{"id":4121,"date":"2022-11-21T15:23:53","date_gmt":"2022-11-21T18:23:53","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=4121"},"modified":"2022-11-21T15:24:14","modified_gmt":"2022-11-21T18:24:14","slug":"como-contar-una-muerte-por-hugo-herrera-pardo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2022\/11\/21\/como-contar-una-muerte-por-hugo-herrera-pardo\/","title":{"rendered":"C\u00f3mo contar una muerte \u2013 Por Hugo Herrera Pardo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: right;\"><em>\u201c(Toma su vela, el cepillo, etc., y repentinamente la inspira una esperanza, y deja las cosas en la mesa nuevamente)\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Casa de mu\u00f1ecas reparada<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfC\u00f3mo la elecci\u00f3n de diversos g\u00e9neros de escritura nos dice algo sobre la traves\u00eda de una vida? \u00bfQu\u00e9 forma de vida se va desplegando por medio de ellos? \u00bfC\u00f3mo ellos nos permiten reconstruir o imaginarnos una existencia a trav\u00e9s de los momentos que quedan arraigados a los textos, siguiendo las convenciones \u2014y tambi\u00e9n la pugna que establecen contra esas convenciones\u2014 que definen a esos g\u00e9neros en espec\u00edfico, sobre todo en una pensadora para la cual la \u201ccuesti\u00f3n del g\u00e9nero\u201d (el otro, el que se vive y se llega a padecer, el que hist\u00f3ricamente ha arrastrado segregaciones y exclusiones) fue relevante? Una decisi\u00f3n que en \u00a1<em>Siempre adelante! Escritos y cartas, 1866-1897<\/em> se encuentra mediada por el trabajo de investigaci\u00f3n y traducci\u00f3n realizado por \u00c1ngelo Narv\u00e1ez Le\u00f3n y la labor editorial del equipo de Banda Propia editoras, pero que emana ya de las elecciones pol\u00edticas y afectivas tomadas, y luego legadas, por Eleanor Marx.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los tipos de textos compilados en este volumen van desde cartas que expresan distintos momentos de su vida (desde la infancia hasta los albores de su muerte), rese\u00f1as literarias y tambi\u00e9n de libros pol\u00edticos, textos de intervenci\u00f3n p\u00fablica tales como manifiestos, discursos, cartas abiertas publicadas en \u00f3rganos oficiales de partidos, organizaciones o en medios de comunicaci\u00f3n, adem\u00e1s de reportes, ensayos, pr\u00f3logos, traducciones, notas, cuestionarios, e incluso la relaboraci\u00f3n de obras literarias, como la que hizo de <em>Casa de mu\u00f1ecas<\/em> de Henrik Ibsen. Todo ello trasluce los diferentes roles desplegados por Eleanor Marx a lo largo de su vida: militante socialista, pensadora feminista, cr\u00edtica literaria, traductora, conferencista, editora, polemista, fundadora de sociedades literarias, de la Liga Socialista, oradora y agitadora del movimiento obrero ingl\u00e9s e internacional, adem\u00e1s de hija, hermana, amiga. Posiciones que, a la vez, arrastran los lugares en los que vivi\u00f3, los lugares para los cuales su escritura fue pensada y los desplazamientos y viajes realizados en el transcurso de su existencia: la infancia en Londres, en condiciones de severa pobreza, las estad\u00edas en Karlsbad, Alemania, en Ventnor en la Isla de Wight, Reino Unido o en Par\u00eds, asistiendo a su padre en sus convalecencias, sus viajes con motivos de activismo pol\u00edtico a Estados Unidos, Noruega, B\u00e9lgica o Suiza. Y por cierto que, desde luego, tambi\u00e9n sus ideas. Tanto aquellas que hoy pueden repercutir con una contemporaneidad asombrosa, como aquellas que el decurso hist\u00f3rico ha puesto fuera de lugar.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"729\" height=\"1024\" class=\"aligncenter size-large wp-image-4124\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/MarxFamily_and_Engels-729x1024.jpeg\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/MarxFamily_and_Engels-729x1024.jpeg 729w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/MarxFamily_and_Engels-214x300.jpeg 214w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/MarxFamily_and_Engels-768x1079.jpeg 768w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/MarxFamily_and_Engels-1093x1536.jpeg 1093w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/MarxFamily_and_Engels-1040x1461.jpeg 1040w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/MarxFamily_and_Engels-1200x1686.jpeg 1200w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/MarxFamily_and_Engels.jpeg 1422w\" sizes=\"auto, (max-width: 729px) 100vw, 729px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los tipos de textos son relaciones sociales, participan del establecimiento de lo com\u00fan, exponen y tambi\u00e9n cuestionan los fundamentos de aquello que es reconocido como compartido por una comunidad. Por ello, los textos no solo arrastran consigo sus condiciones socio-hist\u00f3ricas, sino que tambi\u00e9n las vidas de quienes los elaboran, de quienes los leen o de aquellos y aquellas que acompa\u00f1an su creaci\u00f3n, como lo desliza la sentencia esgrimida por la bi\u00f3grafa de Eleanor Marx, Rachel Holmes, y retomada en el pr\u00f3logo a esta edici\u00f3n por Alia Trabucco Zer\u00e1n: \u201cTussy y <em>El Capital<\/em> crecieron juntos\u201d. A trav\u00e9s de estos textos y lo que narran o exponen se va perfilando el \u201c<em>Humor<\/em>\u201d de Eleanor, para decirlo con la palabra alemana con la que a ella le gustaba definir a su propio padre, \u201cuna combinaci\u00f3n de \u00e1nimo y buen humor, de coraje desenfadado y entusiasmo\u201d (229). De hecho, podr\u00edamos decir que hay en Eleanor una apropiaci\u00f3n socialista de los tipos de texto pues, en su gran mayor\u00eda (haciendo la excepci\u00f3n de sus cartas y otros documentos de intimidad) su escritura tiene por voluntad el incidir en la esfera p\u00fablica. Son textos de intervenci\u00f3n, textos en los que se avanzan y se defienden posiciones, en los que se hace un llamado a debatir p\u00fablicamente, a socializar noticias de luchas pol\u00edticas que debieran ser conocidas en otras latitudes, por otros movimientos y comunidades, textos, en definitiva, en los que se aspira a trasuntar vida, en hacer ingresar formas de vida a la escritura y a los diversos formatos textuales por los que esta fluye.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dos casos literarios manifestados en el volumen sirven para precisar esta posici\u00f3n. En su rese\u00f1a a la novela <em>La musa tr\u00e1gica<\/em> de Henry James es justamente esto lo que le fustiga. A su juicio se trata de una novela l\u00facida y \u201cllena de pasajes admirables\u201d (155), pero que no tiene vida. \u201cNo hay nada vivo ah\u00ed\u201d (155), espeta Eleanor casi de entrada, para posteriormente rematar: \u201cLos dioses no le han respirado el aire de la vida a la estatua del se\u00f1or James. As\u00ed tambi\u00e9n con casi todos los dem\u00e1s personajes. \u00a1Si el libro fuere solo un poco peor! Si no fuere tan bueno no ser\u00eda tan triste\u201d (156). Pero el segundo caso literario aludido es a\u00fan m\u00e1s interesante. En \u201c<em>Casa de mu\u00f1ecas<\/em> reparada\u201d, Tussy reescribe un pasaje clave de la cl\u00e1sica obra de Ibsen. \u201cNuestros reparos no solo adhieren a los del sentido com\u00fan ingl\u00e9s; hemos restaurado tambi\u00e9n lo que evidentemente era la idea original de Ibsen. En el proceso de reconstrucci\u00f3n hemos hecho nuestros ladrillos con la paja del adobe original de <em>Casa de mu\u00f1ecas<\/em>, por decirlo de alguna manera. Casi no hay frase o idea en nuestro trabajo que no se encuentre en el original, y estamos convencidos de que el mismo Ibsen considerar\u00eda nuestra versi\u00f3n reparada superior a su deficiente trabajo\u201d (118). Hay en este pronunciamiento algo que tensa la relaci\u00f3n entre capitalismo y derechos de autor, es ese \u00e9nfasis en la creaci\u00f3n como una labor colectiva que puede manifestarse, incluso, como reescritura del trabajo de otro, sin que medie en ese acto un filtro restrictivo determinado por la noci\u00f3n de propiedad. Un debate sobre la noci\u00f3n de propiedad y derechos de autores y editores que, de hecho, fue movilizado en gran parte por la circulaci\u00f3n internacional de literatura, sobre todo a partir del siglo XVIII.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfA trav\u00e9s de qu\u00e9 modos discursivos se puede contar una muerte? En la parte final de este libro de re\u00fanen una serie de textos que no solo reconstruyen epis\u00f3dicamente ese tr\u00e1gico momento, sino que tambi\u00e9n se recuperan documentos que robustecen las dudas y, m\u00e1s a\u00fan, las sospechas que se ciernen sobre quien habr\u00eda sido el principal responsable tras el suicidio de Eleanor Marx, su pareja sentimental durante sus \u00faltimos catorce a\u00f1os de vida, Edward Avelling. En esta secci\u00f3n se integra el informe forense sobre el suicidio de Eleanor, notas necrol\u00f3gicas, condolencias, textos de intervenci\u00f3n que replantean las condiciones que la arrastraron a su decisi\u00f3n final y cartas de la misma Eleanor dirigidas a su amigo y eventual hermano, Freddy Demuth, escritas en los \u00faltimos meses de su vida y trasuntadas por un tono muy distanciado del <em>humor<\/em> que hab\u00eda heredado de su padre y del cual rebosan los textos de las secciones precedentes. Est\u00e1n redactadas en un tono de angustia, de desesperaci\u00f3n, por medio de las cuales se dejan ver sucesos oscuros que hab\u00edan marcado su relaci\u00f3n con Avelling y que Eleanor hab\u00eda luchado por mantener en una intimidad casi absoluta. Un suicidio ejecutado con \u00e1cido pr\u00fasico, composici\u00f3n que tiene entre sus elementos al primer pigmento sint\u00e9tico moderno, el azul de Prusia, y cuya traza hist\u00f3rica encontrar\u00e1 el horror durante la Segunda Guerra Mundial, cuando el r\u00e9gimen nazi lo emple\u00f3 para crear el zyklon-b, pesticida mortal utilizado en los campos de concentraci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En <em>Acerca del suicidio<\/em> Karl Marx escribi\u00f3:<\/p>\n<blockquote><p>Entre las causas de desesperaci\u00f3n que hacen que las personas dotadas de una gran susceptibilidad nerviosa, as\u00ed como los seres apasionados y melanc\u00f3licos, busquen darse muerte, he remarcado que el rasgo predominante est\u00e1 en los maltratos, las injusticias, los castigos secretos que los padres, o superiores faltos de compasi\u00f3n ejercen contra las personas que dependen de ellas. <em>La revoluci\u00f3n no ha hecho caer a todas las tiran\u00edas; los disgustos que se han reprochado a los poderes arbitrarios subsisten en las familias; causas crisis an\u00e1logas a las de las revoluciones<\/em>.<\/p><\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de leer los antecedentes que rodearon la muerte de Eleanor Marx, la cita anterior adquiere, cifradamente, un cariz conmovedor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p>Por <strong>Hugo Herrera Pardo<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-4123\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/Coleccion-P-Escritos-y-cartas-1866-1897-667x1024.jpeg\" alt=\"\" width=\"361\" height=\"554\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/Coleccion-P-Escritos-y-cartas-1866-1897-667x1024.jpeg 667w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/Coleccion-P-Escritos-y-cartas-1866-1897-195x300.jpeg 195w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/Coleccion-P-Escritos-y-cartas-1866-1897-768x1179.jpeg 768w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/Coleccion-P-Escritos-y-cartas-1866-1897-1001x1536.jpeg 1001w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/Coleccion-P-Escritos-y-cartas-1866-1897-1334x2048.jpeg 1334w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/Coleccion-P-Escritos-y-cartas-1866-1897-1040x1596.jpeg 1040w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/Coleccion-P-Escritos-y-cartas-1866-1897-1200x1842.jpeg 1200w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/Coleccion-P-Escritos-y-cartas-1866-1897.jpeg 1654w\" sizes=\"auto, (max-width: 361px) 100vw, 361px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u00a1Siempre adelante! Escritos y cartas, 1866-1897<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Eleanor Marx<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Investigaci\u00f3n y traducci\u00f3n de \u00c1ngelo Narv\u00e1ez Le\u00f3n. Pr\u00f3logo de Alia Trabucco.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Banda propia editoras, 2022<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">452 p\u00e1ginas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201c(Toma su vela, el cepillo, etc., y repentinamente la inspira una esperanza, y deja las cosas en la mesa nuevamente)\u201d Casa de mu\u00f1ecas reparada \u00a0 \u00a0 \u00bfC\u00f3mo la elecci\u00f3n de diversos g\u00e9neros de escritura nos dice algo sobre la traves\u00eda de una vida? \u00bfQu\u00e9 forma de vida se va desplegando por medio de ellos? \u00bfC\u00f3mo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":4122,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":["post-4121","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-literatura"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4121","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4121"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4121\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4125,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4121\/revisions\/4125"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4122"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4121"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4121"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4121"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}