{"id":3819,"date":"2022-08-02T13:13:11","date_gmt":"2022-08-02T16:13:11","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=3819"},"modified":"2022-08-09T11:24:19","modified_gmt":"2022-08-09T14:24:19","slug":"el-enigma-siniestro-la-fotografia-como-concepto-en-la-camara-oscura-2008","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2022\/08\/02\/el-enigma-siniestro-la-fotografia-como-concepto-en-la-camara-oscura-2008\/","title":{"rendered":"El enigma siniestro: la fotograf\u00eda como concepto en La c\u00e1mara oscura (2008) \u2013 Por Juan Velis"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Enunci\u00f3 alguna vez Sigmund Freud (1919), a prop\u00f3sito de la noci\u00f3n de lo <em>siniestro<\/em> en la subjetividad ps\u00edquica del ser humano, que dicha sensaci\u00f3n se define por una tensi\u00f3n intr\u00ednseca y ambivalente de extra\u00f1amiento dentro del orden cotidiano. Es decir: la experiencia \u00edntima, a menudo imposible de expresar en palabras, de un acto de distanciamiento y mezcla de horror y fascinaci\u00f3n en el reconocimiento de un objeto o experiencia que en primera instancia resulta consabido y familiar. La repetici\u00f3n turbulenta en el objeto fecundo, cuya pureza se resquebraja y nos devuelve un reflejo distorsionado de nosotros mismos\u2026 \u00bfcu\u00e1ntas veces hemos atravesado semejante experiencia en el reconocimiento de un rostro familiar en el marco \u00edntegro de una fotograf\u00eda?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En <em>La c\u00e1mara oscura<\/em> (2008), de Mar\u00eda Victoria Menis, la realizadora y dramaturga argentina toma como punto de partida un relato breve hom\u00f3nimo publicado por Ang\u00e9lica Gorodischer<strong>. <\/strong>El proceso de transposici\u00f3n desarrollado por Menis a trav\u00e9s del cuento, resulta absorbente y cautivador desde su replanteamiento argumental y la puesta en escena. La directora toma uno de esos conceptos elementales del texto fuente, la fotograf\u00eda como recept\u00e1culo de recuerdos brumosos e inconclusos, y elabora un film en donde el dispositivo fotogr\u00e1fico desvela sus funciones originarias impl\u00edcitamente humanas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Menis se detiene en gestos y expresiones, comportamientos y actitudes, que no hacen m\u00e1s que revelar ese otro prop\u00f3sito \u00faltimo, solapado y subterr\u00e1neo, que define a la fotograf\u00eda como ente discursivo del <em>nuevo<\/em> siglo (XX): es el soporte artificioso que encapsula fragmentos de identidades, retazos de memorias de rostros que pasan a multiplicarse y fracturarse, siendo condenados al congelamiento por la perdurabilidad del tiempo en un marco fr\u00e1gil de cristal. Tal vez, hacia aquellos tiempos, cuando la familia de Gertudris (<a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/w\/index.php?title=Mirta_Bogdasari%C3%A1n&amp;action=edit&amp;redlink=1\">Mirta Bogdasari\u00e1n<\/a>) migra a Entre R\u00edos y se establecen en un ritmo de vida mon\u00f3tono pero acorde a los ideales de la \u00e9poca, la funci\u00f3n simb\u00f3lica-intr\u00ednseca de la fotograf\u00eda, era pasada por alto. No ser\u00eda entonces m\u00e1s que un pretexto para el registro inmediato, para la captura neutral y objetiva, transparente y transl\u00facida, de una realidad escenificada y constituida para ese \u00fanico momento crucial (la foto familiar, la foto escolar). Pero lo que discursivamente Menis procura desentra\u00f1ar es acaso esa otra funci\u00f3n simb\u00f3lica: la del dispositivo fotogr\u00e1fico como encarnaci\u00f3n impl\u00edcita del estigma social, del filtro cognitivo, del precepto instaurado, del supuesto b\u00e1sico subyacente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay en este posible abordaje, arriesgada lectura, una crisis acuciante; pues solemos comprender desde la actualidad al proceso creativo que rodea a la fotograf\u00eda como un procedimiento \u00edntimo y subjetivo. Muchas veces de introspecci\u00f3n personal, a modo de suspensi\u00f3n cat\u00e1rtica y de autorreflexi\u00f3n, de interpelaci\u00f3n a unx mismx y de hallazgo de contrariedades internas. Precisamente: un proceso que circunscribe en s\u00ed misma la sensaci\u00f3n preeminente de lo siniestro enarbolada por el padre del psicoan\u00e1lisis. Ahora bien\u2026 \u00bfno es acaso tambi\u00e9n este mismo interrogante el que Mar\u00eda Victora Menis elige plasmar en su pel\u00edcula? \u00bfNo refiere a la comprensi\u00f3n de un nuevo v\u00ednculo posible, \u00edntimo y privativo, con el objeto fotogr\u00e1fico, concebido en la manera de observar al mundo a trav\u00e9s del lente vanguardista del franc\u00e9s Jean-Baptiste (<a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/w\/index.php?title=Patrick_Dell%27Isola&amp;action=edit&amp;redlink=1\">Patrick Dell&#8217;Isola<\/a>), el encantador fot\u00f3grafo que revela por fin una realidad <em>extra\u00f1ada<\/em> y libidinal a Gertrudis? \u00bfNo se trata acaso de la visi\u00f3n subjetiva de la fotograf\u00eda en contraposici\u00f3n a la perspectiva ideol\u00f3gica como un ideal com\u00fan, encarnado en ese tipo de manifestaciones mecanizadas, como el trazado de una sonrisa maquinal ante un estallido de luz instant\u00e1neo? \u00bfNo es acaso el mencionado fot\u00f3grafo el ente que, en v\u00ednculo indisociable con su aparato de registro de subjetividades distorsionadas, viene a quebrantar la rutina familiar y, precisamente, a<em> extra\u00f1ar<\/em> lo cotidiano? Podr\u00edamos llegar a entenderlo como un planteo an\u00e1logo al del extra\u00f1o y enigm\u00e1tico <em>intruso<\/em> en la c\u00e9lebre <em>Teorema<\/em> (1968) de Pier Paolo Pasolini: un joven interfiere en el ritmo de vida de una tradicional familia burguesa para sembrar un nuevo orden de \u00edndole impuro. Aparece el deseo sexual, y acaso el amor verdadero: exactamente lo mismo que sucede en <em>La c\u00e1mara oscura<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">En este sentido, la obra transpone y aborda una pregunta tan crucial que, si nos proponemos desglosarla, la cuesti\u00f3n parece muy simple: \u00bfpor qu\u00e9 no podemos entender a la visi\u00f3n fotogr\u00e1fica como un acontecimiento verdaderamente extra\u00f1o, tensionante,<em> siniestro<\/em>, que no hace otra cosa que subvertir el orden aparentemente cotidiano, familiar y <em>normativizado<\/em> de las cosas? \u00bfPor qu\u00e9 persiste la concepci\u00f3n de la fotograf\u00eda como un proceso edificador de realidades objetivas? \u00bfTiene sentido seguir concibiendo al suceso fotogr\u00e1fico de este modo?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Recordemos otra concepci\u00f3n psicoanal\u00edtica: en el encuentro con nuestro <em>doble<\/em>, nos transformamos en la personificaci\u00f3n del objeto que el sujeto rechaza y se reh\u00fasa a ser. \u00bfNo es acaso esto mismo a lo que nos enfrentamos cuando nos encontramos con nuestros rostros en una fotograf\u00eda (nuestros <em>dobles<\/em>), de un recuerdo fecundo y feliz, que se subvierte en catastr\u00f3fico y extra\u00f1o? \u00bfNo es acaso esto mismo lo que atraviesa Gertrudis, en el sinf\u00edn de capturas fotogr\u00e1ficas que afronta antes del arribo del franc\u00e9s como subversi\u00f3n del orden? \u00bfNo resguarda acaso la fotograf\u00eda un desdoblamiento inminente que negamos, procuramos muchas veces desconocer, pero no podemos hacerlo dejar de existir?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">En la fotograf\u00eda, no somos m\u00e1s que un reflejo retorcido de nosotrxs mismxs, y esto Menis lo aborda con minuciosidad en sus planos aletargados pero por momentos anclados y <em>filtrados<\/em> al punto de vista del personaje; en los registros fotogr\u00e1ficos y en el vaiv\u00e9n huidizo de la mirada de Gertrudis. Pero ella no se reconoce a s\u00ed misma como extra\u00f1a, ni se rechaza. Ella es presa de la universalizaci\u00f3n del discurso fotogr\u00e1fico, y precisamente por eso, enceguecida por los mandatos y la supremac\u00eda de una ideolog\u00eda machista y un moldeamiento social preconcebido, no es siquiera capaz de reconocer el rechazo a s\u00ed misma en esas fotos. En su mirada esquiva no hay rechazo, sino resignaci\u00f3n y padecimiento t\u00e1cito. Sin dudas, necesitaba de la fotograf\u00eda como <em>extra\u00f1amiento de lo cotidiano<\/em>, como alteraci\u00f3n de las miradas furtivas que pueblan el mundo, y como distanciamiento de esa realidad mon\u00f3tona en la que se encontraba inmersa, para pasar a otra dimensi\u00f3n enteramente nueva y promovedora de nuevas intimidades. La fotograf\u00eda como proceso \u00edntimo&#8230; pero de a dos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">A lo mejor, en eso consiste la historia de amor que nos ofrece Mar\u00eda Victoria Menis en <em>La c\u00e1mara oscura<\/em>, a partir de la fotograf\u00eda como concepto humano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Por Juan Velis<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>La c\u00e1mara oscura (2008). Disponible en: <\/strong><a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=eUlp7aUht9w\"><strong>https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=eUlp7aUht9w<\/strong><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>&#8211; Freud, S.: Lo Ominoso (1919). Obras completas, Volumen XVII, Amorrortu, Buenos Aires, 1988.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Enunci\u00f3 alguna vez Sigmund Freud (1919), a prop\u00f3sito de la noci\u00f3n de lo siniestro en la subjetividad ps\u00edquica del ser humano, que dicha sensaci\u00f3n se define por una tensi\u00f3n intr\u00ednseca y ambivalente de extra\u00f1amiento dentro del orden cotidiano. 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