{"id":4544,"date":"2023-06-27T13:43:16","date_gmt":"2023-06-27T16:43:16","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=4544"},"modified":"2023-06-27T13:43:44","modified_gmt":"2023-06-27T16:43:44","slug":"notas-sobre-el-pasado-por-tamara-rutinelli","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2023\/06\/27\/notas-sobre-el-pasado-por-tamara-rutinelli\/","title":{"rendered":"Notas sobre el pasado \u2013 Por Tamara Rutinelli"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: center;\"><b>I\u00a0<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En general, se trata de una cuesti\u00f3n de gustos y elecci\u00f3n: a veces lo que la cabeza hizo con las cosas es preferible que las cosas. Digo que <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">son <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">las cosas, siempre que no condescendamos a la revisi\u00f3n. Bueno, el conocimiento de \u201clas cosas\u201d es un asunto peliagudo, lo s\u00e9. Perm\u00edtanme saltear este asunto, as\u00ed no me demoro tanto. Lo que quiero decir es que hay personas que habitan mejor los recuerdos que una mesa de caf\u00e9. Eso de que no hay que volver a los lugares donde unx fue feliz (o infeliz), aplica tambi\u00e9n a los libros, los juguetes, la ropa y los patios. Digo que lo que vive todav\u00eda, no precisa actualizaci\u00f3n, salvo que unx decida o est\u00e9 dispuestx a asumir el riesgo de matarlo. Quiz\u00e1s, en el fondo, elegir sea una cuesti\u00f3n de equilibrio, de no perder pie.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Ya no s\u00e9 si est\u00e1 en , pero de \u201cEl suicidio\u201d me qued\u00f3 grabado esto: que existe algo llamado \u201colas suicid\u00f3genas\u201d. No importa buscar la referencia y encontrarla, no quiero hablar de Durkheim, me quedo con la fuerza significante de esa expresi\u00f3n que gotea. Las corrientes marinas, la ola como manifestaci\u00f3n de una potencia subterr\u00e1nea, y lo que trae aparejado (el movimiento hipn\u00f3tico, el balanceo de las aguas, la espuma, la resaca, la orilla), aplicada a la muerte y m\u00e1s all\u00e1, a una pulsi\u00f3n. La idea de algo que corre por lo bajo y produce movimientos, formas espec\u00edficas de aparecer de las cosas, una fuerza natural o, mejor la convergencia de fuerzas que arrastra en una direcci\u00f3n, hasta producir el fen\u00f3meno evidente de la ola. Frente a la preeminencia de lo obvio, lo que aparece como cosa separada de los misterios que hacen hondo y deseable el mundo, me gusta. Estoy pensando en el pasado, en lo que hacemos con la Historia, en los relatos cerrados, homog\u00e9neos, decorosos, que abrochan lo que alguna vez fue carne y espina o, mejor, esquina. En lo que trasciende nuestra parca individualidad, en lo que lleva la sangre, en el gen, en las historias familiares, y tambi\u00e9n, en el agua que corre por el cord\u00f3n de la vereda e identifica el barrio, el viento que atraviesa las ciudades, las especies vegetales que crecen en una regi\u00f3n, en eso que se condensa como epocal y nos a\u00fana bajo una pi\u00f1ata repleta de s\u00edmbolos. En esa palabra gastada y todav\u00eda linda: \u201cenerg\u00eda\u201d. Un poco de m\u00edstica, de fantasmagor\u00eda, y otro poco de f\u00edsica, de ciencia, o todo junto, la mezcolanza, el esp\u00edritu material o la materia espiritual. Estoy pensando en lo que amordazamos bajo cuentos que sosiegan. En lo abierto que mana, en el caos o una visi\u00f3n de lo ca\u00f3tico, en ese lugar de origen del que quisiera no salir, porque mientras permanece abierto, habla y habla y habla hasta por los codos y nos invita a bailar. En lo que bulle, en el pensamiento que es creaci\u00f3n, una operaci\u00f3n interminable, sensible, que nos mueve y nos lleva siempre m\u00e1s all\u00e1. Eso que una vez escribi\u00f3 Lispector, algo as\u00ed como estar asombradx ante un mundo siempre nuevo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfEs el recuerdo un tesoro al que hay que proteger celosamente? Lo que no est\u00e1 todav\u00eda vive, y a los fantasmas se los puede matar. Hay momentos, nombres, ideas, que funcionan como ganchos, como correas. Retornamos obsesivamente a esos puntos de atracci\u00f3n inevitable. La seducci\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 cosas nos llaman por la espalda y nos obligan una y otra vez a girar? \u00bfQu\u00e9 reconocemos en quienes no sabemos por qu\u00e9, nos atraen? Cosas que no entendemos, no podemos o no queremos nombrar. Eso que nos mueve, nos conmueve. Somos la casa de lo que elegimos guardar, y mientras todo eso instaura un adentro, largamos humo por la cabeza y mantenemos los ojos encendidos.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><b>II\u00a0<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfHay un inconsciente de la lengua? Si la lengua pudiera medirse como una entidad aut\u00f3noma, una corriente que atraviesa el tiempo, el espacio, los cuerpos, \u00bfc\u00f3mo ser\u00eda una lengua de lo real, una estrato sub de la lengua? Estoy pensando en la literatura y en una serie de fen\u00f3menos simplificados bajo la etiqueta de \u201clo marginal\u201d, una dimensi\u00f3n no integrada a las grandes corrientes de la Historia Literaria. Cuando volvemos a las d\u00e9cadas del \u201860 y \u201870 en la Argentina, cuando analizamos la politizaci\u00f3n del campo cultural, las relaciones entre militancia y literatura, los libros acuden velozmente a signar la Historia con una ristra de nombres, de pol\u00e9micas, de din\u00e1micas, de cristalizaciones est\u00e9ticas. Podemos hablar de literatura testimonial, de realismo, de escritorxs desaparecidxs, de militancia en t\u00e9rminos de partido y\/o de organizaciones armadas, de tensi\u00f3n entre pol\u00edtica y autonom\u00eda literaria, de una literatura que aparentemente nombra las cosas por su nombre. \u00bfPero y si el nombre de las cosas no fuera verdaderamente el nombre de las cosas, o nos cerrara el ingreso a las cosas, las clausurara para siempre? Podemos hablar de esa otra literatura, la que eligi\u00f3 la met\u00e1fora, la estrategia aleg\u00f3rica, para referir la violencia institucional, sin mencionarla de forma directa. Al final, dormimos tranquilxs bajo el ala de un relato cerrado, relativamente homog\u00e9neo de una \u00e9poca, de una lengua sin conflicto. Este relato lic\u00faa y transforma en banderas inocuas palabras como \u201clibertad\u201d o \u201crevoluci\u00f3n\u201d. Para hacer entrar lo otro, trazamos oposiciones, veredas de enfrente. Y si vemos que hay algo que no entra en esa calle, que se sale del sistema que armamos, entonces, decimos que es \u201cmarginal\u201d, que son fen\u00f3menos menores, de poca o nula relevancia para la \u00e9poca, a pesar de su potencia disruptiva, de la impresi\u00f3n profunda que a\u00fan hoy nos genera. \u201c\u00bfY esto donde entra?\u201d, \u201c\u00bfy esto qu\u00e9 tiene que ver?\u201d, nos preguntamos. Para tranquilidad del sue\u00f1o hist\u00f3rico, nos zambullimos en dicotom\u00edas gastadas, en simplificaciones pavas, inaugurando nuevas piruetas: la vanguardia y la experimentaci\u00f3n frente a una representaci\u00f3n realista. La pol\u00edtica, el compromiso ideol\u00f3gico con las masas, de un lado; la desidia, el individualismo, el pedo \u201cburgu\u00e9s\u201d (qu\u00e9 palabra antigua!), la irresponsabilidad del otro. Esto aplica a la literatura y a las artes en general. El de la \u201ccoherencia\u201d, como el de la \u201ccomprensi\u00f3n\u201d, es un mal tan viejo como inhabilitante para emparentarse con los procesos hist\u00f3ricos, pasados y presentes.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><b>III\u00a0<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Una lengua de lo real ser\u00eda una lengua entrelazada a la carne, una lengua sucia, mixturada, una lengua que emerge y se sumerge como pez viscoso en las excreciones del cuerpo. Es una hip\u00f3tesis, un acercamiento curioso. No es mi intenci\u00f3n provocar a lxs psicoanalistas. Una lengua real nos causar\u00eda una conmoci\u00f3n, no nos dejar\u00eda en paz, nos perseguir\u00eda en sue\u00f1os, nos provocar\u00eda n\u00e1useas o risas, no nos dejar\u00eda indemnes. No ser\u00eda necesariamente una lengua de grandes palabras, sino de palabras no dichas, de escenas censuradas, tendr\u00eda algo de primitiva, de anterior a un orden.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Cuando vi \u201cLa cinta blanca\u201d (2009), de Michael Haneke, se dec\u00eda que la pel\u00edcula interpretaba el caldo de cultivo del nazismo en Alemania, eso previo que hizo posible la aparici\u00f3n de una figura como Hitler y la complicidad de una poblaci\u00f3n con lo que acab\u00f3 en genocidio. Los discursos fascistas no son una lengua de lo real, porque no nombran la carne sino que la esconden. La lengua de lo real ser\u00eda la expresi\u00f3n del caldo, eso que se cocina en la olla, bajo la tapa, pero que no se reconoce colectivamente sino hasta mucho despu\u00e9s. Ser\u00eda una lengua primaria, cruda, sin filtro, una especie de leprosario verbal, de descomposici\u00f3n pionera, de extrav\u00edo. Es er\u00f3tica, y su er\u00f3tica quiebra el hueso de la ley. Va y vuelve de lo c\u00f3mico al horror, sin orden de continuidad. Monta salvajemente el culo de la ley y le hace sacar espuma por la boca. Esa espuma es su manifestaci\u00f3n, la ola. No es una doma, sino una org\u00eda rampante, un desquiciamiento del cuerpo, una descompostura, una fuerza animal que emerge de las entra\u00f1as de la lengua culta para mostrar sus v\u00edsceras.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><b>IV\u00a0<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Hay recuerdos que est\u00e1n muertos, son una estampita, algo a lo que volvemos para rezar, por un no, por un s\u00ed, por un m\u00e1s, por un menos. Devolver al tiempo que corre el tiempo que la qued\u00f3, exige de anacronismos, de caprichos infundados, es un ejercicio l\u00fadico en el que nos permitimos preguntas como: \u00bfqu\u00e9 hubiera hecho X hoy si&#8230;? Eso imposible y divertido, con sentido de la novedad. Hacerle decir otras cosas a las cosas que fueron, o que cre\u00edmos que fueron, porque el suelo que pisamos se nos aquiet\u00f3 y el presente nos tiene secos, a medio momificar.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Nunca fui buena lectora de revistas. Una vez le o\u00ed decir a un docente universitario que prefer\u00eda las hemerotecas a las bibliotecas. Me horroric\u00e9. Los libros: una locura divina. Hoy creo entender algo m\u00e1s: que en su genealog\u00eda, el libro hizo migas con la cosa acabada, que estuvo m\u00e1s cerca de la idea de obra que de la de acontecimiento, m\u00e1s cerca de lo universal que de lo particular, que en las \u00faltimas d\u00e9cadas, de manera contundente, la literatura habilit\u00f3 caminos menos prolijos, m\u00e1s cerca de la espontaneidad y sus formas, charlando con lo anodino, lo peque\u00f1o y desechable. Quiz\u00e1s se volvi\u00f3 m\u00e1s humilde, menos pretenciosa en sus objetivos. Ya casi no hay grandes relatos, sino peque\u00f1as semillas diseminadas en infinidad de p\u00e1ginas, que pese a la crisis del papel y la mar en coche, no dejan de multiplicarse por todos los medios y de todas las formas posibles. Quiz\u00e1s, en la medida en que la literatura se destin\u00f3 a tan nimios pasajes, y lanz\u00f3 al caj\u00f3n el deseo de atemporalidad y universalidad, las revistas fueron cediendo el paso. Pero no siempre fue as\u00ed. Es otra hip\u00f3tesis, pero habr\u00eda que medir la cantidad de revistas que circulaban y se le\u00edan en otra \u00e9poca, y lo que pasa hoy con medios semejantes, sumado a su funci\u00f3n. No me refiero al pasaje de la gr\u00e1fica a los medios digitales. Digo que en otro tiempo las revistas fueron los \u00f3rganos de discusi\u00f3n privilegiados, las escrituras del presente, la plataforma viva de las ideas, del cruce, la traducci\u00f3n verbal de los bares, los reductos de reuni\u00f3n, las calles, las esquinas. Y cuando pongo el ojo en esas publicaciones (Contorno, Pasado y Presente, El Lagrimal Trifulca, Envido, Nuevo Hombre, Los Libros, Literal, por mencionar algunas), todas las ideas que nos hizo la Historia de la Literatura sobre las d\u00e9cadas del \u201860 y el \u201870, se nos hace corta de miras, parcial, limitada. Cuando usamos la met\u00e1fora de la calle para hablar de las veredas opuestas, hablamos de una calle que es una maqueta de cart\u00f3n, una fotograf\u00eda que es tambi\u00e9n una estampita, una postal avejentada. En la calle viva, las personas cruzan, van de una vereda a la otra, se paran, se saludan, se tropiezan y caen, se gritan, se manchan con el agua de los cordones, son embestidas por colectivos, se hacen amigas, se enemistan, pasean, miran, se mueven, se alucinan con las luces de las vidrieras, r\u00eden, silban, van y vienen. Las revistas son, imagino, la representaci\u00f3n de ese movimiento, de ese ajetreo intelectual en el que al final podemos decir que la m\u00e1quina de disecci\u00f3n y el paraguas no son cosas tan distantes, o, para ir al imaginario local, la biblia y el calef\u00f3n se rozan sin esc\u00e1ndalo de nadie.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><b>V\u00a0\u00a0<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Volviendo a la literatura y a las \u201colas suicid\u00f3genas\u201d, quiero mencionar algunos de esos fen\u00f3menos marginales, subterr\u00e1neos, que quiz\u00e1s fueran parte de la muestra, del enclave de toda una \u00e9poca, de su lengua real. Me refiero a \u201cEl frasquito\u201d (1973), de Luis Gusm\u00e1n, a \u201cEl fiord\u201d (1969) y \u201cSebregondi retrocede\u201d (1973), de Osvaldo Lamborghini, a algunos textos de Perlongher (para el periodo que toco, \u201cEvita vive y otros textos\u201d, del \u201875, \u201cAustria-Hungr\u00eda\u201d del \u201880) y \u201cGanarse la muerte\u201d (1976), de Griselda Gambaro. La lista no se agota ah\u00ed. No es un grupo homog\u00e9neo, pero se trata en su mayor\u00eda, de textos revulsivos, de un trabajo con la lengua que va m\u00e1s all\u00e1 de la representaci\u00f3n, de la an\u00e9cdota (escenas de violencia en el interior del hogar, en calles e instituciones, en barrios bajos, personajes del hampa, alusiones a otros hist\u00f3ricos). Su efecto est\u00e1 menos en lo que narran, cuando hay una escena identificable, que en el modo en que esa lengua irrumpe, se quiebra, se expone con brutalidad. Es una lengua descarnada, de los fluidos, que puede descomponer a quien lee porque antes descompone el sentido, va mellando, trabajando una grieta por la que va a salir la mierda bullente de una \u00e9poca. Es dif\u00edcil de describir lo que hace, porque afecta el cuerpo, hay que leerla, probarla. Podr\u00eda decirse que es sintomatol\u00f3gica, pero quiero decir m\u00e1s que eso, porque imagino un goce contradictorio en nombrar lo que no puede ser nombrado, una tensi\u00f3n en encontrarle una lengua a lo que no la tiene, de nombrar lo real, eso que circula como corriente subterr\u00e1nea y estalla en la historia, en los cuerpos, en los cr\u00edmenes de Estado. Se trata, no casualmente, de textos prohibidos que integran listas negras, que son decomisados y destruidos p\u00fablicamente. A posteriori, no lo suficientemente revisados, tomados como excepci\u00f3n. Son textos que nombran las cosas por su nombre, textos no fascistas, que se hunden en la confusi\u00f3n de una \u00e9poca, en el sentido vital y potente del t\u00e9rmino, y la explotan, la hacen salir hacia afuera, como una bocanada de fuego. Y para incendiarlo todo, empiezan por casa: la familia, la instituci\u00f3n escolar, todo ese circo ambulante que aparece en \u201cPeque\u00f1as an\u00e9cdotas sobre las instituciones\u201d (1974), de Sui Generis.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Para volver atr\u00e1s, lo que hoy se denomina \u201ccontracultura\u201d de esas d\u00e9cadas, quiz\u00e1s alumbre m\u00e1s sobre la potencia de las ideas circulantes, que toda la literatura canonizada desde el relato posdictatorial, escritorxs genialxs, pero que han sido objeto de la taxidermia cr\u00edtica que en la revalorizaci\u00f3n de una lucha y una generaci\u00f3n, acab\u00f3 reduciendo el proceso hist\u00f3rico al martirologio, separ\u00e1ndonos para siempre.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><b>VI\u00a0\u00a0<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Volviendo al p\u00e1rrafo inicial de este texto, conviene decir que a veces tambi\u00e9n, las cosas pueden ser mejor que lo que la mente hizo con las cosas, que hay personas que habitan mejor una mesa de caf\u00e9 que el recuerdo, y que a veces asumir el riesgo de matarlas, redunda en matar en nosotrxs el lastre, lo que ya no nos sirve, nos pierde del trato vivo con lo que fue y de las cosas que ac\u00e1 y ahora nos llaman. Digo que quiz\u00e1s revisamos para vivir, y que un mundo despelotado es m\u00e1s cierto que el que nos ense\u00f1a con distancia un cartel publicitario, una foto de perfil o un hashtag. Digo que en asumir esa complejidad, radica tambi\u00e9n el placer por lo simple.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Por Tamara Rutinelli\u00a0<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I\u00a0 En general, se trata de una cuesti\u00f3n de gustos y elecci\u00f3n: a veces lo que la cabeza hizo con las cosas es preferible que las cosas. Digo que son las cosas, siempre que no condescendamos a la revisi\u00f3n. Bueno, el conocimiento de \u201clas cosas\u201d es un asunto peliagudo, lo s\u00e9. 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