{"id":4257,"date":"2023-03-01T13:45:30","date_gmt":"2023-03-01T16:45:30","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=4257"},"modified":"2023-03-01T13:51:14","modified_gmt":"2023-03-01T16:51:14","slug":"mia-hansen-love-en-la-isla-de-bergman-por-diego-soto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2023\/03\/01\/mia-hansen-love-en-la-isla-de-bergman-por-diego-soto\/","title":{"rendered":"Mia Hansen-L\u00f8ve en la isla de Bergman \u2013 Por Diego Soto"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Una pel\u00edcula nace de un deseo de ver, aunque a veces ese deseo se disfrace de necesidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A fin de cuentas, el elemento que m\u00e1s determina la mirada de quien filma, es la actitud con que trata a sus personajes. Toda su \u00e9tica se desprende de ese aspecto crucial, cada plano es una mirada de amor o de reproche. Se trata de imaginar (y producir la existencia de un ser humano), y ya que la imaginaci\u00f3n est\u00e1 siempre movida por el deseo, toda est\u00e9tica remite a una crueldad o una ternura fundamentales. Por eso es posible imaginar una oposici\u00f3n o una lejan\u00eda entre cineastas como Mia Hansen-L\u00f8ve y Bergman.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La pen\u00faltima pel\u00edcula de Mia Hansen-L\u00f8ve transcurre en la isla en que vivi\u00f3 Ingmar Bergman. Trata sobre un matrimonio de cineastas que viajan a habitar la casa de Bergman durante unos d\u00edas en busca de inspiraci\u00f3n. Chris, la cineasta interpretada por Vicky Krieps tiene una actitud ambivalente hacia el sueco: aunque admira sus pel\u00edculas, se cuestiona la angustia y la tristeza que atraviesa su obra. En una escena, el matrimonio va a ver <em>Gritos y susurros<\/em> a la sala privada de Bergman y, por la noche antes de dormir, la comentan del siguiente modo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Chris:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las pel\u00edculas pueden ser terriblemente tristes, duras, violentas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero en \u00faltima instancia te hacen bien.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Tony:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfLas suyas no?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Chris:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No. Solo me hacen da\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Tony:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfEntonces por qu\u00e9 las ves?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Chris:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Porque las amo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Solo que no s\u00e9 por qu\u00e9.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Eso es todo.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que m\u00e1s opone a Bergman y Hansen-L\u00f8ve es su forma de tratar los mundos que exploran. No solo se embarcan en b\u00fasquedas distintas, sino que, ante todo, tienen distintas maneras de buscar. Llega un momento en que quien crea un mundo ficticio tiene que decidir hasta qu\u00e9 punto est\u00e1 dispuesto a ver sufrir a sus personajes. Esto en cine implica una relaci\u00f3n que ocurre en la vida real y que, por lo tanto, se vuelve \u00e9tica: la relaci\u00f3n entre quien dirige, quien act\u00faa y quien ve la pel\u00edcula. Bergman encarna muy bien la idea que se ten\u00eda sobre los directores en el siglo XX. La idea de que eran seres controladores, perfeccionistas y d\u00e9spotas, y de que estas eran cualidades propias de la genialidad. El cr\u00edtico Andr\u00e9 Bazin acu\u00f1\u00f3 un t\u00e9rmino: cine de la crueldad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cine del siglo XX est\u00e1 marcado por la violencia. En un comienzo los operadores de Lumiere son enviados a filmar el cotidiano de la ciudad, pero, cuando la impresi\u00f3n producida por la mera imagen en movimiento comienza a perder potencia, deben ir cada vez m\u00e1s lejos para encontrar la imagen que produzca seducci\u00f3n e impacto. Ese viaje que comienza en las puertas de la f\u00e1brica de los Lumiere, recorre los canales de Venecia, los campos de hielo de Alaska, los jardines de las hadas, la Luna, y luego a\u00fan m\u00e1s lejos. Una cuchilla atravesando un ojo, cuerpos de animales colgando en el matadero, cuerpos en las c\u00e1maras de gas. M\u00e1s lejos. Las masacres del lejano oeste, las guerras de los romanos, una invasi\u00f3n extraterrestre. Fantasmas, asesinos en serie, apasionadas historias de amor y de sexo. El cine del siglo XX se planteaba en t\u00e9rminos de distancia, hasta d\u00f3nde pod\u00eda llegar, cu\u00e1l era su l\u00edmite.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las pel\u00edculas de Bergman tambi\u00e9n parecen preguntarse cu\u00e1l es el l\u00edmite de lo que un ser humano puede aguantar. Y de ese modo abren tambi\u00e9n otra pregunta m\u00e1s terrible: cu\u00e1nto es capaz de aguantar el espectador. Esa era la actitud de Bergman hacia el mundo, infringir el sufrimiento necesario para descubrir hasta d\u00f3nde se dejaba de ser uno, donde se rompe esa \u00fanica cosa que no se tiene que romper, aquello que nos sostiene y nos hace resistir. En el proceso descubr\u00eda una profundidad a\u00fan mayor, por un lado, una fortaleza pat\u00e9tica que sencillamente nos impide morir, por dolorosa que sea la existencia, y por otro, una fragilidad que a veces se desmorona con un grito y a veces con un susurro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la pel\u00edcula de Mia Hansen-L\u00f8ve, la pareja que se va a vivir a la isla de Bergman tiene acceso a la sala de proyecci\u00f3n privada del cineasta sueco, y ven una pel\u00edcula sentados a una fila de distancia del asiento en el que \u00e9l se sentaba y que ahora debe permanecer vac\u00edo. Debaten sobre qu\u00e9 pel\u00edcula escoger para la proyecci\u00f3n y se deciden por <em>Gritos y susurros<\/em>. Hansen-L\u00f8ve nos muestra un fragmento que representa una de las im\u00e1genes m\u00e1s inquietantes de la pel\u00edcula, una mujer que, desde su cama en la oscuridad, grita de dolor por la enfermedad que la afecta. Bergman filma ese sufrimiento en un primer plano que sostiene durante un largo rato. Luego de unos segundos observando el rostro descompuesto, el cuello que se retuerce, la imagen se despersonaliza, se vuelve puro \u00edndice de dolor. La pareja de cineastas ven la pel\u00edcula inm\u00f3viles; mientras les observamos en la sala no sabemos si lo que ven les perturba o les aburre. Hansen-L\u00f8ve se reserva esa informaci\u00f3n hasta la escena siguiente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muchos cineastas siguieron allanando el camino de la crueldad a lo largo del siglo pasado. Hay toda una tradici\u00f3n que se desprende de Bergman y hace de \u00e9l cineasta fundamental, aunque antes de \u00e9l descubrimos que esa tradici\u00f3n es m\u00e1s antigua y nos lleva probablemente hasta Dreyer y los primeros planos de la pasi\u00f3n de Juana de Arco (luego a\u00fan m\u00e1s fuertemente en la hoguera de Dies Irae). La crueldad de estos cineastas no es vac\u00eda ni solo est\u00e9tica, sino que es una herramienta de exploraci\u00f3n de la realidad. La \u00e9tica que permite el uso de esa herramienta es parecida a la de un m\u00e9dico. Es una frialdad m\u00e9dica. Se infringe dolor, algunas veces incluso se hace da\u00f1o, pero se busca preservar la vida. Una vida que es a veces como un estado de coma, un grado m\u00ednimo de potencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por eso quiz\u00e1s lxs cineastas que se oponen a esa tradici\u00f3n podr\u00edan ser denominadxs vitalistas. Pero son tambi\u00e9n en otro sentido cineastas de la ternura, cuyo profundo amor hacia sus personajes les impide observarlos sufrir a menos de que sea estrictamente inevitable. Probablemente el antecesor del que se desprende esa tradici\u00f3n es Jean Renoir. No es que sus personajes no vivan penurias ni sean arrastrados a la tragedia; no hablamos de un asunto de contenidos sino de mirada, de qu\u00e9 modo se observa ese dolor, qu\u00e9 parece decirnos la inclinaci\u00f3n de esa mirada. Al mismo tiempo, las pel\u00edculas de Renoir est\u00e1n marcadas por una cierta imperfecci\u00f3n: no est\u00e1 dispuesto a hacer cualquier cosa con tal de obtener la toma perfecta, quiere pasar un buen rato haciendo su pel\u00edcula y capturar a los seres que aparecen en la pantalla sin juzgarlos. Es en ese sentido el primer gran cineasta amateur.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se trata en el fondo de la creencia de que es posible explorar las zonas cotidianas de la existencia y encontrar las tristezas y las alegr\u00edas que se esconden en ellas sin tener que utilizar el sufrimiento para invocarlas. La frialdad y la distancia no vuelven necesariamente m\u00e1s objetivas las pel\u00edculas y, por el contrario, se tiende a ignorar las limitaciones de una mirada intencionalmente cruel. Hay toda una cara de la realidad, quiz\u00e1s la m\u00e1s fr\u00e1gil y esquiva, que se hace inaccesible. Un lugar al que hay que entrar de puntillas y sin hacer ruido, y que alberga una belleza vol\u00e1til, sobre la que hay que posar la mirada con cuidado. Por m\u00e1s que la crueldad no sea sino otra t\u00e9cnica para capturar la belleza, y que en muchos casos logre experiencias ext\u00e1ticas insospechadas, s\u00f3lo es posible por medio de una deshumanizaci\u00f3n de quien observa, que por comodidad llamamos autor, pero que implica tambi\u00e9n al espectador. Si Chris no puede evitar amar las pel\u00edculas de Bergman es porque logra dar con la belleza del desgarro y de la muerte. Y si ese amor la conflict\u00faa es porque la confronta moment\u00e1neamente con su propia deshumanizaci\u00f3n. Por el contrario, cines de la ternura como el de Mia Hansen-L\u00f8ve nos piden poner atenci\u00f3n a la voz cotidiana, cuando no se est\u00e1 gritando ni susurrando, sino conversando a la hora del desayuno. Tanto ah\u00ed como en el lecho de muerte, de alg\u00fan modo inevitable y lento, el mundo no deja de desmoronarse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al menos en el cine, el siglo de la crueldad esta\u0301 quedando atra\u0301s. Tal vez como causa o como efecto de esto, la antigua figura del director ha sido repensada. Su tarea ya no es controlar, instigar o provocar a sus personajes\/actores para verlos desmoronarse. Lxs cineastas de la ternura nutren, cautelan, crean las condiciones para la aparicio\u0301n y la supervivencia de una vida fra\u0301gil y valiosa. En este sentido hacer una peli\u0301cula se parece menos a la frialdad y el control de la medicina, y ma\u0301s al precario equilibrio sobre el que trabaja la jardineri\u0301a. Tambie\u0301n queda atra\u0301s la fascinacio\u0301n con la cata\u0301strofe, tal vez porque esta dejo\u0301 de ser el evento extraordinario y se fundio\u0301 con nuestra cotidianidad, impregnando todas las ima\u0301genes posibles. Ahora que la obsesio\u0301n moderna con el futuro que caracterizo\u0301 al siglo pasado nos parece impensable, ahora que el mundo se apaga y se consume a una velocidad que somos incapaces de medir, pero que de algu\u0301n modo percibimos, nuestras miradas se vuelcan con melancoli\u0301a hacia aquello que hay de valioso entre nosotrxs, aquello que es una pena que tambie\u0301n vaya a morir junto con nuestro mundo, y que al menos el cine puede capturar y suspender en el tiempo. Sin que nos die\u0301ramos cuenta, cada imagen del cine era ante todo una forma de despedida.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por\u00a0<strong>Diego Soto<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una pel\u00edcula nace de un deseo de ver, aunque a veces ese deseo se disfrace de necesidad. A fin de cuentas, el elemento que m\u00e1s determina la mirada de quien filma, es la actitud con que trata a sus personajes. 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