{"id":4339,"date":"2023-03-28T14:35:43","date_gmt":"2023-03-28T17:35:43","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=4339"},"modified":"2023-03-28T14:36:25","modified_gmt":"2023-03-28T17:36:25","slug":"propuestas-de-una-memoria-subalterna-en-nona-fernandez-y-cynthia-rimsky-por-catalina-lufin-y-victor-gonzalez-astudillo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2023\/03\/28\/propuestas-de-una-memoria-subalterna-en-nona-fernandez-y-cynthia-rimsky-por-catalina-lufin-y-victor-gonzalez-astudillo\/","title":{"rendered":"Propuestas de una memoria subalterna en Nona Fern\u00e1ndez y Cynthia Rimsky \u2013 Por Catalina Lufin y V\u00edctor Gonz\u00e1lez Astudillo"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400;\">Para quienes conocen tanto a Nona Fern\u00e1ndez como a Cynthia Rimsky, sabr\u00e1n que sus po\u00e9ticas no son particularmente similares. As\u00ed como a la primera autora se la ha asociado permanentemente a la generaci\u00f3n de los hijos y a las reflexiones en torno a la posmemoria, a Rimsky se le ha catalogado como una escritora de la migraci\u00f3n, interesada en los cruces entre escritura y viaje. Aun as\u00ed, la raz\u00f3n por la cual hoy decidimos leerlas en conjunto pasa por dos etapas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En primer lugar, creemos que la lectura hoy propuesta podr\u00eda dar luces en torno al problema campo-ciudad, muy propio de nuestra zona, donde generaciones completas estuvieron obligadas a abandonar la ruralidad con el fin de introducirse, laboralmente, en el avance de la industrializaci\u00f3n. Tal movimiento migratorio, enorme por supuesto, ha dejado huellas imposibles de ignorar, en tanto la dictadura realz\u00f3 las cicatrices de muchas de estas, as\u00ed como tambi\u00e9n infligi\u00f3 nuevas heridas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En segundo lugar, y en directa relaci\u00f3n con nuestro t\u00edtulo, consideramos que ambas novelas tienen postulados espec\u00edficos sobre la memoria, en tanto su relato es fundamental para las identidades colectivas e individuales. Respecto a esto \u00faltimo, sabemos que el acceso a la memoria no es universal: muchas sujetas y sujetos est\u00e1n desprovistas de historia\/memoria, pero, aun as\u00ed, estos cuerpos han sido parte elemental a la hora de representar las violencias que han sostenido el desarrollo de nuestro estado-naci\u00f3n. Esta perspectiva marginal, perif\u00e9rica, a nuestro criterio, guarda directa relaci\u00f3n con el problema de lo subalterno, lo cual quedar\u00e1 explicitado a lo largo de nuestros dos an\u00e1lisis.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b><i>Mapocho <\/i><\/b><b>de Nona Fernadez<\/b><\/p>\n<p><i><span style=\"font-weight: 400;\">Mapocho<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> es la primera novela de la autora Nona Fern\u00e1ndez, publicada en 2002 y reeditada en 2017. <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">La trama va de la historia <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">de la Rucia, que regresa a Chile, su pa\u00eds natal, por el llamado de su hermano, el Indio. A partir de su llegada, inicia una traves\u00eda por la ciudad que entrelaza su historia y la de su familia con otras que emergen de las heridas del pasado nacional.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Quiero partir por aproximarme a dos conceptos centrales para mi propuesta, en primer lugar, la idea de memoria y, en segundo lugar, la idea de lo subalterno o la subalternidad. La memoria o las memorias, a partir de las definiciones que aportan Elizabeth Jelin y Maurice Halbwachs, se entiende como un ejercicio fundamentalmente colectivo que implica r<\/span><b>ecordar y socializar experiencias individuales con otros a partir de un pasado hist\u00f3rico-cultural com\u00fan. <\/b><span style=\"font-weight: 400;\">Digamos, un proceso de recomposici\u00f3n y recuperaci\u00f3n que depende del di\u00e1logo y el reconocimiento de las experiencias heterog\u00e9neas de los sujetos. Por otro lado, el concepto de subalternidad lo abordar\u00e9 desde una mirada gramsciana, la cual considera lo subalterno como <\/span><b>una expresi\u00f3n de la experiencia y la condici\u00f3n subjetiva del subordinado o la clase subordinada.<\/b><span style=\"font-weight: 400;\"> En t\u00e9rminos composicionales, Gramsci ubica a esta clase subalterna en la <\/span><b>periferia de la sociedad civil<\/b><span style=\"font-weight: 400;\">, como una parte integrante pero no integrada del todo al orden del sistema.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Dicho esto, lo que propongo en esta presentaci\u00f3n es que en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Mapocho <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">y, particularmente a trav\u00e9s del personaje de la Rucia, nos enfrentamos a una memoria subalterna; esto porque ella se <\/span><b>contrapone a una memoria hegem\u00f3nica u oficialista y tambi\u00e9n porque es una articulaci\u00f3n de recuerdos que sobrevive en los m\u00e1rgenes de la ciudad de Santiago y el exilio.<\/b><span style=\"font-weight: 400;\"> Igualmente, atendiendo a que <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Mapocho<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> es parte de la llamada literatura de los hijos dentro del espectro de obras de la postdictadura, la sola existencia de esta memoria subalterna es ineludiblemente una suerte de acci\u00f3n pol\u00edtica que se resiste, en t\u00e9rminos de Nelly Richard, a las l\u00f3gicas homogeneizantes y de consenso, propias del periodo transicional en Chile.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ahora nos corresponde profundizar a qu\u00e9 nos referimos cuando hablamos de una memoria en resistencia y que implicaciones tiene aquello. Volviendo a Gramsci, se dice que las clases subalternas tienen un potencial revolucionario y transformador que se ve mermado por la falta de conciencia sobre s\u00ed. En el caso de la novela de Nona Fern\u00e1ndez, ocurre algo similar, puesto que la Rucia permanece en cierto estado de ensue\u00f1o o bajo una parcial ceguera que le impide comprender por qu\u00e9 se cruza con fantasmas coloniales en medio de la poblaci\u00f3n La Chimba o por qu\u00e9 su padre, a qui\u00e9n supon\u00eda muerto, est\u00e1 a punto de lanzarse al vac\u00edo frente a sus ojos. La Rucia y el Indio, hermanos, crecen enga\u00f1ados por su madre quien les oculta los horrores de la dictadura y les inventa nuevas tragedias para excusar la p\u00e9rdida de amigos, la abuela y el padre, Fausto, que quedaron tras el exilio. Estas pr\u00e1cticas afectan profundamente su comprensi\u00f3n de los afectos y la identidad, incurriendo en el incesto como una forma de refugiarse de los peligros que representa la sociedad civil.\u00a0 <\/span><b>De esta manera, la falta de conciencia sobre s\u00ed que plantea Gramsci se genera, en este caso, no por alienaci\u00f3n, sino por la omisi\u00f3n y las pol\u00edticas de borramiento estatales y familiares que ocultan la verdad y falsean la historia.<\/b><span style=\"font-weight: 400;\"> Esto llega al punto de que la Rucia no es consciente de su propia muerte, una verdad definitiva y terrible que no descubre sino hasta que observa su propio cuerpo flotando en el r\u00edo Mapocho:<\/span><\/p>\n<blockquote><p><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cAhora mi cuerpo flota sobre el oleaje del Mapocho, mi ata\u00fad navega entre aguas sucias, haci\u00e9ndole el quite a los neum\u00e1ticos, las ramas, avanza lentamente cruzando la ciudad completa\u201d (Fern\u00e1ndez, 23).\u00a0<\/span><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Entonces, cuando nos referimos a una memoria en resistencia, nos referimos a aquella que se articula al alero del olvido y las imprecisiones, <\/span><b>que se cuela entre las grietas de los discursos oficialistas y resiste, justamente, sus embates.<\/b><span style=\"font-weight: 400;\"> Hablamos tambi\u00e9n, en esencia, de una memoria marginal.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Respecto a esto \u00faltimo, se hace necesario abordar la dimensi\u00f3n marginal de la memoria que refiere tanto a lo pol\u00edtico-espacial como al lugar que ocupa el discurso en relaci\u00f3n con el relato hegem\u00f3nico. <\/span><b>Seg\u00fan Richard, la b\u00fasqueda de la memoria oficial por apaciguar el recuerdo con la moral del perd\u00f3n y la repartici\u00f3n de culpa entre v\u00edctimas y victimarios, responde tambi\u00e9n a un inter\u00e9s de clase, puesto que los sujetos subalternos mantuvieron su posici\u00f3n marginal (incluso agudiz\u00e1ndola) durante la transici\u00f3n chilena.<\/b><span style=\"font-weight: 400;\"> En ese sentido, en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Mapocho,<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> la Virgen del Cerro San Crist\u00f3bal es un <\/span><b>eje de divisi\u00f3n<\/b><span style=\"font-weight: 400;\"> que indican la posici\u00f3n de los santiaguinos dentro del espectro de dominantes-dominados:<\/span><\/p>\n<blockquote><p><span style=\"font-weight: 400;\">&#8220;El poto de la virgen. Cada vez que te pierdas, Rucia, recuerda que vivimos mirando el poto de la virgen. La do\u00f1a no tiene ojos para nosotros, s\u00f3lo mira a los que est\u00e1n del otro lado del r\u00edo, as\u00ed es que mientras el resto de la ciudad le reza a su cara piadosa, nosotros nos conformamos con su traste, que por lo dem\u00e1s no est\u00e1 nada mal, todo blanco y de loza, todo casto y puro, el poto de la virgen&#8221; (F\u00e9rnandez, 36).<\/span><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">As\u00ed, La Chimba, lugar de enunciaci\u00f3n del discurso y fuente de inspiraci\u00f3n para el recuerdo, se constituye como el mundo de espaldas a la Virgen, falto de la mano divina y opuesto a<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\"> los otros <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">que gozan los privilegios de la ciudad. Despu\u00e9s del golpe militar, esta marginaci\u00f3n culmina en el exilio de la madre y sus dos hijos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En s\u00edntesis, podemos decir que la memoria marginal florece en sitios inh\u00f3spitos, adversos y que expresa la experiencia de la clase subordinada frente al de la clase hegem\u00f3nica.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Estas son las condiciones que hacen de esta memoria una memoria subalterna. Para cerrar, solo nos queda revisar o m\u00e1s bien, revelar c\u00f3mo es posible que los recuerdos se articulen y converjan, efectivamente, en una memoria contenida en la trama de esta novela. <\/span><b>Los fragmentos o recuerdos que deja <\/b><b><i>Mapocho<\/i><\/b><b> a menudo se interrumpen, se trastocan y se contradicen, no s\u00f3lo porque el olvido es parte de la naturaleza humana; sino porque las memorias subalternas no cuentan con mecanismos de reconocimiento ni representaci\u00f3n en el espacio p\u00fablico, aprop\u00f3sito de una mitolog\u00eda nacional fundada en negacionismos y en la relativizaci\u00f3n de la violencia.<\/b><span style=\"font-weight: 400;\"> La epifan\u00eda final en que la Rucia descubre su cuerpo inerte flotando en el Mapocho pareciera indicarnos que la \u00fanica forma de sacar a la luz la verdad y sanar las heridas es la reparaci\u00f3n por medio de la instalaci\u00f3n de dispositivos de la memoria, que movilizan los afectos en funci\u00f3n del desarrollo pleno de las identidades. <\/span><b>La conciencia de s\u00ed y de la muerte es el resultado de una recomposici\u00f3n del pasado a partir de la operaci\u00f3n de dichos dispositivos: La Rucia pasea por las calles de Santiago, visita su hogar de infancia y habla con los muertos, poniendo a funcionar la maquinaria colectiva del recuerdo de la cual nos habla Elizabeth Jelin.<\/b><span style=\"font-weight: 400;\"> Sin duda, la novela da testimonio de que, para que la memoria abandone su condici\u00f3n subalterna necesita de ciertos recursos materiales: los monumentos, memoriales y las fechas conmemorativas que hacen circular los recuerdos hacia espacios comunes.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b><i>Ramal <\/i><\/b><b>de Cynthia Rimsky<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Me gustar\u00eda iniciar esta parte del ensayo con la siguiente cita que, a mi parecer, es lo suficientemente reveladora como para conducir la totalidad del an\u00e1lisis. La cita pertenece a Elizabeth-Collingwood y consiste en una sospecha que cruza la mayor\u00eda de los postulados de la autora:<\/span><\/p>\n<blockquote><p><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfQu\u00e9 queda entonces de la historia y para la historia, si, como se viene insinuando, en lugar de ofrecerse como objeto privilegiado de su \u201cmemoria\u201d, el pret\u00e9rito parece m\u00e1s bien marcar el l\u00edmite infranqueable de lo que ella puede voluntaria y conscientemente registrar, recuperar, representar, articular, archivar?<\/span><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Tal como lo habr\u00e1n notado, para Collingwood la historia posee una naturaleza doble. En primer lugar, est\u00e1 aquella historia oficial, nacional por supuesto, que se encargar\u00eda de representar la condici\u00f3n monumental del tiempo. Con la palabra monumento, me refiero m\u00e1s que nada a las cr\u00edticas de Foucault y Deotte al archivo. M\u00e1s que dispositivos donde las distintas epistemes culturales acontecen, son lugares donde algo ha sido olvidado, muerto, y por tanto, ese algo solo reside como informaci\u00f3n. Es decir, habr\u00eda algo funerario en la historia.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Por otra parte, habr\u00eda tambi\u00e9n un <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">oficio<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de la historia, porque si bien esta parece atrapada en su pret\u00e9rito, es decir, inmutable, r\u00edgida, la autora nos recuerda que la consigna de la historia no es otra que el \u201cno olvidar\u201d. Habr\u00eda, entonces, en el oficio de lo hist\u00f3rico algo en disputa, un valor, el cual tiene las suficientes propiedades como para merecer la memoria, es decir, para sobrevivir a las ruinas que alguna vez aparecieron ante los ojos del angelus novus de Paul Klee.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Por tanto, alguien podr\u00eda objetar que la historia no est\u00e1 sujeta a una especie de c\u00e1rcel memorial, dado que esta se encuentra en constante desarrollo, siempre podemos a\u00f1adir una letra m\u00e1s al relato de la historia. Pero lo cierto es que Collingwood no ha depositado su sospecha en este lugar. M\u00e1s bien, lo que le preocupa a la autora es lo que reside bajo esa operaci\u00f3n: la historia solo es posible bajo cierto marco de producci\u00f3n, el cual estar\u00eda ligado profundamente con la noci\u00f3n de lo memorable. La historia, al momento de inscribirse, hace que todas las otras posibilidades del acontecimiento desaparezcan. Lo que acontece, en tanto queda manifiesto en el registro, toma la forma de un rostro conocido, f\u00e1cil de recordar, coherente con el resto del corpus hist\u00f3rico. Por tanto, aquellas otras posibilidades del acontecimiento quedan condenadas a su desaparici\u00f3n. Si deseamos remodelar la historia, integrar lo olvidado y, por tanto, restaurar la memoria, se vuelve necesario no solo redactar una nueva, sino tambi\u00e9n alimentar cierto esp\u00edritu iconoclasta. Aquella historia monstruosa, que no nos permite siquiera la memoria o el olvido, debe ser destruida, y por supuesto, tal empresa es imposible. A mi parecer, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Ramal <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">de Cynthia Rimsky, se juega la vida en este \u00faltimo horizonte.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La novela, a modo de un breve resumen, trata de un ciudadano que, debido a la precariedad laboral y por supuesto, a las diferentes violencias estructurales, termina por tomar el rol de un funcionario p\u00fablico que debe lograr que el ramal Talca-Constituci\u00f3n no desaparezca. El plan para ello es elaborar un proyecto tur\u00edstico que resuma el trayecto por medio de fotograf\u00edas.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Aqu\u00ed, me parece, est\u00e1 uno de los primeros indicios donde lo dicho por Collingwood toma sentido. Sabemos que el proyecto tur\u00edstico ha fracasado, no porque la novela lo indique, sino porque la historia misma, la historia oficial, nos lo dice. El ramal talca-constituci\u00f3n, as\u00ed como gran parte de las l\u00edneas f\u00e9rreas, terminaron por desaparecer luego del corte de presupuesto que sufri\u00f3 la empresa EFE por parte de la dictadura militar. En consecuencia, esta novela desde un principio busca establecerse como una historia imposible de narrar dada las circunstancias destructivas de lo hist\u00f3rico. Por tanto, para desarrollar otras operaciones hist\u00f3ricas que est\u00e9n m\u00e1s all\u00e1 del marco de lo representable, se vuelve una necesidad el instalarnos en la l\u00f3gica del ramal, es decir, en aquella analog\u00eda donde un peque\u00f1o tramo ferroviario se desprende de la l\u00ednea principal de trenes.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Me gustar\u00eda, entonces, que ahora miremos una de las tantas fotograf\u00edas que atraviesan la novela<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">, <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">para as\u00ed, ir integrando las reflexiones al texto mismo. El texto, por supuesto, aparece en directa relaci\u00f3n:<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"795\" class=\"aligncenter size-large wp-image-4340\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/Captura-de-Pantalla-2023-03-28-a-las-14.31.25-1024x795.png\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/Captura-de-Pantalla-2023-03-28-a-las-14.31.25-1024x795.png 1024w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/Captura-de-Pantalla-2023-03-28-a-las-14.31.25-300x233.png 300w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/Captura-de-Pantalla-2023-03-28-a-las-14.31.25-768x596.png 768w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/Captura-de-Pantalla-2023-03-28-a-las-14.31.25.png 1031w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/p>\n<blockquote><p><span style=\"font-weight: 400;\">El asiento de la estaci\u00f3n de Manquehua, donde los lugare\u00f1os esperan el tren, est\u00e1 ocupado por un hombre y un ni\u00f1o. El \u00faltimo tren acaba de partir y no pasar\u00e1 otro hasta ma\u00f1ana. Si no le avergonzara interrumpirlos, se acercar\u00eda a tomarles una foto. Al dejarlos atr\u00e1s, alcanza a escuchar que el hombre consuela al ni\u00f1o: \u201cPara la pr\u00f3xima vez, seguro que nos retratan\u201d (Rimsky 56)<\/span><\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El primer conflicto que atraviesa esta correlaci\u00f3n entre imagen y escritura es su disonancia. La primera parte de la cita nos indica que dos lugare\u00f1os esperan pacientemente el tren, pero si miramos detenidamente, los bancos que est\u00e1n bajo la estaci\u00f3n se encuentran vac\u00edos. La pregunta, entonces, es \u00bfPor qu\u00e9? \u00bfQu\u00e9 pas\u00f3 con sus cuerpos? \u00bfAcaso se fueron luego del \u00faltimo tren? Esto indicar\u00eda, entonces, que la fotograf\u00eda fue tomada en un momento posterior, pero, \u00bfRealmente la escritura o la imagen nos conduce a un tiempo particular? \u00bfNo ser\u00e1 que la fotograf\u00eda est\u00e1 suspendida en una especie de limbo, entre el antes y el despu\u00e9s? Y si nos la jugamos est\u00e9ticamente, \u00bfQu\u00e9 pasar\u00eda si aquel hombre y aquel ni\u00f1o siguen ah\u00ed, sentados, invisibles de alguna forma delante del lente fotogr\u00e1fico?\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Las hip\u00f3tesis parecieran ser apresuradas, pero la mayor\u00eda de las preguntas se fundamentan con el resto de la novela. Como podr\u00e1n ver, en las siguientes fotos ocurren fen\u00f3menos similares. Por cosas de tiempo, no podemos abordar todos los fragmentos relevantes, pero les comento que pareciera ser una constante durante la trama el desencuentro entre la escritura y su posterior imagen-retrato. Por alguna raz\u00f3n, las fotograf\u00edas est\u00e1n casi siempre vaciadas.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Mi lectura al respecto tiene que ver con la segunda parte del fragmento que he seleccionado. La diferencia que se establece entre escritura y fotograf\u00eda tiene que ver con el di\u00e1logo imposible de los campesinos con el protagonista. Con toda seguridad, el deseo del retratista es diferente al objeto retratado, pero no porque las intenciones sean distintas. Tal como lo dice el texto, tanto los campesinos como el fot\u00f3grafo sienten la necesidad de la fotograf\u00eda, pero las condiciones bajo la cual entienden los procesos de representaci\u00f3n son distintos. Me parece que Gayatri Spivak, en su texto <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfPuede hablar el sujeto subalterno?<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> Lo explica muy bien:<\/span><\/p>\n<blockquote><p><span style=\"font-weight: 400;\">la conciencia de la clase de los peque\u00f1os propietarios campesinos encuentra su \u201cportador\u201d en un \u201crepresentante\u201d que aparece trabajando en inter\u00e9s de otro. La palabra aqu\u00ed utilizada en alem\u00e1n no es la que hemos caracterizado como \u201crepresentar\u201d [darstellen]; (\u2026) es el contraste que hay entre una persona que funciona como apoderado de alguien y el retrato de ese alguien [vertreten vs. darstellen].<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cRe-presentar\u201d en el sentido de darstellen pertenece a la primera constelaci\u00f3n [cf. El ejemplo del retrato]; y \u201crepresentar\u201d en el sentido de vertreten \u2014con una fuerte idea de substituci\u00f3n\u2014 a la segunda [cf. el ejemplo del apoderado].<\/span><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En la categor\u00eda del <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">darstellen, <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">es decir, donde la representaci\u00f3n juega un papel relevante en la correcta mediaci\u00f3n pol\u00edtica, se encuentra el deseo del campesinado, que no es otra cosa que el de la memoria. A toda costa, desean evitar su desaparici\u00f3n por medio de alg\u00fan otro no-subalterno. El consuelo, entonces, del hombre al ni\u00f1o se vuelve mucho m\u00e1s siniestro. As\u00ed como el tren los ha abandonado en la estaci\u00f3n, as\u00ed tambi\u00e9n los aparatos de la historia han decidido su muerte. \u00bfY c\u00f3mo lo han hecho? Estableciendo que los m\u00e9todos de captura historiogr\u00e1fica sean de tipo <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">vertreten<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, es decir, que sustituyan los cuerpos desaparecidos con im\u00e1genes a modo de l\u00e1pidas, mausoleos y otros monumentos funerarios.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Dicho esto, a pesar de que imagen y texto posean contenidos opuestos, \u00bfNo creen que la fotograf\u00eda es absolutamente fiel al relato subalterno? Tal como nos se\u00f1al\u00f3 Collingwood, la historia nos pone una piedra de tope para la inscripci\u00f3n de la memoria. Las fotograf\u00edas de los campesinos expulsados de su tierra tanto por el abandono de las pol\u00edticas p\u00fablicas por parte de la dictadura, as\u00ed como tambi\u00e9n por los intereses extractivistas de empresas forestales, no pueden ser sino de esta forma, dado que sus rostros perfectamente retratados en otro tipo de archivos, muy valiosos, por cierto, nos muestran un tiempo asociado al r\u00e9gimen hist\u00f3rico oficial. Sabemos que los campesinos, en alg\u00fan momento, han acontecido, y por tanto, han sido resguardados por la memoria. Pero lo cierto es que, aparte de sus retratos, no nos queda nada m\u00e1s. Sin lugar a duda, el campesinado del ramal Talca-Constituci\u00f3n ha desaparecido y las fotograf\u00edas de esta novela nos lo muestra sin tapujos, dici\u00e9ndonos que incluso, en su propio tiempo, estos ya estaban entregados a la ruina de la historia.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por\u00a0<strong>Catalina Lufin y V\u00edctor Gonz\u00e1lez Astudillo<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Referencias<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Collingwood-Selby, Elizabeth. El filo fotogr\u00e1fico de la historia. Chile: Metales Pesados, 2012.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Fern\u00e1ndez, Nona. Mapocho. Santiago: Alquimia Ediciones, 2019. Impreso.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Jelin, Elizabeth. Los trabajos de la memoria. Madrid: Siglo XXI, 2002.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Liguori, Guido. Modonesi, Massimo. Voza, Pasquale. Diccionario Gramsciano (1926- 1937). Cagliari: Tertulias, 2022.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Richard, Nelly. Cr\u00edtica de la memoria (1990-2010). Santiago: Ediciones Universidad Diego\u00a0Portales,\u00a02010.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Rimsky, Cynthia. Ramal. Chile: Fondo de cultura econ\u00f3mica, 2011.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Spivak, Gayatri. \u201c\u00bfPuede hablar el sujeto subalterno?\u201d. Revista Colombiana de Antropolog\u00eda 39 (2003): 297-364.\u00a0<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para quienes conocen tanto a Nona Fern\u00e1ndez como a Cynthia Rimsky, sabr\u00e1n que sus po\u00e9ticas no son particularmente similares. 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