{"id":4162,"date":"2022-12-06T11:53:16","date_gmt":"2022-12-06T14:53:16","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=4162"},"modified":"2022-12-06T12:13:28","modified_gmt":"2022-12-06T15:13:28","slug":"despues-de-la-utopia-biocenosis-por-pedro-donoso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2022\/12\/06\/despues-de-la-utopia-biocenosis-por-pedro-donoso\/","title":{"rendered":"Despu\u00e9s de la utop\u00eda: Biocenosis \u2013 Por Pedro Donoso"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><em>El siguiente texto surge a prop\u00f3sito de la obra Biocenosis que forma parte en la 13\u00aa Bienal del Mercosur en la ciudad de Porto Alegre, Brasil. Es un escrito en tres movimientos. Una primera descripci\u00f3n imagina la sensaci\u00f3n ambiental que podr\u00eda llegar a caracterizar ese mundo posterior al colapso clim\u00e1tico. En una segunda parte se elabora la historia del t\u00e9rmino \u201cbiocenosis\u201d, cuyo origen recuerda a las comunidades de moluscos que sobreviven en la marea baja. Por \u00faltimo, una tercera parte entra en la discusi\u00f3n sobre lo que supone una maqueta como modelo para ensayar la construcci\u00f3n de la realidad a escala.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>Maqueta<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Toda maqueta es el anticipo de un proyecto que est\u00e1 pr\u00f3ximo a convertirse en realidad. Su esfuerzo ajustado a una escala, es poder imaginar un modo de habitar ciertos espacios desde la previsi\u00f3n constructiva a menor tama\u00f1o. Lo real anticipado de forma peque\u00f1a: una visi\u00f3n aminorada para hacer consistente aquello que posteriormente ocurrir\u00e1 en tama\u00f1o original. Por su previsi\u00f3n, lo que esa antesala reducida de la obra real propone, al igual que un diorama, se adelanta con la imaginaci\u00f3n de un formato que facilita una geometr\u00eda para lo que se desea vivir. Un modelo muestra y, al mismo tiempo, coacciona y promueve a seguir. En esa misma medida, se convierte en el \u00edndice de lo que quiere ser real. Construir una maqueta es, entonces, el gesto arquitect\u00f3nico que se adelanta a lo que va a existir y, seg\u00fan sus condiciones previsibles, puede asegurar lo vivible. Hacer real depende de allanar el espacio donde se alberga la convivencia como proyecto. Lo real pasa, entonces, por (re)presentar a escala. (reiteraci\u00f3n)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">No es exagerado decir que modelar es tambi\u00e9n un acto literario asociado a la supervivencia. La representaci\u00f3n de un deseo trata de traducir en algo tangible empleando la ficci\u00f3n. Lo que deseamos cazar lo pintamos para convertirlo en presa. Lo que deseamos habitar lo modelamos para convertirlo en espacio. Si seguimos a\u00fan en las cuevas, la amenaza de la desaparici\u00f3n nos asola. Pero construimos ciudades y creamos historias y escenas desde las cuales podemos permitirnos otro modo de vivir: es la posible vida que ser\u00eda ideal desarrollar. Bajo un mandato \u00e9tico y prescriptivo, el artista y el arquitecto comparten la posibilidad moderna de dar con un lugar cuya presencia nos vivifique. En esa misma medida, los tiempos modernos nunca son actuales, nunca coinciden con lo que hay; m\u00e1s bien lo opuesto: se plantean como un desaf\u00edo que busca un ideal mejorado. El deseo de dar con la f\u00f3rmula que nos saque de la penumbra, que nos lleve a otro lugar que a\u00fan no existe. Utop\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">La convivencia sin problemas, el espacio ideal, la ciudad org\u00e1nica, la vida solucionada: son todas ficciones necesarias para no estar aqu\u00ed, para pensar otro momento. Ante todo, la disputa con los simples hechos es el trasfondo de la utop\u00eda que nos impulsa a no resignarnos a lo que tenemos frente nuestro, <em>hic et nunc<\/em>. La utop\u00eda y la maqueta, como realidades proyectivas, nos empujan a imaginar un h\u00e1bitat donde se impongan aquellas determinaciones sobre el modo correcto de entender las relaciones con el espacio y sus elementos. Una sociedad mejorada apela a una coincidencia completa entre el deseo colectivo y la realizaci\u00f3n individual. Pero, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 ese modelo? \u00bfSer\u00e1 solo una maqueta? \u00bfO acaso subsistimos en una maqueta realizada a escala real?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">La vida humana es, concretamente, un hecho colectivo. Nuestras ciudades albergan a nuestras comunidades o bien nos obligan a formarlas. Ante todo, estar en una ciudad es un modo de constante relaci\u00f3n con miles de personas que no conocemos y que, de alg\u00fan modo, forman parte de nuestra vida. La exigencia colectiva es tambi\u00e9n el \u00edndice de nuestra resistencia donde debemos entender el enajenamiento persistente como un modo de convivir reunidos. Ajenos y pr\u00f3ximos a lxs otrxs, en la maqueta de una ciudad semihundida en la cat\u00e1strofe, nos desplegamos como observadores de una m\u00e1quina del tiempo y como sujetos de un deseo adelantado de supervivencia. Nuestra arquitectura se muestra como una escultura social de metal y luces que brillan d\u00eda y noche. Desde un modelo posible la r\u00e9plica nos quiere aqu\u00ed introducir en la seductora belleza que nos espera en una sociedad cuya red de funcionamiento sea maquinal y de extrema precisi\u00f3n. Como en un gran aparato sin\u00f3ptico, tenemos aqu\u00ed el adelanto posible de lo que enfrentamos como especie preparada para hibernar para siempre, \u00faltimos habitantes de una realidad arrasada por los fen\u00f3menos que nuestra propia especie trajo al mundo. Hemos construido nuestro propio acuario para persistir en un lugar sin esperanza, sin pol\u00edtica, sin utop\u00eda, sometido solo a las precipitaciones de esa marea constante que desciende desde un cielo atronador.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"2\">\n<li>Biocenosis<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre 1868 y 1870, por encargo del Ministerio de Asuntos Agr\u00edcolas de Prusia, el zo\u00f3logo alem\u00e1n Karl Augustus M\u00f6bius (1825-1908) investiga los fondeaderos de ostras de la Bah\u00eda de Kiel, al suroeste del B\u00e1ltico. Entre sus calificaciones para desarrollar esa labor de observaci\u00f3n, est\u00e1 el hecho de haber sido el fundador del primer acuario construido en territorio germ\u00e1nico, en la ciudad de Hamburgo. En una \u00e9poca en la que la naturaleza comenzaba a ser doblegada por las distintas ramas cient\u00edficas que estudian los mecanismos de proliferaci\u00f3n y supervivencia de las especies, M\u00f6bius pudo aplicar la l\u00f3gica positivista a un conjunto de peces y algas encerrados entre paredes de cristal. Lograr\u00e1 as\u00ed ensamblar una maqueta l\u00edquida para encerrar a todo un conjunto de especies diferentes en un medio de vida sostenido por relaciones bi\u00f3ticas interdependientes. El acuario, activo hasta 1907, fue parte de uno de los jardines zool\u00f3gicos m\u00e1s c\u00e9lebres de Europa, en la ciudad de Hamburgo, donde tambi\u00e9n se pudo ver el primer rinoceronte de Sumatra extraviado de las lejanas selvas de la gran isla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El objetivo se\u00f1alado por las autoridades que comisionaban a M\u00f6bius para realizar la investigaci\u00f3n con las ostras de Kiel hab\u00eda sido claro; la comercializaci\u00f3n del molusco produce excelentes ganancias a aquellos recolectores y distribuidores que las extraen para el consumo de las clases acomodadas. Si fuera posible el cultivo de forma sostenida en granjas especializadas, se abrir\u00eda toda una rama lucrativa para un amplio sector interesado. A eso se sumaba la reciente construcci\u00f3n de la v\u00eda f\u00e9rrea que permitir\u00eda el r\u00e1pido traslado de esos bivalvos de tan dif\u00edcil preservaci\u00f3n. <em>\u00dcber Austern- und Miesmuschelzucht und Hebung derselben an der norddeutschen K\u00fcste<\/em>, publicado en 1870, es el t\u00edtulo del estudio en el que M\u00f6bius concluye que no es posible hacer proliferar bajo control humano las especies de ostras y mejillones en las costas del norte de Alemania. Ha pasado largas temporadas en esas aguas fr\u00edas observando las formas rocosas que toma all\u00ed la vida. Con los pantalones arremangados y los pies sumergidos, consigue reunir datos de temperatura, turbidez de las aguas, relaciones con otras especies, cadenas tr\u00f3ficas&#8230; Todas esas observaciones intermareales permitir\u00e1n inferir los rudimentos de una idea de sistema, una mec\u00e1nica de la vida costera basada en intercambios y cancelaciones. El t\u00e9rmino que el viejo M\u00f6bius emplea para hablar sobre las m\u00faltiples relaciones que establecen los organismos que forman una comunidad interdependiente es \u201cbiocenosis\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"3\">\n<li>No habr\u00e1 utop\u00eda<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">El colapso habr\u00e1 sido lento; tan lento, que no ser\u00e1 posible decidir un d\u00eda, un a\u00f1o, una d\u00e9cada, ni un siglo en el que habr\u00e1 ocurrido. Estrictamente, solo ser\u00e1 una prolongaci\u00f3n del d\u00eda presente. Instalada en medio de ese derrumbe imperceptible, la ciudad no impondr\u00e1 ninguna forma \u00e9pica; tan solo la prolongaci\u00f3n de su deseo de subsistencia: una elasticidad, una porf\u00eda edificada con los medios artificiales disponibles. El cielo se prolongar\u00e1 cubierto en una estaci\u00f3n permanente. Un invierno eterno y caluroso palpitar\u00e1 all\u00ed bajo un rumor de truenos. La cubierta de las nubes plomizas que cuelga en las alturas, se sostendr\u00e1 al acecho de las criaturas repartidas entre los edificios de la urbe. All\u00ed vemos que llueve siempre; los d\u00edas y las noches se mojan con apaciguada monoton\u00eda. El cielo, siempre abstracto, se hace permanente como el suelo. Bajo el velo gris de sus densos c\u00famulos, el efecto invernadero alienta una existencia nubosa, si se entiende, adem\u00e1s, que el sol convertido en una antorcha lacerante, podr\u00eda abrasar en pocos segundos a cualquier viviente que se viese expuesto a sus rayos en forma directa. Las nubes, con su presi\u00f3n y auxilio, acompa\u00f1ar\u00e1n entonces los ritmos de esa ciudad en su perseverancia <em>sub specie aeternitatis<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Mujeres, hombres, animales, proliferan como insectos en ese desierto de metales y descargas, al amparo de la lluvia. Los d\u00edas discurren bajo una penumbra electrificada, entre las vibraciones mec\u00e1nicas y las ca\u00f1er\u00edas que gotean. Los ritmos y actos ciudadanos se cruzan sin alineamiento, sin orden ni contradicci\u00f3n, dentro de una intensa red de mantenimiento, cual micelio. La existencia cobra as\u00ed una dimensi\u00f3n sigilosa e involuntaria, como el funcionamiento de un ascensor, de una c\u00e1mara de conservaci\u00f3n. El verbo \u201csupervivencia\u201d ha perdido cualquier atisbo de hero\u00edsmo. La acci\u00f3n posterior a la humana ya no distingue el miedo o la alegr\u00eda en el acto biol\u00f3gico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta imagen, los edificios pacer\u00e1n sobre los prados inundados, llenos de luz artificial. Sus siluetas se elevan bajo la lluvia para dar vida a una convivencia sin dioses ni remordimientos. Todas las materialidades comparten aqu\u00ed los derechos a la vida; las m\u00e1quinas, las primeras. En alg\u00fan momento nos hemos hecho indistinguibles de ellas. Nuestros edificios se convierten en nuestro espacio, nuestro tiempo, nuestro cuerpo. En alg\u00fan momento, se reproducir\u00e1n biomaterialmente, acompa\u00f1ados por nuestra respiraci\u00f3n y por la acci\u00f3n fotoqu\u00edmica de los vegetales y los animales. Este escenario no impondr\u00e1 distinciones evolutivas: la vida ser\u00e1 un desarrollo autom\u00e1tico, gravitatorio, libre de deliberaci\u00f3n. No habr\u00e1 m\u00e1s amaneceres ni crep\u00fasculos. La comunidad bi\u00f3tica, o biocenosis, formada por el conjunto de especies en convivencia bajo el cielo sombr\u00edo, complementar\u00e1 sus funciones sin reparar en las condiciones ambientales y pol\u00edticas. No habr\u00e1 lugar a la esperanza. No habr\u00e1 deseo. No habr\u00e1 utop\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Pedro Donoso<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>BIOCENOSIS es una instalaci\u00f3n interactiva surgida de la colaboraci\u00f3n entre el artista visual Sigismond de Vajay, el arquitecto Kevin Lesquenner y el grupo de investigaci\u00f3n LAPSo, Laboratorio de Ac\u00fastica y Percepci\u00f3n del Sonido.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>La ciudad consta de 430 edificios de diferentes tipolog\u00edas realizados en metal, aluminio, impresi\u00f3n 3D, acr\u00edlico, acero, LED, etc. Un amplio equipo formado por modelistas, constructores, soldadores, electricistas, investigadores ac\u00fasticos, artistas y asistentes trabajaron durante m\u00e1s de 6000 horas para lograr la producci\u00f3n del proyecto: un paisaje urbano ecosensible asolado por un fen\u00f3meno clim\u00e1tico que lo mantiene anegado bajo los efectos de una tormenta permanente.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Fotograf\u00eda de Anderson Astor y Marcelo Curia<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El siguiente texto surge a prop\u00f3sito de la obra Biocenosis que forma parte en la 13\u00aa Bienal del Mercosur en la ciudad de Porto Alegre, Brasil. 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