{"id":4418,"date":"2023-05-04T10:55:52","date_gmt":"2023-05-04T13:55:52","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=4418"},"modified":"2023-05-04T10:56:22","modified_gmt":"2023-05-04T13:56:22","slug":"maldad-y-religion-en-el-corazon-del-imperio-sobre-el-diablo-a-todas-horas-de-donald-ray-pollock-por-gaspar-maturana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2023\/05\/04\/maldad-y-religion-en-el-corazon-del-imperio-sobre-el-diablo-a-todas-horas-de-donald-ray-pollock-por-gaspar-maturana\/","title":{"rendered":"Maldad y religi\u00f3n en el Coraz\u00f3n del Imperio \u2013 Sobre El diablo a todas horas, de Donald Ray Pollock \u2013 Por Gaspar Maturana"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">A Donald Ray Pollock se le ha convenido ser catalogado como un autor del G\u00f3tico Sure\u00f1o, a pesar de que el escritor de Knockemstiff y El Banquete Celestial sea de Ohio, de un estado norte\u00f1o. Dicho error, geogr\u00e1fico o iconogr\u00e1fico, literario o de puro prejuicio, puede parecer insignificante. Si al fin y al cabo escribe usando sus personajes, sus dramas, sus dolores \u00bfQu\u00e9 m\u00e1s da encerrarlo dentro o fuera de Alabama o Nueva York?\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Es m\u00e1s, la prescripci\u00f3n de Pollock a las entra\u00f1as del sur americano viene avalada por la retah\u00edla de influencias que suele arrojarse ante sus obras. Que si William Faulkner, que si Flannery O&#8217;Connor, que si Harry Crews, que si William Lindsay Gresham, que si Cormac McCarthy, todos escritores que han ambientado sus novelas en los cauces del Mississippi, entre los pantanos rodeados de freaks y rednecks, entre los profusos bosques que esperan a los incautos y los perdidos mientras engendran en su interior los sue\u00f1os rotos del american way of life.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Pero Pollock no es un escritor del sur. Es un escritor del <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">interior<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, saltando por encima de la categorizaci\u00f3n sure\u00f1a que dilapida las obras de ambientaci\u00f3n rural, y asemej\u00e1ndose m\u00e1s a escritores como Chris Offut o Joe Bageant, quien ha definido, como ning\u00fan otro, la esencialidad bizarra y dantesca que emerge directamente del coraz\u00f3n oscuro del imperio americano. Ese movimiento racista, radical e ignorante que en Pollock se desarrolla al amparo de dos pueblos: Knockemstiff y Maude, en cuentos y en su primera novela: <em>El diablo a todas horas<\/em>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La historia sigue a diferentes personajes a lo largo de los pueblos y carreteras de Ohio. Un padre y su hijo, ambos condenados frente a la implacable enfermedad de una mujer, esposa y madre de estos; una pareja de serial killers decadentes y resentidos que exploran los mapas de Ohio buscando v\u00edctimas a los costados del camino; un sheriff corrupto e incompetente que divaga sin soluci\u00f3n sobre su carrera; una muchacha fea que se refugia en el perd\u00f3n de Dios esperando a ser cazada en su inocencia, y un sacerdote con fuertes tendencias lascivas que se remedia en la culpa y el dolor, adem\u00e1s, claro, de toda una galer\u00eda de perdedores y familiares cuyas voces van entrecruz\u00e1ndose en el camino de los protagonistas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Por lo mismo, Pollock emplea m\u00faltiples perspectivas para narrar su historia, a veces, incluso, dislocando la focalizaci\u00f3n para transitar al punto de vista de otro personaje en el mismo cap\u00edtulo. Otorgando a una acci\u00f3n, una multiplicidad inmediata que echa luz sobre aspectos y pensamientos de los distintos protagonistas a la hora de interactuar entre s\u00ed. Utilizando un lenguaje directo y seco, heredero del realismo sucio y la narraci\u00f3n precisa de autores como Dennis Johnson, que va desde las acciones a la cabeza de los personajes, volviendo al pasado a trav\u00e9s de flashbacks y fragmentos dispersos para explicar sus diferentes motivaciones.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Dispuestos para una exploraci\u00f3n abisal tanto de la religi\u00f3n como del mal, la tentaci\u00f3n del vac\u00edo y la fatalidad que subyace en las acciones humanas. Hundiendo a sus personajes en una espiral de depravaci\u00f3n que los aboca a una maldici\u00f3n heredada tanto por la sangre como por la historia, porque la narraci\u00f3n se va extendiendo en dos generaciones, en dos tiempos, y en el contexto de dos escenarios b\u00e9licos: la Segunda Guerra Mundial y la Guerra de Vietnam. Situ\u00e1ndose en los l\u00edmites de un Ohio sumido en la psicodelia ut\u00f3pica de los 60, mismas \u00e9pocas por las cuales transitaba su anterior obra.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Sin embargo, la cercan\u00eda tem\u00e1tica, formal y discursiva con <em>Knockemstiff<\/em> se separa a partir de la marcada moralidad que encierra a ciertos personajes. En los 18 cuentos que compone ese primer libro, las acciones por las cuales sus diversos perdedores encuentran un final desolador o ambiguo yace en las mismas pautas que estos van revelando a lo largo del desarrollo del cuento. Esa capacidad para equivocarse, para arruinarlo todo y para volver contra cualquier clase de suerte u oportunidad, est\u00e1 limitada en la novela por la aparici\u00f3n muy clara de personajes moralmente buenos o correctos que estropean el sentido de vulnerabilidad humana que se exhibe a lo largo de las m\u00e1s de 300 p\u00e1ginas que componen la novela.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Dicha vulnerabilidad est\u00e1 trazada a partir de su fe en las cosas y la subsecuente respuesta del caos ante ella. Pero tambi\u00e9n es la debilidad del deseo y de los pecados del pasado. Del espacio, cuyo ambiente est\u00e1 colmado por la pobreza y la suciedad. Pollock narra una geograf\u00eda que prefiere las descripciones peque\u00f1as de ba\u00f1os, autos o habitaciones antes que los grandes paisajes. Antes que la belleza, est\u00e1 el s\u00f3rdido submundo que le toc\u00f3 habitar.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Pues al final, Pollock no es un hombre del sur. Pollock no creci\u00f3 al lado del Mississippi ni naveg\u00f3 sus aguas buscando el fantasma de Tom Sawyer o Huckleberry Finn. Pollock no escribe g\u00f3tico sure\u00f1o, porque sus historias no son g\u00f3ticas ni son sure\u00f1as; son historias violentas protagonizadas por perdedores que se esmeran en superar o escapar de la desdicha de su estirpe. Pollock escribe sobre el Ohio en el que creci\u00f3 y en el que tuvo que sobrevivir, aunque despu\u00e9s, ya convertido en escritor, vuelva sobre \u00e9l para explotar toda la mitolog\u00eda que desborda el interior americano, el universo de almas perdidas que integran el coraz\u00f3n oscuro del imperio estadounidense.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Por <strong>Gaspar Maturana<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Sobre:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"300\" height=\"400\" class=\"alignleft size-full wp-image-4419\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/El-Diablo-a-Todas-Horas-Portada.jpeg\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/El-Diablo-a-Todas-Horas-Portada.jpeg 300w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/El-Diablo-a-Todas-Horas-Portada-225x300.jpeg 225w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El Diablo a Todas Horas<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Donald Ray Pollock<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Literatura Random House<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">2020<\/span><\/p>\n<p>336 pp.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Traducci\u00f3n de Javier Calvo<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A Donald Ray Pollock se le ha convenido ser catalogado como un autor del G\u00f3tico Sure\u00f1o, a pesar de que el escritor de Knockemstiff y El Banquete Celestial sea de Ohio, de un estado norte\u00f1o. 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