{"id":4155,"date":"2022-12-02T13:39:35","date_gmt":"2022-12-02T16:39:35","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=4155"},"modified":"2022-12-02T13:39:55","modified_gmt":"2022-12-02T16:39:55","slug":"las-trampas-de-la-comprension-sobre-enolebrum-de-kurt-folch-por-francisco-cardemil-perez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2022\/12\/02\/las-trampas-de-la-comprension-sobre-enolebrum-de-kurt-folch-por-francisco-cardemil-perez\/","title":{"rendered":"Las trampas de la comprensi\u00f3n, sobre Enolebrum de Kurt Folch \u2013 Por Francisco Cardemil P\u00e9rez"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo primero que escuchamos al asomar la vista en el conjunto es una advertencia: \u00abNo anda as\u00ed (&#8230;) Si es que hab\u00eda sido su origen \/ una interrupci\u00f3n en la historia\u00bb. Enfocamos la vista, la mantenemos; la vista se hace doble primero, luego se aguza y exploramos pregunt\u00e1ndonos \u00bfqu\u00e9 es esto? \u00abUn proceso de erosi\u00f3n reconocido\u00bb, nos responde Kurt Folch entre las sombras del primer poema de <em>Enolebrum<\/em> (Bistur\u00ed 10, 2022). Un proceso de erosi\u00f3n, \u00bfsobre qu\u00e9? Pareciera que el poeta nos hace una primera indicaci\u00f3n, levanta el dedo frente a un laberinto \u2014de sentidos, de sensaciones\u2014 y declara en voz baja: el libro es un proceso de erosi\u00f3n. Imagino \u2014porque imaginar es lo \u00fanico que podr\u00eda hacer\u2014, imagino que la indicaci\u00f3n, esta imposibilidad del origen en el primer poema \u00abNo anda as\u00ed\u00bb es la m\u00e1s transparente del libro. Es como si el poeta nos diera una clave importante, nos dijera: \u00abesto es la erosi\u00f3n de un lenguaje\u00bb. Vuelvo a imaginar este proceso, traer a la cabeza las met\u00e1foras con que otros y otras poetas describen la escritura de un poema: excavar, nadar, un trabajo del cuerpo. Y s\u00ed, la relaci\u00f3n de Kurt con la tierra, el barro, los f\u00f3siles, la destrucci\u00f3n y el hast\u00edo podr\u00edan mostrarnos una pala de inmediato. Pero solo puedo pensar en un laberinto: Ariadna entrega el hilo dorado a Teseo, y a medida que \u00e9l entra a la estructura, ella toma una tijera y va cortando el hilo en tramos. Al interior, Teseo debe escuchar los pasos del minotauro y recolectar los fragmentos del hilo. Desesperado por entender se aferra a los retazos, aunque sabe que \u00abentender\u00bb no es posible.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto es un inicio: declarar mi imposibilidad. Pero puedo ensayar otros. La tarea de introducir un libro al mundo siempre corre por carriles que se balancean sobre clich\u00e9s. \u00abEl libro teje un correlato acerca de&#8230;\u00bb, \u00abel conjunto propone esta met\u00e1fora&#8230;\u00bb, \u00absus temas son precisamente estos&#8230;\u00bb. Y, claro, entrar a un libro de esa manera podr\u00eda constituir un atajo, librarse de una complicaci\u00f3n. Presentar un libro es interrogarlo. Poner sobre su portada una luz brillante en una sala oscura y empezar a preguntar. Definitivamente un rol policial, un interrogatorio. Pero entrar as\u00ed a un libro de Folch no solo es un error, simplemente no es posible. Quiz\u00e1s la imagen del laberinto viene de conocer esa imposibilidad. Lo que puedo hacer: proponer leer el libro desde la incomprensi\u00f3n, desde su resistencia a la claridad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Con esto me aferro, quiz\u00e1s, a otro lugar com\u00fan, pero este lugar com\u00fan me ofrece una manera. Para Susan Sontag, el inter\u00e9s por el contenido debe silenciarse en favor de la descripci\u00f3n de la forma. Una descripci\u00f3n cari\u00f1osa de la aparici\u00f3n del arte. Recontar, rearmar una experiencia de lectura parece m\u00e1s apropiado para un libro como este que caer en el trabajo de descifrar. Incluso Kurt nos dice en un pasaje, como si anticipara que estar\u00edamos en este problema:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 dec\u00eda citando en una retirada la disciplina<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 es cien veces m\u00e1s necesaria que el hero\u00edsmo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 el anhelo desatendido por un pasado mejor<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque ac\u00e1 nos pisamos la cola: \u00bfel hero\u00edsmo puede ser una \u00e9pica o un inter\u00e9s por el contenido? Caemos en la trampa de la comprensi\u00f3n. De fondo, Kurt Folch nos ofrece cajas en apariencia vac\u00edas: el nombre de un r\u00edo, desastres naturales en alguna zona de Victoria, Australia, un t\u00edtulo que demuele la toponimia transform\u00e1ndola de Melbourne a Enolebrum, un procedimiento que resulta en otra cosa: otra trampa. Caer por horas en la revisi\u00f3n de grandes incendios forestales, preguntarnos \u00bfestuvo el poeta aqu\u00ed?, \u00bfqu\u00e9 atestigu\u00f3? Vuelve entonces esta tierra, su incendio, su barro. Un campo abierto como un campo sem\u00e1ntico; un campo sem\u00e1ntico como un campo minado: aluviones, incendios, damnificados, f\u00f3siles, l\u00edquenes. Cuida tu paso al entrar, en cualquier momento puedes accionar la red de trampas que nos presenta el libro. Mejor quedarse a apreciar las texturas, los patrones tejidos con que las im\u00e1genes se anudan y superponen, recordar este verso para calmarnos: \u00abNada de eso ocurri\u00f3. Perfecto, nos vemos alg\u00fan d\u00eda\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Folch pareciera volver a un terreno derruido ya tratado, pero del que no puede desprenderse. Barro y calor se pegan a la piel y el hablante retira de a poco su presencia en el texto. No, no quiero decir que desaparece, pero es un testigo que se asume como tal y que, a veces, renuncia a lo que ve y sigue adelante. As\u00ed, el \u00abyo\u00bb contra\u00e9pico caracter\u00edstico de la poes\u00eda de Folch reaparece, no habla por nadie y se limita al oficio de tejer, hilvanar im\u00e1genes y situaciones, observar, intervenir lo m\u00ednimo, que su presencia se vuelva imperceptible. Desde esa posici\u00f3n, despliega un abanico de formas que recuerdan a sus libros anteriores, ac\u00e1 cristalizados, <em>Paisaje lunar<\/em> y <em>L\u00edquenes<\/em>. El conjunto heterog\u00e9neo, que podr\u00eda parecernos una feliz anomal\u00eda en la producci\u00f3n literaria chilena de los \u00faltimos a\u00f1os, entrecruza poemas de verso largo, casi prosaicos, poemas cuyos versos apenas superan las tres palabras y otros que funcionan como entramados de peque\u00f1\u00edsimas estrofas que ocupan la hoja jugando con los vac\u00edos. Los registros y las im\u00e1genes se nos ofrecen trenzados. Trenzas que toman una aparici\u00f3n literal en algunos de los poemas compuestos por medio de la repetici\u00f3n que reorganiza, verso a verso, estrofas completas. En el poema \u00abEl segundo intercalar\u00bb por ejemplo, esta estrofa:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 el yarra el maribyrnong se unen como nunca<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 suponiendo que son promesas que se mantienen<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 llamaron a la responsabilidad de lo contrario<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 o las grietas de unas tablas que encontr\u00f3<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 el tratamiento de las piedras litogr\u00e1ficas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 era un hombre de la industria de otra \u00e9poca<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 escuchan las campanas del infierno<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">se reorganiza como:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 el yarra el maribyrnong se unen como nunca<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 llamaron a la responsabilidad de lo contrario<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 el tratamiento de las piedras litogr\u00e1ficas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 o las grietas de unas tablas que encontr\u00f3<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 suponiendo que son promesas que se mantienen<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 era un hombre de la industria de otra \u00e9poca<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 escucha las campanas del infierno<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos poemas son especialmente intrincados en su rechazo a la comprensi\u00f3n, pero, a la vez, su resonancia casi de oraci\u00f3n \u2014la oraci\u00f3n que se dice a uno mismo\u2014 construye un lenguaje texturado, su propio laberinto de im\u00e1genes y sensaciones que no requiere movilizarse, pero que, al mismo tiempo, se afirma de la ilusi\u00f3n de recontar. Revisita una memoria, probablemente ficticia, pero no la usa como una v\u00eda o como un hilo que conlleva el desarrollo de una trama. Los elementos narrativos \u2014personajes, lugares\u2014 parecieran constituir ladrillos independientes que, al ser a la vez ingredientes de una historia y elementos descontextualizados (en t\u00e9rminos de la unidad de sentido que componen), hacen una superficie en apariencia continua. Podr\u00edamos y queremos suponer una relaci\u00f3n familiar, que en el cofre de materiales del pasado que nos muestra Folch hay contenido un relato de amor o de p\u00e9rdida, algo reconocible. Volvemos a la trampa: la ilusi\u00f3n narrativa a la que el poeta se acerca y se aleja en el desarrollo del conjunto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfC\u00f3mo podr\u00edamos desmembrarnos la interpretaci\u00f3n? Leer sin un brazo, perdiendo un sentido, en el desequilibrio, cojeando, tanteando. Hacemos una lectura corporal pero incompleta. Vemos la mitad de una cara. Una persona de espaldas saluda a un otro. \u00bfOtro qui\u00e9n? No es importante. Sigue. Los damnificados de un incendio se sientan ante los escombros. \u00abSi no fuera por ti al aire libre no s\u00e9\u00bb. Recopilo y junto versos, rastreo un t\u00fa: \u00abuna hora que hace de ti \/ la forma que no se puede retratar\u00bb. Busco m\u00e1s instancias del no poder, del yo t\u00edmido que aparece resignado a la imposibilidad. V\u00edctima de una ficci\u00f3n, entro a la dimensi\u00f3n paralela donde est\u00e1 ese Melbourne invertido del t\u00edtulo. Busco agentes sovi\u00e9ticos en los escombros, recorro una tierra lastimada con l\u00edquenes y f\u00f3siles, un espacio que, como cualquier construcci\u00f3n en barro, trabaja a compresi\u00f3n, acumul\u00e1ndose, aglomer\u00e1ndose, unida por un l\u00e9gamo pastoso. Esto tambi\u00e9n es una trampa. La trampa del entendimiento al que nos habituamos. Excavar como podr\u00edamos decir que hace Folch, pero en busca de ese relato que gobierne el conjunto. Aunque no creo, en realidad, que el poeta cave: su pala a un costado, las manos desnudas se hunden en un lodo y esparcen, mezclan, difuminan. El trabajo del cuerpo es el desdibujo, el montaje. El libro como la balsa de un n\u00e1ufrago.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">La ilusi\u00f3n de relato culmina en su propio \u00e1pice, una \u00faltima trampa. \u00abFin de la novela\u00bb es el t\u00edtulo del \u00faltimo poema. \u00bfNovela? \u00bfCu\u00e1l novela? Si este libro contiene una, \u00bfa cu\u00e1l nos aferramos? La novela de un pueblo degradado o arrasado por un gran volc\u00e1n, de los agentes encubiertos viviendo el episodio de una guerra \u2014no sabemos cu\u00e1l\u2014, o es quiz\u00e1s esa otra en que existe un t\u00fa particular, un t\u00fa aparte que hace que el hablante aparezca y se retire, que se muestre extenuado por el paisaje y las circunstancias. En el fondo, el problema del pensamiento, de ese interior donde un \u00abtaladro desmenuza el pensamiento\u00bb, debe ser el c\u00f3mo entendemos no el poema, sino la comprensi\u00f3n misma. Probablemente la poeta estadounidense Mary Ruefle lo ha dicho mejor: \u00ab(&#8230;) si est\u00e1n dando un examen y el profesor les pide explicar un poema, quiero que escriban: \u201cEste poema me produjo placer, por lo tanto lo entend\u00ed y no tengo nada m\u00e1s que decir al respecto\u201d\u00bb. En esa misma l\u00ednea, quisiera ya dejar de interrogar y mirar las trampas con las que se arma el libro, estos callejones sin salida donde la oscuridad se materializa en el lenguaje, y en cambio decir: este libro me produjo placer, por lo tanto lo entend\u00ed y no tengo nada m\u00e1s que decir al respecto.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por\u00a0<strong>Francisco Cardemil P\u00e9rez<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"212\" height=\"300\" class=\"alignleft size-full wp-image-4156\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/folch-portada-212x300-1.png\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>Enolebrum<br \/>\nKurt Folch<br \/>\nBistur\u00ed 10<br \/>\n62 pp.<br \/>\n2022<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lo primero que escuchamos al asomar la vista en el conjunto es una advertencia: \u00abNo anda as\u00ed (&#8230;) Si es que hab\u00eda sido su origen \/ una interrupci\u00f3n en la historia\u00bb. Enfocamos la vista, la mantenemos; la vista se hace doble primero, luego se aguza y exploramos pregunt\u00e1ndonos \u00bfqu\u00e9 es esto? \u00abUn proceso de erosi\u00f3n [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":4157,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[10,443],"tags":[],"class_list":["post-4155","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-literatura","category-resena"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4155","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4155"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4155\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4158,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4155\/revisions\/4158"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4157"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4155"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4155"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4155"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}