{"id":3750,"date":"2022-07-21T10:00:33","date_gmt":"2022-07-21T13:00:33","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=3750"},"modified":"2022-07-21T12:24:36","modified_gmt":"2022-07-21T15:24:36","slug":"la-ciudad-los-trabajos-las-plantas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2022\/07\/21\/la-ciudad-los-trabajos-las-plantas\/","title":{"rendered":"La ciudad, los trabajos, las plantas \u2013 Por Macarena Araya"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Unas escolares descubren que la comandante Tamara estudi\u00f3 en su colegio y quieren conocer su historia; una bolsa con guindas interrumpe las labores de una oficina donde \u00fanicamente trabajan mujeres; una dentista se enamora del apodado ni\u00f1o palta que ya no es un ni\u00f1o y que ya no vende paltas; una trabajadora ingresa \u00f3rdenes de compra mientras piensa en su abuelo y los pescados que fileteaba y en la vida de antes que era tan distinta a la de ahora.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pareciera que los personajes de los seis cuentos que componen Una Guinda en la Guata habitan la misma ciudad y que, aunque nunca ocurra, est\u00e1n siempre a punto de toparse. Pareciera que quiz\u00e1s ya lo han hecho, que se han cruzado por ah\u00ed. Imagino que la chica que piensa en su abuelo, seguro ha conversado con la gu\u00eda tur\u00edstica que trabaja en una vi\u00f1a o que quiz\u00e1s alguna de las mujeres que come guindas ha organizado una actividad con la trabajadora del centro cultural. Llego incluso a pensar que las historias podr\u00edan correr en paralelo, que mientras se organiza el conversatorio en Un Poeta Subterr\u00e1neo, Bea le cuenta a Camila que la tienda en la que trabaja va a quebrar en Cosechar y Comprar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Porque si bien las historias no se conectan de manera literal s\u00ed hay algo que las une: el territorio que habitan, la ciudad. En ese sentido, la estructura del libro se asemeja a un rizoma: una misma ra\u00edz (la ciudad) va permitiendo que aparezcan nuevos brotes (los personajes y sus historias).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No es azaroso que me ponga a hablar de plantas y ra\u00edces, en el libro, <strong>el mundo vegetal est\u00e1 muy presente en las historias<\/strong>: un ni\u00f1o que vende paltas, una mujer que se atraganta con la pepa de una guinda, una ni\u00f1a que huele las pelotitas de lavanda para recordar a su mam\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Lo vegetal aparece en el lenguaje: <\/strong><\/p>\n<blockquote><p><em>\u201cA Mar\u00eda, que ya le conmocionaba la velocidad en que crec\u00eda su chiflera, le daba v\u00e9rtigo solo pensar en las velocidades de Internet. Pensaba que, si ese v\u00eddeo fuese una planta, ser\u00eda una completamente anormal; a ese ritmo, habr\u00eda dado frutos en una semana de crecimiento. Y esos frutos habr\u00edan sido ins\u00edpidos y sin az\u00facar. Concluy\u00f3 que si el Internet fuera materia ser\u00eda un hongo. Solo un hongo crece tan r\u00e1pido\u201d.<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y como dec\u00eda antes, <strong>lo vegetal aparece en la estructura:<\/strong> el coro de historias se asemeja a un rizoma, las historias se interconectan por la estructura que las soporta: la ciudad rizom\u00e1tica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u200b\u200bEl fil\u00f3sofo italiano Emanuele Coccia escribe en el libro La Vida de las Plantas: \u201cNo se puede separar -ni f\u00edsicamente ni metaf\u00edsicamente- la planta del mundo que la acoge\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Creo que algo similar ocurre con los personajes de estos cuentos, no se pueden separar ni f\u00edsica ni metaf\u00edsicamente del mundo que los acoge: la ciudad. Y en esta ciudad, este territorio en com\u00fan que es protag\u00f3nico en la configuraci\u00f3n de la vida de los personajes, hay conflictos de clase, trabajos precarizados, rutinas absorbentes, protestas, relaciones que se van terminando, chistes a la hora de almuerzo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras los personajes trabajan, porque eso es lo que estos personajes hacen la mayor parte del tiempo, tambi\u00e9n esperan. Esperan que algo cambie, dir\u00eda que desean intervenir el tiempo, de acelerarlo o de hacerlo retroceder. El presente no es un lugar feliz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por ejemplo, en Cosechar y Comprar Camila y Bea son pareja y ninguna est\u00e1 demasiado feliz con su trabajo. Aunque para la primera las cosas funcionan algo mejor, para la segunda, que se enfrenta al cierre de la tienda en la que trabaja, no hay nada que la motive demasiado, ni en el espacio laboral ni fuera de este, las cosas ocurren, pasan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En estos cuentos la ni\u00f1ez es sin duda un mejor lugar. En La comandante Tamara estudi\u00f3 aqu\u00ed, las protagonistas, que son escolares, quieren descubrir algo, quieren encontrar, buscan. En contraposici\u00f3n, los adultos no buscan, las adultos trabajan. La rutina, los trabajos precarios, los eternos desplazamientos, han succionado su energ\u00eda<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La adultez consiste en continuar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La rutina ha absorbido los cuerpos de la ciudad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si la ciudad es la ra\u00edz y las personas sus bulbos: hay algo que se pudre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La narradora describe lo que anhela uno de los personajes:<\/p>\n<blockquote><p>\u201cMiro\u0301 el atardecer por la ventana y deseo\u0301 que su edificio fuera como una palmera, para no tener que bajar nunca ma\u0301s a la tierra\u201d.<\/p><\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los cuentos no todo est\u00e1 perdido, no todo es triste, de hecho Emilia logra muy buenos momentos c\u00f3micos, pero lo cierto es que hay algo que parece no funcionar para estos personajes alienados en la ciudad. Las plantas, pareciera, corren mejor suerte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Por\u00a0<strong>Macarena Araya<\/strong><\/p>\n<p>Foto de Robby M\u00fcller<\/p>\n<p>A prop\u00f3sito de:<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-3797\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Captura-de-Pantalla-2022-07-12-a-las-12.14.41.png\" alt=\"\" width=\"371\" height=\"435\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Una guinda en la guata<br \/>\nEmilia Macchi<br \/>\nProvincianos editores<br \/>\n2022<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Unas escolares descubren que la comandante Tamara estudi\u00f3 en su colegio y quieren conocer su historia; una bolsa con guindas interrumpe las labores de una oficina donde \u00fanicamente trabajan mujeres; una dentista se enamora del apodado ni\u00f1o palta que ya no es un ni\u00f1o y que ya no vende paltas; una trabajadora ingresa \u00f3rdenes de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":3796,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[443],"tags":[],"class_list":["post-3750","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-resena"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3750","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3750"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3750\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3798,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3750\/revisions\/3798"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3796"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3750"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3750"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3750"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}