{"id":4489,"date":"2023-05-26T18:15:40","date_gmt":"2023-05-26T21:15:40","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=4489"},"modified":"2023-05-26T18:21:04","modified_gmt":"2023-05-26T21:21:04","slug":"la-casa-ya-no-es-lo-que-era-una-miniserie-por-jose-tomas-labarthe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2023\/05\/26\/la-casa-ya-no-es-lo-que-era-una-miniserie-por-jose-tomas-labarthe\/","title":{"rendered":"La casa ya no es lo que era: una miniserie \u2013 Por Jos\u00e9 Tom\u00e1s Labarthe"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">LA CASA YA NO ES LO QUE ERA: UNA MINISERIE<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La casa ya no es lo que era: un refugio en la tormenta, la nostalgia de Comala. Ahora es un dispositivo multitarea: sala de clases y oficina, calientapi\u00e9s y salvapantallas. Lo siguiente es un adelanto de <em>Ruido de fondo (samplers, cr\u00f3nicas, poemas)<\/em>: nueve escenas dom\u00e9sticas que datan del a\u00f1o de la peste \u2013organizadas al azar\u2013 siguiendo a Cheever en aquello de que \u201cnuestras vidas no son historias largas ni bien contadas\u201d. El encierro es el espacio donde se desarrolla la trama.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li><em> Fassbinder sostiene que la poes\u00eda da vida al negocio<\/em><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay m\u00e1s de una casa al interior de la casa. No es solo una familia, la familia. Las habitaciones se subdividen y multiplican entre el tedio y las actividades recreativas. La misma ruta que ayer serv\u00eda para atravesar del comedor a la cocina, ahora es un mundo abierto, punto por punto, id\u00e9ntico a <em>The Last of Us<\/em>. Un robot aspira y nunca es poco ni suficiente. Los acabados de los muebles modernos se desperfilan. Las ca\u00f1er\u00edas nunca m\u00e1s se comprar\u00e1n en el Easy. Es un hecho: cada dos semanas el ba\u00f1o chico se inunda.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"2\">\n<li><em> Mi casa en el \u00e1rbol<\/em><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">La casa ya no es lo que era: un lugar seguro, una pir\u00e1mide, los contornos de Comala. Aracataca antes de Macondo: primero se llam\u00f3 La casa, finalmente <em>Cien a\u00f1os de soledad<\/em>. <em>La casa de az\u00facar<\/em>, <em>La casa de arena<\/em>, <em>La casa de cart\u00f3n<\/em>. <em>La casa de los esp\u00edritus<\/em>, <em>La casa verde<\/em>, <em>La casa grande<\/em>. <em>Casa inundada<\/em>. <em>Casa de campo<\/em>. <em>Casa tomada<\/em>. Voy a derrumbar mi casa y a empezar de nuevo: el departamento de Levrero, el refugio del yo en la naci\u00f3n. Construir un pensamiento y vivir en \u00e9l. Mill\u00e1n insiste en que el apocalipsis dom\u00e9stico se reduce a una arveja, muy peque\u00f1a, redonda y verde, a solas en un refrigerador. Oye, no se me puede olvidar (es en gran parte a lo que vine). La vieja casa inveterada de la calle Garay, <em>La casa del aliento<\/em>, la peque\u00f1a casa del autor: \u00aben esa casa que a\u00fan no conocemos, sigue abierta la ventana que olvidamos cerrar\u00bb.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"3\">\n<li><em> El Nadador<\/em><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Recuperar la piscina. Escobillar el sarro del piso y las paredes. Retirar las hojas y mugre de la superficie. Decantar las materias org\u00e1nicas en suspensi\u00f3n con un floculante (si el agua est\u00e1 muy turbia aplicar 100 gramos por cada 10 metros c\u00fabicos). Medir el PH con un kit espec\u00edfico. Calcular el nivel de cloro con un set dosificador. Enchufar al filtro la manguera flexible. Darle una misi\u00f3n a la tortuga alguicida. Poner a salvo los sapitos del estanque. Rellenar los niveles de l\u00edquido. Soplar el neum\u00e1tico inflable. Sumergirse a lo Burt Lancaster (pero no en sunga). Ense\u00f1ar a los ni\u00f1os a flotar sin salvavidas.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"4\">\n<li><em> Melancol\u00eda<\/em><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Eternizar los d\u00edas m\u00e1s all\u00e1 de su vida \u00fatil. Esparcir los restos del verano en los pr\u00f3ximos cincuenta y dos fines de semana. Las ruinas de Roma adoptan la forma de un fondo de pantalla. La sombra se reseca, el caos se organiza, ning\u00fan frescor emana de la inercia. Lo que es, bajo los sauces, se llama melancol\u00eda.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"5\">\n<li><em> Los trabajos y los d\u00edas<\/em><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">La casa resiste en el cl\u00edmax de la cuarentena. No hay visitas ni paseos, acuartelada est\u00e1 la familia. Desenfunda el piano y se dispone a ejercitar la conmoci\u00f3n de lo inmediato: madera y acetato de todo y cu\u00e1nto ofrecen los trabajos y los d\u00edas. Una mano golpea el marfil, otra acaricia la huida. El presente es un tiempo absoluto de aspecto imperfecto. El agobio de lo cercano. Lo dem\u00e1s, demasiado encima.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"6\">\n<li><em> Pueblo abandonado<\/em><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">El pa\u00eds se redujo a un pueblo y el pueblo a la casa. El emblema de la familia era una foto de los ni\u00f1os en pijamas<strong>. <\/strong>Los padres tomados de la mano, la patria. En un extremo abandonado del mapa las mascotas reclamaron soberan\u00eda. Blanco fue alg\u00fan d\u00eda el esmalte de las paredes. Blanco el cielo, la galer\u00eda y la p\u00e1tina de los muebles. A mediod\u00eda: cortinas cerradas y humedad.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"7\">\n<li><em> Segunda mano de pintura<\/em><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Raspar y lijar la pared con cuchiller\u00eda de avi\u00f3n, con una pistola de aire, con qu\u00edmico removedor. Regresar capa por capa hasta dar con el primer p\u00f3ster. Despejar en la muralla el horizonte. Desgastar, sobar, cepillar; disimular la superficie con una mopa empapada de alcohol mineral. Dejar airear, reposar, para que el estuco chupe y ventile. Aplicar con un rasero la primera mano de esmalte y completar con una segunda mano que cristalice, aunque sea en la m\u00e1s baja de las resoluciones, la concentraci\u00f3n de esa felicidad.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"8\">\n<li><em> El a\u00f1o de la peste<\/em><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">La casa se derrumbaba. No la viga maestra ni la viga de amarre. No las columnas o los dinteles. La casa. El padre dinamit\u00f3 cada pelda\u00f1o de la escalera. Luego hizo estallar los listones, puntales y durmientes. Empac\u00f3 sus corbatas y se march\u00f3. La puerta de entrada qued\u00f3 colgando de una bisagra. Al borde del colapso, la madre revent\u00f3 su peque\u00f1a colecci\u00f3n de platos minerales contra las ventanas y desterr\u00f3 de los maceteros de la cocina las plantas de interior. Las hijas entraron en p\u00e1nico frente al desplome. Por un a\u00f1o acamparon sobre sus camas en sacos de dormir. En ese lapso muri\u00f3 la gata de leucemia y el perro de distemper mientras la ropa en los cajones de los muebles se llenaba de aserr\u00edn. En las frazadas anidaron las pulgas y en las peinetas las liendres. Una peste. Nunca m\u00e1s los vecinos escucharon risas ni discusiones provenientes desde las habitaciones o el comedor. Por completo se disip\u00f3 cualquier sonido de sobremesa en la ruinalidad de las paredes. La casa se derrumbaba. No la familia ni el matrimonio. No las libretas o los papeles. La casa.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"9\">\n<li><em> Un cuento de Bradbury<\/em><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">La imagen de una casa, abandonada, con las siluetas de las personas que all\u00ed vivieron estampada en la pared. La intensidad de la bomba dej\u00f3 esos contornos en las puertas: las personas ya no exist\u00edan, pero sus sombras permanecieron.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por\u00a0<strong>Jos\u00e9 Tom\u00e1s Labarthe<\/p>\n<p><\/strong>Foto de Elde Gelos<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LA CASA YA NO ES LO QUE ERA: UNA MINISERIE La casa ya no es lo que era: un refugio en la tormenta, la nostalgia de Comala. Ahora es un dispositivo multitarea: sala de clases y oficina, calientapi\u00e9s y salvapantallas. 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