{"id":4090,"date":"2022-11-02T13:31:03","date_gmt":"2022-11-02T16:31:03","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=4090"},"modified":"2022-11-02T13:34:23","modified_gmt":"2022-11-02T16:34:23","slug":"relatos-de-apego-parte-ii-angel-por-carla-duimovich","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2022\/11\/02\/relatos-de-apego-parte-ii-angel-por-carla-duimovich\/","title":{"rendered":"Relatos de apego \u2013 Parte II: \u00c1ngel \u2013 Por Carla Duimovich"},"content":{"rendered":"<div class=\"page\" title=\"Page 1\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p style=\"text-align: justify;\">La primera que me hablo\u0301 del A\u0301ngel Guardia\u0301n fue mi mama\u0301. No deci\u0301a guardia\u0301n sino de la guarda. Era una oracio\u0301n que me recitaba cuando era chica, muy chica. Mama\u0301 deci\u0301a: a\u0301ngel de la guarda, dulce compan\u0303i\u0301a, no me dejes sola, ni de noche ni de di\u0301a. No se\u0301 si e\u0301sta es la original cristiana, pero en mi vida ha sido la versio\u0301n que importaba, una que no teni\u0301a vi\u0301nculo directo con la religio\u0301n sino con otra cosa. La soledad siempre ha sido un asunto en mi familia, una familia pequen\u0303a que adjuntaba al a\u0301ngel guardia\u0301n como parte del staff. Para madre fue siempre importante su proteccio\u0301n, sobre todo para si\u0301 misma, debido a que vivio\u0301 la soledad de un modo pesante y para nada simpa\u0301tico. Para mi\u0301, el a\u0301ngel de la guarda era un momento con mi mama\u0301, algo que deci\u0301a para reconfortarme y, sobre todo, reconfortarse. En su momento no fue una presencia importante pero con el tiempo este a\u0301ngel representaba algo ma\u0301s profundo y cercano, dado que tras la muerte de mi abuela (la mama\u0301 de mi mama\u0301) el a\u0301ngel guardia\u0301n tuvo un rostro: el de ella. Mi abuela devino en a\u0301ngel guardia\u0301n y santo de devocio\u0301n para cualquier cosa que debiera suceder en la posteridad y, desde entonces, todo tipo de altares y velas fueron prendidas en su nombre. La fragancia de la vainilla junto la foto de mi abuela au\u0301n hoy es si\u0301mbolo en la casa materna. Una fotografi\u0301a que fue elegida por mi\u0301 entre las pocas que habi\u0301a, quiza\u0301s sea la u\u0301nica en la que aparece sonriendo. Seguramente ha sido en algu\u0301n verano marplatense entre 1995 y 1998. La tomo\u0301 mi ti\u0301a del corazo\u0301n, en un viaje que hizo a nuestra casa cuando yo au\u0301n era una bambina. La presencia de la sonrisa se debe justamente a eso, a que era mi ti\u0301a quie\u0301n tomaba la foto y no otra persona y, para mi\u0301, a\u0301ngel es esa sonrisa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo cierto es que en momentos de soledad (que los he tenido, y muchos) apareci\u0301a la figura sin rostro del a\u0301ngel guardia\u0301n. A veces era mi abuela y a veces no. A veces era simplemente una sensacio\u0301n de alivio, el gesto de cerrar los ojos y disponerme a conciliar el suen\u0303o por ma\u0301s difi\u0301cil que sea, pensar en dormirme, negociarlo con el a\u0301ngel guardia\u0301n. Yo no se\u0301 mucho de a\u0301ngeles y menos de guardianes, pero e\u0301ste era uno que efectivamente me haci\u0301a compan\u0303i\u0301a, uno que mi madre me habi\u0301a puesto a disposicio\u0301n como diciendo: yo no puedo acompan\u0303arte en este camino pero aca\u0301 tene\u0301s a tu a\u0301ngel, e\u0301l te entendera\u0301 como yo no se\u0301 hacerlo. Y, en efecto, me acompan\u0303o\u0301. A veces se encarnaba en la bolita de pelos que ronroneaba en mi regazo y, otras, en la mirada de mi perra cuando no necesitaba de palabras. Pero eso fue antes, antes de que mama\u0301 decidiera que para ella el a\u0301ngel sera\u0301 siempre su madre y quie\u0301n soy para negarle esa posibilidad. Sin embargo, para mi\u0301, el a\u0301ngel se manifestaba a trave\u0301s de la sonrisa de mi abuela y no al reve\u0301s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando creci\u0301 y migre\u0301 de ciudad (esta ane\u0301cdota ya la he narrado pero por algu\u0301n motivo regresa como una noria) conoci\u0301 a Bruno. Un perro que merodeaba en las afueras de una de las villas cercanas a Berisso. La cosa es que Bruno no era un perro, era una pena que arrastraba su alma como podi\u0301a, destruido por la sarna y el dolor de barriga. Un ser buenazo, que de haber recibido un a\u0301pice de amor habri\u0301a sido un hermoso perro. En todo caso, Bruno no era Bruno. Le puse asi\u0301 cuando una sen\u0303ora que vendi\u0301a churros en la esquina de la avenida donde lo conoci\u0301 me pregunto\u0301 co\u0301mo se llamaba. Y, como ya sabemos, es ma\u0301s difi\u0301cil hacer la vista gorda una vez que sabemos el nombre de cualquier criatura. Fue asi\u0301 que ese esqueleto lleno de costras abiertas a la adversidad tuvo un nombre, quiza\u0301s no el primero que habi\u0301a tenido en su vida pero seguro el definitivo. Y de alguna manera e\u0301l tambie\u0301n me nombro\u0301. Bueno, no e\u0301l, porque era un perro. Pero la churrera me nombro\u0301 a trave\u0301s de e\u0301l. Me llamo\u0301 a\u0301ngel, como el a\u0301ngel guardia\u0301n. Y todos los di\u0301as, cuando haci\u0301a mi vuelta para buscar a Bruno a trave\u0301s de las calles de tierra, bajo el sol o la lluvia, ella se paraba y me gritaba desde el medio de la avenida: \u00a1hola, A\u0301ngel! Y me ofreci\u0301a, de corazo\u0301n, uno o dos churros para el camino. Yo me senti\u0301a bien siendo a\u0301ngel. A\u0301ngel me representaba algo ca\u0301lido y emocionante. Algo desprovisto de ge\u0301nero y comparacio\u0301n, algo sin igual, como el ronroneo de mi gata, la mirada de mi perra o el regalo que me hizo mi mama\u0301 cuando me concedio\u0301 a su disposicio\u0301n y, adema\u0301s, me adjudicaba una misio\u0301n completamente va\u0301lida para mi\u0301: cuidar de Bruno. Asi\u0301 fue que cuide\u0301 de e\u0301l. No fue mucho el tiempo que necesito\u0301 para volver a ser un enorme cachorro con un pelaje hermoso y negro como la noche. Y, asi\u0301 de precioso era, que encontro\u0301 una familia que lo adopto\u0301 y ya no me necesito\u0301 ma\u0301s. De modo que yo deje\u0301 inmediatamente de ser a\u0301ngel, deje\u0301 de existir como tal y ya no vivi\u0301 ma\u0301s en la frontera con Berisso, ni volvi\u0301 a ver a la sen\u0303ora de la avenida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me volvi\u0301 a encontrar con a\u0301ngel iniciada la pandemia. Me llego\u0301 por correo, en un paquete a nombre de Osito de apego (esta es otra historia). Se trataba de Orlando de Virginia Woolf en una edicio\u0301n de Sur con traduccio\u0301n de Jorge Luis Borges. No es que a\u0301ngel era el libro, sino que estaba contenido en el libro. Podemos decir que a\u0301ngel era Orlando, este ser que habitaba el tiempo, el espacio y el ge\u0301nero como nadie nunca jama\u0301s lo habito\u0301, una presencia favorita y sin rostro que au\u0301n hoy me deja con escalofri\u0301os al nombrarle: O R L A N D O. Un nombre que si lo hubiera escuchado en cualquier momento representando a cualquier persona definitivamente no me habri\u0301a gustado. Pero entonces Orlando era a\u0301ngel, mi a\u0301ngel de la guarda, uno eterno (pero eterno de verdad), y que salvo\u0301 a Virginia de la muerte hasta que se fue y ella se suicido\u0301. Vaya a saber a cua\u0301nta gente ha acompan\u0303ado. Durante la cuarentena cuido\u0301 de mi\u0301 con devocio\u0301n y afectuosidad, y no temi\u0301 su partida porque se\u0301 de su regreso, con otros nombres y colores, a veces como vainilla y otras como jazmines durante el tramonto. Fue con Orlando que aprendi\u0301 que puedo recurrir a e\u0301l siempre que lo desee, sea cual sea el momento, puedo decir al viento: bolita de pelos, Orlando, brillo de los ojos y ahi\u0301 esta\u0301 a\u0301ngel.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"page\" title=\"Page 2\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p style=\"text-align: justify;\">En Sicilia, Osito de apego y yo fuimos invitados a la fiesta de un pueblo. Accedimos sin mucho conocimiento del destino. Se trato\u0301 de la Festa dell \u0301Angelo Custode, un acontecimiento bello, en un piccolo pueblo mari\u0301timo. No se\u0301 verdaderamente que\u0301 cosas le gustan a a\u0301ngel, pero ese di\u0301a se festejo\u0301, se canto\u0301 y bailo\u0301; en otras palabras, se lo honro\u0301. Digamos que el pueblo estuvo de fiesta, y (sin casualidad) se celebro\u0301 el mismi\u0301simo di\u0301a de las abuelas y los abuelos. Esta vez, a\u0301ngel fue una estrella rosa en el cielo de la isla y no tardo\u0301 en regresar porque, di\u0301as despue\u0301s, lo volvi\u0301 a ver en la soledad de una tarde de domingo mientras me dirigi\u0301a a tomar el colectivo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Caminaba bajo el calor de los u\u0301ltimos di\u0301as de verano siciliano, a trave\u0301s de calles dese\u0301rticas montadas sobre restos de civilizaciones griegas, hundida en el mapa que apareci\u0301a y desapareci\u0301a en el visor de mi celular. Cuando levante\u0301 la vista, distingui\u0301 en la distancia a una figura que se acercaba hacia mi\u0301. No le di mucha importancia hasta que estuvimos ma\u0301s cerca, puesto que las veredas sicilianas son muy angostas y hay que organizarse para pasar al mismo tiempo. No estaba segura si efectivamente era a\u0301ngel, algo me lo indicaba en el vuelo del su vestido negro, en su manera de inclinarse pensativo mientras caminaba, en su pelo rubio echado hacia atra\u0301s. Puede que sea a\u0301ngel. Baje\u0301 la mirada, aunque me inundo\u0301 una sensacio\u0301n de incomprensio\u0301n paralizante, \u00bfco\u0301mo iba a presentarse asi\u0301, con ese cuerpo y ese nombre? Mirando hacia abajo ya podi\u0301a ver sus pies y el vestido negro asoma\u0301ndose, asi\u0301 que era ahora o nunca, debo decirle cualquier cosa. Entendera\u0301n que no se trata de una presencia gratuita, es un indicador, hay lecciones que debo aprender, fa\u0301bulas con moralejas y otras salsas que a veces no alcanzo a saciar. La cosa es que ahi\u0301 estaba, Tilda se llamaba esta vez, Tilda Swinton. A veces se mezclaba Orlando con la presencia de Tilda y a veces Tilda se presentaba frente a la de Orlando, como si fueran lo mismo. Ustedes pensara\u0301n que esta confusio\u0301n es obvia porque Tilda interpreto\u0301 a Orlando en una peli\u0301cula. Pero no, imposible, porque que Tilda habi\u0301a sido Orlando a principios de los 90 lo supe despue\u0301s y con esto confirmo que no he visto el film en cuestio\u0301n. La cosa es que ahi\u0301 estaba Tilda Orlando en un vestido de noche a las tres de la tarde de un domingo. De pronto, las veredas se alzaron y nos encontramos caminando dentro del antiguo Templo de Apolo. Levanto la vista y veo su pelo Bowie perfectamente engominado, eesto me confunde. Bowie no estaba, era so\u0301lo Tilda y Orlando y a\u0301ngel y yo. Y nuestras miradas se cruzaron y yo quise decir algo, cualquier cosa, y no pude. Le hubiera dicho \u201cOrlando, espera\u0301 \u00bfpor que\u0301 esta\u0301s tan apurado?\u201d, pero no pude. Mis ojos se dilataron, el Templo de Apolo cayo\u0301 en ruinas y Tilda hizo un gesto con la boca, como una sonrisa que no fue. Pero fue a\u0301ngel quien se rio\u0301 de mi\u0301 incapacidad para pasar la prueba, no Tilda. Entonces no dije nada y Tilda y Orlando y a\u0301ngel siguieron caminando detra\u0301s de mi\u0301, y era tanta la rabia que senti\u0301a que no me anime\u0301 a darme la vuelta hasta segundos despue\u0301s, cuando ya no estaban. Habi\u0301an girado en la esquina dejando un camino de polvo que brillaba con el sol. Y me quede\u0301 ahi\u0301, pregunta\u0301ndome si todo aquello habi\u0301a pasado o era producto de mi imaginacio\u0301n, si Orlando Tilda y si Apolo&#8230; Retome\u0301 mi camino. En la vereda siguiente un muchacho asomaba la cabeza a trave\u0301s de una ventana mirando hacia mi direccio\u0301n, observaba la pantalla de su celular y luego, otra vez, hacia mi lado, y asi\u0301 varias veces. Pero no me miraba a mi\u0301, que veni\u0301a atenta a su presencia, sino que persegui\u0301a al vestido negro de noche.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quise decirle que era inu\u0301til que la busque, Tilda ya no estaba ahi\u0301, y contarle todo lo que habi\u0301a pasado, que por un tiempo fue a\u0301ngel y Orlando con los cabellos de Bowie y que me pusieron a prueba en el Templo de Apolo y falle\u0301. Pero no le dije nada, so\u0301lo susurre\u0301: a\u0301ngel de la guarda, dulce compan\u0303i\u0301a, no me dejes sola ni de noche ni de di\u0301a, llame\u0301 a Osito de apego y me subi\u0301 al colectivo.<\/p>\n<\/div>\n<p>Por\u00a0<strong>Carla Duimovich<\/strong><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La primera que me hablo\u0301 del A\u0301ngel Guardia\u0301n fue mi mama\u0301. No deci\u0301a guardia\u0301n sino de la guarda. Era una oracio\u0301n que me recitaba cuando era chica, muy chica. 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