{"id":4639,"date":"2023-07-31T16:38:56","date_gmt":"2023-07-31T19:38:56","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=4639"},"modified":"2023-07-31T16:39:30","modified_gmt":"2023-07-31T19:39:30","slug":"rodolfo-walsh-el-ajedrez-y-la-guerra-por-david-vinas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2023\/07\/31\/rodolfo-walsh-el-ajedrez-y-la-guerra-por-david-vinas\/","title":{"rendered":"Rodolfo Walsh, el ajedrez y la guerra \u2013 Por David Vi\u00f1as"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><em>Recuerdo c\u00f3mo salimos en tropel los jugadores de ajedrez.. y c\u00f3mo a medida que nos acerc\u00e1bamos a la plaza San Mart\u00edn nos \u00edbamos poniendo serios y \u00e9ramos cada vez menos, y al fin, cuando cruc\u00e9 la plaza, me vi solo.\u00a0<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">La obstinaci\u00f3n y la eficacia en la cr\u00edtica suelen ser directamente proporcionales al riesgo de sanci\u00f3n. Por supuesto que con el pretexto de los libros, en cuanto a la franja del periodismo, en la Argentina est\u00e1 m\u00e1s que demostrado. De ah\u00ed que si los cuestionamientos crecientes insin\u00faan en su env\u00e9s el peligro concreto para el cuestionador, si esa eficacia descifradora se sit\u00faa frente al poder y se exaspera hasta un extremo, la muerte es lo que se alude en ese borde. Criticar al sistema can\u00f3nico sin detenerse presupone, por lo tanto, un g\u00e9nero tr\u00e1gico; y no precisamente como en el teatro tr\u00e1gico: &#8220;bajo la mirada de los dioses&#8221;, sino porque se lleva a cabo hasta el l\u00edmite de lo tolerado por el establishment.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8220;Criticar en serio&#8221; resulta, entonces, una manera de patear el tablero; adem\u00e1n que, a su vez, implica &#8220;sacar los pies del plato&#8221;. Dicho con mejores modales: Rodolfo Walsh se convierte en un heterodoxo en el preciso momento en que sus cuestionamientos dejan de ser coyunturales para trocarse en un gesto total. Cuando denuncia no una norma aislada o cierto inciso, sino &#8220;todo ese c\u00f3digo que es miserable&#8221;; y si sus reproches y censuras pegan un salto, es porque dibujan una mutaci\u00f3n que los convierte en acusaciones. El rep\u00f3rter \u2013propongo\u2013 se instaura paulatinamente como fiscal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ese tr\u00e1nsito, en su n\u00facleo, se inaugura con los\u00a0<em>Diez cuentos policiales<\/em> de 1953, culmina con\u00a0<em>Operaci\u00f3n masacre <\/em>del &#8217;57, hasta cerrarse de manera dram\u00e1tica mediante su\u00a0<em>Carta abierta a la Junta Militar\u00a0<\/em>de 1977. Realmente el juego se le va convirtiendo en masacre. Porque ese deslizamiento propone, ante todo, el tr\u00e1nsito desde el predominio de la ficci\u00f3n hacia la cr\u00f3nica, donde no solo el centro de gravedad del sistema literario pasa del predomino de la tercera persona del singular a la primera, sino que de forma entretejida lo presuntamente neutral adscripto a &#8220;lo cient\u00edfico&#8221; se va disolviendo m\u00e1s y m\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La literatura policial se va invirtiendo as\u00ed en sus perspectivas, procedimientos, efectos y significados: si el comisario de Walsh act\u00faa en\u00a0<em>Variaciones en rojo\u00a0<\/em>como un personaje as\u00e9ptico, poco a poco esa presunta prolijidad se redefine por una \u00f3ptica institucional. Qu\u00e9 significa eso: que si Sherlock Holmes a fines del siglo XIX pod\u00eda postularse como neutral, cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s ya se advierte que no es un adversario de Scotland Yard, sino su colaborador mediatizado, si se quiere, pero espont\u00e1neo y servicial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es que aparte del juego de palabras en torno de Holmes con el que el primer Walsh se divierte, &#8220;lo policial&#8221; se resignifica: el investigador \u2013como sugiero\u2013 no es m\u00e1s \u00e9l, sino &#8220;yo&#8221;: no se trata de un t\u00e9cnico que exhibe sus fascinantes deducciones, sino de &#8220;mi mismo&#8221; metido en la zona donde los fuegos se cruzan. Su p\u00fablico no es una colecci\u00f3n de Watson sedentarios, sino un auditorio fraternal, pero exigente. De la sobremesa se va pasando a la trinchera. Y ese deslizamiento condensa, como en un carozo, el pasaje principal de Walsh: al dejar las &#8220;interpretaciones&#8221; mediante desciframientos realizados desde una perspectiva lateral, hay un traslado vertiginoso al medio del escenario e, incluso, al proscenio en calidad de protagonista. Las versiones se le convierten en apuesta; y el paulatino abandono del juego incurre por fin en ineludible participaci\u00f3n; y es as\u00ed como cada vez menos &#8220;lo \u00f3ptico&#8221; sea lo definitorio al materializarse en totalidades corporales: no &#8220;veo&#8221;, &#8220;vi&#8221; o &#8220;miremos&#8221;, sino que &#8220;se me viene la parca, hermano&#8221;. M\u00e1s grave a\u00fan: &#8220;Yo la porto&#8221; o &#8220;yo la desaf\u00edo&#8221;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por eso,\u00a0<em>La granada<\/em> de 1965 no se limita a funcionar como mediaci\u00f3n en este descentramiento, sino que a trav\u00e9s de lo espec\u00edfico del teatro corporiza el tr\u00e1nsito principal de Walsh: la guerra, al comienzo, no es m\u00e1s que una maniobra, un &#8220;como si&#8221;, o una parodia donde ni el enemigo real est\u00e1 claro; pero, poco a poco, la batalla que solo se describe de lejos o por los laterales, concluye por englutir en su drama al protagonista. El mir\u00f3n del comienzo que apenas si comenta el conflicto que se produce &#8220;all\u00e1&#8221;, termina presintiendo que su propio cuerpo es la escenograf\u00eda de la tragedia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De donde se sigue que lo ir\u00f3nico \u2013entendido como distanciamiento y como econom\u00eda de afecto\u2013 empieza a ser reemplazado por la tragicidad: &#8220;aunque no existe h\u00e9roe sin culo&#8221;, ya que no hay gambetas, abalorios, carrasperas o vueltas atr\u00e1s. Eventualmente puede prolongarse la actitud de los jugadores de ajedrez; pero a sus espaldas y alrededor de la mesa de juego se ha instalado la guerra. Sobreviven rezagos, declives y ambig\u00fcedades. Qu\u00e9 duda. Pero cada vez m\u00e1s residuales o espor\u00e1dicos: el Borges aprendido se ha dialectizado; Borges como linaje s\u00ed; como referencia tambi\u00e9n e incluso como aval; pero finalmente es el Borges trascendido, todo lo que hay m\u00e1s all\u00e1 de Borges y que Borges no pod\u00eda prever. &#8220;\u00a1Se acabaron las costumbres!&#8221;, parece decir el Walsh posterior al &#8217;55; y el camino de no retorno empieza a ser transitado de manera contradictoria pero final: el \u00faltimo tramo se le ha convertido en algo as\u00ed como el destino de su lucidez.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La mutaci\u00f3n entre un tono y el otro est\u00e1 subrayada por\u00a0<em>Operaci\u00f3n Masacre<\/em>, ese libro de 1957 sobre los fusilamientos de Jos\u00e9 Le\u00f3n Su\u00e1rez marca una correlaci\u00f3n respecto de otras situaciones an\u00e1logas dentro del itinerario mayor de la Argentina: si lo de T\u00fapac-Amaru a fines del siglo XVIII deja sus se\u00f1ales en Concolorcorvo y en Lavard\u00e9n, el fusilamiento de Dorrego en 1828 provoca ecos inquietantes en las <em>Memorias<\/em> de Lamadrid; y si el ahorcamiento de los soldados de la divisi\u00f3n Aquino son comentados por el Sarmiento del <em>Ej\u00e9rcito Grande<\/em>, las matanzas de indios durante la Campa\u00f1a al Desierto pueden verificarse de manera premonitoria en Mansilla, as\u00ed como las vehemencias del coronel Falc\u00f3n se calcan en la literatura anarquista de Alberto Ghiraldo en 1910.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A fin de cuentas, el deg\u00fcello del Chacho comentado por Hern\u00e1ndez hacia 1863 quer\u00eda liquidar el &#8220;peligro gaucho&#8221; primordial; con su comentario al fusilamiento de Di Giovanni, Artl present\u00eda en 1931 que se estaba ajusticiando al &#8220;inmigrante peligroso&#8221; fundamental: Walsh en 1956 sospechaba que las ejecuciones ordenadas por Aramburu y Rojas quer\u00edan eliminar al &#8220;subversivo esencial&#8221;. Su <em>Carta abierta<\/em> a Videla del &#8217;77 no hace m\u00e1s que perfeccionar esa intuici\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Eso en corte diacr\u00f3nico, longitudinal. Porque la sincron\u00eda de Walsh, al recortarse sobre la serie de los Conti, los Urondo, y otros m\u00e1s, lo va situando con precisi\u00f3n: encrucijada y valoraci\u00f3n; comunes denominadores, espectros y elaboraci\u00f3n. Tambi\u00e9n Santoro. Y Huasi y Constantini. Y Somigliana y De Cecco. Y Ram\u00f3n Alcalde y Ortega Pe\u00f1a y Masotta Oscar. Junto al &#8220;emergente generacional&#8221; que no es otro que el Che del <em>Diario en Bolivia<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el cruce de estas dos coordenadas, por lo menos, se dibuja el lugar de Walsh. Desde ah\u00ed nos habla aunque su heterodoxia lo defina, parad\u00f3jicamente, como &#8220;fuera de lugar&#8221; porque si de la cr\u00f3nica fue pasando al testimonio, el int\u00e9rprete lateral se convertir\u00eda en v\u00edctima; y as\u00ed como del desciframiento de la escritura la modificaci\u00f3n es &#8220;para que se cumplan las escrituras&#8221;, las denuncias del banquete oficial se han desplazado hacia el escenario del G\u00f3lgota. Quiz\u00e1s ese sea el \u00fanico itinerario invicto de Rodolfo Walsh: desde el profeta Daniel que cita al comienzo hacia el hijo de hombre que alude al final.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por\u00a0<strong>David Vi\u00f1as<\/strong><\/p>\n<p>Transcripci\u00f3n y selecci\u00f3n: Miguel \u00c1ngel Guti\u00e9rrez<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Este texto fue publicado originalmente en\u00a0<em>Nuevo texto cr\u00edtico<\/em>, volumen VI, n\u00ba12-13. Standford.<\/p>\n<p>Luego fue replicado por Tramas, que le dedic\u00f3 un n\u00famero a Walsh.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s form\u00f3 parte de algunos libros de recopilaciones de David Vi\u00f1as.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Recuerdo c\u00f3mo salimos en tropel los jugadores de ajedrez.. y c\u00f3mo a medida que nos acerc\u00e1bamos a la plaza San Mart\u00edn nos \u00edbamos poniendo serios y \u00e9ramos cada vez menos, y al fin, cuando cruc\u00e9 la plaza, me vi solo.\u00a0 La obstinaci\u00f3n y la eficacia en la cr\u00edtica suelen ser directamente proporcionales al riesgo de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":4640,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[10,379],"tags":[],"class_list":["post-4639","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-literatura","category-politica"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4639","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4639"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4639\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4641,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4639\/revisions\/4641"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4640"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4639"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4639"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4639"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}