{"id":4102,"date":"2022-11-08T13:16:14","date_gmt":"2022-11-08T16:16:14","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=4102"},"modified":"2022-11-08T13:16:32","modified_gmt":"2022-11-08T16:16:32","slug":"quien-habla-la-voz-narrativa-de-beckett-por-felipe-reyes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2022\/11\/08\/quien-habla-la-voz-narrativa-de-beckett-por-felipe-reyes\/","title":{"rendered":"\u00bfQui\u00e9n habla? La voz narrativa de Beckett \u2013 Por Felipe Reyes"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\">\u201cCada palabra es como una innecesaria\u00a0mancha en el silencio y en la nada\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">S.B.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>I<\/strong>. \u201cEL ASEDIO EN EL CUARTO\u201d. As\u00ed llam\u00f3 Becket a su intenso periodo de escritura iniciado en 1946, \u00e9poca en la que publicar\u00eda sus novelas <em>Molloy<\/em> y <em>Malone muere<\/em>, y la pieza teatral que se transformar\u00eda su obra m\u00e1s popular, <em>Esperando a Godot<\/em>. En su biograf\u00eda de Beckett, Paul Strathern describe la cotidianidad del escritor durante aquellos d\u00edas de \u201cel asedio\u201d, los que pas\u00f3 \u201cprincipalmente en su habitaci\u00f3n, aislado del mundo, enfrent\u00e1ndose a sus propios demonios, intentando explorar los mecanismos de su mente. Su rutina era por lo general bastante simple. Se levantaba en las primeras horas de la tarde, se preparaba unos huevos revueltos, y se encerraba en su cuarto tantas horas como pod\u00eda soportar. Luego sal\u00eda a hacer su periplo nocturno por los bares de Montparnasse, bebiendo ingentes cantidades de vino tinto barato, y regresaba antes del amanecer para pasarse largo rato intentando conciliar el sue\u00f1o. Su vida entera giraba en torno a su casi psic\u00f3tica obsesi\u00f3n por escribir\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo hab\u00eda comenzado con una revelaci\u00f3n. Durante una tormenta de invierno, de madrugada, Beckett decide salir a caminar por el puerto de Dubl\u00edn. De pronto, entre los aullidos del viento y los azotes de las olas, comprendi\u00f3 que la \u201coscuridad que se hab\u00eda esforzado por reducir\u201d en su vida \u2013y en su escritura, la que hasta entonces no hab\u00eda logrado encontrar lectores ni satisfacer sus propios anhelos\u2013 deb\u00eda ser su materia prima creativa. \u201cSiempre estar\u00e9 deprimido \u2013concluy\u00f3 Beckett\u2013, pero lo que me reconforta es darme cuenta de que ahora puedo aceptar este lado oscuro como el lado dominante de mi personalidad. Acept\u00e1ndolo, lo har\u00e9 trabajar para m\u00ed\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>*<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>II<\/strong>. \u201cSIN UN PUNTO FIJO\u201d. En cada obra de Samuel Beckett, la voz narrativa es una lluvia de palabras lanzadas desde alg\u00fan lugar extra\u00f1o, difuso, indeterminado. Una manada de frases mordi\u00e9ndose, persigui\u00e9ndose unas a otras hasta difuminarse en el fin del relato. Cada texto suyo es errancia en un laberinto, el tr\u00e1nsito de una fuerza literaria que perturba, que permite m\u00faltiples caminos y nos traslada a un espacio ambiguo. Una voz que narra (o hace hablar) a personajes \u201cinnombrables\u201d que parecen no ser de este mundo, pero que lo habitan radicalmente, mientras se mueven sin encontrar un punto fijo en el que situarse, rechazando todo racionalismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Utiliza el absurdo existencial \u2013al igual que Camus\u2013 como una cavilaci\u00f3n metaf\u00edsica que le sirve para explorar el devenir de la vida en las m\u00e1s diversas formas. La \u201crealidad\u201d de una novela de Beckett es un sue\u00f1o excesivo, una dilatada pesadilla que abarca pasado y futuro, una manifestaci\u00f3n fluida de una pulsi\u00f3n aparentemente inconsciente. Elude la tentaci\u00f3n del estructuralismo y el significante de las narraciones que \u201ccuentan cosas\u201d o \u201cse dice algo\u201d, para imbuirse en los desvar\u00edos del lenguaje que se vuelca sobre s\u00ed mismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">En Compa\u00f1\u00eda, una voz llega hasta alguien que est\u00e1 sentado en la oscuridad. La voz nombra y describe a ese alguien, su pasado, su futuro y sobre todo su presente, est\u00e1 ah\u00ed, en la oscuridad, escuchando. Pero alguien m\u00e1s est\u00e1 en otra \u2013o en la misma\u2013 oscuridad imagin\u00e1ndose todo lo que ah\u00ed se dice. Hay, al menos, tres personajes claramente diferenciados en el texto: alguien que imagina todo, alguien que escucha y una voz. Pero estos tres personajes son al mismo tiempo uno solo, la voz narrativa que leemos. La voz extra\u00f1a de un yo m\u00faltiple que nos describe \u2013como en el relato de Gonz\u00e1lez Vera\u2013 su necesidad de compa\u00f1\u00eda, la que parece no ser otra que la del lector que se enfrenta al texto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>*<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>III.<\/strong> \u201cEL QUE VIVE FUERA DEL MUNDO\u201d: Murphy, el protagonista de su hom\u00f3nima primera novela, amante del silencio, la oscuridad y la vida contemplativa, es empujado a la calle por la insistencia de Celia a que busque un trabajo. A punto de abandonar su ab\u00falica b\u00fasqueda, se cruza en un bar con un funcionario de un manicomio que necesita un reemplazo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cap\u00edtulo en el que Murphy llega a trabajar al sanatorio, comienza con una frase que Beckett toma de Andr\u00e9 Marlaux: \u201cEs dif\u00edcil para el que vive fuera del mundo no buscar a los suyos\u201d. Pero Murphy es atra\u00eddo por algo que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de la manoseada enajenaci\u00f3n de la locura, y decide suicidarse sin ning\u00fan hero\u00edsmo. Su \u00faltimo deseo hab\u00eda sido que sus cenizas fueran tiradas al ba\u00f1o p\u00fablico de su teatro favorito y que, sin ninguna tristeza ni solemnidad, tiraran la cadena. El hombre encargado de cumplir con su deseo, lleva sus cenizas en una bolsa y en un bar se las lanza a la cara a un tipo que lo insulta. La bolsa con los vestigios de su humanidad queda tirada en el piso del bar, la que los parroquianos patean \u201ctanto y tan bien que mucho antes de la hora de cerrar, el cuerpo, la mente y el alma de Murphy estaban libremente distribuidos por el suelo, y antes de que el alba viniera a desplegar su luz gris\u00e1cea sobre la tierra, fueron barridos con el aserr\u00edn, la cerveza, las colillas, los v\u00f3mitos, los escupitajos\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Murphy se transforma en un desecho, pero su itinerario vital no ha terminado. Beckett se lamentar\u00e1 despu\u00e9s de no haber podido expresar con m\u00e1s fuerza y claridad la presencia de Murphy en el bar mientras sus cenizas est\u00e1n desparramadas por el suelo, pero \u00bfc\u00f3mo narrar a un personaje que ha perdido la corporalidad que permite describirlo? \u00bfC\u00f3mo hacer que unos fragmentos tengan en la narraci\u00f3n la misma presencia con la que fue descrito antes de ser polvo? Murphy en su estado de cenizas pisoteadas entre aserr\u00edn y colillas, se ha vuelto innombrable, indescriptible como persona.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">En cada una de sus novelas posteriores, Beckett ir\u00e1 haciendo que esos indescriptibles hablen, que ellos mismos nos cuenten su multiplicidad y su tr\u00e1nsito, y pasar\u00e1 de la tercera persona a la primera, para culminar en el mon\u00f3logo incesante de El innombrable, esa voz que nos dice que viene de un pedazo de cuerpo dentro de un jarr\u00f3n que decora la entrada de un restor\u00e1n: \u201cDe los ruidos que me llegan se desprende con toda claridad que no estoy completamente sordo. Pues si aqu\u00ed el silencio es casi total, no lo es del todo. Recuerdo el primer ruido que o\u00ed en este lugar y que despu\u00e9s he o\u00eddo con frecuencia. Pues debo suponer un comienzo a mi estancia aqu\u00ed, aunque s\u00f3lo fuera para comodidad del relato\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Hacia el final de la novela, esa misma voz se preguntar\u00e1 si no es nada m\u00e1s que una mancha de semen en las s\u00e1banas de un adolescente: la voz de algo que advierte su imposibilidad de existir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>*<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>IV<\/strong>. \u201cHABLA DE S\u00cd MISMO COMO DE OTRO\u201d: Ese yo indeterminado fue finalmente la marca propia de la extra\u00f1a voz narrativa que caracteriza la obra de Beckett, la que se sit\u00faa al otro lado de la valla del realismo, en una zona po\u00e9tica sin pasaje de regreso a las formas tradicionales de la literatura. En esa exterioridad fragmentada, sus no-personajes abandonan el per\u00edmetro psicol\u00f3gico tradicional. Incluso cuando utiliza la tercera persona, parece no poder evitar que haya un desdoblamiento en el que esa tercera persona se encuentra absorbida por la primera. Como alguien que en su mon\u00f3logo hablara de s\u00ed mismo como si se tratara de otro, pero, al mismo tiempo, deja claro que se trata de s\u00ed mismo: \u201cInventor de la voz y del que escucha y de s\u00ed mismo. Inventor de s\u00ed mismo para hacerse compa\u00f1\u00eda. Permanecer en eso. \u00c9l habla de s\u00ed mismo como de otro. Hablando de s\u00ed mismo \u00e9l dice, \u00e9l habla de s\u00ed mismo como de otro. \u00c9l se imagina a s\u00ed mismo para hacerse compa\u00f1\u00eda\u201d, nos dice el narrador de Compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Beckett hace literatura con las propuestas del psicoan\u00e1lisis y la filosof\u00eda contempor\u00e1nea que entiende al ser humano como una entidad de m\u00faltiples v\u00e9rtices, y su concepci\u00f3n de la realidad rechaza la idea de la literatura como una representaci\u00f3n objetiva del mundo y las personas. Su escritura, impl\u00edcita o expl\u00edcitamente, no evade el problema de lo real, de su naturaleza m\u00faltiple. Pero su propuesta narrativa tambi\u00e9n tendr\u00eda detractores: para el fil\u00f3sofo y cr\u00edtico literario h\u00fangaro Georg Luk\u00e1cs, por ejemplo, la escritura de Beckett es un s\u00edntoma de toda la \u201cdegeneraciones burguesas de la literatura contempor\u00e1nea\u201d, que busca la \u201cdisoluci\u00f3n de lo real, del hombre y del mundo\u201d, dice que sus personajes son \u201cseres privados de toda unidad objetiva\u201d, un \u201cestilo de la mueca\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>*<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>V<\/strong>. \u201cAVANZANDO COMO RETROCEDIENDO, O DESVI\u00c1NDOME\u201d: \u201cEstilo de la mueca\u201d que se mueve por los caminos inciertos y siempre desconcertantes de una b\u00fasqueda. La b\u00fasqueda de personajes que indagan en su percepci\u00f3n del mundo \u2013de un para\u00edso o un infierno\u2013 soslayando el cotidiano. Para Beckett, la b\u00fasqueda no es melodram\u00e1tica ni tr\u00e1gica sino c\u00f3mica: un yo incontrolable que busca con la esperanza de encontrar algo que lo elude constantemente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Sus personajes sufren en sus mundos en miniatura, con toda ausencia de hero\u00edsmo y de sentido hasta disolverse en una abstracta comicidad, una escritura que niegan la vida en su orden l\u00f3gico y se solaza en esa misma negaci\u00f3n. \u201cToda esta historia de tarea que cumplir, para poder pararme, de frases que decir, de verdad que hallar, para poder decirla, para poder pararme, de tarea impuesta, rezuma, descuidada, olvidada, por hallar, por satisfacer, para no tener que hablar m\u00e1s ni o\u00edr m\u00e1s, la he inventado yo con la esperanza de consolarme, de ayudarme a proseguir, de creerme en alg\u00fan sitio, movi\u00e9ndome, entre un principio y un fin, tan pronto avanzando como retrocediendo, o desvi\u00e1ndome\u201d, nos dice El innombrable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Su voz narrativa absorbe el escepticismo y el pesimismo carente de toda divinidad y amor propio. Personajes que luchan por la supervivencia de la no-vida pese a la desesperanza y el abandono. El ef\u00edmero y casi aparente fulgor de esperanza que ve Camus en el tr\u00e1nsito in\u00fatil de S\u00edsifo, Beckett lo transforma en la desesperada b\u00fasqueda del hombre por encontrar respuestas que nunca conocer\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Por <strong>Felipe Reyes F.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cCada palabra es como una innecesaria\u00a0mancha en el silencio y en la nada\u201d. S.B. I. \u201cEL ASEDIO EN EL CUARTO\u201d. 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