{"id":4023,"date":"2022-10-10T07:26:43","date_gmt":"2022-10-10T10:26:43","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=4023"},"modified":"2022-10-10T07:29:41","modified_gmt":"2022-10-10T10:29:41","slug":"ficvaldivia-2022-la-libertad-del-andar-sobre-las-peliculas-de-ana-poliak-por-luciana-zurita","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2022\/10\/10\/ficvaldivia-2022-la-libertad-del-andar-sobre-las-peliculas-de-ana-poliak-por-luciana-zurita\/","title":{"rendered":"FICValdivia 2022 \u2013 La libertad del andar \u2013 Sobre las pel\u00edculas de Ana Poliak \u2013 Por Luciana Zurita"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">En el 2020 El Festival Internacional de Valdivia hizo una retrospectiva online \u2013por circunstancias obvias\u2013 de la cineasta argentina Ana Poliak (1962) que inclu\u00eda sus largometrajes: <em>\u00a1Que vivan los crotos!<\/em> (1995) <em>La fe del volc\u00e1n<\/em> (2001) y<em> Parapalos<\/em> (2004). En esta 29\u00ba edici\u00f3n del Festival, tendremos la oportunidad de verlas proyectadas en 35 mm en la Sala F\u00e9lix Mart\u00ednez de la UACH y con una programaci\u00f3n que puede ajustarse en la grilla de cada persona sin demasiado c\u00e1lculo previo. Recomiendo, por lo menos, tener la experiencia de asistir a una o dos funciones en 35mm de la filmograf\u00eda de Poliak y que forma parte de la secci\u00f3n <em>Cineastas en foco.<\/em> \u00a1IMPERDIBLE!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mi primer encuentro con el cine de Ana Poliak fue hace unos a\u00f1os, en un cineclub realizado entre amigos, alguien, no recuerdo qui\u00e9n, escog\u00eda <em>La fe del volc\u00e1n<\/em>. Para m\u00ed fue como un flechazo, una experiencia fundida con tristeza, pesimismo e incomodidad que me mantuvo prendada hasta el final. En un principio vemos a Poliak de pie en un plano medio, con la mirada fija en el suelo en una superficie invisible que da a la ventana de un departamento. Una imagen que evoca puro desconsuelo, y un silencio que no necesita de mediadores \u2013voz en off o banda sonora\u2013, sino que conf\u00eda en el silencio y su imagen que permanece est\u00e1tica durante unos tres minutos. Corte. \u2013Los cortes en el cine de Poliak me parecen siempre tan acertados, lo mismo sucede con el sonido en sus pel\u00edculas, recursos quiz\u00e1s algo desaprovechados en el cine actual, donde persiste la necedad de guiarnos de sobremanera, y dilataaar escenas que refuerzan con tantos recovecos que terminan por agotar y saturar la exhibici\u00f3n, pero el trabajo de Poliak es sutil, extremadamente delicado y me atrever\u00eda a decir que elaborado con suficiente precisi\u00f3n\u2013. Corte. Nos trasladamos al interior de la casa de infancia de Poliak, un viaje en tren conversando con su madre, la necesidad de la cineasta de saber por qu\u00e9, de pronto, en su \u00faltimo a\u00f1o de la secundaria, la abord\u00f3 una desolaci\u00f3n tan profunda que su madre comparaba con la erupci\u00f3n de un volc\u00e1n. Escuchamos el sonido del tren, los movimientos del carro, esa resonancia met\u00e1lica, fr\u00eda, que se adhiere a la imagen de la lluvia que se evapora por la ventana en movimiento. Poliak repasando las hojas de un libro en 3D nos cuenta sobre su profesora a la que le escrib\u00eda cartas sin saber que, en ese momento, estaba siendo torturada, una voz punzante, quebradiza, se pregunta: <em>\u201c\u00bfC\u00f3mo se puede caminar entre cad\u00e1veres sin estallar en alaridos? \u00bfQu\u00e9 es la realidad?\u201d<\/em> Corte. Comienza la historia de amistad entre Anita y Danilo que durar\u00e1 hasta el final de la pel\u00edcula. Un v\u00ednculo entre una adolescente y un hombre much\u00edsimo mayor que por esta diferencia de edad, por momentos, incomoda. Existe entre ellos una proximidad, miradas, gestos, que tal vez no logramos descifrar, sin embargo, lo que subsiste son sus encuentros que no tienen otro objetivo que caminar por la ciudad y observar lo que se construye o destruye a su alrededor. Conversaciones cotidianas, preguntas que frecuenta ella hacia \u00e9l, quiz\u00e1s porque \u00e9l siempre tiene muchas historias que contar, quiz\u00e1s porque habita un presente y un pasado que le permite a ella interrogarlo sobre experiencias que le parecen dis\u00edmiles, distantes. Los paseos err\u00e1ticos por distintas calles de Buenos Aires, las referencias a la falta de trabajo, las pausas en Puerto Madero, los mon\u00f3logos de Danilo sobre la dictadura o la existencia misma, parecen habitar un espacio determinado por la agitaci\u00f3n y la memoria, pero cuando Anita camina sola por la carretera, y la c\u00e1mara aguarda varios minutos sigui\u00e9ndola, en ese momento se construye una pausa, una prolongaci\u00f3n de esa melancol\u00eda y vac\u00edo que se percibe al inicio de la pel\u00edcula, dejando un rastro cristalizado y mec\u00e1nico en la tierra, que avanza hacia adelante o hacia atr\u00e1s, adentro o afuera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u00a1Que vivan los crotos!<\/em> Cuenta la historia de Jos\u00e9 Am\u00e9rico Ghezzi, el Bepo, picapedrero y anarquista que durante 25 a\u00f1os recorre la Argentina siguiendo las v\u00edas del ferrocarril, sum\u00e1ndose al silencioso mundo de los &#8220;crotos<em>\u201d: La palabra croto significa vago, atorrante, mal vestido, sucio, etc. En tiempos que el Dr. Jos\u00e9 Camilo Crotto (1864 \u2013 1936), intendente de la ciudad de Buenos Aires, promulg\u00f3 una ordenanza municipal que castigaba con prisi\u00f3n menor a todo individuo que circulaba por las calles, con aspecto de los adjetivos citados. \u2013 Parece que, dentro del marco del lenguaje carcelario, al pregunt\u00e1rsele a alg\u00fan individuo que purgaba prisi\u00f3n por tales problemas, por qu\u00e9 estaba preso, contestaba simplemente: \u201cPor Croto\u201d. <\/em>La pel\u00edcula comienza con el relato de Satti, amigo de Beto, quien nos cuenta por qu\u00e9 cree que Beto decidi\u00f3 ser un errante, un revolucionario en busca de libertad. Inmediatamente luego de su sentencia, le habla a Ana Poliak, con mucha incomodidad, con la petici\u00f3n de volver a repetir la escena. La voz de Ana aparece en m\u00e1s de una oportunidad cuando Satti u otro personaje la interpela, ella siempre responde con mucha calma, me gusta escuchar su voz en escena, aunque no aparezca, son como susurros de tranquilidad y seguridad a sus personajes, lo mismo ocurre cuando le hablan y guarda silencio para ver si alguno hace o dice algo m\u00e1s. Ella espera, y nos muestra ese quiebre en escena, la duda de los protagonistas, su inseguridad, o sentimientos de amor no correspondido. De la misma manera me cautiva el relato documental de Pascual Vuotto, de Uda, o los crotos que interpretan <em>Hermano Lobo,<\/em> del dramaturgo anarquista Rodolfo Gonz\u00e1les Pacheco. Una pel\u00edcula ensayo, con formato documental, que tambi\u00e9n deambula por la ficci\u00f3n, cuando nos muestra personajes que recrean las historias de Bepo y su amigo el franc\u00e9s, o Bepo y Uda cuando j\u00f3venes. Las diferentes voces que nos cuentan sobre Bepo, la historia de los linyeras, los crotos, la libertad, la revoluci\u00f3n, los anarquistas, est\u00e1n trabajadas po\u00e9ticamente, en la tonalidad de cada personaje, hay un modo de recitar la propia historia, tal y como se lee un poema, y que se corresponde con la utilizaci\u00f3n de intert\u00edtulos. Si les interesa conocer m\u00e1s sobre los pormenores de esta pel\u00edcula, les compartimos <a href=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2021\/12\/22\/rescate-del-tiempo-y-la-memoria-en-que-vivan-los-crotos-de-ana-poliak\/\">un link<\/a> con el ensayo de Cristina Flores, que aborda la historia completa sobre esta pel\u00edcula y que fue publicada en Oropel en diciembre de 2021.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En <em>Parapalos,<\/em> su \u00faltima producci\u00f3n, un joven llega a Buenos Aires desde una provincia del interior del pa\u00eds, encuentra trabajo como \u201cparapalos\u201d, levantando los palitroques y devolviendo las bolas en una de las pocas boleras manuales que quedan en la ciudad. Su curiosidad por los otros hace que escuche las historias y pensamientos filos\u00f3ficos de sus colegas mayores del lugar. El Turco, una especie de maestro siempre de buen humor, Nippur, mezcla de hippy y heavy metal lleno de sue\u00f1os y contradicciones, Daniel que irradia serenidad y calidez y Nancy, la prima con la que comparte un modesto departamento. La pel\u00edcula se articula en dos ambientes, el trabajo y el departamento donde vive con Nancy. La salida y llegada a uno y otro lugar de destino. No hay tiempo, dentro de esa rutina, para movilizarse a otro lugar de la ciudad: la vida es trabajo, se trabaja para vivir. La pel\u00edcula marca quiz\u00e1s con demas\u00eda la rutina del joven que trabaja de noche, no ve la luz del d\u00eda, llega solo a dormir para luego volver a levantarse e ir a trabajar. No existe en la pel\u00edcula los d\u00edas de descanso, ni horas de almuerzo, cena o desayuno. Sin embargo, existen conversaciones con el grupo de trabajo y con su prima, en esos momentos surgen otras historias, otros escenarios posibles, otras maneras de vivir, y de pensar el trabajo, la libertad y nuevamente, la cotidianidad. La vida misma. Es dentro de ese margen donde se mueve la retrospectiva de Ana Poliak, que incorpora en cada una de sus producciones, gestos que tienden a reiterarse, por ejemplo, las dedicatorias, el sonido y el primer plano a objetos. En su primer largometraje realizado en 1995 escribe al iniciar la pel\u00edcula: \u201cA Lucina \u00c1lvarez desaparecida el 7 de mayo de 1976, y en su nombre a la memoria\u201d en su segunda producci\u00f3n \u201cUn film dedicado a nuestros abuelos, a sus hijos: nuestros padres y a Susi\u201d y en <em>Parapalos<\/em> \u201cA Pablo, mi hermano, a Mariano Betel\u00fa, nuestro amigo\u201d. Respecto al dise\u00f1o sonoro me sorprendieron profundamente las pausas, los silencios, el sonido ambiente o los sonidos met\u00e1licos que nos envuelven, como las l\u00edneas del ferrocarril, la m\u00e1quina para afilar cuchillos, el movimiento del tren, las bolas cuando se deslizan en <em>Parapalos<\/em>. Lo mismo ocurre con los objetos, y el plano detalle a los que les concede bastante tiempo, y que monta con mucho cuidado para otorgarles la luz o sombra adecuada. Tambi\u00e9n sucede con los rostros de todos sus personajes, y el plano medio, pero me quedo con los objetos, y el brillo que emanan cuando dispone su c\u00e1mara sobre ellos donde todo se puede observar por primera vez y siempre, de otra manera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Horarios, todos en la sala F\u00e9lix Mart\u00ednez:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211;<em> \u00a1Que vivan los crotos! <\/em>(1995) lunes 10 a las 17:30hrs y jueves 13 a las 15:30hrs<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211;<em>La Fe del Volc\u00e1n<\/em> (2001) martes 11 a las 11:30hrs y viernes 14 a las 15:30hrs<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211;<em>Parapalos <\/em>(2004) mi\u00e9rcoles 12 a las 11:30hrs y el s\u00e1bado 15 a las 15:30hrs<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por\u00a0<strong>Luciana Zurita<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el 2020 El Festival Internacional de Valdivia hizo una retrospectiva online \u2013por circunstancias obvias\u2013 de la cineasta argentina Ana Poliak (1962) que inclu\u00eda sus largometrajes: \u00a1Que vivan los crotos! (1995) La fe del volc\u00e1n (2001) y Parapalos (2004). En esta 29\u00ba edici\u00f3n del Festival, tendremos la oportunidad de verlas proyectadas en 35 mm en [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":4024,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[9],"tags":[],"class_list":["post-4023","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cine"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4023","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4023"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4023\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4028,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4023\/revisions\/4028"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4024"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4023"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4023"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4023"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}