{"id":4304,"date":"2023-03-14T16:47:47","date_gmt":"2023-03-14T19:47:47","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=4304"},"modified":"2023-03-14T16:48:34","modified_gmt":"2023-03-14T19:48:34","slug":"acapulko-por-nina-satt","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2023\/03\/14\/acapulko-por-nina-satt\/","title":{"rendered":"Acapulko \u2013 Por Nina Satt"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante el a\u00f1o 2022 viv\u00ed en localidades que no contaban con salas ni con espacios de programaci\u00f3n de cine. Tales locaciones coinciden, a su vez, en ser lugares sin mar: Limache, Villa Alemana, Lolol y Temuco. La variable <em>agua<\/em> y <em>sala<\/em> tradujeron un esquema verbal que me hizo pensar en diversas formulaciones: Agua salada. Agua sal\u00e1. Ciudades sin aguasal\u00e1s. Y as\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que se evidenciaba como carencia, r\u00e1pidamente mut\u00f3 como abertura. No era que no hubiera cine ni posibilidades de visionado, solo no estaban los lugares para convocar ni les equipes para insistir. Entonces localidades sin salas. Entonces un todo por hacerse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: right;\"><em>La posibilidad de correr un cerco<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes de resentir de esta carencia en Temuco, ya me encontraba en conversaciones con Jos\u00e9 Isla y Miguel \u00c1lvarez (La Lluviosa) sobre la idea de programar obras de Ra\u00fal Ru\u00edz, no tanto para actualizar la editorial acad\u00e9mica que hoy reverbera en torno a \u00e9l, como s\u00ed para colectivizar un dispositivo de estudio en el que otrxs pudieran participar en la recepci\u00f3n de sus obras. Particularmente, Jos\u00e9 quer\u00eda indagar en Ru\u00edz y no quer\u00eda hacerlo como la mayor\u00eda de nosotrxs lo hab\u00edamos hecho: solxs. A la vista de las propias inquietudes, nuestras conversaciones se fueron poblando de diferentes hitos y (in)tensiones. Recuerdo la cercan\u00eda que sent\u00ed al momento de escuchar a Miguel sobre programar La Expropiaci\u00f3n (1972). Su emplazamiento era conciso, lo mismo que insurgente. No solo ten\u00edamos la posibilidad de colectivizar esa versi\u00f3n abstracta y canalla de Youtube, tambi\u00e9n ten\u00edamos un pretexto para hablar de eso que ocurri\u00f3 hace 50 a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando esto ocurri\u00f3 yo llevaba pocos meses en la ciudad, asimilando con m\u00e1s fuerza el hecho de que Temuco se encontraba lejano y en otro pa\u00eds que no es \u2013ni ser\u00e1\u2013 Chile. Sin embargo las distancias con el norte. Sin embargo la nulidad de las mismas. Por un momento esa urdimbre que ten\u00edamos con Jos\u00e9 y Miguel en torno a Ru\u00edz, resonaron en las conversaciones que tengo \u2013y sostengo\u2013 con Urs Fairlie y Lu Zurita sobre las participaciones de Nemesio Ant\u00fanez en el cine, como es el reparto en La Expropiaci\u00f3n donde \u00e9l figura como due\u00f1o del fundo. Para mi suerte, no solo ten\u00eda un norte y un sur coincidiendo en una pel\u00edcula, tambi\u00e9n la posibilidad de mediar levantamientos, y con eso, la oportunidad de traducir visionados en actos de provocaci\u00f3n. En otras palabras: la posibilidad de un todo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue as\u00ed que decidimos tomar la ciudad por asalto durante cuatro visionados. Esa ciudad, en espec\u00edfico, queda dentro de Temuco y es una cantina llamada Acapulko. Con el pretexto de visionar desde un televisor donde usualmente se programa Gilda o Classic Project, de forma excepcional tuvieron cabida los t\u00edtulos Las Soledades (1992), La Expropiaci\u00f3n (1972), Cofralandes, cap\u00edtulo 1 (2003) y Ahora te vamos a llamar hermano (1971). Se daba el caso que mirando de forma com\u00fan el punto de fuga (televisor), f\u00edsicamente d\u00e1bamos la espalda al ingreso de la cantina, generando una frontera natural entre el exterior asediado por el Chile que no queremos <em>versus<\/em> los Chiles que exist\u00edan en los puntos cardinales que estas cuatro obras actualizan. Y es que la pr\u00e1ctica sostenida durante esos visionados dieron con una asamblea ef\u00edmera que daba cara a lo que hoy acontece.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Subrepticiamente, cada visionado fue delineando los tactos de su recepci\u00f3n. En el caso de Las Soledades di con el silencio c\u00f3mplice que hay en los vasos y en el destape de las cervezas. En vez de encontrarme con la evasiva natural que puede surgir frente a pel\u00edculas que no resuelven en un eje espec\u00edfico su trama, di con una peque\u00f1a solemnidad sostenida en el seguimiento de las im\u00e1genes que iban entre Par\u00eds y Chilo\u00e9. Como si fuera poco, Fernanda Barcel\u00f3 nos hizo parte de un texto en el que conjur\u00f3 presencias y afectos ubicados en ese sur, como quien trajera una ofrenda al visionado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para la instancia siguiente \u00e9ramos m\u00e1s. La bondad lo pudo todo y gracias a Urs, a Lu y a los subt\u00edtulos que hizo H\u00e9ctor Oyarz\u00fan pudimos generar una r\u00e9plica del visionado que tuvo cabida en la Fundaci\u00f3n Nemesio Ant\u00fanez en el mes de diciembre del a\u00f1o 2022. Tales subt\u00edtulos que hab\u00edan visto la luz hace poco menos de un mes, ya se encontraban inaugurando otras audiencias en el pa\u00eds aleda\u00f1o reconocido por todxs como Wallmapu. Lo complejo no estaba tanto en mirar la falta de resoluci\u00f3n como s\u00ed reconocer las similitudes con el ahora. Miguel abord\u00f3 lo relativo a la forma para pensar la pel\u00edcula desde lo que se propone, observando las diferentes soluciones de Ru\u00edz para dar cabida a las representaciones de los sectores en conflicto. R\u00e1pidamente nos instalamos en el meollo (tensi\u00f3n central) que la experiencia inserta. La toma de palabra por parte de lxs espectadores declar\u00f3 su avanzada a trav\u00e9s de diferentes descargos y sentires. Gracias a esto \u00e9ramos un solo visionado, posvisionado y la colectivizaci\u00f3n de una sospecha en torno a ese sector momio que nos anda pisando los talones hace ya bastante tiempo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tercer visionado fue un asalto con sorpresa. Como ya ven\u00edamos de un cine que miraba diversos derroteros, las audiencias se sentaron con una falsa certeza de que ver\u00edamos algo de car\u00e1cter \u201cpanfletario\u201d. Lo cierto es que visionamos el primer cap\u00edtulo de Cofralandes. Pienso en las primeras escenas disonantes en torno a Limache y la formaci\u00f3n militar de los pascueros. Tengo las o\u00eddas de las risas que se fueron propagando con el desconcierto de las im\u00e1genes colisionando con ese calco que hac\u00eda Ru\u00edz sobre el chile transicional. Era tal el asalto que cuando se cay\u00f3 el sonido, las audiencias, incluidxs lxs que ya hab\u00edamos visto la serie, nos cost\u00f3 reaccionar sobre la falla t\u00e9cnica. En ese lapso donde Jos\u00e9 Isla pasaba de la risa al salvataje t\u00e9cnico, las reacciones superaron lo inaudito: hubo gritos y ovaciones a favor de esas im\u00e1genes. Gestos t\u00e1citos de reconocimiento frente a esas temporalidades que alguna vez caminamos siendo j\u00f3venes o siendo infancias (en mi caso). En el lugar de la mediaci\u00f3n estaba Jos\u00e9 Morales, un ruiziano. Desde aproximaciones en torno al cuerpo escrito de Ru\u00edz, Jos\u00e9 nos entregaba nociones claras sobre los giros narrativos del visionado. No solo puntualiz\u00f3 en la ausencia de conflicto central y en la creencia del cine cham\u00e1nico que Ru\u00edz confesaba en relaci\u00f3n a la aparici\u00f3n de una imaginer\u00eda que luego trasladaba a su cine, de cierta manera las lectura de Jos\u00e9 nos permit\u00eda otros ingresos que daban con el sentimiento de consternaci\u00f3n que toda persona puede sentir con un pa\u00eds cercenado. Luego abrazamos la imagen de Rapsodia. En la audiencia estaba Macarena tomando la palabra sobre este concepto y el desfiladero de las escenas que ten\u00edamos en ese momento. La asamblea reconoci\u00f3 su vigencia contraponiendo sentires sobre lo que hab\u00edamos visto. \u00c9ramos y est\u00e1bamos como un solo ojo haci\u00e9ndonos parte de im\u00e1genes que buscaban camorra. Yo por mi parte no pod\u00eda soltar los <em>Versos por Ponderaci\u00f3n <\/em>de Violeta mientras escuchaba y conversaba. Por vez primera me encontraba con posibles pobladores de ese Cofralandes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al d\u00eda siguiente finalizamos con el visionado de Ahora te vamos a llamar hermano, cortometraje que registra la llegada de Allende a Temuco y sus alrededores. En el periplo previo a visionar solo pude detenerme en las personas que hac\u00edan posible ese registro: <em>Pepe de la Vega, Valeria Sarmiento, Carlos Piaggio, Mario Handler,<\/em> etc. Al hacerlo me encontr\u00e9 con miradas c\u00f3mplices. Habl\u00e9 de ese equipo como quien habla de amigxs que atesora. Teniendo presente que las im\u00e1genes tambi\u00e9n nos muestran un contexto rural y urbano pregolpe, no me atrev\u00ed a subrayarlo dada mi condici\u00f3n de for\u00e1nea en el Wallmapu. Estoy convencida que todo lo que pudiera decir hoy en torno a estos lugares \u2013desde donde escribo\u2013 son im\u00e1genes veladas. Y me debo a la escucha, no a la palabra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Llegado el posvisionado, nuevamente estaba Jos\u00e9 Morales en la toma de palabra y su cr\u00edtica l\u00facida al sistema de tenencia feudalista que coexisti\u00f3 con la UP. Y es que todo pod\u00eda mirarse con ese registro lac\u00f3nico del a\u00f1o 1971. La premura de Jos\u00e9 la fui montando con diferentes rostros que sacaban cuenta de los saldos mientras lo escuchaban. Rostros como cansancios que se convocan tozudamente desde un malestar sostenido. Es at\u00e1vica la pr\u00e1ctica de encontrarse en torno a esta disconformidad colectiva, tan o m\u00e1s at\u00e1vica como lo ha sido encontrarse en torno al cine. Y Son 50 a\u00f1os viendo estas pel\u00edculas. Son 50 a\u00f1os que estas pel\u00edculas nos miran de forma perpleja.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue as\u00ed que estuvimos cuatro noches corriendo cercos. Todo ese parang\u00f3n de ciudad Kastiana se vio asediado por quienes tambi\u00e9n pudimos conjeturar una frontera dentro de la misma. Acapulko para estos efectos se inaugur\u00f3 como lugar para convocar y programar ese dispositivo que Jos\u00e9 I. y Miguel A. supieron instalar con urgencia y prolijidad. Todos estos desva(r\u00edos) y todos estos p\u00e1rrafos solo buscan dar cuenta de lo que puede el gesto de visionar. Hago extensivo el sentimiento de gratitud que signific\u00f3 estar frente a est\u00e1s im\u00e1genes con esa audiencia que se desarmaba y armaba en cada convocatoria. Confieso que fue una suerte de bienvenida al territorio que me dijo \u201cqu\u00e9date, hay asamblea\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por\u00a0<strong>Nina Satt<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Durante el a\u00f1o 2022 viv\u00ed en localidades que no contaban con salas ni con espacios de programaci\u00f3n de cine. Tales locaciones coinciden, a su vez, en ser lugares sin mar: Limache, Villa Alemana, Lolol y Temuco. La variable agua y sala tradujeron un esquema verbal que me hizo pensar en diversas formulaciones: Agua salada. 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