{"id":3983,"date":"2022-09-28T14:24:31","date_gmt":"2022-09-28T17:24:31","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=3983"},"modified":"2023-09-05T16:40:22","modified_gmt":"2023-09-05T19:40:22","slug":"chantal-akerman-el-pseudo-yo-femenino-frommeriano-y-el-confinamiento-moral-por-maria-natalia-peralta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2022\/09\/28\/chantal-akerman-el-pseudo-yo-femenino-frommeriano-y-el-confinamiento-moral-por-maria-natalia-peralta\/","title":{"rendered":"Chantal Akerman: El pseudo-yo femenino Frommeriano y el confinamiento moral \u2013 Por Natalia Peralta"},"content":{"rendered":"<h1 style=\"text-align: justify;\"><em>\u00a0<\/em><\/h1>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>\u201cTodo salto vuelve a apoyarse. \/Pero en alg\u00fan lugar es posible \/ un salto como un incendio, \/ un salto que consuma el espacio \/ donde deber\u00eda terminar. \/He llegado a mis inseguridades definitivas. \/ Aqu\u00ed comienza el territorio \/ donde es posible quemar todos los finales \/ y crear el propio abismo, \/ para desaparecer hacia adentro<\/em>.\u201d\u00a0 Roberto Juarroz<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Una imagen particularmente significativa expuesta por Fromm en El Miedo a la Libertad es la existente relaci\u00f3n fundamental entre el hombre y la libertad ofrecida en el mito b\u00edblico de la expulsi\u00f3n del hombre del Para\u00edso. El mito identifica el comienzo de la historia humana con un acto de elecci\u00f3n, pero acent\u00faa singularmente el car\u00e1cter pecaminoso de ese primer acto libre y el sufrimiento que este origina. \u201c<em>Hombre y mujer viven en el Jard\u00edn ed\u00e9nico en completa armon\u00eda entre s\u00ed y con la naturaleza. Hay paz y no existe la necesidad de trabajar; tampoco la de elegir entre alternativas; no hay libertad, ni tampoco pensamiento. Le est\u00e1 prohibido al hombre comer del \u00e1rbol del conocimiento del bien y del mal: pero obra contra la orden divina, rompe y supera el estado de armon\u00eda con la naturaleza de la que forma parte sin trascenderla.\u00a0 \u00a0 Desde el punto de vista de la Iglesia, que representa a la autoridad, este hecho constituye fundamentalmente un pecado. Pero desde el punto de vista del hombre se trata del comienzo de la libertad humana. Obrar contra las \u00f3rdenes de Dios significa liberarse de la coerci\u00f3n, emerger de la existencia inconsciente de la vida prehumana para elevarse hacia el nivel humano\u201d. <\/em>Obrar contra el mandamiento de la autoridad, cometer un pecado, es, en su aspecto positivo humano, el primer acto de libertad, es decir, el primer acto humano. El acto de desobediencia, como acto de libertad, es el comienzo de la raz\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Chantal Akerman ha plagado sus piezas cinematogr\u00e1ficas de un malestar que com\u00fanmente se halla en lugares funcionales, sus personajes parecen luchar contra la represi\u00f3n de sus instintos y la conformidad autom\u00e1tica de la vida como envase principal y espacio de confinamiento subrayando siempre uno de dos extremos: la discrepancia entre nuestro <em>\u201cyo individual\u201d<\/em> y el mundo, o la completa y tr\u00e1gica simbiosis y posterior desaparici\u00f3n del individuo en ese ejercicio. En sus obras ha elegido cinematogr\u00e1ficamente y vitalmente un profundo sentimiento de soledad y angustia que conlleva el ejercicio de la libertad y <em>\u201cla libertad de\u201d<\/em> sin dejar muchas veces claro el desenlace de <em>\u201cla libertad para\u201d<\/em>. En sus obras filmadas, hay algo aterrador que se esconde siempre, siempre hay un rev\u00e9s, una espalda de las cosas y una sospecha constante de la rutina, la seguridad y la aprobaci\u00f3n que hallamos en las relaciones sociales y privadas, en cualquier forma de distracci\u00f3n que hallamos afuera, un afuera que ha sido gritado tan fuerte que ha pasado desapercibido como un adentro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Saute Ma Ville<\/em>, uno de los primeros cortometrajes dirigidos por Chantal Akerman nos hace testigos de una asfixiante rutina dom\u00e9stica de una mujer. En gestos err\u00e1ticos se induce en una cadena de actividades, todas ellas en un aparente encierro dom\u00e9stico, ninguna con un sentido expl\u00edcito o expresado. Al realizarlas su cuerpo parece estar alienado en una mec\u00e1nica f\u00edsica y ps\u00edquica que es retratada con una precisi\u00f3n poderosa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo el mon\u00f3logo corporal de Akerman como actriz principal plantea una posible conexi\u00f3n entre la represi\u00f3n y la existencia de lo que Erich Fromm denomina <em>seudo actos <\/em>y la operaci\u00f3n de eliminaci\u00f3n de ciertas partes del yo real que han sido silenciadas o mutiladas. <em>Saute Ma Ville<\/em> hace uso de un solo personaje femenino, invisibilizando temporalmente cualquier suerte de fuerza externa que inaugure el ideal femenino-dom\u00e9stico. La mujer es testigo de su propio teatro del que eventualmente sale como si de un hechizo se tratase. Su cuerpo y voluntad se encuentran desconectadas de su pensamiento y emoci\u00f3n, al mismo tiempo que el cuerpo adopta un camino err\u00e1tico y mec\u00e1nico. La mujer en la cocina propone un <em>sentir deforme<\/em> del deber, pero teniendo en cuenta que la presi\u00f3n bajo la forma del deber ha sido lo bastante fuerte como para ahogar el sentimiento de que lo hace porque est\u00e1 obligada a ello, creando en la mujer un patr\u00f3n de <em>pseudo voluntad<\/em>, algo que socialmente <em>debe querer.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Concebir el cuerpo femenino en las pel\u00edculas de Chantal Akerman como una prolongaci\u00f3n del cuerpo social justifica la densidad f\u00edsica que vemos sobre los cuerpos que ella crea y que, por tanto, devela toda estructura que pesa sobre \u00e9l; este peso deforma y transfigura las expectativas externas hasta que toman apariencia de los deseos propios. Hacia el final de la historia de este cortometraje la mujer experimenta una sensaci\u00f3n de terror y pulsi\u00f3n de auto-destrucci\u00f3n en un lapso de auto-consciencia con la que ya no puede quedarse: toma en sus manos un ramo de flores y hace explotar su cocina con ella dentro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La precisa alternancia entre las labores dom\u00e9sticas y el trabajo sexual en <em>Jeanne Dielman, 23, quai du commerce, 1090 Bruxelles<\/em> (1975) uno de sus largometrajes m\u00e1s conocidos, donde narra la rutina asfixiante de una ama de casa que diligente y servilmente responde al cuidado de su hijo adolescente y durante el d\u00eda ejerce como trabajadora sexual para mantener la situaci\u00f3n financiera de su hogar a flote, de nuevo trae a la discusi\u00f3n el seudo-yo y sus respectivos seudo-actos. El contenido de la voluntad, pensamientos y emociones se originan desde afuera y se dan de manera tan vasta que surge la impresi\u00f3n de que aquellos seudo-actos constituyen la regla y que pueden ser perfectamente l\u00f3gicos y racionales; E<em>l deber maternal y La \u201cLibertad\u201d <\/em>como instrumentos desfigurados eliminan en la protagonista partes de su yo individual y obligan a colocar el seudo-sentimiento de deber y cuidado en sustituci\u00f3n de otros que han sido reprimidos. \u201c<em>El seudoy\u00f3, en cambio, es tan s\u00f3lo un agente que, en realidad, representa la funci\u00f3n que se espera deba cumplir la persona, pero que se comporta como si fuera el verdadero yo\u201d <\/em>expresa Fromm en <em>El Miedo a la Libertad<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jeanne representa diversos papeles de cuidado y satisfacci\u00f3n de necesidades: (dom\u00e9sticas y sexuales) y se halla subjetivamente convencida de que <em>ella<\/em> es <em>ella<\/em> en cada uno de ellos. Pero en todos no es m\u00e1s que lo que se espera que ella deba ser; Erich Fromm explica que en los sue\u00f1os, fantas\u00edas o quiebres aflora el verdadero yo \u201c<em>A veces se trata de malos pensamientos o de emociones que fueron reprimidas porque el individuo experiment\u00f3 miedo o verg\u00fcenza.\u201d <\/em>Lo que explicar\u00eda en gran medida la pulsi\u00f3n destructiva al final del filme cuando asesina a sangre fr\u00eda al hombre que est\u00e1 en su cama, muy en concordancia con la explosi\u00f3n dom\u00e9stica que lleva a cabo en <em>Saute Ma Ville.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, una gran parte del tiempo Jeanne se halla bajo la m\u00e1s estricta conformidad, recibe con amabilidad el abrigo, sombrero y bufanda no solo de su hijo adolescente in\u00fatil sino de los hombres que entran a la casa a &#8220;satisfacer&#8221; sus deseos sexuales. Los planos est\u00e1ticos y de alta duraci\u00f3n no pretenden ocultar el vac\u00edo ni el silencio, la acompa\u00f1an en su jornada autom\u00e1tica y dictada, la vemos levantarse rob\u00f3ticamente, hacer el mismo desayuno todos los d\u00edas, prepararle los zapatos a su hijo, hacer las mismas preguntas d\u00eda tras d\u00eda, recorrer el mismo camino en su laber\u00edntica casa. Todos estos gestos de servidumbre y sujeci\u00f3n son gestos externos que ha hecho propios. La hiperactividad e impulsividad de la acci\u00f3n tanto dom\u00e9stica como sexual, donde tiene la ilusi\u00f3n de tener todo bajo control, y que no tienen para ella ning\u00fan gusto peculiar, tan solo son de car\u00e1cter instrumental. El jarr\u00f3n que esconde el dinero que sostiene el hogar, se erige all\u00ed como s\u00edmbolo de abundancia y provisi\u00f3n en su comedor, resultado de esta instrumentalizaci\u00f3n sexual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En ambos casos el mecanismo de evasi\u00f3n se constituye de la adopci\u00f3n completa que le son impuestas a partir de las pautas culturales, sociales, familiares. La brecha entre el Yo y el mundo desaparece. Este mecanismo lo compara con el mimetismo animal: se fusionan con el ambiente que cuesta definirlos. La mejor palabra para definirlos es la de aut\u00f3mata. No vive angustiado, pero ha perdido su personalidad. Jeanne despliega y recoge su vida dom\u00e9stica con una simple cama plegable en la que su hijo duerme. Usa un uniforme a cuadros para sus labores en la casa, como cualquier empleado diligente, y usa otro distinto para su horario laboral como prostituta. De ambas labores, esclava. La expresi\u00f3n inconsciente de esa esclavitud internalizada y arraigada en lo propio crea en ella una tendencia compulsiva hacia la acci\u00f3n y la disposici\u00f3n de hacer de su vida un simple instrumento por un lado de dominaci\u00f3n y por el otro de adoraci\u00f3n. Este tipo de <em>seudopensamiento<\/em> se puede encontrar en la apreciaci\u00f3n est\u00e9tica, la opini\u00f3n respecto a pol\u00edtica, creencias religiosas o la vida diaria. El punto no es si est\u00e1n equivocadas o no, sino la originalidad del pensamiento del individuo: hasta d\u00f3nde piensan Ellas y hasta d\u00f3nde el pensamiento es propiedad de una autoridad invisibilizada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Chantal Akerman usa el sobrepeso corporal para revelar que ninguna acci\u00f3n all\u00ed es espont\u00e1nea, ni siquiera tararear m\u00fasica, un gesto terriblemente inconsciente. El yo individual de Jeanne hace aparici\u00f3n hacia el final del filme cuando el personaje empieza a fallar en sus rutinas, empezamos a notar las grietas en el sistema que ha construido. A\u00fan as\u00ed, la imposibilidad de verbalizar es infinita, es s\u00f3lo el hombre y el amo quien nota las fallas en el patr\u00f3n de su empleado: \u201cMam\u00e1, tu bot\u00f3n\u201d, \u201cMam\u00e1, \u00bfNo vas a prender la radio?\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Claudia Yurley Quintero en su reciente texto <a href=\"https:\/\/www.eltiempo.com\/opinion\/columnistas\/otros-columnistas\/quienes-compran-sexo-columna-de-claudia-yurley-quintero-504756\"><em>\u00bfQui\u00e9nes compran sexo?<\/em><\/a> pone sobre la mesa la discusi\u00f3n entre abolicionismo y regulacionismo, argumentando cierta esclavitud en las mujeres que ejercen la prostituci\u00f3n, <em>\u201cConsiderar la prostituci\u00f3n un trabajo y no una \u201csituaci\u00f3n\u201d por la cual cualquier mujer puede pasar beneficia a quienes se lucran de sus cuerpos o descargan su misoginia sobre ellas\u201d; <\/em>Erich Fromm, en la obra mencionada anteriormente, expresa tambi\u00e9n c\u00f3mo usar el t\u00e9rmino <em>\u201cempleado\u201d \u2014 \u201cemployer\u201d <\/em>con un patr\u00f3n abstracto e invisibilizado (Que no es tan evidente como parece \u00bfEs el hombre, es su deseo? \u00bfEl amor, el dinero, el hombre extra\u00f1o en su cama, su hijo adolescente in\u00fatil?) ha hecho del individuo, en este caso, un instrumento de fines suprapersonales que ha aumentado el esp\u00edritu de ascetismo y de insignificancia individual y plantea la pregunta <em>\u201c\u00bfC\u00f3mo podemos conciliar el hecho de que mientras objetivamente lleg\u00f3 a ser el esclavo de fines que no le pertenec\u00edan, subjetivamente se crey\u00f3 movido por el autointer\u00e9s?\u201d <\/em>Parece ser que es existente una suerte de compulsi\u00f3n internalizada de la mujer, tanto la dom\u00e9stica como la servidumbre sexual, ambas en su naturaleza socialmente excluyentes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jeanne finalmente termina cometiendo el tr\u00e1gico acto pecaminoso que la expulsa de su para\u00edso personal: la rutina y el beneficio de no tener que elegir entre dos caminos. En aquel para\u00edso masoquista y en buena medida sadista donde no solo se pone al servicio y se integra hasta desaparecer con el otro, sino que tambi\u00e9n disfruta del control y autoritarismo limitado que eso le ofrece, donde no es posible el pensamiento y a la vez no es posible la libertad, decide ejercer su libertad y superar el estado de coerci\u00f3n, se sienta en silencio y despojada de sus uniformes, descansa en el horror y la destrucci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por Mar\u00eda Natalia Peralta<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 \u201cTodo salto vuelve a apoyarse. \/Pero en alg\u00fan lugar es posible \/ un salto como un incendio, \/ un salto que consuma el espacio \/ donde deber\u00eda terminar. \/He llegado a mis inseguridades definitivas. \/ Aqu\u00ed comienza el territorio \/ donde es posible quemar todos los finales \/ y crear el propio abismo, \/ [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":91,"featured_media":3984,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[9],"tags":[],"class_list":["post-3983","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cine"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3983","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/91"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3983"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3983\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4756,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3983\/revisions\/4756"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3984"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3983"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3983"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3983"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}