{"id":4709,"date":"2023-08-24T14:49:57","date_gmt":"2023-08-24T17:49:57","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=4709"},"modified":"2023-08-30T20:35:23","modified_gmt":"2023-08-30T23:35:23","slug":"deshacerse-en-el-paisaje-por-constanza-menendez-diaz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2023\/08\/24\/deshacerse-en-el-paisaje-por-constanza-menendez-diaz\/","title":{"rendered":"Deshacerse en el paisaje \u2013 Por Constanza Men\u00e9ndez D\u00edaz"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La actitud melanc\u00f3lica del hablante en los \u00abCantos de Anadir\u00bb de<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">Stella D\u00edaz Var\u00edn<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u00abUna cabalgata sonora lo lleva lejos y \u00e9l va con su cuadriga, por los caminos estrellados, en busca del fuego que no se consume, m\u00e1s all\u00e1 de la vida, a errar en la eternidad\u00bb<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">1<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">, finalizan los \u00abCantos de Anadir\u00bb, tres poemas en prosa de Stella D\u00edaz Var\u00edn. A mi parecer este fragmento condensa el anhelo principal de muchos hablantes en la obra de la poeta: encontrar un asidero, un alimento vital, un sustento a su carencia interior. El herrero, de quien se habla en el extracto (y a quien me referir\u00e9 m\u00e1s adelante con mayor detenci\u00f3n), se pierde en el paisaje. Un paisaje sideral, inimaginado, \u00bfirreal? Quiz\u00e1s. Perderse en el paisaje puede no ser la soluci\u00f3n a una existencia melanc\u00f3lica. Mas el herrero Anadir parece concretar este prop\u00f3sito, al menos a ojos del<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">2\u00a0 <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">hablante, que lo observa marcharse para siempre.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El hablante presenta caracter\u00edsticas que me hacen pensar en la melancol\u00eda. \u00c9sta se caracteriza por presentar el afectado \u00abuna desaz\u00f3n profundamente dolida, una cancelaci\u00f3n del inter\u00e9s por el mundo exterior\u00bb, as\u00ed como una disminuci\u00f3n del sentimiento del yo<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">3<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">. La voz po\u00e9tica se refiere a la oscuridad nocturna que lo rodeaba, que el sol era incapaz de penetrar: \u00abPara m\u00ed, nunca se arrodill\u00f3 el d\u00eda, y ve\u00eda el sol a trav\u00e9s de la noche, porque toda mi vida era una sola noche precipitada y solitaria\u00bb. M\u00e1s adelante, en el tercer canto, retoma la idea de vivir inmerso en dicha oscuridad: \u00abuna sensaci\u00f3n de abandono y sue\u00f1o se apoder\u00f3 de mis ojos y no miraba ya sino esas extra\u00f1as figuras fosforescentes que el p\u00e1rpado encierra en la oscuridad y que tan confidencialmente nos regala, como un presente de sombras\u00bb. El hablante est\u00e1 evadido del mundo y de s\u00ed mismo, perdido en las alucinaciones que le produce su propio cuerpo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En el segundo canto se evidencia la dislocaci\u00f3n del sujeto respecto de la realidad en un lamento desolado, el de quien a\u00f1ora vivir m\u00e1s all\u00e1 de su propia desesperanza: \u00abM\u00e1s que la muerte que conocemos y est\u00e1 en nosotros, deseo la vida ignorada, m\u00e1s all\u00e1 del mar y sus emanaciones, m\u00e1s all\u00e1 de la monta\u00f1a y sus nieves, m\u00e1s all\u00e1 del fuego y su lengua amiga y acariciadora\u00bb. Aqu\u00ed el hablante expresa la imposibilidad de escapar a su melancol\u00eda por medio de los encantos del paisaje, que parecen insuficientes ante la perspectiva de llevar una vida que valga la pena. Sin embargo, si avanzamos un poco en el mismo segundo canto, nos encontraremos con m\u00e1s intentos de sobrellevar la tristeza por medio de la recreaci\u00f3n en el paisaje.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El entorno en el cual se desarrollan los cantos var\u00eda, as\u00ed como la propia identidad del yo po\u00e9tico. Los paisajes descritos van del cementerio a las estrellas. Entremedio nos encontramos con diferentes vistas: la geograf\u00eda de los cuerpos (que se habitan como territorios) y la costa, un camino, la monta\u00f1a, la ciudad. De d\u00eda o de noche. Y as\u00ed como el entorno no es \u00fanico, el hablante se desdobla en varios personajes. Es \u00e9l a la vez que es su amado y la esposa de este:\u00a0<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Yo era aquel a quien serv\u00eda de morada, la tumba de sus antepasados; \u2014silvestre, como todas las tumbas silvestres. Yo era aquel a quien el amado confundi\u00f3 con una sola de sus caricias aprendidas de la esposa. Me ven\u00eda por el costado un suave sopor, y me dorm\u00eda queri\u00e9ndola a ella, pensando en ella como en la primera amadora. Para m\u00ed, ella era \u00e9l; entonces ya no sab\u00eda si mis venas eran m\u00edas o si mis dedos recorr\u00edan verdaderamente mis muslos, deseando encontrar los poros, m\u00e1s abajo de la piel.\u00a0<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En el amor, las caricias se entremezclan, toman diferentes direcciones, se transmiten de unos a otros. En el cari\u00f1o del amado, el hablante discierne a otra persona y se enamora de ella, a trav\u00e9s del cuerpo de \u00e9l. Las barreras entre sus cuerpos dejan de existir y el yo po\u00e9tico ya no se reconoce. Por ello excava la piel, su morada, para exhumarse y recuperar su identidad. As\u00ed es como el cuerpo se torna \u00absilvestre\u00bb cementerio, con tumbas criando musgo y maleza, en el m\u00e1s completo olvido y en la libertad que este confiere a las plantas. Al recuperarse a s\u00ed mismo, luego de la moment\u00e1nea muerte de su yo en la relaci\u00f3n amorosa, se recorre como a un r\u00edo: \u00abPero un d\u00eda fui m\u00edo y me escurr\u00ed como un pez sediento hasta mi vientre, y estuve en \u00e9l por largo tiempo y nac\u00ed\u00bb. Anadir, como se lee al final del primer canto, nace junto con \u00e9l en este segundo alumbramiento.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La interacci\u00f3n entre Anadir y el hablante se canaliza en el paisaje. Nuevamente este se confunde con su cuerpo: \u00abVen, acerca tu aguda mano blanca hacia el nacimiento de mi cabello y sabr\u00e1s c\u00f3mo crece, bulliciosamente, como las cascadas y las hojas y la hierba perezosa del camino\u00bb. Este fragmento nos recuerda el flujo r\u00edtmico de la vida, presente en lo grande (un bosque) y en lo peque\u00f1o (el cabello). El hablante invita a Anadir a presenciar un registro del tiempo (el crecimiento) y enfatiza en que el existir sucede \u00abbulliciosamente\u00bb, lo que puede despertar un sentimiento melanc\u00f3lico. Jean Starobinski, respecto del sentimiento de nostalgia que puede ser desencadenado por diferentes sonidos, se\u00f1ala que \u201c[l]os ruidos de la naturaleza, por s\u00ed mismos, pueden despertar las mismas reminiscencias que la m\u00fasica o que la voz\u201d<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">4<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">. El autor cita un fragmento de una carta del poeta franc\u00e9s Antoine de Bertin, en la cual este expresa c\u00f3mo el correr del agua despierta en \u00e9l un sentimiento de profunda tristeza: \u00abAl estar sentado a la orilla de este torrente cuyo estruendo, parecido al del mar, nos ensordece noche y d\u00eda, me entrego a la m\u00e1s absorbente de las melancol\u00edas. El correr del agua me recuerda el paso del tiempo\u00bb<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">5<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Existe una fuerte conexi\u00f3n entre el paisaje y la interioridad de los hablantes, que proyectan en este sus sentimientos y a\u00f1oranzas. La ausencia de Anadir, con la que el yo po\u00e9tico tiene que lidiar, es llenada por el contacto con la arena, que suple las caricias y el tacto del sujeto amado, y por la vista de las olas, que recrean su imagen: \u00abDesde tu ausencia me he arrebatado de mar, me hundo en la arena tibia, como en tu cuerpo; te diviso, m\u00e1s que te imagino, sobre la \u00faltima ola azul\u00bb.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Ante la posibilidad de perder todo contacto con Anadir, el yo po\u00e9tico declara que se har\u00eda parte del paisaje, ya que este los comunicar\u00eda, a trav\u00e9s del canto de las aves del mar \u2014otra vez la sonoridad se encuentra involucrada con la remembranza\u2014, alimentadas con su sangre o sus sesos, en un acto de aniquilaci\u00f3n:\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Que ser\u00eda de m\u00ed si el esp\u00edritu del mal huyera de mi lado y no pudiera poseerte, Anadir:\u00a0<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Partir\u00eda mi sien derecha con una roca, para que los p\u00e1jaros marinos bebieran en mi cr\u00e1neo y pudieran hablarte, cuando te paseas en el horizonte, con tu coro ronco de marineros borrachos de muerte.\u00a0<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El escenario puede ser m\u00e1s s\u00f3rdido incluso. As\u00ed inicia el tercer canto, describiendo un espacio en que la vida es dejada de lado, maltratada por un paisaje incapaz de alimentar debidamente a sus criaturas: \u00abHoy he cruzado una calle, donde los ni\u00f1os huelen a viejos trapos en desuso y donde cuya \u00fanica bebida es el agua p\u00fatrida que almacena la calle incolora\u00bb. En este canto el hablante se abandona al sue\u00f1o, apagando la presencia de este entorno degradado, del cual el herrero escapa en una forma similar: \u00abCuando \u00e9l duerme con las manos en la nuca, sin sacarse la pelliza, sue\u00f1a con sus grandes cuencas verdes, en las herraduras brillantes y blandas con que adorna los cascos de los potros voladores. Una cabalgata sonora lo lleva lejos [\u2026]\u00bb; volvemos a donde comenzamos, a la cabalgata con la que el herrero se escapa, tomando por camino un brazo de la v\u00eda l\u00e1ctea, para encontrar \u00abel fuego que no se consume\u00bb, errando para siempre de un lugar del espacio a otro, cual Altazor.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por Constanza Men\u00e9ndez D\u00edaz<\/p>\n<p>Fotograf\u00eda de Leonora Vicu\u00f1a<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">1 <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">D\u00edaz Var\u00edn, Stella. \u201cCantos de Anadir\u201d. En Obra reunida. Santiago: Editorial Cuarto Propio, 2013. De aqu\u00ed en adelante todos los fragmentos de la autora citados corresponden a estos poemas en particular a menos que se indique lo contrario. Los \u201cCantos de Anadir\u00bb pertenecen al poemario Sinfon\u00eda del hombre f\u00f3sil (1953), incluido en el citado volumen.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">2<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">La voz po\u00e9tica se refiere a s\u00ed misma en masculino, pero posee caracter\u00edsticas com\u00fanmente asociadas a la feminidad, adem\u00e1s de referirse a los hombres como seres ajenos a s\u00ed, por los cuales se siente observado, donde se entrev\u00e9 una intenci\u00f3n por presentar un ser m\u00e1s bien andr\u00f3gino.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">3<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Freud, Sigmund. \u201cDuelo y melancol\u00eda\u201d. En Obras completas. Tomo XIV. Buenos Aires: Amorrortu, 1993<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">4<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Starovinski, Jean. La tinta de la melancol\u00eda. Ciudad de M\u00e9xico: Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 2016.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">5<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Ibid.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La actitud melanc\u00f3lica del hablante en los \u00abCantos de Anadir\u00bb de Stella D\u00edaz Var\u00edn\u00a0 \u00abUna cabalgata sonora lo lleva lejos y \u00e9l va con su cuadriga, por los caminos estrellados, en busca del fuego que no se consume, m\u00e1s all\u00e1 de la vida, a errar en la eternidad\u00bb1, finalizan los \u00abCantos de Anadir\u00bb, tres poemas [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":4710,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":["post-4709","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-literatura"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4709","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4709"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4709\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4731,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4709\/revisions\/4731"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4710"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4709"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4709"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4709"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}