{"id":4189,"date":"2022-12-21T09:53:12","date_gmt":"2022-12-21T12:53:12","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=4189"},"modified":"2022-12-21T09:53:36","modified_gmt":"2022-12-21T12:53:36","slug":"sobre-la-trigesima-cuarta-version-piel-del-ficvina-por-nina-satt","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2022\/12\/21\/sobre-la-trigesima-cuarta-version-piel-del-ficvina-por-nina-satt\/","title":{"rendered":"Sobre la trig\u00e9sima cuarta versi\u00f3n [piel] del FICVI\u00d1A \u2013 Por Nina Satt"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 pueden ser las versiones de un festival sino pieles que se suman y acontecen en pantallas? No solo miramos con los ojos, la piel tambi\u00e9n absorbe los actos lum\u00ednicos de todo acto cinematogr\u00e1fico. Escribo esto a partir de una an\u00e9cdota de Valentina Giraldo sobre <em>Nosferatu<\/em> (1922) de Murnau, una pel\u00edcula que hoy tiene 100 a\u00f1os y que una de sus escenas se almacen\u00f3 en sus poros para posteriormente reaparecer. La imagen en cuesti\u00f3n, me cuenta Valentina, brot\u00f3 tiempo despu\u00e9s a partir de otras im\u00e1genes \u201cajenas\u201d a dicho visionado. Las comillas son l\u00edmites al <em>sentido de lo ajeno<\/em> dado que en el campo de la mirada nada verdaderamente lo es. Aclarado esto, vuelvo puntualmente a esta an\u00e9cdota, y esas im\u00e1genes que por s\u00ed mismas brotaron -insisto- para reinstalarse en un campo sensorio llamado a ser habitado. La an\u00e9cdota hace visible el cuerpo de una certeza: las im\u00e1genes son actos lum\u00ednicos que no solo irradian a nuestros ojos, en esto tambi\u00e9n se ven comprometidos nuestros \u00f3rganos m\u00e1s grandes. Recordar, para estos efectos, no puede ser otra cosa que hacer tacto los dep\u00f3sitos de esas otras temporalidades que fuimos afirmando mediante la escucha y\/o los visionados. Todo es piel.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Y la evidencia es piel, y lo es su presencialidad. Despu\u00e9s del allanamiento que nos hizo el modelo biom\u00e9dico de la pandemia, despu\u00e9s de vivir un siglo encerrados, de estarnos privados de encuentros, de celebraciones y conmemoraciones a las obras que pueden el imposible cumpliendo 50, 70, 100 a\u00f1os de vigencia. Despu\u00e9s de la retirada de grandes voces que fueron dislocando el lenguaje cinematogr\u00e1fico para expandirlo, qu\u00e9 decir: Sergio Navarro, JLG, Jean-Marie Straub. Y despu\u00e9s de vivenciar el rechazo colectivo de un proyecto constitucional que buscaba reparar la arpillera rota de nuestros ca\u00eddos, no nos qued\u00f3 otra que volver a convocarnos en una pantalla de cine desde nuestros gestos m\u00e1s honestos: mirar. Distintas instancias a lo largo del a\u00f1o han movilizado nuestras nomad\u00edas. Fuimos construyendo colectivamente una contenci\u00f3n a partir de estas nuevas convocatorias. Y es que lo pudimos todo despu\u00e9s de la cinefagia de contenidos en tiempos de encierro, de generar v\u00ednculos mediante pantallas que hoy son abrazos y reconocimientos. Volvimos a encontrarnos, y lo hicimos desprovistxs de las imposiciones de una mascarilla corriendo los l\u00edmites que nos socializaron en torno al contagio. Fuimos llenando las salas poco a poco, fuimos allanando las soledades. En s\u00edntesis, fuimos haci\u00e9ndonos piel.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\/<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo es piel, incluso ese c\u00famulo de errores que luego se proponen como aciertos. Expansiones como creaciones que beben hoy de los saldos pand\u00e9micos. Quiero pensar que las pel\u00edculas que he visionado este a\u00f1o, m\u00e1s all\u00e1 que sean producciones de largo o mediano aliento, fueron montadas en alg\u00fan momento de la pandemia. La intimidad que permiti\u00f3 que realizadores y personas dedicadas a este oficio pudieran hacer sus cumbres a trav\u00e9s de la finalizaci\u00f3n de obras en las condiciones de encierro, son imaginarios que me permiten subsanar los claroscuros de haber estado tanto tiempo sin salas de cine y sin ser parte de la comunidad que bebe del fen\u00f3meno de las audiencias. Quiero pensar que el sacrificio de todo ello fue para encontrarme con estas pel\u00edculas y mirarlas de la manera en que hoy lo hago: con la piel.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tengo presente el reciente visionado que hice de <em>Borom Taxi<\/em> (2022) de Andr\u00e9s Guerberoff a prop\u00f3sito de los paisajes humanos que la pel\u00edcula va construyendo. Colmados de una magnitud narrativa que no escatima en darnos m\u00faltiples versiones de sus protagonistas, la obra es su arquitectura pict\u00f3rica, sus tonalidades. No son opacidades, como s\u00ed negritudes y latitudes que van comunic\u00e1ndonos cu\u00e1n lejos \u2013y cu\u00e1n dif\u00edcil\u2013 se encuentra \u00c1frica de lo que conocemos como Cono sur. Pienso que la firmeza de los registros que nos regala Guerberoff en estos n\u00f3mades del comercio ambulante se debe precisamente a las subexposiciones que vision\u00e9. O, dicho de otro modo, a la m\u00ednima posibilidad de distinguir en una pantalla grande gestos espec\u00edficos. En estas im\u00e1genes pens\u00e9 fuertemente en Pedro Costa como el primero que me brind\u00f3 negritudes a partir de otros usos lum\u00ednicos. Sin embargo la subexposici\u00f3n, sin embargo la experiencia ganada. Andr\u00e9s me coment\u00f3 d\u00edas despu\u00e9s que esas im\u00e1genes no son as\u00ed, y que el visionado en la sala Cine Arte de Vi\u00f1a del Mar se vio cruzado por un proyector que no permit\u00eda traducir la luz original del archivo. Ergo, yo ten\u00eda en el cuerpo un visionado en dichas condiciones, no la pel\u00edcula en s\u00ed. Mejor a\u00fan: yo ten\u00eda formulaciones y pieles subexpuestas que fueron desdibujando gestualidades y evidencias para abrirse espec\u00edficamente a otras relaciones: el contraste de ojos blancos en el abismo de esos rostros en escena, abismo que inscribe una relaci\u00f3n abierta \u2013y de otro tipo\u2013 con lo que se evidenciaba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\/<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Al d\u00eda siguiente, en la misma sala, fue el turno de <em>Ya no hay regreso a casa<\/em> (2022) de Yaela Gottlieb. Al visionado de <em>Borom Taxi<\/em> llegamos juntas porque un cruce con Felipe Real, curador y programador de Ojo Latinoam\u00e9ricano [competencia de cortometrajes] lo hizo posible. Ya teniendo esta experiencia previa, el visionado fue inscribiendo una tridimensionalidad a partir de las interacciones previas con la realizadora. En escena y en la presencialidad Yaela es pura calidez. Tambi\u00e9n lo es la forma en que va armando la ruta de afectos en torno a la figura de su padre. La obra es un pu\u00f1ado de ternura frente a los cuestionamientos que va deslizando en las trayectorias realizadas por el protagonista. Sin necesidad de reducirlo, la obra observa diferentes lugares que materializan las distancias humanas e ideol\u00f3gicas que existen entre ambos. El uso narrativo de diferentes softwares y plataformas de geolocalizaci\u00f3n van apareciendo sin perder la horizontalidad que la realizadora despliega para observar las tensiones que subyacen. Una de esas instalaciones tiene que ver con la pregunta por el trabajo y la producci\u00f3n de un salario. Este cuestionamiento que ata\u00f1e a generaciones enteras se desliza para presentarnos al padre-consejero que apoya el proyecto de la hija migrante desde una llamada de Skype. La pregunta por el trabajo y su b\u00fasqueda exhaustiva se formula teniendo como escenario Buenos Aires. Desde aqu\u00ed una inquietud: dicha pregunta reverber\u00f3 en el visionado de <em>Borom Taxi<\/em> no tanto por la ciudad como s\u00ed por la dimensi\u00f3n que entrona a estas pel\u00edculas en torno a las vivencias compartidas: migraci\u00f3n y trabajo. Sin \u00e1nimo de insistir, vale la pena que me detenga en esto dado que la pregunta sigue reverberando. Siendo el a\u00f1o 2022 la pregunta por los sistemas de producci\u00f3n salariales son at\u00e1vicos al mismo tiempo que vigente. Recuerdo que en el conversatorio mediado por Marisol \u00c1guila intencion\u00e9 a Yaela a responder sobre esta inquietud conectando la obra de Andr\u00e9s y\u00a0 la primera representaci\u00f3n del cine: obrerxs. En mi cabeza, el esquema de la pregunta buscaba esclarecer si acaso era gratuita la relaci\u00f3n del trabajo y la narraci\u00f3n en torno al padre. Amablemente Yaela contest\u00f3 que no y que la misma se hab\u00eda tornado un elemento narrativo en s\u00ed mismo al momento de abordar el acervo de archivos construidos a lo largo del tiempo. Entonces la relaci\u00f3n impl\u00edcita del trabajo, entonces los v\u00ednculos ciudad-migraci\u00f3n. Entonces el cine como lenguaje que hace evidente los tr\u00e1ficos y los saldos que se imprimen al momento de encontrarnos en lugares lejanos. De todo esto se impregnan las im\u00e1genes que hacemos, las que construimos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con esto, la obra de Yaela no cae en dramatizaciones ni en excesos de ning\u00fan tipo. Lo que nos queda como espectatoriedades es una suerte de pedagog\u00eda frente a pulsaciones narrativas en la forma y en el fondo, y esto lo digo por el recurso que emplea la realizadora para unir las diferentes dimensiones: un cuaderno. No solo propone el cari\u00f1o en las im\u00e1genes que vemos de su intimidad, tambi\u00e9n est\u00e1 la propuesta de esas anotaciones al margen de las cosas, nuestros recursos mundanos con los que tambi\u00e9n vamos haciendo registros. Todas las personas que portamos libretas y diarios podemos vernos en los gestos de Yaela al momento de trazar las distancias y las coordenadas que oscilan en las obsesiones del padre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\/<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">y parecer\u00e1 forzado, pero al d\u00eda siguiente vision\u00e9 <em>Cuaderno de Agua<\/em> (2022) de Felipe Rodr\u00edguez. Teniendo im\u00e1genes previas de este proyecto por conversaciones que sostuve con \u00e9l, su <em>reuni\u00f3n de infinitos <\/em>me termin\u00f3 por remecer profundamente. Nadie podr\u00eda imaginar lo que puede el hilado de unos archivos cuando no se tienen im\u00e1genes ni conocimiento alguno de la pen\u00ednsula de las Guaitecas, patagonia insular ubicada en los torrentes del oc\u00e9ano Pac\u00edfico. Felipe \u2013y su bondad\u2013 nos permiten un traslado sonoro-temporal mediante la voz de Mariana, una hermana que recibe las anotaciones de su hermano relegado en los confines. No tenemos nombre, solo su remitente y sus memorias. Solo la fidelidad de perros que se lanzan desde las embarcaciones, sus nados en un inmenso azul. Sent\u00ed como la conmoci\u00f3n del visionado colectivo iba en alza, en popa tal vez. \u00c9ramos una sola gran audiencia en el dep\u00f3sito de esas temporalidades de los archivos del Cuaderno, tr\u00e1fico de sentires que fue conmutativamente querellando una idea de presente en relaci\u00f3n a las obras que estaban programadas en el marco de Miradas Regionales [competencia de obras locales]. Cada una de ellas \u2013insisto\u2013 fue una querella, cada una \u2013a su forma\u2013 reclam\u00f3 por la impunidad de la dictadura y su herencia ubicada en lo que hoy conocemos como formas de gobierno posibles. Cada una apunt\u00f3 al estado. Cada una logr\u00f3 abastecernos de rabias, de sinsabores y de sentires pirot\u00e9cnicos. Cada una se hizo piel en el remanso de estos d\u00edas que vivieron el imposible de una pandemia y el sofoco de una revuelta popular. El cuaderno de agua con sus ecos en el p\u00e1lpito de audiencias sin miedo al encuentro. Y las posibilidades de un visionado de esta magnitud en una sala comercial (Cinemark). Y es que todo esto lo puede el retorno a la presencialidad, el mirar con la piel. Todo lo pueden las versiones como pieles que se erizan en el encuentro t\u00e1cito de los cines hechos con las condiciones de su presente. Todo es piel.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\/<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Por vez primera milit\u00e9 en dos frentes: mediaci\u00f3n y espectatoriedad. La sala donde vi <em>Borom Taxi<\/em>, <em>Ya no hay regreso a casa<\/em> y los cortometrajes <em>Criatura<\/em> (2021) y <em>The Spiral<\/em> (2022), tambi\u00e9n fue el escenario donde tuve la dicha de compartir con diferentes realizadores mediando las preguntas y reverberaciones de quienes asistieron a la formaci\u00f3n de p\u00fablicos. Para sorpresa de muchxs, las ma\u00f1anas de esa sala fueron repobladas por infancias que se agitaron frente a las pel\u00edculas que (audio)visionaron. Tantas infancias como chincoles en un kawin de jard\u00edn. No creo que exista un gesto m\u00e1s honesto que hablarle a la pantalla y esto me lo replanteaba cuando en <em>Nahuel<\/em> (2015) las infancias celebraron la muerte del <em>Toro Chupey.<\/em> Me pregunt\u00e9 cu\u00e1ndo fue la \u00faltima vez que quise hablarle a una pantalla. Tengo mi imagen de secundaria asistiendo al cine en el mall de Iquique, con una intimidad gigante porque usualmente solo hab\u00edan dos o tres espectadores en esos espacios. Recuerdo cuando mi hermana me mostr\u00f3 <em>El tambor de hojalata<\/em> (1979) en el a\u00f1o 2010 arrendada en un blockbuster. Su voz replicando junto a mi: <em>Oshkaaar <\/em>mientras hac\u00eda una peque\u00f1a pantomima del tambor del protagonista. Ese mismo verano me llev\u00f3 a la funci\u00f3n de <em>Mala Sangre<\/em> de Teatro del Silencio en Plaza Constituci\u00f3n. Creo que fue la primera experiencia que me hizo llorar en p\u00fablico. Estaba conmovida por todo el despliegue que significaba ver a tantas personas movi\u00e9ndose. Esta obra, y esta versi\u00f3n grabada que hoy se encuentra en la plataforma de teatroamil.tv la comentamos en un trayecto desde Valpara\u00edso a Vi\u00f1a del Mar con Sebasti\u00e1n Ayala junto a pel\u00edculas que hab\u00edamos visionado hasta ese momento. Todo lo puede volver a las salas de cine. Todo lo puede la piel de las cosas vistas, las cosas miradas, nunca ajenas a quienes somos frente a los visionados que vamos sumando. Todo es memoria. Todo es piel.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nPor <strong>Nina Satt<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfQu\u00e9 pueden ser las versiones de un festival sino pieles que se suman y acontecen en pantallas? No solo miramos con los ojos, la piel tambi\u00e9n absorbe los actos lum\u00ednicos de todo acto cinematogr\u00e1fico. 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