{"id":3744,"date":"2022-07-26T10:46:29","date_gmt":"2022-07-26T13:46:29","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=3744"},"modified":"2022-11-30T13:03:57","modified_gmt":"2022-11-30T16:03:57","slug":"persistencia-del-viento-por-jaime-pinos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2022\/07\/26\/persistencia-del-viento-por-jaime-pinos\/","title":{"rendered":"Persistencia del viento \u2013 Por Jaime Pinos"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Un campo de concentraci\u00f3n ubicado en una isla austral y remota. Una isla que puede ser o no ser Isla Dawson. Un prisionero que dirige las obras de reconstrucci\u00f3n de una peque\u00f1a iglesia abandonada realizadas por los presos bajo r\u00e9gimen de trabajo forzado. Un hombre que dibuja los planos de esa iglesia y, por las noches, clandestinamente, traza bocetos, retratos, im\u00e1genes de la vida cotidiana en el campo. Un hombre que puede ser o no ser Miguel Lawner.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde luego, habr\u00eda que inscribir este texto en la larga tradici\u00f3n del testimonio sobre la experiencia concentracionaria. Pienso en libros fundamentales como <em>Si esto es un hombre <\/em>de Primo Levi, <em>Sin destino<\/em> de Imre Kertesz o <em>La escritura o la vida<\/em> de Jorge Sempr\u00fan. En el contexto chileno, entre otros textos, <em>Tejas Verdes <\/em>de Hern\u00e1n Vald\u00e9s y, por supuesto, <em>Dawson <\/em>del poeta Arist\u00f3teles Espa\u00f1a. Este \u00faltimo, el preso m\u00e1s joven del campo con solo 16 a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que sigue son unas breves notas de lectura sobre este libro de Fabi\u00e1n Riquelme. Un libro que se hace cargo de una de las zonas m\u00e1s complejas y dolorosas de la experiencia fascista vivida ac\u00e1, como en otros tiempos y lugares. Y de c\u00f3mo la escritura en este libro se articula como po\u00e9tica y estrategia de la memoria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No hay nombres propios en este texto. Ni referencias topon\u00edmicas. Tampoco una trama o unos personajes, por lo menos en el sentido m\u00e1s convencional. Lo que aqu\u00ed se despliega es una diversidad de puntos de vista, de perspectivas diferentes para hablar de la experiencia narrada. Ello diferencia esta escritura de una de las caracter\u00edsticas m\u00e1s frecuentes de los relatos testimoniales. La escritura en primera persona, la recreaci\u00f3n de la voz del testigo. Por el contrario, el texto adquiere, mediante este desplazamiento de la mirada, un desarrollo que parece responder m\u00e1s bien a los movimientos de una c\u00e1mara. A lo que se ve seg\u00fan se le disponga en uno u otro lugar. Este juego de perspectivas contribuye a construir un poderoso efecto de distanciamiento. Tal vez, el tiro de c\u00e1mara m\u00e1s radical para generar tal efecto sea el plano cenital que se imagina en uno de los pasajes de la novela<em>: \u00bfC\u00f3mo hemos de vernos desde lo alto? No hay ning\u00fan ave observando, ning\u00fan artificio humano. Hasta las imponentes cumbres de la cordillera se han enterrado avergonzadas; convenientemente, han preferido continuar su camino interminable de cumbre en cumbre bajo el mar. Hemos de conformarnos con aquella loma insignificante, esa que ostenta aquella pobre iglesia que nos convoca. Y s\u00ed, quiz\u00e1s con esa cumbre bastar\u00eda, con que all\u00ed arriba hubiese alguien, un ojo externo que nos viera como desde el cielo, que observara nuestro bamboleo y luego nos describiera aquello que ve de nosotros aqu\u00ed abajo.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro rasgo de este texto, parte del mismo trabajo de distanciamiento, es cierto objetivismo. Pienso en la nouveau roman de Robbe Grillet o en algunos textos de George Perec como <em>Tentativa de agotamiento de un lugar parisino<\/em>, por ejemplo. La descripci\u00f3n sistem\u00e1tica y minuciosa de actores, acciones y locaciones, se impone aqu\u00ed como operaci\u00f3n fundamental. No es una voz la que sostiene el relato sino las cosas y los lugares que se muestran al lector como en un largo travelling. Una literatura fenomenol\u00f3gica, se dijo alguna vez de la nouveau roman. Creo que, en cierto sentido, el adjetivo le calza tambi\u00e9n a esta escritura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Distanciamiento y objetivismo. Reelaboraci\u00f3n de los testimonios de primera mano en una narrativa datada mucho tiempo despu\u00e9s de acaecidos los hechos. Creo que en la tentativa por construir ese dispositivo, imaginario y escritural, radica una de las coordenadas m\u00e1s interesantes de este trabajo. M\u00e1s a\u00fan cuando, con el correr de los a\u00f1os, han ido desapareciendo los supervivientes y apag\u00e1ndose sus voces. Resistir esa desaparici\u00f3n, la disoluci\u00f3n de la memoria, ha sido siempre una de las tareas fundamentales de la literatura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como los dibujos de aquel que es y no es Miguel Lawner. Bosquejos a l\u00e1piz para reconstruir esa iglesia en medio de la nada y la vida cautiva de quienes participan obligados de la faena. Una faena dif\u00edcil como es todo trabajo de reconstrucci\u00f3n de la memoria: <em>El hombre se propone restaurar esa obra creada por alguien que ya no existe. Tampoco existen ya sus planos. El hombre no cuenta con las condiciones m\u00ednimas para <\/em><em>trabajar de la manera m\u00e1s eficiente, pero es competente y tiene experiencia en esforzarse por recuperar lo que parec\u00eda perdido. A\u00f1os de experiencia adquiridos en otro lugar y en un pasado remoto que se esfuerza por rescatar del olvido. A\u00f1os de experiencia de otro lugar remoto para rescatarlo del olvido. Experiencia remota para un rescate. Rescate remoto. Olvido. <\/em>Al igual que la restauraci\u00f3n de esa iglesia, creada por alguien que ya no existe y de la cual no se conservan los planos, la restauraci\u00f3n de la memoria es un trabajo arduo e improbable que se acomete para recuperar, al menos en parte, lo perdido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un \u00faltimo apunte. Creo que esta novela propone un \u00e1ngulo poco frecuente para tratar de entender una experiencia que no hemos podido asimilar del todo. El fascismo, el crimen como pol\u00edtica de estado. Pero tambi\u00e9n como instauraci\u00f3n de una sensibilidad, de un sentido com\u00fan, de una forma de vivir. El fascismo no solo como la sangrienta banalidad del mal sino tambi\u00e9n como la modulaci\u00f3n totalitaria de todas las dimensiones de la vida. Cito un pasaje sobre los celadores<em>: Llama la atenci\u00f3n su obsesi\u00f3n por la forma, la importancia que dan a que la fila india se mantenga bien alineada y que el andar de nuestros pasos se mantenga fluido y constante. Los suboficiales van controlando regularmente la distancia que llevamos con nuestro compa\u00f1ero de enfrente, como si aquello fuese parte esencial del desempe\u00f1o de nuestro trabajo. Acaso una sensibilidad especial, que podr\u00eda entenderse en cierto modo como un gusto est\u00e9tico, un dejo de romanticismo, el deseo de maquillar su tosca realidad con un rubor de epopeya. <\/em>Tal vez este pa\u00eds a\u00fan no puede superar del todo esa alineada fila india. Tal vez eso explique la supervivencia de tantas pr\u00e1cticas y actitudes violentas y autoritarias en nuestro presente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>El movimiento es el viento, pero no hay \u00e1rboles en llamas, solo ra\u00edces calcinadas. Aqu\u00ed ya se extinguieron todos los incendios. El fuego humano acab\u00f3 con todo o casi todo y el resto de la tarea la hizo el viento, que es lo \u00fanico que persiste y realmente se mueve a su antojo, trazando en el espacio una serie de rutas sin principio ni fin, que se bifurcan y vuelven a encontrar una y otra vez en cualquier lugar, en cualquier momento. <\/em>Despu\u00e9s del arrase del fuego humano, lo \u00fanico que persiste es el viento. En esa isla y todas las islas, reales e imaginarias. Es la memoria lo que sigue soplando en esas corrientes. Tal como hace este libro, el trabajo de la literatura es recorrer sus rutas sin principio ni final. Persistir como el viento en su b\u00fasqueda y su recreaci\u00f3n. En cualquier lugar, en cualquier momento.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por\u00a0<strong>Jaime Pinos<\/strong><\/p>\n<p>Fotograf\u00eda de Robby M\u00fcller<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-3807\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/tapa-658x1024.jpeg\" alt=\"\" width=\"365\" height=\"881\" \/><\/p>\n<p>Olvidarlo todo<br \/>\nFabi\u00e1n Riquelme Csori<br \/>\nInubicalistas<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un campo de concentraci\u00f3n ubicado en una isla austral y remota. Una isla que puede ser o no ser Isla Dawson. Un prisionero que dirige las obras de reconstrucci\u00f3n de una peque\u00f1a iglesia abandonada realizadas por los presos bajo r\u00e9gimen de trabajo forzado. 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