{"id":4530,"date":"2023-06-14T15:44:05","date_gmt":"2023-06-14T18:44:05","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=4530"},"modified":"2023-06-14T15:44:38","modified_gmt":"2023-06-14T18:44:38","slug":"reptiles-en-la-poesia-el-caso-de-poeta-en-nueva-york-por-luis-alarcon-barrientos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2023\/06\/14\/reptiles-en-la-poesia-el-caso-de-poeta-en-nueva-york-por-luis-alarcon-barrientos\/","title":{"rendered":"Reptiles en la poes\u00eda: el caso de Poeta en Nueva York \u2013 Por Luis Alarc\u00f3n Barrientos"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">El supuesto car\u00e1cter universal de las im\u00e1genes po\u00e9ticas de reptiles es constantemente puesto en duda cuando un sujeto se encuentra frente a situaciones cuyo impacto cultural causa una desestabilizaci\u00f3n tan potente de la visi\u00f3n de mundo que fomenta una revisi\u00f3n y re-construcci\u00f3n del imaginario que posee. Las obras po\u00e9ticas son un ejemplo clave sobre c\u00f3mo un poeta puede sumergirse de tal modo en una cultura extranjera\/extra\u00f1a y hacer una reinvenci\u00f3n de conceptos que, en su \u00e9poca, eran considerados universales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tal vez por influjo de la contemplaci\u00f3n de la decadencia s\u00fabita o la destrucci\u00f3n de un imperio econ\u00f3mico que evidenci\u00f3 cruelmente c\u00f3mo subyugaba a sus ciudadanos, Federico Garc\u00eda Lorca nos presenta una visi\u00f3n cr\u00edtica no s\u00f3lo de la ciudad de Nueva York, sino de sus habitantes. Todo ser viviente, ya sea animal humano o animal no humano, \u00e1rboles y plantas, se encuentra sumergido en la misma podredumbre emanada desde el centro de la ciudad. Observa Ricketts c\u00f3mo la mayor\u00eda de los cuerpos manifiestan una \u201cviolaci\u00f3n de la integridad biol\u00f3gica por medio de lesiones, enfermedad y a\u00fan la muerte\u201d (7), a\u00f1adiendo m\u00e1s abajo que los organismos sufren signos de fragmentaci\u00f3n puesto que estos, al igual que la ciudad, se deterioran, f\u00edsica y\/o mentalmente (8). Todos los cuerpos vivientes se encuentran fragmentados, lastimados, heridos, moribundos, porque es la ciudad la gran devoradora de Vida que imparte dolor sobre todo aquello que domina y que est\u00e1 condenado a servirle; en este sentido se\u00f1ala la autora, citando a Roselyne Rey, que el dolor es una experiencia universal de la condici\u00f3n no s\u00f3lo humana sino tambi\u00e9n animal (13-14), entregado a todo habitante de la ciudad como el \u201cpan de cada d\u00eda\u201d, lo que forjar\u00eda una hermandad entre todo quien lo padezca; de este modo, entonces, las im\u00e1genes po\u00e9ticas tradicionales de algunos animales reptiles, como la serpiente\/sierpe, el cocodrilo y la iguana, son desarticuladas y reformadas por Lorca al desdibujar las categor\u00edas de lo \u201canimal\u201d y lo \u201chumano\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>Organismos vivos seg\u00fan Lorca<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como antecedente hay que se\u00f1alar que los animales lorquianos tienen una variedad amplia que podemos ver a lo largo de casi toda su obra po\u00e9tica e incluyendo su teatro<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a>. Por ello algunos autores, como Miguel Garc\u00eda-Posada y Francisco Hern\u00e1ndez Quezada, han postulado la existencia de un bestiario construido por el propio autor, que recoge no s\u00f3lo animales tradicionalmente usados como im\u00e1genes po\u00e9ticas (el caballo, la serpiente, el perro) sino tambi\u00e9n otros m\u00e1s mundanos a quienes nuevos sentidos, como son algunos insectos, ardillas o las iguanas. En <em>Poeta en Nueva York<\/em>, postula Hern\u00e1ndez, existe un nexo productivo entre la violencia y el animal (entendido como todo cuerpo viviente no humano), en tanto permite al poeta entender \u201cel caos general de las cosas y, de paso, subrayar el sufrimiento del ente f\u00e1unico, visto como parte de ese conjunto de seres vivos que soportan el acoso de la humanidad\u201d (9). Los animales en su obra neoyorquina responder\u00edan a la necesidad de establecer un orden en el pandemonio que es la gran metr\u00f3polis para un extranjero, ignorante de las reglas que lo configuran, y a las cuales Lorca critica profundamente por su crueldad sistematizada. En este sentido, su bestiario neoyorquino intenta evidenciar la crisis del animal, sometido y anulado, antes que otorgar un orden a la representaci\u00f3n de \u00e9ste: \u201ccada vez que el granadino alude al <em>ser<\/em> <em>no<\/em> <em>humano<\/em> alude \u2014en realidad\u2014 al ser diezmado, al ser sometido, que aparentemente carece de importancia en el desarrollo cotidiano de la \u2018civilizaci\u00f3n\u2019\u201d (Ibid. 11, la cursiva es m\u00eda). No es el car\u00e1cter del \u201canimal\u201d el que interesa al poeta, sino c\u00f3mo \u00e9ste es consumido por la ciudad al igual que los hombres y las mujeres que la habitan.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>De dragones a sierpes: serpientes en Grecia y el cristianismo<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No es de sorprender que gran mayor\u00eda de los escritos de Lorca est\u00e9n influenciados, en mayor o menor medida, por la cultura cat\u00f3lica, puesto que \u00e9l era reconocido como creyente. Pero ello no significa que la interpretaci\u00f3n simb\u00f3lica que ten\u00eda de los reptiles deba estar sujeta a lo b\u00edblico, la cual a su vez tiene rasgos de la cultura griega. La palabra<em> \u03b4\u03c1\u1fb0\u0301\u03ba\u03c9\u03bd<\/em>, que los romanos tomaron como pr\u00e9stamo (en lat\u00edn es <em>draco<\/em>), hace referencia a las serpientes reales, pero tambi\u00e9n a las m\u00edticas (Nilsson 302); en la antigua Grecia exist\u00eda la deidad Asclepio, dios de la medicina, quien pose\u00eda una vara envuelta por una serpiente<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a> que, con el paso del tiempo, se transform\u00f3 en un s\u00edmbolo que personificaba al dios (Ibid. 308). Por otro lado, en los templos de Asclepio exist\u00edan cofres adornados con serpientes donde se almacenaban las d\u00e1divas de sus peregrinos, lo cual cre\u00f3 la creencia de que las serpientes\/dragones eran cuidadores de tesoros y de templos, consiguiendo expandirse desde Grecia hasta Egipto (Ibid. 305) y, m\u00e1s tarde, hacia Roma<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue con la llegada del cristianismo que la concepci\u00f3n de la serpiente comenz\u00f3 a tornarse paulatinamente m\u00e1s oscura, puesto que en el antiguo testamento exist\u00edan serpientes que obraban seg\u00fan designios de Dios, similar al dios griego. Chevalier observa c\u00f3mo el ser humano y la serpiente son \u201copuestos, complementarios o rivales\u201d (925), y que estos dos aspectos del s\u00edmbolo son testimoniados en los textos sagrados del cristianismo (935). En N\u00fameros, por ejemplo, cuando Yahveh envi\u00f3 una horda de serpientes que asesin\u00f3 a muchos israelitas, fue una misma serpiente de bronce modelada por Mois\u00e9s quien salv\u00f3 a su pueblo<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><sup>[4]<\/sup><\/a> (Ibid.). Sin embargo, la concepci\u00f3n que ha perdurado fue la de la serpiente del pecado que tent\u00f3 a Eva y fue condenada a reptar, cuyo peso en la cultura cat\u00f3lica surgi\u00f3 en la Edad Media y se ha extendido hasta nuestros d\u00edas. Tambi\u00e9n existe la visi\u00f3n apocal\u00edptica que San Juan de la Cruz da a la serpiente, concebida nuevamente como drag\u00f3n \u201cc\u00f3smico\u201d (Ibid.).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La serpiente ciertamente ha estado sujeta a diversas transformaciones, pero podemos concluir que la mayor\u00eda de ellas est\u00e1n ligadas con a lo divino y a la moralidad cristiana. Su car\u00e1cter dragontino, por otra parte, se vincula estrechamente con el otro reptil usado por Lorca: el cocodrilo, el que es un \u201cs\u00edmbolo de las contradicciones fundamentales\u201d de modo similar al de la serpiente. Chevalier observa que el cocodrilo aparece en la Biblia con el nombre de <em>Leviat\u00e1n<\/em> y es descrito como uno de los monstruos del caos primitivo: \u201cel cocodrilo se emparenta con el drag\u00f3n en cuanto a su significaci\u00f3n, pero encierra una vida a\u00fan m\u00e1s antigua, m\u00e1s insensible, capaz de destruir despiadadamente la del hombre.\u201d (AEPR, 275; citado por Chevalier 314). Sumado a esto est\u00e1 su car\u00e1cter de animal semiacu\u00e1tico, que lo ubica tanto en el agua, donde existe fecundidad de la vegetaci\u00f3n, como en la tierra, en la que imparte muerte y destrucci\u00f3n: \u201ces el demonio de la maldad, el s\u00edmbolo de una naturaleza viciosa. Fecundidad, crueldad [\u2026] es el amo de los misterios de la vida y de la muerte\u201d (Ibid.). Aunque la serpiente y el cocodrilo son asociados al drag\u00f3n, pareciera ser que este \u00faltimo se ensalza frente al otro por su gran poder aparentemente indomable por el ser humano. Es esta grandilocuencia de los reptiles y su vinculaci\u00f3n profunda con lo religioso la que ser\u00e1 clave a la hora de observar el juego que hace Lorca, donde estos animales perder\u00e1n gran parte de su poder\u00edo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>Lorca y los reptiles: <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>a) La cuchara del Rey: \u201cOda al Rey de Harlem\u201d<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la segunda parte de su libro de poemas, hallamos una de las dos odas que Lorca escribe, dirigida directamente pueblo afroamericano y que env\u00eda un potente mensaje pol\u00edtico, incentivando a que recuperen y honren su herencia cultural africana. En la oda el Rey de Harlem es el representante de esa africanidad que yace en los barrios afroamericanos de Nueva York, y por ello est\u00e1 envuelto de animales africanos, como los cocodrilos:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con una cuchara<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">arrancaba los ojos a los cocodrilos<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">y golpeaba el trasero de los monos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con una cuchara. [&#8230;] (Garc\u00eda Lorca vv.1-4)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p><\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">En primera instancia el Rey pareciera estar lastimando a estos animales sin motivo aparente, aunque puede notarse cierta agresividad en el verbo \u201carrancar\u201d y \u201cgolpear\u201d; es clave c\u00f3mo resalta el poeta el uso de la cuchara (que m\u00e1s adelante nuevamente mencionar\u00e1 dos veces, agreg\u00e1ndole el adjetivo \u201cdur\u00edsima\u201d), un objeto mundano usado para ejercer una violencia casi ritualizada sobre un animal tan poderoso como el cocodrilo. M\u00e1s adelante volver\u00e1 a mencionar que \u201c[\u2026] Aquella noche, el Rey de Harlem [\u2026]\u201d (Ibid. v. 43) lastima a los cocodrilos y a los monos con una cuchara. No hay que leer entrel\u00edneas para darse cuenta de que en estos versos el Rey de Harlem est\u00e1 posicionado por encima de los cocodrilos, quienes podr\u00edan representar a la muerte, por lo que \u201cal hacer ciegos a los cocodrilos [\u2026] el rey simb\u00f3licamente vence la muerte\u201d (Ricketts 36). Sin embargo, nos centraremos en el comportamiento de los cocodrilos, quienes parecieran estar sometidos al Rey. \u00bfPodr\u00edamos interpretar que los cocodrilos, estos dragones poderosos, se someten voluntariamente al Rey de Harlem, simbolizando la superioridad de la africanidad de Nueva York por sobre estos m\u00edticos animales? \u00bfO, m\u00e1s bien, est\u00e1n ambos sumergidos en la podredumbre de la ciudad (recordemos que \u00e9ste es un \u201crey prisionero con un traje de conserje\u201d) (Garc\u00eda Lorca v. 35) y los cocodrilos han perdido su instinto animal debido al dolor que la ciudad inflige sobre ellos? Ricketts propone que los cocodrilos sufrieron un proceso de domesticaci\u00f3n, por lo que conf\u00edan en los seres humanos a pesar de que estos malogren su integridad f\u00edsica, \u201cimpasibles frente a cualquier signo de socorro que el animal sacrificado hace y \u2018duermen en largos filas\u2019\u201d (90). Por influjo de la ciudad, los cocodrilos han perdido sus cualidades casi divinas de bestias indomables para estar sujetos al designio del Rey de Harlem como animales sacrificiales. Aunque, por otro lado, si incluimos el sentido del dolor como fuerza que iguala a todo ser viviente, pareciera que el Rey es el \u00fanico a quien los cocodrilos permiten que les infligiera da\u00f1o con el fin de introducirlos en esta \u201cconfraternidad\u201d mediante el dolor (Rodr\u00edguez Herrera 377); de este modo se conforma una convivencia animal no humano y animal humano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otro lado, esta convivencia entre los cocodrilos y el Rey de Harlem no se da con el resto de los humanos. Rodr\u00edguez Herrera, quien vincula el s\u00edmbolo del cocodrilo con el caim\u00e1n, observa c\u00f3mo este \u00faltimo, m\u00e1s frecuente en <em>Poeta en Nueva York<\/em>, persigue y busca devorar a la gente, emanando \u201cde su ataque a los d\u00e9biles e indefensos, a los que no pueden o no saben luchar\u201d (377). Aunque este v\u00ednculo nos parece un poco sospechoso, pues, si bien ambos animales representan fuerzas destructoras de la Naturaleza, la procedencia territorial de estos animales es clave para interpretar lo que nos quiere comunicar el poeta<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\"><sup>[5]<\/sup><\/a>, la relaci\u00f3n \u201cconfraternal\u201d pareciera no estar compartida por todos. Mientras los cocodrilos parecieran estar \u201cdomesticados\u201d, los caimanes est\u00e1n desatados, ind\u00f3mitos como una fuerza dragontina del pasado, apoder\u00e1ndose en otros poemas \u201cde las calles de Nueva York\u201d (Ibid. 377)<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\"><sup>[6]<\/sup><\/a>. Desde los versos 92 hasta el 98 se observa una clara asociaci\u00f3n de la imagen del r\u00edo (fuerza de la naturaleza) lleno de caimanes y \u201cel gran sol del centro\u201d (Garc\u00eda Lorca v. 92), aquel astro que el poeta exhorta sea buscado por los negros: a diferencia de los cocodrilos, el caim\u00e1n aparece libre, en su h\u00e1bitat acu\u00e1tico, persiguiendo el sol:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">El <em>sol<\/em> que se desliza por los bosques<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">seguro de no encontrar una ninfa,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">el <em>sol<\/em> que destruye n\u00fameros y no ha cruzado nunca un sue\u00f1o,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">el tatuado <em>sol<\/em> que baja por el <em>r\u00edo<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">y muge seguido de <em>caimanes<\/em>. (Ibid. vv. 94-98; la cursiva es m\u00eda)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">El otro reptil que se menciona en el poema es la sierpe o serpiente, la cual aparece en la mayor\u00eda de los poemas del libro, aunque en este caso se asoma s\u00f3lo en un verso: \u201c[&#8230;]Jam\u00e1s sierpe, ni cebra, ni mula \/ palidecieron al morir. [&#8230;]\u201d (Ibid. vv.100-101). La aparici\u00f3n casi anecd\u00f3tica del s\u00edmbolo en el poema no nos permite hacer una interpretaci\u00f3n muy profunda, aunque llama la atenci\u00f3n que el poeta haya puesto a la serpiente junto a dos animales cercanos a los caballos a nivel taxon\u00f3mico, pero no simb\u00f3lico. Es probable que sea vista como un animal silvestre del \u00c1frica, pero tambi\u00e9n con un aura heroica, pues acepta la muerte sin temerle. Si sumamos a esto el segundo verso de \u201cVuelta de paseo\u201d (\u201c[\u2026]entre las formas que van hacia la sierpe [\u2026]\u201d) (Ibid.), el s\u00edmbolo se nos presenta est\u00e1tico, donde el movimiento de masas<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\"><sup>[7]<\/sup><\/a> van hacia ella, lo que se repetir\u00e1 nuevamente en \u201cCiudad sin sue\u00f1o\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>b) La quietud de los reptiles: \u201cCiudad sin sue\u00f1o\u201d<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el poema \u201cCiudad sin sue\u00f1os\u201d son manifestadas las relaciones entre los reptiles y los seres humanos mundanos, es decir, carentes de poder alguno. El poema es una desoladora descripci\u00f3n del ambiente de la ciudad, donde los seres humanos residen harapientos, fam\u00e9licos, incapaces de dormir, pero tampoco de so\u00f1ar: viven sin esperanzas de un ma\u00f1ana distinto. Adem\u00e1s, est\u00e1n condenados a convivir con estos animales igual de maltratados que nacen de la podredumbre, pero son enemigos de la gente. Los animales de este poema parecieran estar usados \u201cpara castigar al hombre, para demostrar que la mayor bestia es precisamente la humana presuntamente m\u00e1s civilizada\u201d (D\u00edez de Revenga 43; citado por Hern\u00e1ndez Quezada). En este poema es donde se evidencia de mejor manera la atm\u00f3sfera de dolor que envuelve a la ciudad de Nueva York y tambi\u00e9n c\u00f3mo los cuerpos tanto de animales no humanos como humanos se encuentran despedazados y bajo el acecho de algunos reptiles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Retomando a las serpientes, \u00e9stas nuevamente aparecen una sola vez en el poema, ahora unidas a las iguanas:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">[\u2026]A los que guardan todav\u00eda huellas de zarpa y aguacero,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">a aquel muchacho que llora porque no sabe la invenci\u00f3n del puente<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">o aquel muerto que ya no tiene m\u00e1s que la cabeza y un zapato,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">hay que llevarlos al muro donde iguanas y sierpes esperan, [\u2026]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Garc\u00eda Lorca vv. 31-34)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuevamente se retoma el car\u00e1cter est\u00e1tico de la serpiente, quien \u201cespera\u201d a su presa para devorarla, lo cual nos sit\u00faa en torno al c\u00edrculo sem\u00e1ntico del erotismo, cercana a la simbolog\u00eda de la l\u00edbido freudiana (Rodr\u00edguez Herrera 390) aunque alejada un poco de la concepci\u00f3n pecaminosa medieval. Sin embargo, llama la atenci\u00f3n c\u00f3mo, al igual que la sierpe de la \u201cOda al Rey de Harlem\u201d, \u00e9sta aparece acompa\u00f1ada de otros animales: la iguana, en este caso, que estaba en un verso anterior.:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0[&#8230;] Vendr\u00e1n las iguanas vivas a morder a los hombres que no sue\u00f1an<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">y el que huye con el coraz\u00f3n roto encontrar\u00e1 por las esquinas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">al incre\u00edble cocodrilo quieto bajo la tierna protesta de los astros. [&#8230;] (Garc\u00eda Lorca vv. 4-6)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">La iguana, del mismo modo que el caim\u00e1n, es de origen americano, por lo que est\u00e1 distanciada de la concepci\u00f3n dragontina de los reptiles. En primera instancia pareciera sentir enemistad hacia \u201clos hombres\u201d al agredirlos, pero hay que destacar c\u00f3mo la iguana s\u00f3lo \u201cmuerde\u201d y no \u201cdevora\u201d o \u201cdesgarra\u201d; si bien existe la posibilidad de que estemos en presencia de un castigo de las fuerzas de la naturaleza corrompida de la ciudad hacia los hombres, como se\u00f1ala Diez de Revenga, no podemos pasar por alto que las iguanas no se devoran la carne. Rodr\u00edguez Herrera observa c\u00f3mo la visi\u00f3n del hombre mordido por las pasiones bajas de la carne es una metaforizaci\u00f3n er\u00f3tica com\u00fan en el l\u00e9xico amoroso lorquiano. Seg\u00fan este autor la iguana representa las pasiones sexuales, lo cual no beber\u00eda directamente de la concepci\u00f3n medieval, sino m\u00e1s bien de la poes\u00eda moderna de Baudelaire<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\"><sup>[8]<\/sup><\/a> (375), asemejando, nuevamente, a la serpiente con la iguana. Por otro lado, el autor tambi\u00e9n se\u00f1ala que es la dureza de la piel de la iguana lo central en su simbolog\u00eda, puesto que est\u00e1 vinculada con la redenci\u00f3n carnal de una especie \u201cen peligro de incomunicaci\u00f3n ante la hostilidad del medio\u201d (Ibid. 375). No estamos hablando de meros reptiles, sino de cuerpos que se han encapsulados a s\u00ed mismos, escondiendo su \u201cverdadera naturaleza\u201d para evitar la contaminaci\u00f3n, el dolor que imparte la ciudad sobre sus habitantes. Estos seres incapaces de hablar, incapaces de sentir contacto corporal, s\u00f3lo pueden comunicarse a trav\u00e9s del primitivo medio de las mordidas, similar al jugueteo de los perros o de los lobos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y por \u00faltimo hay que observar c\u00f3mo Lorca reutiliza al cocodrilo en su poema, ahora envuelto por los adjetivos \u201cincre\u00edble\u201d y \u201cquieto\u201d; del mismo modo que con la iguana, no es expl\u00edcito si aquel sujeto con el coraz\u00f3n roto (s\u00edmbolo quiz\u00e1s del despecho amoroso, o tambi\u00e9n de alguien que perdi\u00f3 su pasi\u00f3n vital) sufre da\u00f1o al encontrarse con este cocodrilo. Tambi\u00e9n aparece de nuevo el concepto del movimiento, \u00bfacaso el sujeto, en su huida, se topa con el cocodrilo en cada esquina, que lo espera est\u00e1tico, o es el cocodrilo quien lo persigue interminablemente con una \u201cquietud incre\u00edble\u201d? Sin duda lo central es el \u201ccocodrilo quieto\u201d entendido como imagen,\u00a0 pues Rodr\u00edguez Herrera, citando a Garc\u00eda Posada, observa c\u00f3mo el cocodrilo se comporta como \u201cla objetivaci\u00f3n del desinter\u00e9s, la alienaci\u00f3n ante el sufrimiento ajeno\u201d, puesto que la insolidaridad \u201cest\u00e1 hecha de una piel muy dura\u201d; en los versos 5 y 6, entonces, se ver\u00eda \u201cel encuentro del que huye de s\u00ed mismo con su propio temor, la cobard\u00eda reflejada en el espejo de la inacci\u00f3n, de la alienaci\u00f3n moral\u201d (378). En estos versos ya no estar\u00edamos hablando de los cocodrilos desde una visi\u00f3n simb\u00f3lica tradicional, atribuyendo el sentido a las construcciones dragontinas de los griegos o de los cristianos antiguos y medievales, sino que es su cuerpo endurecido, insensible al dolor, donde radica el valor que el poeta le otorga: es su piel lo que los aleja de la confraternidad del dolor que la ciudad crea. Esta alienaci\u00f3n de los sujetos \u201cde coraz\u00f3n roto\u201d los separa de los dem\u00e1s, pero al verse al espejo ven horrorizados a este cocodrilo, que les persigue igual como perseguir\u00eda la culpa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>Conclusiones<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin duda la interpretaci\u00f3n de cualquier s\u00edmbolo o imagen presente en esta obra de Lorca est\u00e1 perfectamente integrada a la atm\u00f3sfera de la ciudad de Nueva York, tema central del libro. Por ello llama la atenci\u00f3n el excelente uso po\u00e9tico de los s\u00edmbolos que hace el poeta al incluir estos reptiles tan marcados culturalmente en occidente, y muchas veces negativamente<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\"><sup>[9]<\/sup><\/a>, y hacer una revalorizaci\u00f3n a partir del sufrimiento y alienaci\u00f3n de la ciudad. El car\u00e1cter dragontino de estos animales le otorga un sentido interpretativo tan potente, que ayudan a hiperbolizar los dem\u00e1s elementos de los poemas: la fuerza y el poder del Rey de Harlem es tan grande que es el \u00fanico habitante de Nueva York capaz de amansar y agredir a estas bestias; tambi\u00e9n los impulsos carnales son tan fuertes son corporeizados y est\u00e1n dispuestos a perseguir a los hombres para morderlos, o la propia personificaci\u00f3n animal de la alienaci\u00f3n de los sujetos de \u201ccoraz\u00f3n roto\u201d que los persigue en cada esquina. El \u00fanico s\u00edmbolo que rompe un poco con esto es la sierpe\/serpiente, puesto que su aparici\u00f3n es anecd\u00f3tica en los poemas revisados, aunque suele aparecer a lo largo de todo el libro, a diferencia de los dem\u00e1s reptiles. Respecto al uso que Lorca le da podemos concluir que su vinculaci\u00f3n con otros animales m\u00e1s mundanos, como las cebras, las mulas o las iguanas, y con elementos arquitect\u00f3nicos como el metro de Nueva York, claramente rompen con el sentido dragontino griego y con el del Pecado cristiano; las interpretaciones que podamos hacerle deber\u00e1n regirse por los atributos biol\u00f3gicos del animal (su piel endurecida, su capacidad de reptar) y de su h\u00e1bitat (la tierra, agujeros subterr\u00e1neos o \u00e1rboles). En definitiva, los s\u00edmbolos de reptiles antes observados como magn\u00edficos y temidos dragones son fragmentados y alejados de su h\u00e1bitat m\u00edtico para situarse en una ciudad en la que nadie se salva del dolor, conformando una hermandad que a veces se enemista, pero a veces se al\u00eda para buscar la luz del Sol.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>Chevalier, Jean; Gheerbrant, Alain.<em> Diccionario de s\u00edmbolos<\/em>. Barcelona: Herder, 1986.<\/li>\n<li>Garc\u00eda Lorca, Federico. <em>Poeta en Nueva York<\/em>. Barcelona: Lumen, 1966.<\/li>\n<li>Hern\u00e1ndez Quezada, Francisco Javier. \u201cNotas sobre un Bestiario en <em>Poeta<\/em> <em>en<\/em> <em>Nueva<\/em> <em>York<\/em>\u201d. <em>http:\/\/www.argus-a.com.ar<\/em> octubre 2014. <a href=\"http:\/\/www.argus-a.com.ar\/publicacion\/695-notas-sobre-un-bestiario-en-poeta-en-nueva-york.html\">http:\/\/www.argus-a.com.ar\/publicacion\/695-notas-sobre-un-bestiario-en-poeta-en-nueva-york.html<\/a><\/li>\n<li>Nilsson, Martin P. \u201cThe Dragon on the Treasure\u201d. <em>The American Journal of Philology<\/em>. Vol. 68, No. 3 (1947): pp. 302-309.<\/li>\n<li>Ricketts, Marcia. \u201cLa biolog\u00eda del animal quebrado en <em>Poeta<\/em> <em>en<\/em> <em>Nueva<\/em> <em>York<\/em> de Federico Garc\u00eda Lorca\u201d Tesis de magister. Universidad de Calgary, 2011.<\/li>\n<li>Rodr\u00edguez Herrera, Jos\u00e9 Luis. \u201cLa vida, un insomnio doloroso: Interpretaci\u00f3n de \u2018Ciudad sin sue\u00f1o\u2019, de <em>Poeta<\/em> <em>en<\/em> <em>Nueva York<\/em>\u201d. <em>Revista<\/em> <em>Hisp\u00e1nica<\/em> <em>Moderna<\/em>, a\u00f1o 47, No. 2. (1994): pp. 367-393.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> Un ejemplo claro ser\u00eda <em>El p\u00fablico<\/em>, en la que varios de sus personajes son caballos que hablan. Miguel Garc\u00eda-Posada (citado por Hern\u00e1ndez) se\u00f1ala que el caballo ocupa un lugar excepcional en la obra literaria de Lorca, \u201csinti\u00e9ndose su galope\u201d en <em>Romancero gitano, Poeta en Nueva York,<\/em> entre otras (5).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><sup>[2]<\/sup><\/a> No confundir con el Caduceo, s\u00edmbolo del comercio, que es una vara con dos serpientes envolvi\u00e9ndola.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><sup>[3]<\/sup><\/a> Existe una larga data de escritores y poetas romanos que escribieron sobre serpientes\/dragones que custodiaban tesoros. (303) La serpiente era s\u00edmbolo de buena fortuna, aunque tambi\u00e9n de avaricia en algunos casos, como en Fedro, quien en su f\u00e1bula \u201c<em>Vulpes<\/em> <em>et<\/em> <em>Draco<\/em>\u201d critica la avaricia de aquellos que guardan sus bienes y patrimonios sin gastarlos ni compartirlos con nadie. Tambi\u00e9n est\u00e1 el gram\u00e1tico Macrobio quien afirmaba que el drag\u00f3n era usado como guardi\u00e1n de los templos por \u201c<em>his very acute sight and his wakeful nature<\/em>\u201d (Nilsson 303).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\"><sup>[4]<\/sup><\/a> \u201cMois\u00e9s intercedi\u00f3 por el pueblo y Yahv\u00e9h le respondi\u00f3: Hazte una serpiente abrasadora y ponla sobre un asta; as\u00ed, todo el que haya sido mordido y la mire, vivir\u00e1.\u201d (N\u00fameros 21, 7-8; citado por Chevalier)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\"><sup>[5]<\/sup><\/a> No es casual que sean los cocodrilos y no los caimanes quienes sufran el perjuicio del Rey de Harlem, siendo que estos son oriundos de \u00c1frica y los otros de Am\u00e9rica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\"><sup>[6]<\/sup><\/a> V\u00e9ase el poema \u201cDanza de la Muerte\u201d de Poeta en Nueva York: \u201c[\u2026] El mascar\u00f3n. \u00a1Mirad el mascar\u00f3n! \/ \u00a1!Arena, caim\u00e1n y miedo sobre Nueva York [\u2026]\u201d. O tambi\u00e9n \u201cIglesia Abandonada\u201d: \u201c[\u2026]Si mi hijo fuera un oso \/ yo no temer\u00eda el sigilo de los caimanes [\u2026]\u201d. (Ambos citados por Rodr\u00edguez Herrera)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\"><sup>[7]<\/sup><\/a> Ricketts recoge algunas citas de autores que interpretan que \u201clas formas que van hacia la sierpe\/el metro\u201d y \u201clas formas que van hacia el cristal\/los rascacielos\u201d son hombres y mujeres (28). Sin embargo, en \u201cOda al Rey de Harlem\u201d es evidente que la sierpe es vista como un animal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\"><sup>[8]<\/sup><\/a> [\u2026] les chacals, les panth\u00e8res, les lices,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Les singes, les scorpions, les vautours, les serpents,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Les monstres glapissants, hurlants, grognants, rampants,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dans la m\u00e9nagerie inf\u1eadme de nos vices, [\u2026] (Baudelaire 5-7; citado por Rodr\u00edguez Hern\u00e1ndez)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\"><sup>[9]<\/sup><\/a> Recordemos que en Andaluc\u00eda hay una superstici\u00f3n que considera de mal ag\u00fcero toparse con una serpiente, para lo cual deb\u00edan extenderse el dedo me\u00f1ique e \u00edndice de ambas manos y decir: Lagarto, lagarto, lagarto. Sabemos que Lorca conoc\u00eda y usaba esta tradici\u00f3n, porque antes de regresar a Granada, meses antes de ser asesinado, encontr\u00f3 a un \u201cUn diputado por Granada. Un gafe y una mala persona\u201d, a quien consideraba un bicho\/serpiente (Gibson 803). Para m\u00e1s informaci\u00f3n v\u00e9ase el cap\u00edtulo veintid\u00f3s de <em>Vida, pasi\u00f3, y muerte de Federico Garc\u00eda Lorca (1898-1936)<\/em> de Ian Gibson.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El supuesto car\u00e1cter universal de las im\u00e1genes po\u00e9ticas de reptiles es constantemente puesto en duda cuando un sujeto se encuentra frente a situaciones cuyo impacto cultural causa una desestabilizaci\u00f3n tan potente de la visi\u00f3n de mundo que fomenta una revisi\u00f3n y re-construcci\u00f3n del imaginario que posee. Las obras po\u00e9ticas son un ejemplo clave sobre c\u00f3mo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":4531,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":["post-4530","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-literatura"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4530","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4530"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4530\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4532,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4530\/revisions\/4532"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4531"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4530"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4530"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4530"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}