{"id":4365,"date":"2023-03-30T11:10:09","date_gmt":"2023-03-30T14:10:09","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=4365"},"modified":"2023-03-30T11:10:40","modified_gmt":"2023-03-30T14:10:40","slug":"hitler-esta-escondido-en-un-castillo-de-paine-y-a-nadie-parece-importarle-auras-microfascismos-y-dicks-por-ignacio-barrales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2023\/03\/30\/hitler-esta-escondido-en-un-castillo-de-paine-y-a-nadie-parece-importarle-auras-microfascismos-y-dicks-por-ignacio-barrales\/","title":{"rendered":"Hitler est\u00e1 escondido en un castillo de Paine y a nadie parece importarle: auras, microfascismos y Dick\u2019s \u2013 Por Ignacio Barrales"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cEn realidad, lo <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">leo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> porque est\u00e1 prohibido\u201d<\/span><\/p>\n<p><i><span style=\"font-weight: 400;\">The Man in the High Castle<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de Philip K. Dick<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cuando Philip K. Dick escribi\u00f3 <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">The Man in the High Castle<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (1962) no tard\u00f3 en posicionarse entre los mejores escritores de ciencia-ficci\u00f3n de su tiempo, quiz\u00e1 incluso de la historia de aquel ambiguo g\u00e9nero que ha devenido presagio. La novela destaca tanto por su argumento (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">los alemanes ganaron la Segunda Guerra Mundial<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">) como por su formalidad (multiplicidad rizom\u00e1tica de historias). En definitiva, lo que el escritor imagina es la expansi\u00f3n del Tercer Reich sobre la ec\u00famene, principalmente en Estados Unidos, quince a\u00f1os despu\u00e9s de la victoria del Eje.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Un variopinto de personajes sirven de mojones a la gran estructura que desemboca en la cumbre de una monta\u00f1a en la periferia citadina: Frank Frink, un jud\u00edo que tras renunciar a su empleo se dedicar\u00e1 a la producci\u00f3n de joyer\u00eda artesanal clandestina; Juliana (su exesposa), una chica que intentar\u00e1 rehacer su vida y terminar\u00e1 por aceptar la invitaci\u00f3n de un extra\u00f1o con acento italiano; el se\u00f1or Childan, un vendedor de antig\u00fcedades de la derrotada democracia liberal que hace todo lo posible por vender sus falsificaciones; H. Abendsen, el popular y exc\u00e9ntrico escritor de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La langosta se ha posado,<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> parapetado en su castigo, y as\u00ed. La lista es extensa y sus tangentes n\u00f3madas. El conflicto general se desata ante la noticia de la muerte del \u00faltimo F\u00fchrer y por tanto la b\u00fasqueda de su sucesor; las opciones son escasas, los candidatos ambiciosos y el podio un\u00edvoco.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Una sociedad que reh\u00faye hablar de pol\u00edtica es la que se entreteje en los r\u00edtmicos p\u00e1rrafos de la novela, fuera de la corriente de la historia, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">anclados en el pasado<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Por eso los personajes buscan la ficci\u00f3n para hacerlo, necesitan <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">colgarse<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de ella ante la ausencia de toda esperanza, aunque \u00e9sta sea solo el resultado m\u00edstico de un libro ancestral, el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">I Ching<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. As\u00ed y todo, encuentran puntos de fuga, caminos invisibles, ramificaciones jam\u00e1s pensadas en un ejercicio de metaficci\u00f3n estrat\u00e9gica: el libro se va haciendo solo, en cada tirada, siempre m\u00f3vil. Abierto a sus derrumbes, la narrativa vislumbra en la producci\u00f3n de artesan\u00edas de Frink un <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">aura<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> insospechado sobre el valor ahist\u00f3rico de sus ex\u00f3ticos productos. A diferencia de la historicidad que comprenden las antig\u00fcedades del se\u00f1or Childan, los aros y collares con dise\u00f1os abstractos del jud\u00edo carecen de un \u201cplasma m\u00edstico\u201d certificado. Y lo que parece ser una cr\u00edtica a la latente <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">cotidianizaci\u00f3n del arte<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, trae consigo una \u201cestetizaci\u00f3n del cotidiano\u201d (Millet, 2018) que se abre como posibilidad expresiva dentro del mismo sistema de opresi\u00f3n fascista. Bajo el alero de una autonom\u00eda que se cuela en el vertedero de los usos, en este acto de creaci\u00f3n radica la potencia pol\u00edtica faltante en la praxis estriada. Un \u201cesp\u00edritu\u201d que, en las sombras de lo genuino, halla en una cultura extranjera su sentido profundo: el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">wu<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. El <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">wu<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> a diferencia del <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">wabi<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, seg\u00fan el autor, es aquello que el art\u00edfice es capaz de transferir a su creaci\u00f3n por medio de la t\u00e9cnica. Paul, un joven japon\u00e9s, le dice a Childan (quien ofrece las creaciones de Frink): \u201cMirando el alfiler, tenemos m\u00e1s <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">wu<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> nosotros mismos. Alcanzamos entonces la serenidad que no se asocia com\u00fanmente con el arte sino con lo sagrado [\u2026] Esto est\u00e1 vivo ahora, mientras que la reliquia viene de otro tiempo [\u2026] No tener valor hist\u00f3rico, ni siquiera valor art\u00edstico, est\u00e9tico, y sin embargo ser de alg\u00fan modo expresi\u00f3n de un valor casi inasible\u201d (Dick, 2018, p. 181). La conclusi\u00f3n a la que llega es que, esos productos <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">experimentales y adelantados<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, anuncian la llegada de un nuevo mundo: el de la novedad.\u00a0\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Es decir, puesto que el problema de autenticidad no aplicaba a sus piezas, estas tienen la oportunidad de introducir una nueva l\u00ednea en el mercado. Sin embargo, el orgullo de una pretendida inutilidad ante la oferta de convertir las nimias \u201cobras de arte\u201d de Frick en talismanes para el Tercer Mundo, provoca en el se\u00f1or Childan la sensaci\u00f3n de una enga\u00f1osa dignidad. Su rechazo es la prueba aur\u00e1tica tradicional enquistada en su conciencia, la identidad conservadora de un mundo que no avanza, que se ha visto estanco entre aguas putrefactas. En este sentido, el g\u00e9nero mismo es cuestionado por el autor dentro de la obra, su propia categor\u00eda de \u201cciencia-ficci\u00f3n\u201d. No hay avance cient\u00edfico bajo el fascismo triunfante y mucho menos futuro, nos se\u00f1ala Dick (2018), pues \u201cel tema de la ciencia ficci\u00f3n es el futuro, en particular un futuro donde la ciencia ha avanzado todav\u00eda m\u00e1s. El libro no tiene esas caracter\u00edsticas\u201d (p. 115). \u00bfD\u00f3nde meterlo entonces? En la realidad, entre las grietas del realismo des\u00e9rtico: <\/span><b>el capitalismo es pura y desenfrenada ciencia-ficci\u00f3n<\/b><span style=\"font-weight: 400;\">.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La ilusi\u00f3n se rompe cuando Juliana conoce al escritor, aquel que \u201cescribe en lo que es pr\u00e1cticamente una fortaleza, rodeado de armas\u201d, como se\u00f1ala la contratapa del libro <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La langosta se ha posado<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Nada m\u00e1s entrar a las inmediaciones de su casa, se da por enterada de la farsa publicitaria, aunque parece aferrarse hasta las \u00faltimas de su intenci\u00f3n heroica: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">salvar la vida de quien la salv\u00f3 a ella<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. En realidad, el hombre en el castillo no ten\u00eda necesidad ya de esconderse, viv\u00eda como un vencedor (o quiz\u00e1 un \u201cfeliz\u201d perdedor), sin armas, sin muros ni castillo. No necesitaba, por tanto, ser advertido de nada, mucho menos de un intento de asesinato. Sab\u00eda que tarde o temprano ese d\u00eda llegar\u00eda y prefer\u00eda vivir sin miedo. Recluido como cuasidemiurgo, festejaba entre desconocidos su riqueza m\u00e1gica, infinita. Entonces Juliana lo abord\u00f3 con una pregunta: desea saber si utiliz\u00f3 el or\u00e1culo del <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">I Ching<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> para escribir el libro, pero no responde. Es la esposa del escritor la que termina por ceder: \u201cfue armando el libro p\u00e1rrafo a p\u00e1rrafo en miles de consultas [\u2026] Lleg\u00f3 a preguntarle al or\u00e1culo si el libro tendr\u00eda \u00e9xito, y el or\u00e1culo le respondi\u00f3 que s\u00ed, que ser\u00eda el primero de su carrera\u201d (Dick, 2018, p. 259). Entonces Juliana procede, ya no a preguntarle a Abendsen, sino al propio or\u00e1culo: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfpor qu\u00e9 escribiste el libro?<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> La respuesta: \u201cSun arriba, Tui abajo, Vac\u00edo en el centro\u201d (Chung Fu, La Verdad Interior). Vale decir: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Alemania y Jap\u00f3n perdieron la guerra<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Ellos habitaban, por tanto, un mundo que no era. Ahora bien, nos sumamos a esta ronda de preguntas y hacemos la nuestra: \u00bfSi el nazismo realmente perdi\u00f3 all\u00ed donde gan\u00f3 la guerra, no querr\u00e1 decir esto que, all\u00ed donde perdi\u00f3, en realidad no la gan\u00f3?\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En su libro <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La Revoluci\u00f3n molecular<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Guattari (2017) nos recuerda: \u201cPuede que la funci\u00f3n que desempe\u00f1\u00f3 Hitler, en cuanto individuo investido en un cierto tipo de competencia, fuera insignificante y, sin embargo, esta misma funci\u00f3n result\u00f3 ser fundamental y sigue si\u00e9ndolo hoy en d\u00eda, ya que se cristaliz\u00f3 en la forma de una nueva figura de esta m\u00e1quina totalitaria. \u00a1Hitler sigue vivo! Se pasea por los sue\u00f1os, los delirios, las pel\u00edculas, \u00a1est\u00e1 en las torturas policiales y en las bandas de j\u00f3venes que veneran los \u00edconos del nazismo sin saber nada de \u00e9l!\u201d (p.p. 65-66). En otras palabras, la sola posibilidad de existencia del nazismo produjo ya su victoria. Para Guattari, sin embargo, esta <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">victoria<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> remite a un nivel micropol\u00edtico en tanto que act\u00faa directamente sobre las masas y su energ\u00eda libidinal. Es por ello, nos dice el psicoanalista, que el capitalismo alem\u00e1n no pudo conformarse con una \u201csimple dictadura militar\u201d, necesitaba de la fuerza fascista para encuadrar a las masas, afectando de forma emancipatoria la vida familiar, escolar, laboral, etc. Cuesti\u00f3n que desemboca en la vigencia de un \u201cmaquinismo totalitario\u201d visible ya no solo en movimientos pol\u00edticos, sino en aquellos sectores que se hacen llamar apol\u00edticos, apelando por sobre todo a un \u201csentido com\u00fan\u201d. Las sociedades cuando entran en crisis buscan un padre conservador y en Chile la mediatizaci\u00f3n de un estado de cat\u00e1strofe permanente, primero con la ola de delincuencia y ahora de incendios, no ofrece un panorama muy alentador respecto a una zona libre de delirios totalitarios. Hitler se esconde en cada uno de aquellos \u201cincidentes\u201d.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pero la verdad es otra: no se esconde, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">lo han escondido<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Ocultan su cad\u00e1ver, irreconocible, encerrado en un cl\u00f3set de madera sure\u00f1a con camisas polo color pastel que menguan su pestilencia. Sin embargo, pese al deterioro inevitable de los a\u00f1os, su uniforme Hugo Boss y sus calzoncillos largos permanecen intactos, bien cuidados, tanto como la marcha del fascismo que prolifera con sus videos <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Tik Tok<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Fakes News<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> alrededor del mundo-pantalla. La necrofilia hitleriana nos enga\u00f1a, se desnuda ante nosotros como si fuese una imagen <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">pop<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> inofensiva, la de un zombi pornogr\u00e1fico demasiado bien alimentado como para asediar desesperado a cualquiera que intente desenmascararlo, olvidando de paso su tr\u00e1gico destino: <\/span><b>si gana, pierde<\/b><span style=\"font-weight: 400;\">. Por eso lo han escondido en un castillo de Paine y el mundo lo sabe y a nadie parece importarle. Pero no escribe novelas, una inteligencia artificial lo hace por \u00e9l, tampoco duerme ni caga. Y mientras a nadie parezca importarle todo ir\u00e1 sobre ruedas en su l\u00f3gica invertida, ucr\u00f3nica. Pues, all\u00ed donde Alemania perdi\u00f3 la guerra, el nazismo le gan\u00f3 al resto del mundo y su suerte juega hoy la misma que la de los talismanes de Frank Frink en el mercado de las creencias.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Por Ignacio Barrales<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Libros consultados:\u00a0<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Dick, P. K. (2018). <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El hombre en el castillo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Barcelona, Espa\u00f1a: Editorial Planeta.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Millet, C. (2018). <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El arte contempor\u00e1neo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Buenos Aires, Argentina: La Marca editora.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Guattari, F. (2017). <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La revoluci\u00f3n molecular<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Madrid, Espa\u00f1a: Errata naturae editores.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp; \u201cEn realidad, lo leo porque est\u00e1 prohibido\u201d The Man in the High Castle de Philip K. Dick &nbsp; Cuando Philip K. 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