{"id":4173,"date":"2022-12-13T14:11:01","date_gmt":"2022-12-13T17:11:01","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=4173"},"modified":"2022-12-13T14:11:39","modified_gmt":"2022-12-13T17:11:39","slug":"literatura-y-profanacion-por-tamara-rutinelli","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2022\/12\/13\/literatura-y-profanacion-por-tamara-rutinelli\/","title":{"rendered":"Literatura y profanaci\u00f3n \u2013 Por Tamara Rutinelli"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">\u201cEs un gaucho asqueroso&#8230; y tiene el torso desnudo de puto atorrante. Y de \u00faltima no es ning\u00fan gaucho. Aunque tengo ra\u00edces muy argentinas, vos sabes lo que nos pas\u00f3 con esas costumbres&#8230; yo nunca dom\u00e9 un caballo, ni orde\u00f1\u00e9 una vaca, ni estuve en ninguna yerra, aunque comet\u00ed muchos yerros, tampoco asesin\u00e9 a nadie con un fac\u00f3n, aparezco armado de puro guapo que soy. En realidad es un gaucho raro, hasta parezco medio trolo, pero vos sab\u00e9s c\u00f3mo son las cosas, las apariencias enga\u00f1an\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Miguel Abuelo (sobre el arte de tapa de \u201cBuen d\u00eda, d\u00eda\u201d, entrevistado por Tom Lupo, en 1985)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h1 style=\"text-align: center;\">I<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hace un tiempo asist\u00ed a una conferencia por los 150 a\u00f1os de El Gaucho Mart\u00edn Fierro, texto fundante del mito de lo nacional y de una historia de la literatura argentina cifrada en el canon consolidado por la cr\u00edtica y la academia a lo largo del siglo pasado. Todo canon funda un adentro, una identidad, una genealog\u00eda y una moral. En la ciudad de las letras, el canon traza avenidas. Se lo reivindica, se lo discute, se lo reactualiza por la identificaci\u00f3n o por la diferencia. Brilla con sus luces, sus comercios, sus plazas con pr\u00f3cer a caballo, sus moles de cemento: la iglesia, la comisar\u00eda, la escuela, la municipalidad, el juzgado, el museo, los bomberos. Lo que queda afuera, no existe, o se lo observa a la distancia, con suspicacia, curiosidad o indiferencia. Los callejones, las cortadas, las callecitas sucias, los asentamientos ca\u00f3ticos: la rareza o una \u201cliteratura menor\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Unx de los disertantes, al referirse a las reversiones del texto de Hern\u00e1ndez, describi\u00f3 \u201cLas aventuras de la China Iron\u201d, de Gabriela Cabez\u00f3n C\u00e1mara, como \u201coportunista\u201d, \u201cpol\u00edticamente correcta\u201d, y acorde a \u201cuna moda\u201d. As\u00ed expuso la calidad de la ofensa infringida contra el mito, que se ve\u00eda en la necesidad de defender como si se tratase de su propio nombre mancillado por lo chabacano. Cuando se lo invit\u00f3 a ampliar sus opiniones, agreg\u00f3 que mientras en el cuento \u201cEl amor\u201d, Mart\u00edn Kohan le\u00eda la relaci\u00f3n homosexual entre Fierro y Cruz desde la tradici\u00f3n borgiana, Cabez\u00f3n C\u00e1mara lo hac\u00eda amparada en la militancia. Desde el p\u00fablico, una chica alert\u00f3 sobre el disparate de que se leyeran escritoras mujeres s\u00f3lo por el hecho de ser mujeres y que estas se escudaran en la literatura para expandir la cola de sus ismos. Qu\u00e9 era eso de la literatura haciendo bandera. Y el an\u00e1lisis de g\u00e9nero aplicado a la literatura, a qui\u00e9n le pod\u00eda importar. La pol\u00e9mica estaba instalada. A partir de ese momento se escucharon una seguidilla de balbuceos pseudote\u00f3ricos, un malestar incontenible por parte de una cr\u00edtica a la que se le revolvieron los papeles hace rato. Cuando otrx de lxs disertantes mencion\u00f3 a Sylvia Molloy, se hizo silencio. Sylvia Molloy, s\u00ed. Sylvia Molloy era seria, una acad\u00e9mica acreditada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h1 style=\"text-align: center;\">II<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfCu\u00e1l es la materia de la que est\u00e1 hecha la literatura? \u00bfEn qu\u00e9 consiste la famosa y ya longeva \u201cautonom\u00eda literaria\u201d? \u00bfCu\u00e1l es el v\u00ednculo entre una obra art\u00edstica y su contexto de producci\u00f3n?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfExiste una relaci\u00f3n entre experiencia y arte? \u00bfEs m\u00e1s o menos ficci\u00f3n un texto de convenci\u00f3n autobiogr\u00e1fica? \u00bf\u201cDialoga\u201d una obra con su tiempo? \u00bfC\u00f3mo lo hace?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La pol\u00e9mica, aunque hoy la reduzcan al cada vez m\u00e1s d\u00e9bil boom editorial de lxs escritorxs mujeres y transg\u00e9nero, es m\u00e1s vieja que el escolaso. La defensa de la autonom\u00eda literaria es la expresi\u00f3n de una transformaci\u00f3n en el campo cultural. Si en alg\u00fan momento signific\u00f3 la separaci\u00f3n del poder mon\u00e1rquico, eclesi\u00e1stico y m\u00e1s tarde estatal; se convirti\u00f3 r\u00e1pidamente en el chivo expiatorio de aquel sector que ve afectados sus propios intereses por la aparici\u00f3n y el desarrollo de un nuevo sector que viene a disputar sentidos. Ahora se rasgan las vestiduras, se arrancan los pelos, quienes ven de pronto tomada la que consideraban su casa. Acusan lobby donde las voces hasta entonces inaudibles comienzan a llenar las plazas y retumbar en las calles de la ciudad de las letras. A lxs desacatadxs, se le oponen lxs intocables. A lxs escritorxs de a pie, lxs pr\u00f3ceres. \u00bfC\u00f3mo van a poner las patas en la fuente esxs negrxs? \u00bfQu\u00e9 se han cre\u00eddo? Este pa\u00eds se va al tacho. La literatura tambi\u00e9n, mi amor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entonces se confunde la recepci\u00f3n y apropiaci\u00f3n de las producciones culturales por parte de quienes ven en su realizaci\u00f3n una forma simb\u00f3lica de justicia, con lxs autorxs, el proceso creador y la calidad de las obras. Todo en la misma bolsa, para el banquillo y la censura. Al comienzo, fue el desorden y los gritos en el cielo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una pol\u00e9mica similar se daba en la d\u00e9cada del \u201880 en Argentina con la aparici\u00f3n de los relatos autobiogr\u00e1ficos, primero bajo la forma de lo testimonial, pos dictadura, y m\u00e1s tarde, con la insistencia de una intimidad que hac\u00eda de lo cotidiano su objeto. Lxs defensores de la ficci\u00f3n \u201cpura\u201d, se escandalizaron. Con el tiempo, las fricciones se volvieron caricias. M\u00e1s tarde, nada. En el fondo lo que choca no es tanto un tema, aunque sea lo primero en se\u00f1alarse, como un modo, un estilo que viene a aflojarle los huesos a una literatura carcam\u00e1n. Y de eso, de eso no se habla. Para desgracia de lxs abogadxs de la \u201cbuena literatura\u201d, hoy se suman dos ingredientes abominables: frente a la merma de lectorxs, el \u201c\u00e9xito\u201d en las ventas y la popularidad. Las ciudades est\u00e1n condenadas a su transformaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h1 style=\"text-align: center;\">III<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQui\u00e9nes pueden escribir literatura? \u00bfQui\u00e9nes pueden tomar la palabra? Que durante siglos fue el hombre blanco de clase alta o media acomodada, no es novedad para nadie. Que el esquema de clase fue modific\u00e1ndose gracias a toda una serie de fen\u00f3menos que incluyen el acceso masivo a la educaci\u00f3n, la profesionalizaci\u00f3n del escritor a trav\u00e9s, sobre todo, del periodismo, el desarrollo de las grandes urbes, la aparici\u00f3n y el fortalecimiento del mercado editorial y la demanda por parte de sectores populares de otras formas de consumo cultural, es tambi\u00e9n conocido. En esta misma l\u00ednea, la aparici\u00f3n en el campo literario de nuevos sujetos, espec\u00edficamente de las mujeres, forma parte del mismo fen\u00f3meno de acceso a derechos, de visibilizaci\u00f3n y de transformaci\u00f3n social. \u00bfAcaso no escrib\u00edan antes literatura?, \u00bfy Virginia Woolf, y las hermanas Bront\u00eb, y Carson McCullers, y Marguerite Duras, y Mar\u00eda Luisa Bombal, y Silvina Ocampo, y Sara Gallardo, por nombrar un pu\u00f1adito? Es obvio que s\u00ed, e igualmente obvio que se trataba de una minor\u00eda que lo hac\u00eda en condiciones de marginalidad, aunque pertenecieran a una clase acomodada. Con un alcance limitado, el pase se obten\u00eda siendo \u201cla esposa de\u201d, \u201cla amante de\u201d, \u201cla protegida de\u201d, \u201capadrinada por\u201d o, en el mejor de los casos, integrante de alg\u00fan grupo. Eso por no hablar del uso de los pseud\u00f3nimos masculinos. Si el alcance era amplio, entonces eran escritoras de masas, una mancha ignominiosa para cualquiera que se preciara de escribir literatura. No es dif\u00edcil: alcanza con mirar los programas de estudio de hace no tantos a\u00f1os atr\u00e1s de colegios y universidades, los anaqueles de las bibliotecas privadas y p\u00fablicas, el listado de autorxs publicadxs por las editoriales, las notas y rese\u00f1as literarias en diarios y revistas, los premios municipales, nacionales e internacionales, para reconocer el famoso \u201ctecho de cristal\u201d. Los podios literarios del canon les estaban vedados a las mujeres. Si alguna entraba en la llamada \u201cbuena literatura\u201d, era porque \u201csorprendentemente\u201d escrib\u00eda \u201ccomo hombre\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hace una d\u00e9cada alguien me dijo que me gustaban las escritoras suicidas. El comentario, que quiso ser maledicente, me sorprendi\u00f3. No lo hab\u00eda pensado. Tard\u00e9 a\u00f1os en darme cuenta de que la mayor\u00eda de las escritoras que le\u00eda y con las que daba despu\u00e9s de prolongadas pesquisas en librer\u00edas de usado, hab\u00edan pagado con la vida su propia rebeld\u00eda. Cuando Artaud escribi\u00f3 \u201cVan Gogh, el suicidado por la sociedad\u201d, nos ense\u00f1aba algunas cosas. La principal: que la marginalidad compromete la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy las mujeres escribimos, tenemos acceso a la publicaci\u00f3n y como todx artista lo hacemos desde las condiciones que forman parte de nuestra experiencia singular en el mundo. Deber\u00eda ser una obviedad. Porque tambi\u00e9n lo hac\u00edan y lo hacen los varones, por mucho que (todav\u00eda!) algunos insistan en arrogarse el derecho de lo universal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El feminismo, en todas sus variantes, nos hizo tomar conciencia del proceso por el cual se nos adjudica un lugar en la sociedad en funci\u00f3n de un g\u00e9nero biopol\u00edticamente asignado. No es distinto de tomar conciencia de la clase social a la que se pertenece y la manera en que eso nos condiciona, aunque lo anterior resulte m\u00e1s abarcativo. A veces, lo tematizamos. Otras veces, nos limitamos a contar una historia, que hasta ahora apenas si hab\u00edamos encontrado entre las p\u00e1ginas de los libros. Y hasta ah\u00ed todo el esc\u00e1ndalo. Porque tambi\u00e9n escribimos sobre otros asuntos, sin duda menos disruptivos para lxs defensorxs de la \u201cbuena literatura\u201d. Que somos narcisistas, que hacemos autoficci\u00f3n, que hablamos de femicidio, de violaciones y abusos, de relaciones homosexuales, que demonizamos la maternidad, la familia, el amor, que usamos la literatura para darle letra a una prensa barata. Qu\u00e9 horror.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay una pregunta poco verbalizada cuyo ensayo de respuesta resultar\u00eda infinitamente m\u00e1s interesante y productivo que la impuganci\u00f3n pseudointelectual: \u00bfTiene g\u00e9nero la literatura, tiene clase social, tiene etnia, tiene religi\u00f3n, tiene cultura, tiene regi\u00f3n? \u00bfC\u00f3mo se inscribir\u00eda todo esto en la literatura? \u00bfCu\u00e1les ser\u00edan los l\u00edmites de este an\u00e1lisis? \u00bfSirve para algo? \u00bfEnriquece o empobrece la lectura?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h1 style=\"text-align: justify;\">IV<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfDesde cu\u00e1ndo existen restricciones para hablar de una cosa u otra? \u00bfDe qu\u00e9 hablaba antes la literatura: de la vida en marte, de ninfas y unicornios, de joyas maor\u00edes, de nubes con forma de coraz\u00f3n? \u00bfLxs escritorxs escriben sobre las cosas que se relacionan con sus intereses, que lxs atraviesan, que lxs involucran, o trabajan con una agenda? \u00bfLo hacen con id\u00e9nticas posiciones sobre lo literario, sobre c\u00f3mo contar, para qu\u00e9, para qui\u00e9n, o est\u00e1 permitida la diferencia? Est\u00e1 claro que existe todav\u00eda un sector de lo m\u00e1s retr\u00f3grado al que le sigue molestando que se nombren ciertas cosas, y sobre todo, que el derecho a la palabra ya no sea privilegio de unos pocos. Bueno, acost\u00fambrense, porque falta un mont\u00f3n y a ustedes no lxs va a leer ni su madre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero la cosa no termina ah\u00ed. Existe un sector que se piensa progresista por hacer lugar, por no negar la condici\u00f3n de escritoxs a los sujetos que irrumpen desde los m\u00e1rgenes en el campo literario. Hay un inter\u00e9s filantr\u00f3pico, arqueol\u00f3gico, que se dice solidario. Este sector menos retr\u00f3grado, pone la mirada en los barrios perif\u00e9ricos y les concede una cucarda. Pero hay un l\u00edmite para todo. Porque tomar al \u00edcono de la literatura macha, al gaucho Mart\u00edn Fierro y transformarlo en un Ney Matogrosso, en una loca contenta con sus plumas, es otro asunto. Vade retro Satan\u00e1s. \u00bfC\u00f3mo se atreven? Encima de que lxs dejamos entrar, se toman hasta el agua de los floreros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h1 style=\"text-align: center;\">V<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cLas aventuras de la China Iron\u201d toma ese gran texto fundante del mito de lo nacional y lo cuenta desde el punto de vista de una mujer. La operaci\u00f3n cr\u00edtica de apropiaci\u00f3n, resignificaci\u00f3n y transformaci\u00f3n de la perspectiva de la narraci\u00f3n, a la luz de los tiempos que corren, no s\u00f3lo habilita un di\u00e1logo directo, sin interlocutorxs con la gran historia literaria de la que hasta ahora lxs sujetos excluidos representaban un margen, un afuera; sino tambi\u00e9n una metamorfosis de los \u00edconos de la literatura argentina. Con este libro cruzamos la calle, salimos del barrio y empezamos a amigarnos, dejamos de ser la gentuza de enfrente para construir nuestro chalecito en el centro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ante la extensi\u00f3n melanc\u00f3lica de la pampa del gaucho solitario o acompa\u00f1ado por la china lo mismo que por el cusco o el matungo, se levanta una pampa voluptuosa, hed\u00f3nica y ed\u00e9nica, desbordante de colores, olores, texturas. Frente al falso desierto de las campa\u00f1as de Roca, la exuberancia de la selva, la incontinencia de los r\u00edos; frente a la triste y solitaria huida del hombre solo, el jolgorio de la vida comunitaria. Los entrecruzamientos disuelven los l\u00edmites y las fronteras no s\u00f3lo entre los g\u00e9neros, sino tambi\u00e9n entre las lenguas, entre lo civilizado y lo b\u00e1rbaro (volviendo a Sarmiento, con quien tambi\u00e9n se mete el libro). En el mundo que redise\u00f1a Cabez\u00f3n C\u00e1mara para el relato del mito gaucho, hay transling\u00fcismo, travestismo, g\u00e9nero fluido, renombramientos, reagrupamientos, todo tipo de desplazamientos, anteriores a la Ley. Se mete con el propio Hern\u00e1ndez, al que convierte en estanciero abusador y ladr\u00f3n: le habr\u00eda robado al gaucho explotado los versos cuya autor\u00eda se adjudic\u00f3. Este gesto de desacato a la autoridad, pone de rebote sobre la mesa la pregunta por el sujeto, la literatura y su v\u00ednculo con la experiencia. Adem\u00e1s, nos dice que no s\u00f3lo la patria fue construida con sangre de gaucho, tambi\u00e9n nuestra literatura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El gaucho es devuelto a su libertad, m\u00e1s que lejos de los estancieros, de la \u00e9lite pol\u00edtica que lo convirti\u00f3 en reh\u00e9n de lo nacional para oponerlo ya no a \u201clos indios\u201d, sino en pleno Centenario, al \u201caluvi\u00f3n zool\u00f3gico\u201d de lxs inmigrantes que llegaban con sus bocas con hambre, sus ideas revolucionarias y sus lenguas extra\u00f1as. La reterritorializaci\u00f3n del relato se extiende a la literatura argentina: la gauchesca se acopla a la est\u00e9tica del neobarroco, la antropofagia y el tropicalismo, lejos del mito de lo nacional y de los modelos europeos. Cabez\u00f3n C\u00e1mara vuelve a los cimientos de la ciudad de las letras y reescribe su historia, vuelve a trazar el mapa. Refunde los elementos que componen la literatura argentina y la refunda. No traza un plan, no dise\u00f1a un programa, pone una bomba en la piedra fundamental.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como el primer Mart\u00edn Fierro, el libro de Cabez\u00f3n C\u00e1mara es un libro de denuncia social. Tiene adem\u00e1s la potencia del gesto de vanguardia que molesta y que divierte. Recuerda, en alg\u00fan sentido, a la Evita de Copi. No son tan distintas las reacciones, aunque vengan de lugares diferentes. Para lxs amigxs de la literatura momificada, hay que decir que el texto de Cabez\u00f3n C\u00e1mara, revitaliz\u00f3 la biblia gaucha, nos devolvi\u00f3 a su lectura y permiti\u00f3 que nuevos sectores pudieran apropiarse del texto. Punto para \u201cLas aventuras&#8230;\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfMolesta que la literatura nos haga re\u00edr? \u00bfMolesta que denuncie? \u00bfMolesta la disoluci\u00f3n de \u201clxs valores tradicionales\u201d que imponen Dios y la Patria? \u00bfMolesta la popularidad? \u00bfMolesta que un texto sea tomado como bandera por gente que no tiene la \u201cautoridad\u201d para sancionar el valor de lo literario? \u00bfMolesta que lxs escritorxs hablen de algo m\u00e1s que de literatura o mejor, que integren la literatura a otras cosas? \u00bfDe qu\u00e9 debe hablar la literatura? \u00bfNo de la vida? \u00bfDe qu\u00e9 deben hablar lxs escritorxs? \u00bfSobre qu\u00e9 deben escribir? \u00bfQu\u00e9 no pueden hacer los libros? \u00bfQu\u00e9 no deben hacer los libros? \u00bfPor qu\u00e9? \u00bfEn qu\u00e9 consiste el valor literario de un texto?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La pesadilla de lxs defensores del statu quo: ex-marginales en pie de igualdad disput\u00e1ndole el terrenito.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por\u00a0<strong>Tamara Rutinelli\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Pintura de portada por Ana Eckell<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 \u201cEs un gaucho asqueroso&#8230; y tiene el torso desnudo de puto atorrante. Y de \u00faltima no es ning\u00fan gaucho. Aunque tengo ra\u00edces muy argentinas, vos sabes lo que nos pas\u00f3 con esas costumbres&#8230; yo nunca dom\u00e9 un caballo, ni orde\u00f1\u00e9 una vaca, ni estuve en ninguna yerra, aunque comet\u00ed muchos yerros, tampoco asesin\u00e9 a [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":44,"featured_media":4174,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[447],"tags":[],"class_list":["post-4173","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ensayo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4173","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/44"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4173"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4173\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4175,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4173\/revisions\/4175"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4174"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4173"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4173"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4173"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}