{"id":4579,"date":"2023-07-13T11:53:24","date_gmt":"2023-07-13T14:53:24","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=4579"},"modified":"2023-07-13T11:53:41","modified_gmt":"2023-07-13T14:53:41","slug":"la-convulsion-coliza-una-escritura-como-bestia-viva-por-matias-marambio-de-la-fuente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2023\/07\/13\/la-convulsion-coliza-una-escritura-como-bestia-viva-por-matias-marambio-de-la-fuente\/","title":{"rendered":"La convulsi\u00f3n coliza: una escritura como \u201cbestia viva\u201d \u2013 Por Mat\u00edas Marambio de la Fuente"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El reciente libro de Fernanda Carvajal, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La convulsi\u00f3n coliza. Yeguas del Apocalipsis (1987-1997)<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, instala desde sus gestos m\u00e1s inmediatos una interrogaci\u00f3n cr\u00edtica a la experiencia de uno de los colectivos art\u00edstico-pol\u00edticos m\u00e1s relevantes de las \u00faltimas d\u00e9cadas. La portada, en tonos sepia-cobrizo \u2013<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Ciudad estrellada<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, de Sodomass\u2013, reimagina <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Estrellada II<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, acci\u00f3n de las Yeguas del Apocalipsis realizada en el frontis del Museo Nacional de Bellas Artes a ra\u00edz de la censura de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Casa Particular<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">,<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">video de Gloria Camiruaga que contaba con la participaci\u00f3n de Pedro Lemebel y Francisco Casas. Ya desde el inicio el lector se enfrenta a la provocaci\u00f3n de un libro que no es un manual o una gu\u00eda introductoria al cuerpo de obra de las Yeguas del Apocalipsis. La ilustraci\u00f3n de la tapa nos indica que la opci\u00f3n de Carvajal \u2013y del conjunto de artistas que dise\u00f1aron im\u00e1genes para el texto: Perpetua Rodr\u00edguez, Sodomass, Lucas Morgan Disalvo, C\u00e9sar Valencia\u2013 es tomar la trayectoria del colectivo de Lemebel y Casas como el punto de partida para otra cosa: el aprovechamiento creativo de materiales producidos por las Yeguas.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Una opci\u00f3n de este tipo es posible gracias a los a\u00f1os de trabajo que Carvajal ha desarrollado sobre las Yeguas, en particular el que ha derivado en la constituci\u00f3n del Archivo Yeguas del Apocalipsis (proyecto levantado en conjunto con Alejandro de la Fuente y el apoyo de Casas, Lemebel y la galer\u00eda D21). En una tonalidad que la aleja de la erudici\u00f3n solemne, el libro demuestra la familiaridad con un vasto acervo de recortes de prensa, fotograf\u00edas, documentos ef\u00edmeros, registros de video hechos por terceros sin previa planificaci\u00f3n, entrevistas realizadas para la conformaci\u00f3n del archivo y conversaciones directas con la dupla de las Yeguas. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La convulsi\u00f3n coliza<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> presenta los resultados de una investigaci\u00f3n que es \u201cuna forma de andar un camino imprevisible. El camino no de un cazador, sino de quien se deja atraer por un animal escurridizo [\u2026], pasando por los lugares donde aquello que busca alguna vez dej\u00f3 sus huellas: lugares f\u00edsicos y afectivos texturas de experiencias antes que lecturas o bibliotecas\u201d.\u00a0\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Desde un modo de lectura que aprovecha la inestabilidad constitutiva de las historias y memorias de las disidencias sexogen\u00e9ricas, el texto apuesta por hacer de la dispersi\u00f3n y la heterogeneidad de sus materiales una potencia y no una limitaci\u00f3n. Acaso dialoga con una de las intuiciones que se desprenden de la reflexi\u00f3n de Antonio Gramsci, que en sus <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Cuadernos de la c\u00e1rcel<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> comenta que la historia de las clases subalternas \u201ces una funci\u00f3n \u2018disgregada\u2019 y discontinua de la historia de la sociedad civil\u201d. El car\u00e1cter dispar de la experiencia del colectivo, lo mismo que las memorias en disputa y recuentos ficcionalizados sobre su trabajo (en particular <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Yo yegua<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, de Casas), lleva al libro a componer un relato en el que el pasado se encuentra en estado de latencia, como historia no realizada o antecedente de un futuro truncado que ahora puede volver. En un di\u00e1logo con las ideas de Jos\u00e9 Esteban Mu\u00f1oz, Nelly Richard y Jack Halberstam, Carvajal reorganiza las cronolog\u00edas y los ritmos de su relato para que emerja una desviaci\u00f3n que se exhibe y se oculta en el traj\u00edn de la performance en circuitos under o en las irrupciones del campo de las izquierdas. \u201cHist\u00f3ricamente, el orden social mayoritario ha negado la heterogeneidad temporal. Formas alternativas de vivir el g\u00e9nero y la sexualidad que siempre han estado ah\u00ed, pero siguen otras trayectorias temporales, han sido desrealizadas y relegadas a un fuera de tiempo. Las Yeguas del Apocalipsis habitan ese tiempo eclipsado que ha sido usurpado a las vidas de las disidencias sexuales y de g\u00e9nero\u201d.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Una estela de modulaciones de lo negativo se despliega en el an\u00e1lisis de Carvajal: la promiscuidad, los espectros, el subsuelo, la orfandad, la ca\u00edda, el duelo, el contagio. Al revisitar el repertorio de acciones de las Yeguas el foco sobre estos conceptos hace aparecer el filo cr\u00edtico y la potencia imaginadora del colectivo. As\u00ed, en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Las dos Fridas<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> las Yeguas \u201cse inclinaron por politizar y desprivatizar los discursos sobre el VIH-sida componiendo contraim\u00e1genes en torno al contagio, la inmunidad y la vulnerabilidad de los cuerpos\u201d, mientras que la cueca de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La conquista de Am\u00e9rica<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> \u201cbailada en silencio sobre el mapa cubierto de vidrios, era una instancia de duelo en la que se infiltraba el destello de un flirteo ileg\u00edtimo. Impregnaba el duelo de un brillo er\u00f3tico, ah\u00ed donde la mirada dominante solo pod\u00eda ver estigma o sufrimiento\u201d. El argumento que construye Carvajal resuena con las ideas del fil\u00f3sofo y psicoanalista brasile\u00f1o Vladimir Safatle, quien ve en el desamparo una inflexi\u00f3n afectiva de caracter\u00edsticas similares a las que aparecen en las acciones de las Yeguas que confrontan la violencia desde facetas inusitadas, a veces inc\u00f3modas, pero que no renuncian a la cuota de erotismo o goce que signa las vidas maricas y travestis.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Aunque dialoga con la larga tradici\u00f3n de estudios cuir desde y sobre Am\u00e9rica Latina, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La convulsi\u00f3n coliza<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> ensaya una apuesta decidida por releer el corpus de las Yeguas desde matrices novedosas, revisitando las tesis ya consolidadas sobre el campo art\u00edstico de la dictadura. A partir de miradas vinculadas al giro afectivo, los nuevos materialismos y el descentramiento post-humanista, el an\u00e1lisis de las po\u00e9ticas del colectivo se\u00f1ala su car\u00e1cter singular, situado en un pa\u00eds a\u00fan herido. La persistencia de ese dolor \u2013encabalgado entre la cat\u00e1strofe (dictatorial, del VIH-sida) y el fin de la historia (la ca\u00edda de los socialismos reales y la transici\u00f3n pactada)\u2013 deja perplejo a colegas neoyorkinos, como muestra el ensayo \u201cLa espina en el costado\u201d, de Alejandro de la Fuente, incluido hacia el final del libro. Se insiste aqu\u00ed en una vocaci\u00f3n por abrir nuevos sentidos que no equivale a relegar las lecturas del pasado al basurero de la historia, sino interrogar su actualidad y reconocer su importancia, como ocurre con un texto de Nelly Richard que permaneci\u00f3 por d\u00e9cadas sin publicar y que, sin embargo, informa la mirada de Carvajal. La propia Richard contribuye con un pr\u00f3logo y, junto al texto de val flores incluido hacia el final, contribuye a una apuesta polif\u00f3nica y plural.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Posiblemente sin anticiparlo durante su escritura, el libro nos llega en un momento de alt\u00edsima tensi\u00f3n para la existencia p\u00fablica de las disidencias sexogen\u00e9ricas. La <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Blitzkrieg<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> impulsada por sectores ultraconservadores a prop\u00f3sito del proceso constituyente se suma a las cavilaciones centroizquierdistas y liberales que apuntan a las \u201cpol\u00edticas identitarias\u201d (una forma taquigr\u00e1fica de decir mujeres, maricas y mapuche) como la fuente de todos los males del progresismo. Contra esta constelaci\u00f3n, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La convulsi\u00f3n coliza<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> es un recordatorio incisivo de las impugnaciones realizadas por las Yeguas a una izquierda inflexible y un naciente movimiento LGBTIA+ que tuvo, en el mejor de los casos, posiciones timoratas sobre la presencia travesti y seropositiva dentro de sus reivindicaciones. La reconstrucci\u00f3n y reinterpretaci\u00f3n de sus apariciones en actos del Partido Comunista, en el acto de intelectuales en apoyo Patricio Aylwin o en los encuentros l\u00e9sbicos y homosexuales realizados a inicios de los noventa cifran una incomodidad, un atrevimiento que bien podemos aprovechar hoy.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En las primeras p\u00e1ginas del libro Carvajal indaga brevemente en la etimolog\u00eda de cola\/coliza a partir del <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Diccionario Coa<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de Armando M\u00e9ndez Carrasco, se\u00f1alando que \u201cal escoger una palabra de la jerga local \u2013a diferencia de lo gay como c\u00f3digo global y signo de blanquitud\u2013, con todo lo cenagoso e inestable de su historia, las Yeguas eligen la opacidad\u201d. Me permito ampliar la b\u00fasqueda lexicogr\u00e1fica a la otra palabra que da t\u00edtulo al libro y que, a mi parecer, condensa su aproximaci\u00f3n al trabajo de Lemebel y Casas. La sem\u00e1ntica de la convulsi\u00f3n designa movimientos como el pasmo (como indica Sebasti\u00e1n de Covarrubias), la contracci\u00f3n (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Diccionario de autoridades<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">) o la agitaci\u00f3n (en la etimolog\u00eda de Joan Coromines). En todos estos casos se configuran direcciones contrapuestas, pues si el pasmo sugiere la par\u00e1lisis (suspensi\u00f3n de los sentidos y agarrotamiento de los miembros), la agitaci\u00f3n, en cambio, indica el estremecimiento (actividad involuntaria, repetitiva y oscilante de los m\u00fasculos). Quiz\u00e1 <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La convulsi\u00f3n coliza<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> sea la juntura inestable de contracci\u00f3n y agitaci\u00f3n; la memoria de desaparecides, de cuerpos seropositivos, la herida que se repite y no cierra, a la vez que la provocaci\u00f3n disruptiva, del movimiento excitado, del goce plebeyo y el glamour popular.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Por<strong> Mat\u00edas Marambio de la Fuente<\/strong><\/p>\n<p>Ilustraci\u00f3n de portada por: Sodomass (2023).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"321\" height=\"459\" class=\"alignleft size-full wp-image-4582\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Captura-de-Pantalla-2023-07-13-a-las-11.51.10.png\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Captura-de-Pantalla-2023-07-13-a-las-11.51.10.png 321w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Captura-de-Pantalla-2023-07-13-a-las-11.51.10-210x300.png 210w\" sizes=\"auto, (max-width: 321px) 100vw, 321px\" \/><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Fernanda Carvajal,<br \/>\n<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La convulsi\u00f3n coliza. Yeguas del Apocalipsis (1987-1997)<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">.<br \/>\nSantiago<br \/>\nEdiciones Metales Pesados<br \/>\n2023<br \/>\n295 p\u00e1ginas.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El reciente libro de Fernanda Carvajal, La convulsi\u00f3n coliza. Yeguas del Apocalipsis (1987-1997), instala desde sus gestos m\u00e1s inmediatos una interrogaci\u00f3n cr\u00edtica a la experiencia de uno de los colectivos art\u00edstico-pol\u00edticos m\u00e1s relevantes de las \u00faltimas d\u00e9cadas. 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