{"id":4525,"date":"2023-06-13T11:44:34","date_gmt":"2023-06-13T14:44:34","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=4525"},"modified":"2023-06-13T11:45:06","modified_gmt":"2023-06-13T14:45:06","slug":"solo-puedes-aclararles-que-oscurece-sobre-glacis-de-mario-verdugo-por-jonnathan-opazo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2023\/06\/13\/solo-puedes-aclararles-que-oscurece-sobre-glacis-de-mario-verdugo-por-jonnathan-opazo\/","title":{"rendered":"\u201cS\u00f3lo puedes aclararles que oscurece\u201d. Sobre Glacis de Mario Verdugo \u2013 Por Jonnathan Opazo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Lo recuerdo m\u00e1s o menos as\u00ed: en una lejan\u00edsima tarde talquina, Claudio Maldonado y Mario Verdugo conversaban en el auditorio de una universidad equis sobre los meandros, anfractuosidades y caminos interiores de la obra del segundo, a prop\u00f3sito de un ciclo de actividades donde varios otros narradores y poetas fueron convocados por el primero a conversar sobre escritura y otros cachivaches asociados. En ocasi\u00f3n de una pregunta vinculada a cuestiones de orden anamn\u00e9sico y testimonial, Verdugo comparti\u00f3 con el auditorio un recuerdo que tal vez podr\u00eda ser una clave de lectura para sus escarceos con la variaci\u00f3n como procedimiento para el armatoste po\u00e9tico, si cabe la expresi\u00f3n: en una mucho m\u00e1s lejana \u2013lejanis\u00edsima\u2014 zona del tiempo, en Col\u00edn, un joven, tal vez ni\u00f1o, escuchaba en onda corta las transmisiones de partidos de f\u00fatbol de segunda divisi\u00f3n de una liga argentina. Por esos extra\u00f1os milagros que produc\u00eda y produce todav\u00eda la radio, Verdugo Jr. oy\u00f3 con atenci\u00f3n las formaciones, particularmente sus cualidades f\u00f3nicas, que en ocasi\u00f3n de esas pichangas viajeras del \u00e9ter recib\u00edan adem\u00e1s un cierto ordenamiento espacial dependiente de las instrucciones del director t\u00e9cnico de turno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A esa fabulaci\u00f3n de la <em>petit histoire <\/em>de Junior Verdugo podr\u00edamos colocarle a contraluz una idea recogida de la presentaci\u00f3n que escribi\u00f3 para <em>Italia 90 <\/em>de J. M. Silva: el inconsciente, dice Verdugo not yet Jr., podr\u00eda ser ordenado no como lenguaje sino m\u00e1s bien como un partido de f\u00fatbol. Quiero recalcar esta idea, quiz\u00e1 ociosa, parte del dribleo textual que el poeta de marras despliega en sus ensayos y poemas, para llegar a la siguiente afirmaci\u00f3n: en el inconsciente de MV, Verdugo Mario, el poeta que no la persona, la cultura aparece desplegada como un partido dominical de sonidos organizados bajo \u00f3rdenes que obedecen m\u00e1s al <em>melos <\/em>que al <em>logos<\/em>. M\u00e1s paila y menos cabeza, si por cabeza entendemos una cierta exageraci\u00f3n o abultamiento del discurso por sobre la sonoridad y sus posibilidades a la hora de la jugarreta versal con sus extensiones de onda corta o larga, seg\u00fan corresponda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Glacis<\/em>, publicado por Komorebi, es otra persistencia de Verdugo en el ejercicio de encontrar raros peinados nuevos en el oficio de la modulaci\u00f3n versal. Para quienes venimos sigui\u00e9ndole la pista desde <em>La novela terr\u00edgena <\/em>con sus maslovs, drevlianos y otras criaturas extraterrestres,<em> Glacis <\/em>aparece como la continuaci\u00f3n y acaso profundizaci\u00f3n en el ejercicio de hacer del poema un espacio para la absoluta dislocaci\u00f3n del sentido de las palabras en funci\u00f3n del libre juego de sus cualidades sonoras, voc\u00e1licas, euf\u00f3nicas y hasta catat\u00f3nicas e hipoman\u00edacas. En esta operatoria, el <em>orden del discurso <\/em>tiene la feliz fortuna de ser trastocado carnavalescamente para que se encuentren <em>face to face <\/em>los \u201cgru\u00f1imientos de william carlos williams, (\u2026) los pulsamientos de ernest pignon ernest, (\u2026) los mordimientos de jerome klapka jerome\u201d y edward wayne edwards, tom\u00e1s navarro tom\u00e1s y ford madox ford (\u201c\u00bfqui\u00e9n recuerda qui\u00e9n fue el \u00faltimo que empac\u00f3 su escapulario?\u201d). Da lo mismo si el poema es el Estadio Fiscal de Talca o el Coliseo Municipal Antonio Azurmendy Riveros: reducidos a palabritas, palabrejas, palabrotas, los nombres, adjetivos, adverbios y otras formas de la majamama gramatical, s\u00e9mica y etc\u00e9tera, son lo mismo que un lego, que no <em>logos<\/em>, en las manos de un muchacho caprichoso, igual obsesionado con los formalistas rusos que con el postpunk adventista o el IDM de Curanipe. La cuesti\u00f3n, el meollo, el punto, el centro \u2013si es que lo hay\u2014 o mejor dicho: lo que nos gusta \u2013para ser m\u00e1s honesto, palabra bien cotizada en la econom\u00eda de las <em>social networks<\/em>\u2014 en estos textos, es la capacidad o posibilidad de desestabilizar o desplazar las formas fijas de esta otra forma no tan fija de discurso que es el poema: el extra\u00f1amiento nos aparece por la yuxtaposici\u00f3n de homofon\u00edas, la predicaci\u00f3n enloquecida, la diferencia y repetici\u00f3n como forma. La posibilidad como lectores de ce\u00f1o fruncido de que nos est\u00e9n tomando el pelo o el peluqu\u00edn es tan parecida a la que nos produce la contemplaci\u00f3n, internet mediante, del espig\u00f3n de Robert Smithson o las esculturas de Jeff Koons: corrieron el cerco de las formas posibles en los pagos de <em>la poes\u00eda chilena <\/em>y nadie nos avis\u00f3 \u2013\u00a1c\u00f3mo es posible!\u2014. Como nos avisan en uno de los poemas: \u201cEn Toxicolog\u00eda Profunda \u2013\u00bfapolog\u00eda de la droga?\u2014, toda palabra (\u2026) oculta un insulto: \u00abS\u00f3lo puedes aclararles que oscurece \/ por doquiera\u00bb\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 es <em>Glacis<\/em>? Seg\u00fan Wikipedia, un t\u00e9rmino asociado a la <em>geomorfolog\u00eda <\/em>tambi\u00e9n llamado <em>piedemonte <\/em>o <em>pedimento<\/em> \u2013palabras, todo sea dicho, que podr\u00edan lucirse con garbo en la pasarelas de estos poemas\u2014: un relieve que quiz\u00e1 sea una se\u00f1a para leer topogr\u00e1ficamente los movimientos van o retaguard\u00edsticos de Verdugo Mario, que en su versi\u00f3n ensay\u00edstica ha pensado una y otra vez, sesuda y met\u00f3dicamente, los problemas de extractivismo entre centro y periferia, los gajes del modelo centralizado de ordenamiento territorial en desmedro de esos otros modos de habitar terr\u00edgena (el tren vs. el r\u00edo), entra otras variaciones que, a fin de cuentas, funcionan como un <em>logos <\/em>inscrito espacialmente al que bien le vendr\u00eda una zamacueca, un baile chino o un carnaval presidido por k. well o k. veil: lo mismo da. Cabr\u00eda dejar hasta aqu\u00ed este modesto ejercicio de lectura \u2013<em>cr\u00edtica impresionista<\/em> dir\u00e1n los profesionales de la ex\u00e9gesis\u2014 porque mucho aclarar oscurece y delata\u2013.<\/p>\n<p>Por\u00a0<strong>Jonnathan Opazo<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"372\" height=\"513\" class=\"alignleft size-full wp-image-4526\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Captura-de-Pantalla-2023-06-13-a-las-10.11.29.png\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Captura-de-Pantalla-2023-06-13-a-las-10.11.29.png 372w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Captura-de-Pantalla-2023-06-13-a-las-10.11.29-218x300.png 218w\" sizes=\"auto, (max-width: 372px) 100vw, 372px\" \/><b><\/p>\n<p>Glacis<br \/>\nMario Verdugo<br \/>\nColecci\u00f3n:\u00a0<\/b>Mil peces blancos (poes\u00eda in\u00e9dita)<br \/>\n<b>Primera edici\u00f3n:\u00a0<\/b>diciembre 2022<br \/>\n<b>ISBN:\u00a0<\/b>978-956-6102-13-7<br \/>\n<b>Cantidad de p\u00e1ginas:\u00a0<\/b>56<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lo recuerdo m\u00e1s o menos as\u00ed: en una lejan\u00edsima tarde talquina, Claudio Maldonado y Mario Verdugo conversaban en el auditorio de una universidad equis sobre los meandros, anfractuosidades y caminos interiores de la obra del segundo, a prop\u00f3sito de un ciclo de actividades donde varios otros narradores y poetas fueron convocados por el primero a [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":32,"featured_media":4527,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[443],"tags":[],"class_list":["post-4525","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-resena"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4525","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/32"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4525"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4525\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4528,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4525\/revisions\/4528"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4527"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4525"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4525"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4525"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}