la moneda se funden el uno en la otra. Puedes comprar tiempo, y en ese tiempo puedes acumular m\u00e1s capital, con el cual puedes comprar m\u00e1s tiempo, en el cual&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es importante notar que en el modelo humanista-marxista-obrerista el proceso de conversi\u00f3n del capital en trabajo supuestamente tambi\u00e9n nos libra de la ficci\u00f3n. En ese momento, cuando el tiempo de trabajo reafirme sus derechos, la voluntad ficcional ser\u00e1 desenmascarada, su poder se disipar\u00e1. Pero, como Jameson con raz\u00f3n insiste, estamos en medio del \u201csurgimiento de un nuevo \u00e1mbito de realidad de la imagen que es tanto ficticio [&#8230;] como f\u00e1ctico\u201d.<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\"><sup>[9]<\/sup><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En lugar del hombre existencialmente atormentado de Sartre o del sujeto disciplinado de Foucault, ahora tenemos lo que Burroughs y Deleuze identifican como el agente\/v\u00edctima del Control. Como reconoce Miller, el Dr. Floyd de Kubrick es precisamente ese \u201cadicto al control\u201d, cuyo \u201cimpulso por apartarse de la naturaleza, por llevar una \u2018vida\u2019 de completa seguridad, solaz\u00e1ndose de tanto en tanto con nada m\u00e1s que im\u00e1genes de alg\u00fan ser querido, es [&#8230;] la causa ps\u00edquica fundamental de la publicidad\u201d.<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\"><sup>[10]<\/sup><\/a> Baudrillard reconoci\u00f3 que la publicidad hace mucho que dej\u00f3 de tratarse simplemente de la venta de objetos. \u201cSi en un determinado momento el producto era su propia publicidad (y no hab\u00eda otra), hoy la publicidad se ha convertido en su propio producto\u201d.<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\"><sup>[11]<\/sup><\/a> Como \u201cnos envuelve por todos lados\u201d, la publicidad \u201celimina a la vez el problema tan enormemente controvertido de la \u2018creencia\u2019\u201d.<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\"><sup>[12]<\/sup><\/a> La publicidad, \u201cdestructora de intensidades, aceleradora de inercias\u201d,<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\"><sup>[13]<\/sup><\/a> se expande para insinuarse en todo \u00e1mbito del campo social, y en esta misma exorbitancia, se cancela a s\u00ed misma, se vuelve otra cosa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la \u00e9poca del \u201cmicroproceso, la digitalidad, los lenguajes cibern\u00e9ticos\u201d, sostiene Baudrillard, la publicidad \u2013a\u00fan \u201cimaginari[a] y espectacular\u201d\u2013 ya ha sido superada. Anticip\u00e1ndose a <em>Videodrome<\/em> de Cronenberg, Baudrillard invoca \u201cla \u2018papula\u2019 de Ph. K. Dick, esa implantaci\u00f3n publicitaria transistorizada, especie de ventosa emisora, de par\u00e1sito electr\u00f3nico\u201d como \u201cprefiguraci\u00f3n de las redes psicotr\u00f3picas e inform\u00e1ticas individuales de pilotado autom\u00e1tico, a cuyo lado el \u2018condicionamiento\u2019 publicitario se nos aparece como una peripecia deliciosa\u201d.<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\"><sup>[14]<\/sup><\/a> Pero incluso el p\u00f3lipo publicitario neuronalmente integrado de Dick est\u00e1 demasiado atrapado en un momento superado del capital en el que la publicidad, el producto y el consumo a\u00fan pod\u00edan pensarse como separados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que Baudrillard estaba vivo para presenciar ya en los 70 fue la diferencia \u2013en ese entonces apenas entendida, ahora demasiado familiar\u2013 entre la publicidad (que vende mercanc\u00edas) y el <em>branding<\/em> (que <em>hypea<\/em> hipermercanc\u00edas). En el r\u00e9gimen de hyper-mercanc\u00edas, el momento de consumo ya no es aislable en cuanto tal, dado que la mercantilizaci\u00f3n est\u00e1 tan difundida que se insin\u00faa en todos los \u00e1mbitos de la \u201cvida cotidiana\u201d. En la e-conom\u00eda, como bien sabemos, la \u201catenci\u00f3n\u201d es tanto una forma de consumo como una mercanc\u00eda vendible por derecho propio. La hyper-mercanc\u00eda no es un objeto, sino una red intrincada, microsensible, semi\u00f3tica, que induce la participaci\u00f3n y el \u201cinvolucramiento\u201d. Baudrillard de nuevo: \u201cNo es casualidad que la publicidad, tras haber vehiculado durante mucho tiempo un ultim\u00e1tum impl\u00edcito de tipo econ\u00f3mico, diciendo y repitiendo incansablemente en el fondo: \u2018Compro, consumo, disfruto\u2019, repite hoy bajo todas sus formas: \u2018Voto, participo, estoy presente, me preocupo\u2019\u201d.<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\"><sup>[15]<\/sup><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya no existe por lo tanto una clase dominante sino una clase de Control o Administraci\u00f3n, que est\u00e1 ella misma controlada y administrada no por leyes trascendentes sino por circuitos inmanentes, en los cuales \u201ctodos\u201d \u201cparticipan\u201d, pero de los cuales \u201cnadie\u201d es responsable y cuyos productos \u201cnadie\u201d quiere.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por supuesto que no es accidental que la actual \u00e9lite del poder (Spielberg, Lucas, Gates, Blair) perteneciera a la as\u00ed llamada contracultura de los 60. El capital, no hace falta decirlo, es indiferente a la motivaci\u00f3n humana individual, pero los esclavos felices son mejores esclavos, y la reprogramaci\u00f3n de la manera en que la clase dominante piensa (sobre s\u00ed misma, sobre lxs trabajadorxs, sobre el capital) ha sido crucial para la presentaci\u00f3n del actual dominio del capital multinacionalizado como hecho inmutable. Y la \u201ctransustanciaci\u00f3n\u201d de George Lucas de <em>Apocalypse Now<\/em> en <em>Star Wars<\/em> es emblem\u00e1tica de los cambios en el capitalismo tard\u00edo desde los 60. La tranquila transici\u00f3n de lo hippie al hypercapitalismo, del hedonismo holgaz\u00e1n al autoritarismo, del compromiso al entretenimiento, revela retrospectivamente lo que los punkys sab\u00edan cuando gru\u00f1\u00edan \u201cnunca conf\u00edes en un hippie\u201d. Lejos de representar alguna amenaza al capitalismo, los rockeros marihuanos y al\u00e9rgicos al jab\u00f3n de los 60 estaban actuando como el ej\u00e9rcito de reserva de explotadores del capitalismo, cuyo tiempo pasado en festivales y en los m\u00e1rgenes de la vanguardia experimental contribuy\u00f3 poco o nada a crear l\u00edneas de escape colectivo, pero produjo en cambio recursos para las nuevas formas de esclavizaci\u00f3n que ahora se ciernen por doquier en torno nuestro. Es muy probable que quienes presumiblemente \u201caprobaron\u201d en 1968 la cr\u00edtica de Kubrick a los ambientes controlados por corporaciones ahora est\u00e9n administrando sus propios sistemas de \u201ccontrol total\u201d, m\u00e1s siniestros a\u00fan por su \u201cinformalidad\u201d de mangas de camisa, m\u00e1s envolventes ahora que los jefes se conectan ellos mismo al circuito, alardeando de su propia explotaci\u00f3n como a la vez inevitable y ejemplar. Como explican Deleuze y Guattari en <em>El Anti-Edipo<\/em>: \u201cejemplo de ello es el burgu\u00e9s, que absorbe la plusval\u00eda con fines que [&#8230;] no tienen nada que ver con su goce: m\u00e1s esclavo que el \u00faltimo de los esclavos, primer siervo de la m\u00e1quina hambrienta, bestia de reproducci\u00f3n del capital, interiorizaci\u00f3n de la deuda infinita. Yo tambi\u00e9n soy esclavo, tales son las nuevas palabras del se\u00f1or\u201d.<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\"><sup>[16]<\/sup><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para una escalofriante imagen de c\u00f3mo el capital cienciaficcional induce la autozombificaci\u00f3n en la clase dominante, solo tienen que mirar al rostro de nuestro glorioso l\u00edder: su cenicienta m\u00e1scara de carnaval, su sonrisa de Joker, l\u00fagubre y carente de alegr\u00eda, que exhibe con eficiencia ritual, sus inexpresivos ojos, ya iluminados por un evangelismo vac\u00edo, ya oscurecidos por una perpetua irritaci\u00f3n: el Primer Ministro est\u00e1 siendo controlado por Videodrome\u2026 y nadie es due\u00f1o de Death TV.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"894\" height=\"592\" class=\"aligncenter size-full wp-image-4745\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Captura-de-Pantalla-2023-09-01-a-las-15.24.17.png\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Captura-de-Pantalla-2023-09-01-a-las-15.24.17.png 894w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Captura-de-Pantalla-2023-09-01-a-las-15.24.17-300x199.png 300w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Captura-de-Pantalla-2023-09-01-a-las-15.24.17-768x509.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 894px) 100vw, 894px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por\u00a0<strong>Mark Fisher<\/strong><\/p>\n<p>Traducci\u00f3n de Rodrigo Zamorano<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> Mark Fisher, \u201cSF Capital\u201d, 2001. Traducci\u00f3n de Rodrigo Zamorano. Disponible en <a href=\"https:\/\/web.archive.org\/web\/20060716033638\/http:\/www.cinestatic.com\/trans-mat\/Fisher\/sfcapital.htm\">https:\/\/web.archive.org\/web\/20060716033638\/http:\/www.cinestatic.com\/trans-mat\/Fisher\/sfcapital.htm<\/a><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><sup>[2]<\/sup><\/a> Mark Crispin Miller, \u201c<em>2001<\/em>: A Cold Descent\u201d, <em>Sight and Sound<\/em> 4.1 (1994): 18-25. Disponible en <a href=\"http:\/\/www.visual-memory.co.uk\/amk\/doc\/0011.html\">http:\/\/www.visual-memory.co.uk\/amk\/doc\/0011.html<\/a><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><sup>[3]<\/sup><\/a> Ibid.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\"><sup>[4]<\/sup><\/a> Ibid.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\"><sup>[5]<\/sup><\/a> Fredric Jameson, <em>Posmodernismo. La l\u00f3gica del capitalismo avanzado<\/em>, Vol. I, trad. Mart\u00edn Glikson, Buenos Aires, La Marca Editora, 2012, p. 77. Traducci\u00f3n modificada.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\"><sup>[6]<\/sup><\/a> N. del T.: neologismo que combina las nociones de hiperverso y de <em>hype<\/em>, t\u00e9rmino que designa con suspicacia el bombo publicitario y el entusiasmo repentino y excesivo en torno a un nuevo producto o mercanc\u00eda. Fisher juega con distintas variaciones y combinaciones de la palabra a lo largo del texto, us\u00e1ndola como sustantivo, adjetivo y verbo.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\"><sup>[7]<\/sup><\/a> Gilles Deleuze y Felix Guattari, <em>El Anti-Edipo. Capitalismo y esquizofrenia<\/em>, trad. Francisco Monge, Barcelona, Paid\u00f3s, 2010, p. 253. N. del T.: aqu\u00ed Fisher interpola \u201cexterno\u201d, de modo que en la cita se lee \u201cel l\u00edmite externo de toda sociedad\u201d. El adjetivo, sin embargo, no aparece en el texto original de Deleuze y Guattari.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\"><sup>[8]<\/sup><\/a> Gilles Deleuze, <em>Derrames entre el capitalismo y la esquizofrenia<\/em>, Buenos Aires, Cactus, 2005, p. 240.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\"><sup>[9]<\/sup><\/a> Fredric Jameson, <em>Posmodernismo. La l\u00f3gica del capitalismo avanzado<\/em>, Vol. III, trad. Mart\u00edn Glikson y Elena Arguedas, Buenos Aires, La Marca Editora, 2015, p. 32. Traducci\u00f3n modificada.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\"><sup>[10]<\/sup><\/a> Mark Crispin Miller, \u201c<em>2001<\/em>: A Cold Descent\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\"><sup>[11]<\/sup><\/a> Jean Baudrillard, \u201cPublicidad absoluta, publicidad cero\u201d, trad. Consuelo V\u00e1zquez de Parga, <em>Revista de Occidente<\/em> 92 (1989): 5-16, pp. 8-9.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\"><sup>[12]<\/sup><\/a> Ibid., p. 7.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\"><sup>[13]<\/sup><\/a> Ibid., p. 13.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\"><sup>[14]<\/sup><\/a> Ibid., p. 8.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\"><sup>[15]<\/sup><\/a> Ibid., pp. 11-12.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\"><sup>[16]<\/sup><\/a> Gilles Deleuze y Felix Guattari, <em>El Anti-Edipo<\/em>, op. cit., p. 262.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[1] \u00a0 \u201c\u00bfEn serio hab\u00edas pensado que el Capital cienciaficcional iba a permitir a los simios que tomaran decisiones importantes?\u201d CCRU, \u201cM\u00e1quinas enjambre\u201d \u201cLos mercados, los deseos y la ciencia ficci\u00f3n son parte de la infraestructura\u201d Nick Land, \u201cCyberg\u00f3tico\u201d \u201cAhora siento que he estado en el espacio dos veces\u201d Alexi Leonov, la primera persona que [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":4744,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[9,379],"tags":[],"class_list":["post-4742","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cine","category-politica"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4742","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4742"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4742\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4746,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4742\/revisions\/4746"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4744"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4742"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4742"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4742"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}