{"id":4378,"date":"2023-04-12T14:45:24","date_gmt":"2023-04-12T17:45:24","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=4378"},"modified":"2023-04-12T14:45:50","modified_gmt":"2023-04-12T17:45:50","slug":"a-500-anos-del-flete-mas-caro-del-mundo-sobre-magalhaes-de-tryo-teatro-banda-por-ignacio-barrales-pizarro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2023\/04\/12\/a-500-anos-del-flete-mas-caro-del-mundo-sobre-magalhaes-de-tryo-teatro-banda-por-ignacio-barrales-pizarro\/","title":{"rendered":"A 500 a\u00f1os del flete m\u00e1s caro del mundo (sobre Magalh\u00e3es de Tryo Teatro Banda) \u2013 Por Ignacio Barrales Pizarro"},"content":{"rendered":"<p><em>El nuevo estreno de la compa\u00f1\u00eda Tryo Teatro Banda, por medio de su popular lenguaje juglaresco, nos relata la aventura de una de las m\u00e1s famosas expediciones de la historia -al menos occidental-, que desemboc\u00f3 en el fortuito descubrimiento del Estrecho de Magallanes. Mediante la direcci\u00f3n y dramaturgia de Francisco S\u00e1nchez, un total de cinco actores-m\u00fasicos componen la tripulaci\u00f3n que dar\u00e1, una vez m\u00e1s, vida a la primera vuelta al mundo: \u00a1Afirme sua imagina\u00e7\u00e3o, marinheiros!<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s probable es que Magallanes jam\u00e1s hubiese pensado en lo que realmente le esperaba de un viaje como el que se propuso, un 20 de septiembre de 1519, lleno de peligros y desventuras, donde el <em>alma humana<\/em> se ve expuesta tal como es. Sin embargo, el factor embrujador de la empresa bastaba para cometer cualquier locura: una ruta alternativa a las Islas de las Especias. Tanto canela, pimienta y clavos de olor era la recompensa; condimentos lucrativos en una Europa de diversidades culinarias frugales. En los albores de un mercado en aras de globalizaci\u00f3n, el descubrimiento de nuevas v\u00edas de comercio mar\u00edtimo, que facilitaran el flujo de capital, era determinante -quiz\u00e1 tanto como la carrera espacial. Qui\u00e9n las encontrara ser\u00eda un h\u00e9roe, pasar\u00eda a la historia.<\/p>\n<p>El primero que lo hizo, por un error de c\u00e1lculo, fue el genov\u00e9s Crist\u00f3bal Col\u00f3n. Todos conocemos esa desastrosa an\u00e9cdota que dio inicio a un proceso de aculturaci\u00f3n sangriento y despiadado en Am\u00e9rica Latina. El segundo, por motivos no tan desiguales, fue el portugu\u00e9s Fernando de Magallanes\u2026<\/p>\n<p>No es dif\u00edcil pensar en las m\u00faltiples adversidades que tuvo que pasar junto a su tripulaci\u00f3n en lo que ser\u00eda, carente de los avances t\u00e9cnicos actuales, la primera circunnavegaci\u00f3n de la Tierra. Conmemorado por las instituciones, tampoco es menor el hecho de quitarle toda su floritura y mostrar, de forma ilustrativa, el derroche de humanidad que result\u00f3 tal aventura. Podr\u00edamos decir, una estela desenfrenada de traiciones, desesperanza y muerte. Quiz\u00e1 esto sea, dentro de todo lo que comprender\u00eda un montaje juglaresco, lo m\u00e1s significativo del trabajo de la compa\u00f1\u00eda Tryo Teatro Banda: desenmascarar la historia, hacerla humana.<\/p>\n<p>Sobre un escenario desnudo, en media luna, reposan los elementos que constituyen una presunta <em>decoraci\u00f3n<\/em> escenograf\u00eda que pronto, en el transcurso de la obra, adquiere m\u00faltiples funciones. Para qui\u00e9n ya conozca a la agrupaci\u00f3n, se dar\u00e1 cuenta que es una antesala t\u00edpica, un principio que ense\u00f1a los medios de su producci\u00f3n; pienso en <em>Pedro de Valdivia: La gesta inconclusa<\/em>, o en <em>Cautiverio Felis (sic)<\/em>, o en <em>Afrochileno<\/em>, por nombrar algunas. Entonces las luces bajan y la tripulaci\u00f3n se entabla, serena, ante el p\u00fablico. De manera portentosa, en una calma trepidante (marina), los instrumentos y las voces resuenan armando la madeja del futuro recorrido. Entre estos est\u00e1 el actor Alfredo Becerra, uno de sus integrantes m\u00e1s antiguos, encarnando al mism\u00edsimo explorador portugu\u00e9s, con su ic\u00f3nica barba frondosa y su infaltable gorra. Mediante la simpleza de la acci\u00f3n y el soporte musical en vivo, la obra da paso a la historia con la solicitud de Magallanes al joven rey Carlos I.<\/p>\n<p>Hipnotizados por un ritmo din\u00e1mico y no menos hilarante, los actores-m\u00fasicos recrean las diversas peripecias del viaje, desde los preparativos hasta el paso por el Estrecho y finalmente su encuentro paradisiaco con el \u201crey\u201d de las Islas Molucas. Por otro lado, la narraci\u00f3n es encauzada tanto por la palabra como por el gesto, envueltos en una <em>poes\u00eda muscular<\/em>.<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a> De esta manera, la flota de barcos se constituye mediante posturas que dibujan tanto el dise\u00f1o como el movimiento de la proa, la popa y el estribor, as\u00ed como los instrumentos musicales, ahora pr\u00f3tesis del mismo <em>m\u00fasculo po\u00e9tico<\/em>. La obra en su totalidad conforma una verdadera cartograf\u00eda corporal de acciones. Cartograf\u00eda que, no obstante, jam\u00e1s abandona la resonancia de la palabra, inserta en un recorrido del mapa como lugar del imaginario renacentista. En este sentido, el lenguaje al cual repercute la compa\u00f1\u00eda es al juglaresco, como herederos contempor\u00e1neos del <em>actor profano medieval<\/em>.<\/p>\n<p>Hagamos un poco de historia: resultado de una hibridaci\u00f3n inevitable entre cultura grecorromana (<em>mimi<\/em>) y teut\u00f3nica (<em>scopa<\/em>), su tradici\u00f3n ha significado la continuidad de un arte del entretenimiento, oscilante entre la calle y la corte, y que ha sido capaz de resistir hasta nuestros d\u00edas. Si comprendemos, entonces, al <em>juglar<\/em> como reservorio de memoria popular, el quehacer de la compa\u00f1\u00eda se nos abre de par en par como el Pac\u00edfico ante Magallanes: no solo desenmascara, sino que re\u00edmos mientras lo hace.<\/p>\n<p>Y s\u00ed que re\u00edmos\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Lo que se desenmascara<\/strong><\/p>\n<p>Al llegar Magallanes a las Islas de las Especias, es recibido por los nativos, quienes les ofrecen comida y hospedaje. Sin tiempo que perder y \u00e1vido en diplomacia, el capit\u00e1n impulsa las negociaciones con el \u201crey\u201d. Le ofrece una cuchara sopera a cambio de un saco de clavos de olor, canela o pimienta, y \u00e9ste acepta encantado: negocio redondo. \u201cEs por el material, la mano de obra y\u2026 \u00a1el flete!\u201d, justifica el portugu\u00e9s. Por supuesto, lo que desconoc\u00eda, era que ese <em>flete<\/em> le costar\u00eda la vida.<\/p>\n<p>Pero tomemos en serio el chiste. Si bien, en aquella \u00e9poca el valor de una cuchara no igualaba en nada a la de un saco de clavos de olor, el transporte que signific\u00f3 \u00e9sta claramente podr\u00eda hacerlo. Incluso, de otra forma, jam\u00e1s hubieran tenido acceso a aquella tecnolog\u00eda pasado varios a\u00f1os de desarrollo t\u00e9cnico. Adem\u00e1s, los nativos estaban encantados con las cucharitas, que reluc\u00edan al sol y no serv\u00edan para nada: era su nuevo <em>fetiche<\/em>, otrora las esculturas divinas. En este sentido, podr\u00edamos decir que no existi\u00f3 estafa alguna. Sin embargo, aquello solo nos har\u00eda c\u00f3mplices del enga\u00f1o. Lo cierto es que, con la ampliaci\u00f3n del mercado mundial, de alguna u otra forma, se inserta la l\u00f3gica del deseo, a\u00fan inmadura. El valor de uso del objeto-cuchara no guarda ninguna reserva respecto a su utilidad: los nativos las usan de collares, tesoros o juguetes, todo menos para la sopa. Es el inicio de la <em>mercanc\u00eda cultural<\/em> en nuestro continente, el ingreso al mundo al rev\u00e9s sobre el c\u00f3ncavo reflejo de la cuchara sopera.<\/p>\n<p>Pero todas estas son teor\u00edas, dichas de forma irresponsable y reducida\u2026 Finalmente, Magallanes no logr\u00f3 sobrevivir, derrotado en la batalla de Mact\u00e1n. El viaje dur\u00f3 tres a\u00f1os. La Victoria, \u00fanica nave de expedici\u00f3n a salvo, lleg\u00f3 un 6 de septiembre de 1522 al reino de Espa\u00f1a, <em>chorreando sangre y lodo por todos sus poros<\/em>. Un tal Juan Sebasti\u00e1n Elcano era su capit\u00e1n ahora.<\/p>\n<p>Ciertamente, la historia da qu\u00e9 pensar, m\u00e1s a\u00fan si re\u00edmos cuando nos la cuentan. Pues, parafraseando a Benjamin, \u201cpara el pensamiento no hay mejor punto de partida que la risa\u201d. Sobre todo, si consideramos una cosa bastante actual (y por tanto preocupante): que el Estrecho ya no es tan estrecho.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por\u00a0<strong>Ignacio Barrales<\/strong><\/p>\n<p><strong>FICHA ART\u00cdSTICA:<\/strong><\/p>\n<p>Director General y Dramaturgia: Francisco S\u00e1nchez | Co Direcci\u00f3n: Eduardo Irrazabal | M\u00fasicos y Elenco: Alfredo Becerra, Javier Bol\u00edvar, Diego Chamorro, Daneilla Rivera y Martin Feuerhake | Dise\u00f1o de Vestuario: Pablo de La Fuente | Iluminaci\u00f3n: Mat\u00edas Ulibarry | Sonido: Julio Gennari | Producci\u00f3n: Carolina Gonz\u00e1lez<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Idea conceptual empleada por Mar\u00eda de la Luz Uribe en su libro <em>La Comedia del Arte<\/em> (1983), para referirse a la construcci\u00f3n de Arlequ\u00edn: \u201cla poes\u00eda del personaje es esencialmente muscular [\u2026] su cuerpo se pon\u00eda a re\u00edr\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El nuevo estreno de la compa\u00f1\u00eda Tryo Teatro Banda, por medio de su popular lenguaje juglaresco, nos relata la aventura de una de las m\u00e1s famosas expediciones de la historia -al menos occidental-, que desemboc\u00f3 en el fortuito descubrimiento del Estrecho de Magallanes. 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