{"id":4076,"date":"2022-10-26T14:05:26","date_gmt":"2022-10-26T17:05:26","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=4076"},"modified":"2022-10-26T14:07:30","modified_gmt":"2022-10-26T17:07:30","slug":"severo-sarduy-el-placer-de-la-sonoridad-por-felipe-reyes-f","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2022\/10\/26\/severo-sarduy-el-placer-de-la-sonoridad-por-felipe-reyes-f\/","title":{"rendered":"Severo Sarduy: El placer de la sonoridad \u2013 Por Felipe Reyes F."},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">La inmersi\u00f3n en la obra de Severo Sarduy resulta tremendamente original como ejemplo de mestizaje literario. Se impregna de su tradici\u00f3n, de las tendencias de su tiempo, para apropiarse de los aspectos que le interesan y los despliega en un estilo personal. Un autor que escribe en espa\u00f1ol en Francia, cuya trayectoria constituye un buen ejemplo de hibridaci\u00f3n literaria: su obra es una s\u00edntesis de estilos, influencias, culturas y g\u00e9neros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las novelas de Sarduy constituyen la vertiente m\u00e1s rica de su obra; dialogan con su poes\u00eda y se extiende a sus ensayos, en los que mezclan conocimientos cient\u00edficos y brillantes an\u00e1lisis sobre el arte. El oficio de la escritura se confronta a s\u00ed mismo. Sus poemas son recargados, barrocos y a menudo dif\u00edciles de entender; no revindican la claridad ni verdad alguna; predominan el fulgor de las im\u00e1genes, el placer de la sonoridad, las sorpresas de la musicalidad, a veces sepultando el significado. Sarduy expresa su atracci\u00f3n por el exceso como remedio contra la vacuidad y por la sobreabundancia que parece rechazar los l\u00edmites de la palabra. Por otro lado, escribe obras de radioteatro que seguramente le serv\u00edan para saciar aunque sea en parte su inter\u00e9s por la puesta en escena. Pero su actividad creativa no se limitaba a la literatura: pintor talentoso, produjo cuadros de un estilo m\u00e1s sobrio que su escritura. Al pintor Sarduy lo mueve m\u00e1s la angustia por la soledad, el cara a cara del individuo con su destino y el deseo de dominar un espacio que no obstante se prestar\u00eda m\u00e1s f\u00e1cilmente al exceso y el desbordamiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su destino estuvo marcado por una forma especial de exilio, por el alejamiento como modo de vida, por cierta marginalidad asumida en todos los aspectos de la existencia, as\u00ed como por la voluntad parad\u00f3jica de conjurar esa distancia a trav\u00e9s de la actividad art\u00edstica. Se aleja, se desfasa de <em>la realidad<\/em> para volver a vincularse con ella. Este movimiento de ruptura y reconciliaci\u00f3n vital es una de las rarezas de su literatura. En Sarduy persiste el placer evidente de desenvolverse al margen del mundo; atra\u00eddo por el destierro, busca escapar de \u00e9l a trav\u00e9s de sus creaciones y sus visiones. Como paria, goza y se deleita de la situaci\u00f3n, al mismo tiempo que quiere estar en el mundo, ser parte de la sociedad que lo rodea.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La actividad literaria cubana a fines de los a\u00f1os cincuenta es floreciente, abundan las revistas surgidas despu\u00e9s de la famosa <em>Or\u00edgenes,<\/em> y la sombra de las figuras tutelares de Jos\u00e9 Lezama Lima y Virgilio Pi\u00f1era. El joven Sarduy busca hacerse un nombre y formar parte de la vida art\u00edstica local en los albores de la Revoluci\u00f3n. Pero no se detiene a vivir aquel proceso, pues se va a Par\u00eds a fines de 1959. Nunca m\u00e1s regresar\u00e1 a la isla. Aquel viento nuevo sopla en sentido contrario a las aspiraciones del joven Severo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se instala en Francia gracias a una beca que le permite desarrollar su reflexi\u00f3n en torno a las artes pl\u00e1sticas. R\u00e1pidamente, se relaciona con escritores e intelectuales como Fran\u00e7ois Wahl o Roland Barthes. Y muy pronto, tambi\u00e9n, el joven cubano empieza a sorprender y seducir por su cultura y delicadeza. Su curiosidad insaciable est\u00e1 hecha a la medida de la capital francesa de la \u00e9poca; frecuenta los museos y las galer\u00edas, lee a los autores m\u00e1s audaces y apasionantes del momento y difunde una vasta cultura cient\u00edfica en un programa de radio con vocaci\u00f3n internacional. Sarduy sorprende a sus interlocutores, puede captar de igual forma el alcance de la obra de Sarraute y disertar sobre la literatura de sus compatriotas. Su pasi\u00f3n es la renovaci\u00f3n permanente, el \u00edmpetu creador y la capacidad para descubrir estilos, formas e ideas nuevas. Toma seminarios, se anima a escribir aceptando que la estructura del texto, lineal o fragmentario, le da una resonancia particular a la narraci\u00f3n, que el juego de las formas y la construcci\u00f3n influyen en el esp\u00edritu del lector. Su arte se ampara en gran medida en su sentido del desv\u00edo y de la apropiaci\u00f3n.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"567\" class=\"aligncenter size-full wp-image-4078\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Captura-de-Pantalla-2022-10-26-a-las-14.03.03.png\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Captura-de-Pantalla-2022-10-26-a-las-14.03.03.png 1024w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Captura-de-Pantalla-2022-10-26-a-las-14.03.03-300x166.png 300w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Captura-de-Pantalla-2022-10-26-a-las-14.03.03-768x425.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pronto, las autoridades cubanas califican a Sarduy como \u00abescritor franco-cubano\u00bb, en una especie de condena de la deserci\u00f3n, de deslealtad a su propia identidad. El sarcasmo puede comprenderse tambi\u00e9n como la afirmaci\u00f3n de una comunidad \u00abajena\u00bb al mundo, un rechazo del encierro estrictamente nacional. Suele decirse que es hijo del barroco y del <em>nouveau roman<\/em>. Por supuesto. Pero \u00bfde qu\u00e9 barroco y de qu\u00e9 parte del <em>nouveau roman<\/em> estamos hablando, si los autores reunidos bajo esta etiqueta son tan diferentes? Y, sobre todo, \u00bfc\u00f3mo es que esta complementaci\u00f3n \u2014que parece artificial\u2014 resulta de hecho perfectamente l\u00f3gica?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La lectura del Siglo de Oro espa\u00f1ol hab\u00eda ejercido una gran influencia en sus poemas y novelas, cediendo as\u00ed al influjo hipn\u00f3tico del barroco. As\u00ed se acerca al compuesto Lezama Lima, pero el humor negro de Pi\u00f1era tampoco le resulta extra\u00f1o. Sus ensayos <em>Escrito sobre un cuerpo<\/em> y <em>Barroco<\/em> ponen en evidencia la fascinaci\u00f3n que esta est\u00e9tica ejerce sobre \u00e9l. Un tipo de construcci\u00f3n que lo atrae, pues ve en ella un juego entre significado y significante que reconcilia la riqueza tradicional de la literatura en espa\u00f1ol con los cuestionamientos estructuralistas contempor\u00e1neos. La t\u00e9cnica de descentralizaci\u00f3n, las variaciones del punto de vista de la voz narrativa o el uso excesivo de la met\u00e1fora son algunos de los elementos que alimentan su escritura y su reflexi\u00f3n, y, como si quisiera que esta est\u00e9tica invadiera todos los aspectos de su existencia, recurre a esta manera de leer el mundo, y as\u00ed cavila sobre literatura, ciencias o pintura y hace inclusivo el concepto de \u00abbarroco\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo dice en uno de sus ensayos: el horror del vac\u00edo es uno de los motores de su escritura. \u201cEscribo para constituir una imagen, palabra que, ante todo, debe interpretarse en el sentido pl\u00e1stico y visual del t\u00e9rmino y, a continuaci\u00f3n, en otro sentido que a m\u00ed me resulta m\u00e1s dif\u00edcil definir: algo en que uno mismo se reconoce, que en cierto modo nos refleja, que al mismo tiempo se nos escapa y nos mira desde una oscura afinidad\u201d, declara en \u201c\u00bfPor qu\u00e9 la novela?\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La exuberancia de su vocabulario, las frases sinuosas, las situaciones grotescas como formas de conjurar la ausencia, de ahuyentar la nada, de exorcizar su posible invasi\u00f3n acumulando todos los recursos disponibles. M\u00e1s que seguir una tradici\u00f3n, Sarduy utiliza las herramientas de sus influencias para fabricarse una lengua propia. El tr\u00e1nsito de su obra ser\u00e1 de hecho fundamentalmente distinta a la de los escritores cubanos de su generaci\u00f3n, atrapados entre los ecos y sombras de la revoluci\u00f3n y la convicci\u00f3n de que <em>Paradiso<\/em> de Lezama Lima es el modelo absoluto del relato, como una obra maestra insuperable. Ning\u00fan escritor de su pa\u00eds, dentro o fuera de la isla, puede evitar la confrontaci\u00f3n con <em>el maestro<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si Guillermo Cabrera Infante alimentaba \u2013en registros y tonos muy diferentes\u2013 a trav\u00e9s de la escritura su nostalgia por un espacio desaparecido, La Habana de su juventud que revive hasta la obsesi\u00f3n, Sarduy ni siquiera nombra su tierra natal. Como editor de Lezama Lima en franc\u00e9s cuando estuvo a cargo de los autores de lengua espa\u00f1ola en Editions du Seuil \u2013lector atento\u2013, aprovecha el uso de la alegor\u00eda, la elipsis y la met\u00e1fora y toma como referencia ese monumento sin sentirse aplastado. Sabe que debe atravesar esa obra mayor, tomar algunos de sus elementos y encontrar ah\u00ed el impulso para su propia ficci\u00f3n. No evita el \u00abcontinente Lezama Lima\u00bb, lo visita y sabe alejarse de \u00e9l. Pero asume esa especie de obligaci\u00f3n del desequilibrio y la saturaci\u00f3n, el riesgo est\u00e9tico a trav\u00e9s del exceso, el encanto hipn\u00f3tico de una frase ondulante, llena de palabras pesadas, las que, como un hongo alucin\u00f3geno, invaden sin retorno el esp\u00edritu del lector. Como si el flujo torrencial del l\u00e9xico tuviera por objetivo perderlo en un laberinto de palabras y sonoridades y hacerlo gozar del momento en el que pierde el piso, para luego reconciliarlo con el texto, cuando las palabras se dejan atrapar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y en ese juego de las comparaciones y las influencias, resulta dif\u00edcil establecer una l\u00ednea precisa: los libros de Severo Sarduy toman elementos de un vasto universo que incluye su pa\u00eds de origen y el que elije como destino, pero sabe hurgar tambi\u00e9n m\u00e1s all\u00e1, como sus incursiones alucinadas a las obras de Gombrowicz y Burroughs.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sarduy no comparte la obsesi\u00f3n descriptiva. La atadura a la trama tampoco es una preocupaci\u00f3n para \u00e9l, que prefiere llenar sus textos de \u00abhistorias\u00bb. Cultiva una especie de desconfianza con la novela tradicional, la \u00absospecha\u00bb que Nathalie Sarraute puso en evidencia, y se niega a recurrir al observador que sabe todo lo que los personajes piensan y sienten.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sus personajes son ante todo discursos puestos en escena, como un teatro de sombras o de marionetas. Son una presencia fantasmal, su existencia s\u00f3lo es posible en el universo crepuscular de sus novelas. Fieles a su sentido particular del relato, sus protagonistas son excesivos, desequilibrados; se sit\u00faan en una zona del esp\u00edritu hecha para el simulacro, la transgresi\u00f3n asumida e ilimitada, animados por una riqueza de vocabulario que satura la historia. No se borran en el sentido <em>becketiano<\/em>, ni son aplastados por la evoluci\u00f3n del relato. Sarduy utiliza a menudo el sistema del doble, es decir, la puesta en escena de dos personajes id\u00e9nticos, como Socorro y Auxilio, el hilarante par de <em>De donde son los cantantes<\/em> y <em>P\u00e1jaros de la playa<\/em>, o las hermanas Leng en <em>Maitreya<\/em>. As\u00ed, les da a sus duales personajes una funci\u00f3n: le permiten establecer un di\u00e1logo permanente entre dos personalidades. Un artificio de intercambio verbal de contrastes a trav\u00e9s de contrapuntos ir\u00f3nicos, los que ilustran tambi\u00e9n la confusi\u00f3n mental del ser contempor\u00e1neo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su narrativa es un dispositivo unitario: los personajes circulan entre las novelas, en las que el tono y el estilo son f\u00e1cilmente reconocibles. Sarduy publica <em>Gestos<\/em> en 1963, se\u00f1alada como la primera novela cubana en la que est\u00e1 presente la pintura y el estilo del <em>nouveau roman<\/em>. Pero la cr\u00edtica no da cuenta de su escritura hasta <em>De donde son los cantantes<\/em> (1967), en la que logra una interesante fusi\u00f3n de g\u00e9neros, un <em>collage<\/em> original de narraci\u00f3n, teatro, diario \u00edntimo, poes\u00eda y canci\u00f3n popular (de ah\u00ed el t\u00edtulo). Borra los caducos l\u00edmites entre cultura de \u00e9lite y cultura popular y muestra su deseo de \u00absaturar el espacio literario\u00bb, como para expresar su certeza de que nada se escapa a su escritura. Habla tambi\u00e9n de su voluntad de agitar \u2013juntas\u2013 todas las culturas y pone en evidencia su talento para expresar la fusi\u00f3n de las ra\u00edces cubanas, espa\u00f1olas y negras, chinas y \u00e1rabes. La s\u00edntesis de los g\u00e9neros sirve para valorizar la riqueza desbordante de su isla en el dominio del mestizaje.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La suya es una obra que rechaza cualquier tipo de limite, un deseo de libertad jam\u00e1s satisfecho. Barthes dec\u00eda: \u00abLa escritura de Severo Sarduy es una petici\u00f3n de amor. La lengua se reconstruye en <em>otro sitio<\/em> por el flujo apresurado de todos los placeres del lenguaje. El momento en que, por su exceso, el placer verbal sofoca y termina en goce\u00bb. De esta forma, su escritura, en su desmesura, se vuelve sobre s\u00ed misma. Pasa de instrumento de comunicaci\u00f3n a herramienta de placer. Su simple ejercicio la justifica, y el mensaje que el autor cubano nos dirige mira hacia ese horizonte: seduce para desembocar en un goce compartido con el lector. De ah\u00ed viene la ausencia de arrebato amoroso en sus novelas, sentimiento que ser\u00eda devorado por el lenguaje bul\u00edmico. Desmesura que anima su escritura y su inclinaci\u00f3n por el barroco: lo ve como una pr\u00e1ctica art\u00edstica y un sistema de pensamiento que se alimenta de la avidez permanente, de la urgencia por consumir el mundo, y restituye el lado infinito del universo con precisi\u00f3n y sutileza. \u201cTrastocar el significante: que no quede vestigio alguno de la correspondencia arbitraria instituida entre el sonido y la cosa, ni de su comunicaci\u00f3n normativa a trav\u00e9s del significado: decir una cosa por otra, liberar el referente de la especulaci\u00f3n milenaria de que ha sido objeto, dejarlo flotar, libre al fin\u201d, declara en \u201cLos instrumentos del corte\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nunca critic\u00f3 p\u00fablicamente al r\u00e9gimen castrista, si bien fue desterrado y sumergido en un exilio del que supo, en apariencia, superar los rencores. En el coraz\u00f3n de los sentimientos de exclusi\u00f3n y de alejamiento hall\u00f3 la fuerza para elaborar una obra de una unidad y energ\u00eda excepcionales. El 18 de octubre de 1979, le cuenta en una carta a su amigo Roberto Gonz\u00e1lez Echevarr\u00eda, otro exiliado cubano: \u00abNo creo que el momento de escribir otro cuaderno de un retorno al pa\u00eds natal haya llegado todav\u00eda, creo que ese momento llegar\u00e1, pero mi periplo ser\u00e1 como el tuyo, paciencia y espera\u00bb. Quiz\u00e1 por eso hace gala de una elegancia elusiva al no utilizar la palabra \u00abCuba\u00bb en sus libros, pero esa herida alimentar\u00e1 una obra habitada por el deseo de satisfacer la carencia, de llevar la ficci\u00f3n hasta el extremo para compensar un vac\u00edo. Y ese vac\u00edo tiene que ver lo mismo con los olores de un pasado remoto que con el amor de una madre; con los placeres simples de la infancia y perseguidos a lo largo de toda su vida que con el encuentro asiduo y constante de sus referentes que lo formaron. Pocos escritores desterrados de su pa\u00eds asimilaron tan bien las lecciones propuestas por el lugar al que llegaron. Los proscritos pueden sentir la tentaci\u00f3n del encierro, del olvido o de la obsesi\u00f3n por la tierra natal. Sarduy pasa por encima de todo eso. De esa desventaja extrae su fuerza original e incomparable; al negar esta terrible condici\u00f3n, la supera, recurriendo a todos los medios disponibles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cada libro de Severo Sarduy parece ser el cap\u00edtulo de un solo y \u00fanico gran libro que profundiza en una tem\u00e1tica esencial. Unidos por una lengua com\u00fan, un universo obsesivo, sus relatos expresan el dolor de la carencia y la grandeza de esta forma de respuesta que consiste en celebrar la existencia y el rechazo a la resignaci\u00f3n. En contra de las crueles privaciones de la vida, eleva una muralla de palabras y una abundancia verbal que relegaron al olvido sus ausencias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Por <strong>Felipe Reyes F.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La inmersi\u00f3n en la obra de Severo Sarduy resulta tremendamente original como ejemplo de mestizaje literario. Se impregna de su tradici\u00f3n, de las tendencias de su tiempo, para apropiarse de los aspectos que le interesan y los despliega en un estilo personal. 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