{"id":3961,"date":"2022-09-21T13:33:07","date_gmt":"2022-09-21T16:33:07","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=3961"},"modified":"2022-09-21T13:34:58","modified_gmt":"2022-09-21T16:34:58","slug":"esbozos-para-una-escritura-fragmentaria-en-si-las-cosas-fuesen-como-son-de-gabriela-escobar-por-victor-gonzalez-astudillo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2022\/09\/21\/esbozos-para-una-escritura-fragmentaria-en-si-las-cosas-fuesen-como-son-de-gabriela-escobar-por-victor-gonzalez-astudillo\/","title":{"rendered":"Esbozos para una escritura fragmentaria en Si las cosas fuesen como son de Gabriela Escobar \u2013 Por V\u00edctor Gonz\u00e1lez Astudillo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><em>Si las cosas fuesen como son<\/em>, novela editada por Ediciones Overol en marzo de este a\u00f1o, comienza con una escena profundamente enigm\u00e1tica: la protagonista, que en las primeras p\u00e1ginas a\u00fan mantiene intacta su primera infancia, hace de espectadora delante de una ventana di\u00e1fana, lugar donde su padre, una cabeza flotante producto de la altura de los cristales, se despide por \u00faltima vez de los ojos de su hija. Todas las ventanas son transparentes, por supuesto, pero todas y todos sabemos que, cuando la violencia se asoma en una de ellas, cuando en una peque\u00f1a incursi\u00f3n voyeur el mundo se nos revela insoportable, o bien, cuando lo obsceno abandona su lugar y entra en escena, todo se hace demasiado claro, exageradamente pr\u00edstino y, por tanto, extra\u00f1amente inentendible e inexplicable. El deseo de ver la naturaleza de ese quiebre en la realidad nos levanta del suelo, entonces, en la b\u00fasqueda del origen, una voz materna nos advierte: \u201cNo se levanten. Tu padre no vuelve\u201d (7). Todo, de pronto, queda en suspensi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es as\u00ed como da inicio el primer libro de Gabriela Escobar Dobrzalovski, un relato que oscila entre la experimentaci\u00f3n fragmentaria y la literatura confesional. A lo largo de 21 cap\u00edtulos, subdivididos en 71 par\u00e1grafos, se nos relata la experiencia traum\u00e1tica de una mujer que debe regresar, por fuerza mayor, a su antigua casa para as\u00ed cohabitar no solo con su madre, la cual repleta la mayor\u00eda de sus pesadillas, sino tambi\u00e9n con toda la memoria que puede contener una estructura que se niega a la demolici\u00f3n; una masa informe de vivencias que, bajo un mismo techo, apenas logran diferenciarse en tanto todas provocan la misma sensaci\u00f3n: esto es, lo que no avanza, lo que estanca todo lo dem\u00e1s, como aguas servidas que hacen del tiempo un fluido maloliente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero, aun as\u00ed, la narradora logra situarse en la cat\u00e1strofe, no solo a partir de su relaci\u00f3n con el entorno vecinal, tales como un romance s\u00e1fico con una mujer casada, o bien, a partir de la observaci\u00f3n de Joaqu\u00edn, un ni\u00f1o adicto a comer plantas que ocupa la casa de al frente, sino tambi\u00e9n por medio de una estrategia delicada que est\u00e1 en \u00edntima relaci\u00f3n con la est\u00e9tica de la novela: \u201cSi escribo la historia en fragmentos es porque as\u00ed me la contaron. Mi familia es un caleidoscopio detonado, nadie quiere agacharse a juntar los pedazos.\u201d (27). De aqu\u00ed, entonces, la necesidad de la escritura por situarse en un plano general: ventanas, mapas, emisoras de radio, y por qu\u00e9 no, la madre, figuras detenidas en el tiempo, no-fotogr\u00e1ficas, m\u00e1s bien, videos en curso, im\u00e1genes reducidas al m\u00ednimo de su lentitud, porque, de alg\u00fan modo, todo dibujo, toda cartograf\u00eda, toda conversaci\u00f3n, toda mirada \u2014que es, quiz\u00e1, una mezcla de estos tres \u00faltimos ejercicios\u2014 es una forma de dar otra silueta a los golpes que nos da el tiempo disuelto en su propia velocidad. A prop\u00f3sito de la ruina que significa una familia destrozada, solo queda recortar trozos de una hoja, para as\u00ed ir pegando sobre ella, poco a poco, los restos que han quedado de la memoria luego de una gran explosi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Insistamos, entonces, en la forma principal del texto. Si bien el relato deja en claro la raz\u00f3n de su estructura fragmentaria, me parece que esta necesidad por parte de la narradora de definir los l\u00edmites de lo dicho cabe, en cierta medida, en lo escrito por Blanchot; esto es, que lo fragmentario es tanto una promesa como una profunda nostalgia respecto a su relaci\u00f3n con las otras partes de la escritura. Me explico de otra forma: todo lo fragmentario, de una u otra forma, propone una nueva obra, una nueva ruta a la cual dirigir la narraci\u00f3n. En cada cap\u00edtulo est\u00e1 el esbozo de un desv\u00edo donde se asoma todo lo que no cabe en la escritura novel\u00edstica, que, en este caso, es tambi\u00e9n la escritura de la experiencia y la memoria. Si bien el relato consiste en cierta reflexi\u00f3n a prop\u00f3sito del lugar de la madre en la vida de la protagonista, esta \u00faltima no puede dejar de hablarnos de todo lo dem\u00e1s, porque el resto del mundo exige, tambi\u00e9n, su propio testimonio. El texto nos amenaza con atardeceres, playas, omnibuses, golpes, mujeres, ni\u00f1os y otras psicopat\u00edas, para luego regresar a lo que el orden del mundo demanda. \u00bfNo es as\u00ed, acaso, el trabajo de nuestra propia memoria? Quisiera, de alg\u00fan modo, dedicar todos mis pensamientos al destello que desprenden algunos objetos, flores, animales, pero, aun as\u00ed, no puedo dejar de pensar en aquella columna vertebral que lo estructura todo. Para la narradora, aquel rostro que culmina la secuencia de huesos no es otra cosa que el rostro de su madre, <em>la tumbona<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta \u00faltima forma de la culpa es, a mi parecer, una propiedad de la nostalgia. El fragmento tambi\u00e9n sugiere la necesidad de volver a un cuerpo original, \u00edntegro, sin rupturas, unificado hasta la \u00faltima de sus partes: \u201cQuisiera pararme como una roca, atravesarme en el camino para frenar el cauce, y en esa quietud acercarme a lo que rueda para verlo inm\u00f3vil, guardar la imagen n\u00edtida de cada borde. Detener el chorro de agua en el aire\u201d. (35). Como se\u00f1al\u00e9 en un principio, las alegor\u00edas que utiliza la novela para la escritura, esto es, la elaboraci\u00f3n de mapas, de figuras que cercenan la mirada, tales como una ventana o una rendija, o bien, romances que son como hermosas lagunas en el desierto, son formas de reducir el tiempo con el cual la vida nos atropella. Escribir por medio de fragmentos, tal como lo han hecho los antecesores de la protagonista, significa dibujar los l\u00edmites o los fines del habla, suspendida por dos fuerzas: aquella que empuja la experiencia hacia otros lugares, que no es otra cosa que el propio deseo de la protagonista por escapar de su casa, y aquella que la hace regresar hasta el relato de su madre, atendiendo as\u00ed a las causas de la cat\u00e1strofe familiar. En esa suspensi\u00f3n, en ese \u201ctira y afloja\u201d, se concentran los aspectos m\u00e1s profundos de la voz narradora: \u201cHay dos clases de personas: las que temen lo gigante y las que temen lo microsc\u00f3pico. Soy de las segundas. Me parece m\u00e1s sospechoso un \u00e1tomo que un universo.\u201d (67).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este sentido, la escritura fragmentaria tambi\u00e9n nos revela el verdadero sentir de la protagonista respecto a la violencia maternal. Hacia el final del libro, la protagonista golpea, en una mezcla de ira y amor, la cabeza a su madre: \u201cLa noche que le pegu\u00e9 sent\u00ed alivio. Dijo que un golpe en la cabeza iba a distraerla del dolor en las costillas fisuradas. Fue la primera vez que una orden suya contempl\u00f3 la necesidad de ambas.\u201d (89). Los golpes, en tanto acontecimientos, son tambi\u00e9n figuraciones de lo fragmentario, un pu\u00f1etazo o una cachetada seca que concentra en su forma todo lo que debe ser dicho. Aquellas y aquellos que lean o ya han le\u00eddo este libro, me parece, estar\u00e1n de acuerdo en que el desenlace de esta obra nos golpea de una forma similar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, Gabriela Escobar logra conectar las dos naturalezas del fragmento en un trabajo sensible que nos obliga a leer de forma pausada, sin apuros, siendo fiel al objetivo principal de la narradora, esto es, detener un poco m\u00e1s la experiencia, para as\u00ed intentar dilucidar de qu\u00e9 tratan todas las violencias que nos atraviesan. Por medio de una escritura prolija e incisiva, <em>Si las cosas fuesen como son<\/em> nos regresa a cierto paradigma de la escritura que, en el \u00faltimo tiempo, se ha visto ocasionalmente abandonado: me refiero a que lo fragmentario no opera solamente como una condici\u00f3n de la literatura contempor\u00e1nea, sino, m\u00e1s bien, como una necesidad que le es propia al habla que expele una escritura. Tal coherencia hace de este trabajo una novela muy interesante, y que, necesariamente, requiere de una lectura m\u00e1s atenta.<\/p>\n<p>Por <strong>V\u00edctor Gonz\u00e1lez Astudillo<\/strong><\/p>\n<p>Foto de Sheng Qi intervenida por Oropel<\/p>\n<p>Sobre:<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"602\" height=\"844\" class=\"alignleft size-full wp-image-3962\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Captura-de-Pantalla-2022-09-21-a-las-13.19.51.png\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Captura-de-Pantalla-2022-09-21-a-las-13.19.51.png 602w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Captura-de-Pantalla-2022-09-21-a-las-13.19.51-214x300.png 214w\" sizes=\"auto, (max-width: 602px) 100vw, 602px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Si las cosas fuesen como son<br \/>\nGabriela Escobar Dobrzalovski<br \/>\n2022<br \/>\nEdiciones Overol<br \/>\n108 pp.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si las cosas fuesen como son, novela editada por Ediciones Overol en marzo de este a\u00f1o, comienza con una escena profundamente enigm\u00e1tica: la protagonista, que en las primeras p\u00e1ginas a\u00fan mantiene intacta su primera infancia, hace de espectadora delante de una ventana di\u00e1fana, lugar donde su padre, una cabeza flotante producto de la altura de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":12,"featured_media":3963,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[443],"tags":[],"class_list":["post-3961","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-resena"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3961","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/12"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3961"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3961\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3965,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3961\/revisions\/3965"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3963"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3961"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3961"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3961"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}