{"id":3889,"date":"2022-08-30T02:36:14","date_gmt":"2022-08-30T05:36:14","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=3889"},"modified":"2022-08-31T14:25:45","modified_gmt":"2022-08-31T17:25:45","slug":"el-gusto-de-la-lengua-sobre-pftschute-de-sergio-salamanca-por-martin-lopez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2022\/08\/30\/el-gusto-de-la-lengua-sobre-pftschute-de-sergio-salamanca-por-martin-lopez\/","title":{"rendered":"El gusto de la lengua \u2013 Sobre PFTSCHUTE de Sergio Salamanca \u2013 Por Mart\u00edn L\u00f3pez"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Obra de un meticuloso artesano, aqu\u00ed afanado chasquilla desenvolvi\u00e9ndose en las diferentes tareas cual si fueran todas parte de una misma pr\u00e1ctica, miscel\u00e1neo y continuo vemos en este libro de Sergio Salamanca un entrecruce heterog\u00e9neo de poes\u00eda que incluye: un ep\u00edgrafe para la retrospectiva de Yayoi Kusama, canciones de trap, el gui\u00f3n para una obra de teatro, y traducciones varias que exponen a la producci\u00f3n como una conversaci\u00f3n entre diversos autores y autoras, una manera de estar abiertamente bajo las influencias del gran parloteo (esto en el sentido de su tributo a la tradici\u00f3n). Dice <em>PFTSCHUTE<\/em> en <em>Bing<\/em>: \u201cantes traigo noticias de atr\u00e1s en voz de la siguiente voz, que de la siguiente voz a las siguientes voces subsiste\u201d. Ya sea, una manera de estar abiertamente bajo las influencias, en la polifon\u00eda de lenguas que se restriegan atravesadas por ardientes vectores que aqu\u00ed se arremolinan circundando en gracia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cabe destacar especialmente el hecho de que todo esto sea conllevado con carism\u00e1ticas, abstractas y brutales vi\u00f1etas que rayan a ratos con la melod\u00eda folcl\u00f3rica en un registro posmoderno. Presenciamos en el libro un retorno al valor artesanal de la elucubraci\u00f3n oral y escrita. Es el juglar posmoderno que no tiene nada para decir pero de decir bien que sabe decir. Por el puro gusto de la lengua y a punta de un errante tarareo sac\u00e1ndose las vueltas, inmerso en una contingencia inmanente de palabras que se revuelven ya sea culebreando o rebotando entre ellas, ya sea remont\u00e1ndose y alternando como quien jugase a la payaya, develando una estrechez entre el juglar y el malabarista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A fuerza de s\u00edntesis y reiteraci\u00f3n se forja de pronto un minimal muy particular, ya que convive con el caos destartalante, una cosa muy propia del enredo del absurdo, dando m\u00faltiples fintas de pasos en falso que dejan todo movido para arriba y para abajo, al final siempre como quedando parado donde mismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es la obstrucci\u00f3n del sentido pero con la proliferaci\u00f3n enarbolada de una cohesi\u00f3n menjunjosa. Elaboraci\u00f3n de una abstracta crudeza elocuente. Estre\u00f1imientos e intestinos arregl\u00e1ndoselas como pueden, echando para afuera por las orejas sin soltar la elegancia. Cohesi\u00f3n desprevenida cuya forma de sentido es la circulaci\u00f3n abierta. Las mil maneras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Atendemos a una poes\u00eda preocupada de la forma, que aqu\u00ed es la pose, la buena hechura, el gesto, el estilo, estiloso si relajado, y por lo mismo a ratos latigudo, grotescamente caricaturesco en su soltura y forma de moverse. Se da un retomar de ciertos caracteres propios de la grotesca, desprendida de la picaresca, que es reino del pillo, d\u00edgase: \u201cante la escasez de recursos, el florecimiento de los trucos y atajos\u201d. Pero volvamos a la rama particular que nos atinge. La grotesca, cuya etimolog\u00eda al parecer refiere a la colecci\u00f3n de tesoros que eran ocultos en grutas l\u00fagubres, esto es, como la flor de loto que crece en el pantano o, ya sea, la especial simpat\u00eda de un feo, reivindicando la capacidad de \u201chacer gracia\u201d desde lugares propios del maltraer, desde lo simpl\u00f3n, lo crep\u00fasculo y lo tremebundo, conllevando armon\u00eda y n\u00e1usea en un mismo torrente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre la exuberancia y la s\u00edntesis, vemos todo hecho de palabras y todo hecho de bultos y grasa, todo junto, bajo un fundamento ciertamente primitivo de la pr\u00e1ctica. En esta encomendaci\u00f3n a la forma, el autor se hace de sus ciertas figuras primarias, as\u00ed en el texto damos con: la esquina, que es la intersecci\u00f3n y tambi\u00e9n eso que est\u00e1 a la vuelta sin verse venir. La escalera, que es varias esquinas en zig-zageo y adem\u00e1s montarse de pasos. La silla, que es el punto de partida y reposo. El punto, y luego el conteo, como de gotera, con tanta paciencia como impotencia. Y la sopa, que podr\u00edamos pensar como la forma de lo sin forma, el menjunje mutable y la morfolog\u00eda revuelta de los encuentros dis\u00edmiles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta vuelta a la artesan\u00eda a la que nos encamina Sergio Salamanca, ocurre un recobrar de fundamentos desde el cual no se podr\u00eda entender de valores si no es en la forma, que es la gestualidad, los modos, los modales, la gracia de concatenaci\u00f3n, del saber relacionarse, y el saber entrelazar, que tambi\u00e9n es sortearse los enredos en el tormentoso remolino del mundo y su v\u00e9rtigo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por\u00a0<strong>Mart\u00edn L\u00f3pez<\/strong><\/p>\n<p>Foto de portada \u2013 Cometa de Ludwig Wittgenstein, casa Derbyshire<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"819\" height=\"1024\" class=\"alignleft size-large wp-image-3891\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/SALAMANCAWEB-819x1024.png\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/SALAMANCAWEB-819x1024.png 819w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/SALAMANCAWEB-240x300.png 240w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/SALAMANCAWEB-768x960.png 768w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/SALAMANCAWEB-1229x1536.png 1229w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/SALAMANCAWEB-1638x2048.png 1638w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/SALAMANCAWEB-1040x1300.png 1040w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/SALAMANCAWEB-1200x1500.png 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 819px) 100vw, 819px\" \/><\/p>\n<p>PFTSCHUTE<br \/>\nSergio Salamanca<br \/>\n2022<br \/>\nEditorial Aparte<br \/>\nColecci\u00f3n Postales japonesas<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Obra de un meticuloso artesano, aqu\u00ed afanado chasquilla desenvolvi\u00e9ndose en las diferentes tareas cual si fueran todas parte de una misma pr\u00e1ctica, miscel\u00e1neo y continuo vemos en este libro de Sergio Salamanca un entrecruce heterog\u00e9neo de poes\u00eda que incluye: un ep\u00edgrafe para la retrospectiva de Yayoi Kusama, canciones de trap, el gui\u00f3n para una obra [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":71,"featured_media":3895,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[443],"tags":[],"class_list":["post-3889","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-resena"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3889","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/71"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3889"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3889\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3896,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3889\/revisions\/3896"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3895"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3889"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3889"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3889"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}