{"id":4109,"date":"2022-11-15T19:44:45","date_gmt":"2022-11-15T22:44:45","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=4109"},"modified":"2024-04-09T14:36:59","modified_gmt":"2024-04-09T17:36:59","slug":"cosmopolis-por-simon-lopez-trujillo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2022\/11\/15\/cosmopolis-por-simon-lopez-trujillo\/","title":{"rendered":"Cosm\u00f3polis \u2013 Por Sim\u00f3n L\u00f3pez Trujillo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">\u00cdbamos despacio. Hab\u00eda que deslizarse poco a poco y ordenadamente por el pasillo, como una hilera de vacas rumbo al matadero, pues el hecho era el mismo para todos: un viaje de ida. El ritmo, por lo lento y forzoso, terminaba por inundarme de una tremenda desaz\u00f3n. En un momento vi a un joven que no aguant\u00f3 m\u00e1s y pas\u00f3 corriendo a nuestro lado, en direcci\u00f3n opuesta. Lo dec\u00edan los carteles: huir no conduce a ninguna parte. Para no desesperar, pensaba otra vez en el car\u00e1cter de las ideas. No me parece que est\u00e9n hechas de palabras. Seg\u00fan mi punto de vista, poseen un rasgo mineral: son una especie de diamante que aparece en la tierra suelta de la conciencia. Se resisten, por ello, ante nosotros, de un modo semejante a como producen fascinaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Asum\u00eda que en alg\u00fan punto llegar\u00edamos ante una puerta, pero solo seguimos caminando por el pasillo, que daba la impresi\u00f3n de una terminal de aeropuerto sin fin. La analog\u00eda era apoyada por nuestro atuendo de viajeros: maletas, bolsos y chaquetas cargadas bajo el brazo. No estaba prohibido hablar, pero nadie lo hac\u00eda, presos en su rito personal como supongo que est\u00e1bamos todos. Cuando la gente se halla al l\u00edmite de sus fuerzas, no dice ni media palabra. Delante de m\u00ed, un hombre que cojeaba un poco y me obligaba a ralentizar el paso, iba repitiendo una oraci\u00f3n. Detr\u00e1s, una mujer negra, hermosa, caminaba con la vista pegada al techo. Yo me distraje imaginando qu\u00e9 encontrar\u00eda del otro lado. M\u00e1s all\u00e1 de los descubrimientos y avances cient\u00edficos, me preguntaba si, en el futuro, la humanidad seguir\u00eda conectada a sus antiguas formas. \u00bfNos recibir\u00edan tal y como nos lo prometieron? Ten\u00eda hambre, \u00bfqu\u00e9 \u00edbamos a comer? Mis manos apretaban firmemente el mango de mi maleta, llena de ropa, libros y cuadernos, porque s\u00ed, era el \u00fanico de mis amigos que segu\u00eda escribiendo a mano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Pero no hubo puerta. El pasillo supo cruzarnos por el tiempo sin alteraci\u00f3n. De pronto, sin dejar de caminar en l\u00ednea recta, regresamos al punto por donde hab\u00edamos ingresado. Una ayudante similar a la que nos recibi\u00f3 en la oficina, cuyo nombre puede haber sido Liliana o Luciana, seg\u00fan su placa, ahora nos ayudaba a salir a la ciudad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Al poco rato, estaba solo. Buenos Aires no era muy distinta a c\u00f3mo la recordaba. Al menos los edificios de su <em>belle \u00e9poque <\/em>segu\u00edan intactos, si bien junto a los palacios flotaban carteles publicitarios de un material acu\u00e1tico. Uno pod\u00eda ingresar en ellos con la mirada. Al parecer, un fragmento del l\u00edquido, evaporado, condensa en tu propio pensamiento y solicita el n\u00famero de tu tarjeta social. Con eso ya puedes acceder a los productos. Por desgracia, yo solo contaba con un pasaporte de visita, que duraba una semana. Luego ten\u00eda que ponerme a trabajar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En la calle, la gente avanzaba con una mezcla de apat\u00eda y parsimonia. Algunas cosas derechamente no funcionaban, pero a nadie parec\u00eda importarle. Cuando intent\u00e9 cruzar la calle el sem\u00e1foro inmediatamente cambi\u00f3 de color. Todos retrocedimos a nuestra vereda mientras, delante, los autos autom\u00e1ticos, \u00abautotr\u00e1nsits\u00bb, que les llaman, aceleraban en hileras distribuidas en perfecta simetr\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Un ni\u00f1o me tir\u00f3 de la chaqueta. Lo mir\u00e9: le faltaba el ojo izquierdo. Estir\u00f3 su mano, pens\u00e9 que para pedir, pero luego vi aparecer en ella un peque\u00f1o y muy bonito h\u00e1mster. Quise tocarlo, pero la luz volvi\u00f3 a dar verde y el ni\u00f1o se esfum\u00f3 entre la multitud.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Entr\u00e9 al primer restor\u00e1n que vi. Era una pizzer\u00eda famosa, abierta en 1932 y sostenida desde entonces con la misma est\u00e9tica. Tom\u00e9 asiento en el segundo piso. Los garzones estaban automatizados, uno ped\u00eda conversando directamente desde su mesa con la cabecita hologr\u00e1fica proyectada en frente. Luego, bastante r\u00e1pido, un viejo que parec\u00eda llevar su vida entera en ese puesto trajo mi pizza rebosante en mozzarella, cubiertos, servilletas y un jarrito de Coca-Cola. Me serv\u00ed un poco de bebida y cen\u00e9 mirando por la ventana un mont\u00f3n de p\u00e1jaros azules que no sab\u00eda si eran loros, un holograma o una especie introducida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Aunque no recuerdo bien qui\u00e9n era antes del cruce temporal, mis prop\u00f3sitos conservan su antiguo empuje. Vivo, as\u00ed, arrojado a lo que hago; sigo un pensamiento sin origen y es amable. Estaba masticando el \u00faltimo trozo de muzza cuando lo vi. El cartel que antes mostr\u00f3 un afiche de ropa y otro de una pel\u00edcula inmersiva, anunciaba, en furiosas letras rosadas y amarillas: \u00ab<em>La monja asesina<\/em>, la \u00faltima novela de C\u00e9sar Aira\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Casi me atraganto. Pregunt\u00e9 a un garz\u00f3n humano que pasaba cerca:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014Disculpe, amigo, \u00bfen qu\u00e9 a\u00f1o estamos?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u20142045.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014Imposible.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014Qu\u00e9 va.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras lo ve\u00eda alejarse cargado de bandejas, me pregunt\u00e9 c\u00f3mo no hab\u00eda muerto. Deb\u00eda estarlo, pens\u00e9. El cartel lo mostraba id\u00e9ntico a como lo recordaba: una sonrisa tibia, la mirada angular y distante, apenas si algunas canas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Al salir del restor\u00e1n, me di cuenta de que las librer\u00edas de esa calle segu\u00edan en su sitio. Entr\u00e9 a la primera, que vend\u00eda un mont\u00f3n de libros viejos, y pregunt\u00e9 a la dependiente por el \u00faltimo libro de Aira. Ella empez\u00f3 a mover sus ojos en un modo err\u00e1tico, como si buscara algo que yo no pod\u00eda ver. Luego camin\u00f3 hacia la ubicaci\u00f3n exacta de una estanter\u00eda y regres\u00f3 con un libro de tapa verde. Se le\u00eda: \u00ab<em>Complot de los conejos innecesarios<\/em>\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014Disculpe, pero esta no es <em>La monja asesina<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014Me dijiste la \u00faltima, \u00bfno?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014Claro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014Es esta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014Es que vi en un cartel que&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014Esta lleg\u00f3 esta ma\u00f1ana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La tapa mostraba la fronda de un bosque nocturno, repleta de blancas cabecitas de conejo. Busqu\u00e9 la fecha de publicaci\u00f3n y supuse que era la de ese mismo d\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014Aqu\u00ed la ten\u00e9s igual, si te sirve \u2014La vendedora me ofreci\u00f3 un ejemplar de <em>La monja asesina<\/em>, id\u00e9ntico al que hab\u00eda visto en el afiche.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Revis\u00e9 la fecha de publicaci\u00f3n: el d\u00eda anterior al de la otra novela. Rasc\u00e1ndome la parte alta de la espalda, pregunt\u00e9 a la mujer por d\u00f3nde estaba la secci\u00f3n de los libros de Aira. Ella me mir\u00f3 como sin entender.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014\u00bfLa secci\u00f3n? \u2014insisti\u00f3 con voz nasal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entonces, por primera vez, mir\u00e9 con atenci\u00f3n la librer\u00eda. En el estante a mi derecha, los lomos solo llevaban el t\u00edtulo de cada libro, sin un nombre. No hab\u00eda necesidad. Al sacar cualquiera, todos respond\u00edan al mismo patron\u00edmico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Empec\u00e9 a sacar libros con desesperaci\u00f3n, uno tras otro, y todo me devolv\u00eda, a veces con foto, en otras no, al rostro sonriente en el afiche. \u00c9l era <em>el <\/em>autor. Y, de cierto modo, todo era m\u00e1s simple. Despu\u00e9s me enter\u00e9 de que s\u00ed, Aira hab\u00eda muerto, pero no sin antes traspasar su escritura a un software de rapid\u00edsimo Machine Learning. Se llamaba as\u00ed: <em>Aira<\/em>. Seg\u00fan me explicaba la vendedora, esto hac\u00eda que cualquier persona pudiera escribir un libro. <em>Aira <\/em>\u00e9ramos todos, al fin y al cabo. Al disolver las autor\u00edas solo ganamos en comuni\u00f3n. Con un entusiasmo leve, la mujer me mostr\u00f3 la obra en la que estaba trabajando. Era un recuento de sus horas sin dormir, escrito en esos trances.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014No me quita el insomnio, pero lo hace m\u00e1s entretenido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abEscribo pensando\u00bb, a\u00f1adi\u00f3 luego, y me mostr\u00f3 c\u00f3mo funcionaba: bastan dos auriculares para conectarse a una red enorme. All\u00ed dentro, todo es mucho m\u00e1s simple. Escribir algo, por ejemplo. Basta pensarlo para que est\u00e9 hecho. Con cierto orgullo, la mujer me mostr\u00f3 algunos de sus <em>Aira <\/em>favoritos: la novela de un ni\u00f1o jorobado que aprende a volar; otra sobre Juanita, una ni\u00f1a brasile\u00f1a que pasa de la infancia a su madurez; y una tercera donde, despu\u00e9s de un fallido experimento cient\u00edfico, las abejas se vuelven la especie dominante de la Tierra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Todas pod\u00edan haber sido escritas por ella o por cualquiera. Daba lo mismo. Desconcertado, sal\u00ed de la tienda con cuatro libros en una bolsa. El viento parec\u00eda haberse vuelto loco. Me puse un brazo delante de la cara y camin\u00e9 con los ojos entrecerrados, en direcci\u00f3n al fr\u00edo de la cosm\u00f3polis.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p>Por\u00a0<strong>Sim\u00f3n L\u00f3pez Trujillo<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00cdbamos despacio. 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