{"id":3840,"date":"2022-08-12T12:34:37","date_gmt":"2022-08-12T15:34:37","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=3840"},"modified":"2022-08-12T12:54:05","modified_gmt":"2022-08-12T15:54:05","slug":"un-recorrido-por-el-cine-de-leopoldo-torre-nilsson-por-agustina-cabrera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2022\/08\/12\/un-recorrido-por-el-cine-de-leopoldo-torre-nilsson-por-agustina-cabrera\/","title":{"rendered":"Un recorrido por el cine de Leopoldo Torre Nilsson \u2013 Por Agustina Cabrera"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Sobre la historia del cine, tendemos a leer y relatar una sola: la de Hollywood. Solemos admirar y vanagloriar obras y autores geogr\u00e1fica e ideol\u00f3gicamente lejanos, resaltando su estatus en el arte cinematogr\u00e1fico. Pensamos, quiz\u00e1s, que en nuestra regi\u00f3n llegamos tarde, o no contamos con aquellos privilegios que Hollywood supo instaurar. Es menester que nos habilitemos a recorrer e investigar sobre nuestra propia tradici\u00f3n y sobre los modos de hacer cine, nuestros recorridos y cualidades que nos son propias, precisamente por vivir de este lado del continente y haber atravesado ciertos sucesos socioculturales. Ser\u00eda una pretensi\u00f3n muy grande intentar importar modos y narraciones de otros lugares que poco y nada tienen que ver con lo que acontece en nuestros pa\u00edses latinos. Pensando particularmente en la historia del cine argentino, es vital rescatar la figura de un autor, de un emblema que ha ca\u00eddo en el olvido, un hombre cuyos aportes son reconocidos por unos pocos. Se trata del director Leopoldo Torre Nilsson, autor que durante d\u00e9cadas construy\u00f3 historias de las m\u00e1s variadas, representando un per\u00edodo de absoluta vanguardia en el modo de hacer cine. Esta vanguardia no s\u00f3lo aconteci\u00f3 en Argentina sino que el trabajo de este director es paralelo a un proceso que se reprodujo simult\u00e1neamente en distintas partes del mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante los 60s tenemos a Godard, Truffaut y Resnais en Francia; Antonioni en Italia; Bergman en Suecia y Tarkovsky en Rusia. Muchos nombres m\u00e1s, que ya no son s\u00f3lo nombres sino precursores de un estilo cinematogr\u00e1fico; creadores de estilos que instauran una idiosincrasia narrativa que les son propias. Cada uno, a su manera, ha creado un corte, una disrupci\u00f3n en la construcci\u00f3n de historias e im\u00e1genes, en el modo de trabajarlas y moldearlas. Las preguntas existenciales, las emociones humanas plasmadas en la mirada de los personajes, los silencios y los planos secuencia que se prolongan m\u00e1s all\u00e1 de lo esperado, son algunos de los elementos caracter\u00edsticos que cada uno ha hecho su sello distintivo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Argentina, durante esta misma \u00e9poca, comenz\u00f3 a gestarse lo que se conoce como <strong><em>nuevo cine argentino<\/em><\/strong>, que no es sino un modo de nombrar cierta ruptura respecto a los modos de operar con las im\u00e1genes, del mismo modo que sus contempor\u00e1neos hac\u00edan en el continente europeo. Es importante tener en cuenta que dicho movimiento no fue homog\u00e9neo, sino que implic\u00f3 la creaci\u00f3n de distintas obras, en su individualidad, por parte de directores que se encontraban dispuestos a lo largo del pa\u00eds. Aunque las narraciones y los temas poco coinciden, algunos dedicados m\u00e1s a lo documental y otros a la ficci\u00f3n pura, intentan bordear y atravesar un contexto social escabroso. De aqu\u00ed se desprende tambi\u00e9n la noci\u00f3n de que el cine no es ajeno a su coyuntura social y que, en algunos momentos, logra construir algo a partir de esas ruinas y situaciones cr\u00edticas que acontecen en el pa\u00eds. De alg\u00fan modo, algo de lo sombr\u00edo se deja traslucir en las im\u00e1genes que de esta d\u00e9cada son producto. Leopoldo Torre Nilsson es uno de ellos: mas longevo que sus colegas cineastas, aunque ya ven\u00eda produciendo y creando pel\u00edculas, supo sumergirse en una l\u00f3gica que desprende otras miradas respecto a la vida durante este per\u00edodo. Sus pel\u00edculas usualmente contienen guiones que no son escritos por \u00e9l mismo, sino que son una colaboraci\u00f3n con su esposa, la escritora rosarina Beatriz Guido. Juntos, han creado una dupla que indaga sobre las incertidumbres de los sujetos, las parejas y las familias, con la particularidad de que en todas sus pel\u00edculas se instala una atm\u00f3sfera siniestra e inc\u00f3moda, plagada de secretos que nunca logran ser dichos. Adem\u00e1s, ha adaptado obras literarias harto conocidas, como el Mart\u00edn Fierro de Jos\u00e9 Hern\u00e1ndez o Boquitas Pintadas de Manuel Puig. Adaptaciones y guiones ajenos a los que logra darle una impronta propia y una perspicacia inherente a su mirada cinematogr\u00e1fica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Debemos aclarar que Nilsson comenz\u00f3 su carrera con un terreno ya allanado; su padre fue uno de los nombres m\u00e1s importantes a la hora de construir los cimientos del cine argentino. Acaso ese privilegio le posibilit\u00f3 andar con m\u00e1s soltura y jugar con las historias y sus l\u00edmites. Sus primeras creaciones cinematogr\u00e1ficas surgieron de la mano de su padre durante los a\u00f1os 50, y posteriormente logr\u00f3 desprenderse creando un estilo propio que persiste hasta sus \u00faltimas pel\u00edculas. Estilo que contin\u00faa apoy\u00e1ndose en producciones literarias ajenas y de gran renombre para darles im\u00e1genes. Los obst\u00e1culos a la hora de hacer cine aparecieron en un comienzo debido a la gran censura cinematogr\u00e1fica que se hab\u00eda instalado en nuestro pa\u00eds en la d\u00e9cada de 1950. Sus creaciones debieron ser estrenadas entonces a posteriori, lo cual no impidi\u00f3 la continuaci\u00f3n de su trabajo como director. Es probable que algo del vanguardismo narrativo se vaticinara a fines de esta d\u00e9cada, ya que aqu\u00ed encontramos pel\u00edculas como <em>D\u00edas de odio<\/em> (1954), <em>La casa del \u00e1ngel <\/em>(1957) -que fuera proyectada en el Festival de Cannes-, <em>El secuestrador<\/em> (1958) y <em>La ca\u00edda<\/em> (1959). Todas ellas adaptaciones, dirigidas con muy pocos a\u00f1os de distancia, tienen la particularidad de abordar tem\u00e1ticas que persisten a lo largo de su filmograf\u00eda. Principalmente, en las narraciones hay algo de la inocencia que comienza a borrarse; no hay pureza inherente a los personajes y ni los m\u00e1s buenos lo son tanto. Se instala algo del orden del enigma y de la ambig\u00fcedad, que sin dudarlo se traslada a la imposibilidad de la toma de decisiones de los personajes. Quiz\u00e1s esto deriva en un choque interesante, acostumbrados los espectadores a ver escenas limpias, donde los actos son claros y devienen de una causa conocida. Aqu\u00ed poco podemos saber, y si sabemos, no comprendemos. Acaso sea una forma de hacer al cine m\u00e1s cercano a la realidad cotidiana: aunque rara vez hayamos vivido los eventos azarosos o anecd\u00f3ticos de los personajes (burgueses en su mayor\u00eda, herederos, hu\u00e9rfanos, etc), s\u00ed podemos reconocer que las relaciones en la vida no se muestran transparentes, y siempre queda un punto incierto que se recubre de oscuridad. Nilsson fue un hombre muy ambicioso a la hora de concretar sus pel\u00edculas, buscaba de alg\u00fan modo la coincidencia entre las obras adaptadas y las im\u00e1genes, los planos. Pretend\u00eda la excelencia de las escenas, no para decirlo todo, sino para justamente intentar traducir en im\u00e1genes de alguna manera novedosa esos puntos donde las palabras hac\u00edan de l\u00edmite, en pos de una creaci\u00f3n art\u00edstica. Su mayor inter\u00e9s resid\u00eda en intentar captar \u201clas reacciones ps\u00edquicas\u201d<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> a trav\u00e9s de los rostros de los personajes, estar lo m\u00e1s cerca de los actores; por ende no es extra\u00f1o que sus pel\u00edculas est\u00e9n plagadas de primeros planos, tradici\u00f3n heredada enteramente de su padre. En la imagen superior podemos ver a la joven Elsa Daniel, actriz que acompa\u00f1\u00f3 a Torre Nilsson en muchas de sus pel\u00edculas y cuyo fresco rostro otorg\u00f3 el tinte de ambig\u00fcedad buscado en algunos films. Aqu\u00ed, en <em>La Casa del \u00e1ngel<\/em> (1957) este personaje se ve inundado por cierta pureza que comienza a desbaratarse a lo largo de la pel\u00edcula, enfrent\u00e1ndose a los aspectos m\u00e1s corruptos de la vida cotidiana. Vemos constantemente c\u00f3mo, a partir del rostro de la joven, se expresa la ca\u00edda de las ilusiones y el registro de la crudeza del mundo. En la imagen siguiente, Mar\u00eda Vaner -tambi\u00e9n asediada por primeros planos- logra en<em> El perseguidor <\/em>(1958) transmitir algo de esa ingenuidad que se pierde ante la presencia de un hombre vil con intenciones inciertas. De esta forma, nos anticipamos a algo que ser\u00eda un sello caracter\u00edstico del cine de Nilsson: casi retomando los aportes de Carl Theodor Dreyer con su primer\u00edsimo primer plano, busca configurar emociones muchas veces poco identificables, en pos de una expresi\u00f3n sensible que el espectador pueda leer a su modo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya en los 60s, explota sus virtudes art\u00edsticas y con ello el reconocimiento entre sus pares. Sin dejar de trabajar con j\u00f3venes promesas (Elsa Daniel, Leonardo Favio, Graciela Borges y Alfredo Alc\u00f3n), presenta una serie de pel\u00edculas que son escabrosas en su simpleza. Aqu\u00ed, por ejemplo, podemos ubicar a <em>Fin de fiesta<\/em> (1960), <em>La mano en la trampa<\/em> (1961), <em>Piel de verano<\/em> (1961) y <em>La terraza<\/em> (1963). Situando similitudes, todas ellas explicitan a\u00fan m\u00e1s una atm\u00f3sfera claustrof\u00f3bica y asfixiante, creando dramas profundamente cerrados. Desde afuera, como espectadores, podemos incluso pensar en el sin sentido de los problemas que atormentan a los personajes; sin embargo, ellos no pueden registrarlo, est\u00e1n tan sumergidos en la escena que no logran ver salida alguna, ante problemas que ellos mismos se crean imaginariamente. En algunas, ese encierro es dado por un ambiente endog\u00e1mico que impide ver m\u00e1s all\u00e1 de los dilemas cotidianos. En <em>Fin de Fiesta<\/em> y <em>La mano en la trampa<\/em>, Favio en la primera y Elsa Daniel en la segunda, luchan contra los secretos heredados de sus familias. Secretos y mandatos que hacen sombra sobre sus espaldas y crean un peso del que les resulta imposible deslindarse. Alej\u00e1ndose apenas de los rostros, Torre Nilsson emplea el uso de planos picados y contrapicados dando cuenta de la perspectiva en que los personajes ven los acontecimientos. Aunque se encuentran inmersos en ellos, logran mirar desde afuera y con un atisbo de distancia ciertas escenas, sin poder hacer nada. Son espectadores de una obra tr\u00e1gica que comenz\u00f3 mucho antes, y poco pueden cambiar el final. Es la puesta en escena de la soledad, sentimiento que se mantiene impl\u00edcito en la mayor\u00eda de sus pel\u00edculas. Personajes solos y desamparados en un vasto mundo cruel que no logran comprender.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Respecto a sus otros films de esta \u00e9poca, nos trasladamos al verano; verano que trae el sol avasallante consigo, pero que no es clima propicio para ninguna alegr\u00eda. <em>Piel de Verano<\/em> y <em>La terraza<\/em> representan la desidia de personajes j\u00f3venes, que no tienen escr\u00fapulos ni proyectos a futuro. En la inmediatez del presente s\u00f3lo se juega la rivalidad especular entre pares y la sensaci\u00f3n de que cualquier acto no va a acarrear consecuencia alguna. En ambos, la actriz Graciela Borges representa historias donde ella no mide que sus intenciones pueden instaurar decisiones permanentes. Como dicen en otra pel\u00edcula, es un verano te\u00f1ido por <em>algo oscuro y fatal que se parec\u00eda a la muerte<\/em><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a>. La muerte est\u00e1 ah\u00ed pugnando incluso cuando no sucede nada. La quietud de los personajes instaura una inercia en las tardes de verano que incomoda por su absurdo. Y ah\u00ed espera la muerte. En este punto es donde puede observarse la esencia del cine de Torre Nilsson que, en menos de 120 minutos puede -al igual que Bergman- trasladarnos a un ambiente aterrador que no posee nada sobrenatural. Son los actos humanos los que nos resultan temibles: la crueldad est\u00e1 ah\u00ed sin poder ser entendida, oculta tras rostros amables.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El resto de su filmograf\u00eda contin\u00faa agregando adaptaciones de otros escritores, como as\u00ed tambi\u00e9n ciertas colaboraciones con Estados Unidos a fines de los 60s (<em>El ojo de la cerradura; La chica del lunes; Los traidores de San \u00c1ngel<\/em>). Algunas de estas obras en particular son muy dif\u00edciles de conseguir, por no decir imposible. Aqu\u00ed tambi\u00e9n nos encontramos en una encrucijada: hemos perdido gran parte de nuestro patrimonio f\u00edlmico debido a que en nuestro pa\u00eds no contamos con una cinemateca nacional que pueda preservar estas obras. Vivimos con esas ausencias e intentamos reconstruir nuestra historia del cine de a fragmentos y en calidades que no son las deseables. Quiz\u00e1s esa sea nuestra identidad. Pero volviendo a Nilsson, culminando con su carrera encontramos un conjunto de films singulares. Si observamos bien, cada momento de su filmograf\u00eda puede ser f\u00e1cilmente distinguida por los temas que aborda. En este caso, un per\u00edodo que va desde 1970 a 1976, da cuenta de una nueva perspectiva: se trata de mundos ya en ruinas, donde la corrupci\u00f3n no es vista como en sus primeros films desde la mirada de los j\u00f3venes, sino que es relatada en primera persona por aquellos que corrompen la ley. Hombres prestigiosos, mafiosos, sin escr\u00fapulos, pero que paulatinamente se ven atacados por sus mismos actos, perseguidos por su pasado. En casi todas ellas el director colabora con el actor Alfredo Alc\u00f3n quien da vida a estos hombres sin l\u00edmites. Esto tambi\u00e9n da cuenta de los v\u00ednculos s\u00f3lidos que Torre Nilsson ha forjado con sus pares: en cada per\u00edodo de su vasta obra, hay n\u00facleos de colaboraciones con distintos escritores, productores y actores que logran como producto un peque\u00f1o universo ficcional. \u00c9l, que supo hacer ficciones con el contexto escabroso de su pa\u00eds, nos entreg\u00f3 una serie de historias, de universos, para que no reneguemos de nuestro cine local. Esto lo cataloga sin dudas como un cine de autor, porque una vez que te adentras en sus im\u00e1genes, resultan tan f\u00e1cilmente reconocibles por su est\u00e9tica idiosincr\u00e1sica y su sensibilidad, a veces cruda, para retratar emociones y dilemas propios de los seres hablantes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su trabajo represent\u00f3 una apuesta firme al cine argentino, en \u00e9pocas donde el consumismo se ve\u00eda avanzar, y con ello, la importaci\u00f3n de pel\u00edculas estadounidenses que se venden por s\u00ed solas, por los nombres que integran sus p\u00f3sters. Es tambi\u00e9n una invitaci\u00f3n a descubrir nuevos peque\u00f1os universos ficcionales en los cines de nuestros pa\u00edses. Sin dudas que encontraremos algunos tesoros que merecen ser pulidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> Expresi\u00f3n utilizada en una entrevista del programa televisivo <em>A Fondo<\/em> realizada en el a\u00f1o 1976.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><sup>[2]<\/sup><\/a> Frase enunciada en un mon\u00f3logo del personaje de Leonardo Favio en <em>Fin de Fiesta<\/em> (1960)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por\u00a0<strong>Agustina Cabrera<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sobre la historia del cine, tendemos a leer y relatar una sola: la de Hollywood. Solemos admirar y vanagloriar obras y autores geogr\u00e1fica e ideol\u00f3gicamente lejanos, resaltando su estatus en el arte cinematogr\u00e1fico. Pensamos, quiz\u00e1s, que en nuestra regi\u00f3n llegamos tarde, o no contamos con aquellos privilegios que Hollywood supo instaurar. 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