{"id":4399,"date":"2023-04-20T13:21:44","date_gmt":"2023-04-20T16:21:44","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=4399"},"modified":"2023-04-20T13:29:04","modified_gmt":"2023-04-20T16:29:04","slug":"un-buen-sintoma-y-gabriela-mistral-por-alfonsina-storni","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2023\/04\/20\/un-buen-sintoma-y-gabriela-mistral-por-alfonsina-storni\/","title":{"rendered":"&#8220;Un buen s\u00edntoma&#8221; y &#8220;Gabriela Mistral&#8221; \u2013 Por Alfonsina Storni"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong><u>Un Buen s\u00edntoma<\/u><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(11 de abril de 1919 \u2013 Revista La Nota)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Es igualmente agradable un rasgo de alta cultura, principalmente en una mujer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Armon\u00eda perfecta la de una sociedad que pueda ofrecer, sobre todas las cosas, el presente de su espiritualidad al extranjero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No siempre se cumple esto en pueblos j\u00f3venes como el nuestro, donde todav\u00eda est\u00e1n sin soluci\u00f3n, graves problemas de orden econ\u00f3mico, lo que retarda una seria cultura art\u00edstica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me han informado que la llegada de Amado Nervo a las playas montevideanas, dio lugar a una nota de finura espiritual, preciosa en nuestra vida un poco primitiva.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sab\u00eda yo que Amado Nervo era conocido aqu\u00ed, y mucho, por nuestras mujeres que leen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">S\u00e9 de algunas que, en virtud de la profunda distinci\u00f3n de sus poes\u00edas amatorias, lo prefieren a todo otro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero no solo conocen\u00a0<em>En voz baja<\/em>, con aquel su fin\u00edsimo verso que termina:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>No le habl\u00e9is de amor.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Han le\u00eddo\u00a0<em>Serenidad<\/em>,\u00a0<em>Plenitud<\/em>,\u00a0<em>Elevaci\u00f3n<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Creo, pues, lo que me han referido y es que, estando el poeta en Montevideo, continuamente lo rodeaba un grupo de se\u00f1oras, casi todas argentinas, quienes abandonaban todo otro c\u00edrculo para agasajarlo recit\u00e1ndole sus m\u00e1s selectas poes\u00edas y pidi\u00e9ndole que les diera a conocer poes\u00edas in\u00e9ditas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este homenaje al esp\u00edritu, es decir, al m\u00e1s alto valor humano, nos llena el coraz\u00f3n de calor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Est\u00e1bamos por creer que el \u00eddolo nuestro era grotesco, y todo modelado a base de brillante y sonoro metal y he aqu\u00ed que nos encontramos con que puede ser de fin\u00edsima urdimbre y alado como un dulce sue\u00f1o, siquiera en una bella ocasi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><u>Gabriela Mistral<\/u><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(29 de agosto de 1920 \u2013 Diario La Naci\u00f3n)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay en Chile una escritora de gran valor: Gabriela Mistral. Maestra, poestisa, cristiana, mujer, Gabriela Mistral es hoy, en Am\u00e9rica una de las cabezas femeninas m\u00e1s resplandecientes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su verso, que adolece por veces de cierta dulzura de factura, desborda en cambio tanta fuerza an\u00edmica, tanta pujanza humana, que el alma se rinde suave a la bella alma de mujer, hoy, realizando en Temuco la dulce obra de poner en el alma infantil la gota azul y generosa del pensamiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cristiana, s\u00ed, por su gran amor al miserable, al indefenso, pero cristiana fundida en un amor que, amando al alma, ama la materia que la contiene como veh\u00edculo, y la exalta, porque tras el velo mortal ve brillar, inefable y divina, la luz de su Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mujer, profundamente mujer, m\u00e1s all\u00e1 de toda palabra mujer, porque, a trav\u00e9s de su carne, el sentimiento de la maternidad la atraviesa como un don inefable, y su condici\u00f3n de planta llamada a madurar frutas en el verano, la halla con los ojos bajos y las manos juntas, sumisa a la ley que se le anuncia, tremenda pero sagrada, en toda cosa viva, destinada a reproducirse y morir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gabriela Mistral hab\u00eda escrito muchos versos; unos a los ni\u00f1os, otros a la mujer fuerte y b\u00edblica, otros a la muerte, otros a los \u00e1rboles abandonados en la gran soledad de los campos, agrupados, sangrando su resina, sintiendo caer sobre ellos la noche con sus silbidos largos y tristes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero Gabriela Mistral no hab\u00eda escrito todav\u00eda lo que escribi\u00f3 hace poco: \u201cLos poemas de la madre\u201d; pocas l\u00edneas, s\u00ed, bien pocas, lo suficiente para hacer comprender que el infinito puede reflejarse en una peque\u00f1a gota.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y este poema, que Gabriela Mistral ha realizado en bellas y dulces palabras, puede estar, en primer t\u00e9rmino, dentro d cualquier literatura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El poema expresa el sentido l\u00edrico de la maternidad desde que se inicia la concepci\u00f3n hasta que la criatura nace.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No necesitaba ser madre para interpretar este sentido l\u00edrico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Posiblemente la madre misma no hubiera atinado a definir tan bellamente los finos, delicados, exquisitos sentimientos que van creciendo poco a poco en el alma de la esposa a medida que en su seno la materia informa cuaja, lentamente, en un ser con alma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero la poetisa, es decir, el artista que habla en la mujer de alma ardiente, s\u00ed que pod\u00eda intuir la profunda dulzura de crear, el sentido maternal que ve en todo lo que es madre, la piedad anticipada hacia el ni\u00f1o que est\u00e1 durmiendo antes de nacer, la preocupaci\u00f3n exquisita de que, al ser informe no le llegue, desde el momento que est\u00e1 empezando a recibir esp\u00edritu, nada m\u00e1s que bellas visiones, m\u00fasicas, ritmo de versos, dulces im\u00e1genes, sol puro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y as\u00ed, en el poemita\u00a0<em>La quietud<\/em>, susurra la escritora todo esto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1La quietud!\u2026 No pod\u00eda en verdad haberle puesto un t\u00edtulo que expresara m\u00e1s exactamente el embotamiento de todo el cuerpo de la mujer, atento solo, consciente o inconsciente, al trabajo que la naturaleza realiza en ella para producir el milagro del ser humano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y muy artista ha debido ser para tocar este tema sin caer en la crueldad del tema mismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los escultores, cuando han querido expresar el estado de creaci\u00f3n del ser femenino, han tallado en la piedra este recogimiento de la expresi\u00f3n sobre el prop\u00f3sito \u00fanico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gabriela Mistral se ha valido de las palabras, acertando a dar idea po\u00e9tica de esta quietud, y exalt\u00e1ndola, por consiguiente, ya que revelar la belleza de una cosa es darle su eternidad, dentro de lo relativo en que el hombre se mueve.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>La quietud \u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cYa no puedo ir por los caminos: tengo el rubor de mi ancha cintura y de la ojera\u00a0\u00a0 profunda de mis ojos. Pero traedme aqu\u00ed, poned aqu\u00ed a mi lado las macetas con flor, y tocad la c\u00edtara largamente, pues yo quiero para \u00e9l anegarme de hermosura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pongo rosas sobre mi vientre, digo sobre el que duerme estrofas eternas. Recojo en el corredor horas tras horas el sol acre. Quiero destacar, como la fruta, miel, pero hacia mis entra\u00f1as. Recibo en el rostro el viento de los pinares. La luz y los vientos coloren y laven mi sangre. Para lavarla tambi\u00e9n ya no odio, no murmuro. \u00a1Amo, solamente amo! Que estoy tejiendo en este silencio, en esta quietud, un cuerpo, un milagroso cuerpo, con venas y rostro, y mirada, y depurado coraz\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Observad aqu\u00ed esta expresi\u00f3n: \u201cpara lavarla (la sangre) ya no odio, ya no murmuro\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Infinita delicadeza de madre, que teme que la misma palabra puede enturbiar la rosada carne de su peque\u00f1o!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y luego, cuando la madre expresa que est\u00e1 llena de dulzura, esta delicadeza de madre va hacia los otros seres d\u00e9biles, indefensos como su criatura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ella se har\u00e1 liviana como el viento, para \u201cvagar entre los \u00e1rboles\u201d \u00bfno o\u00eds? Hay algo que respira debajo de las hojas\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Alargad la mano, muy suavemente\u2026 Con la punta redonda de los rosados dedos dar\u00e9is con otra peque\u00f1a casa redonda, suave de pluma, tibia de calor\u2026 Pero esto solo lo entiende desde que es madre\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>La dulzura<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<blockquote><p>\u201cPor el ni\u00f1o dormido que llevo, mi paso se ha vuelto sigiloso. Y es religioso todo mi coraz\u00f3n desde que va en m\u00ed el misterio.<\/p>\n<p>Mi voz es suave, como una sordina de amor, y es que temo despertarlo.<\/p>\n<p>Con mis ojos busco ahora en los rostros el dolor de las entra\u00f1as, para que los dem\u00e1s miren y comprendan el porqu\u00e9 de mi mejilla empalidecida.<\/p>\n<p>Hurgo con \u2018miedo de ternura\u2019 en las hierbas donde anidan codornices, cautelosamente, porque ahora creo que \u00e1rboles y cosas tienen hijos dormidos sobre los que velan inclinados\u201d.<\/p><\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Luego, aquel ruego al esposo, pidi\u00e9ndole que respete su quietud, que no tuve su silencio, que no repare en el embotamiento con que se mueve, es de una emoci\u00f3n profunda.<\/p>\n<blockquote><p>\u201cAhora soy un velo \u2013dice: \u2013todo mi cuerpo es solamente un velo, detr\u00e1s del cual hay un ni\u00f1o dormido\u201d.<\/p><\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Y m\u00e1s triste, en los poemitas finales con que el poema remata algo muy bien triado: la confidencia de la futura, inexperta madre, con la experta madre suya.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">S\u00ed; eso es de mujer; agruparse dulcemente para hablar de la carne aterrada de la mujer, ante la ley inevitable, que la manda estremecerse y sufrir, es una de las grandes angustias femeninas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dignificar esta angustia: esto ha hecho Gabriela Mistral en su magn\u00edfico poema.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y toda mujer de alma bien puesta la amar\u00e1 despu\u00e9s de leerlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013<strong><u>Un Buen s\u00edntoma<\/u><\/strong><\/p>\n<p>(11 de abril de 1919 \u2013 Revista La Nota)<\/p>\n<p>\u2013<strong><u>Gabriela Mistral<\/u><\/strong><\/p>\n<p>(29 de agosto de 1920 \u2013 Diario La Naci\u00f3n)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Selecci\u00f3n y transcripci\u00f3n por Luciana Zurita<\/strong><\/p>\n<p>A partir de:<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-4397 alignleft\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Captura-de-Pantalla-2023-04-20-a-las-13.15.05.png\" sizes=\"auto, (max-width: 549px) 100vw, 549px\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Captura-de-Pantalla-2023-04-20-a-las-13.15.05.png 549w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Captura-de-Pantalla-2023-04-20-a-las-13.15.05-262x300.png 262w\" alt=\"\" width=\"549\" height=\"629\" \/><\/p>\n<p>Autora: Alfonsina Storni<br \/>\nInterior libro: Papel Bond Ahuesado 80 gramos<br \/>\nPortada: Couch\u00e9 opaco 300 gramos<br \/>\nEditorial: Queltehue Ediciones<br \/>\nA\u00f1o de publicaci\u00f3n: 2023<br \/>\nIdioma: Espa\u00f1ol<br \/>\nISBN: 978-956-6176-04-6<br \/>\nN\u00famero de p\u00e1ginas: 200<br \/>\nM\u00e1s info en: <a href=\"https:\/\/www.queltehueediciones.cl\/product\/antologia-de-ensayos-periodisticos-2\/\">https:\/\/www.queltehueediciones.cl\/product\/antologia-de-ensayos-periodisticos-2\/<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un Buen s\u00edntoma (11 de abril de 1919 \u2013 Revista La Nota) Es igualmente agradable un rasgo de alta cultura, principalmente en una mujer. 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