{"id":3731,"date":"2022-07-08T01:09:06","date_gmt":"2022-07-08T04:09:06","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=3731"},"modified":"2022-07-08T01:09:06","modified_gmt":"2022-07-08T04:09:06","slug":"un-zumbido-acecha-a-la-poesia-por-miguel-angel-gutierrez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2022\/07\/08\/un-zumbido-acecha-a-la-poesia-por-miguel-angel-gutierrez\/","title":{"rendered":"Un zumbido acecha a la poes\u00eda \u2013 Por Miguel \u00c1ngel Guti\u00e9rrez"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Un zumbido en el cielo, un sonido asesino, una visi\u00f3n masivamente impuesta en el cine y las series de nuestra \u00e9poca. Tanto la historia como el presente del dron son cosas abiertas, terrenos donde el ojo humano queda imp\u00e1vido, sumiso ante esa distancia otra, plana y cenital. Aquella incomprensi\u00f3n, junto a la constataci\u00f3n de que el aparato es parte de nuestra vida, pareciera ser el germen que ha provocado que los poetas, o m\u00e1s precisamente la mexicana Carla Faesler, y los chilenos Cristian Anwandter y Argania Inostroza se hayan volcado hacia el dron como sujeto u objeto de su poes\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tanto publicistas como cineastas vivieron un romance apresurado con el dron, las posibilidades de hacer la antes-tan-costosa toma a\u00e9rea sin la necesidad del helic\u00f3ptero fueron demasiada tentaci\u00f3n. Esta democratizaci\u00f3n t\u00e9cnica deriv\u00f3 en una abrumadora y acelerada estandarizaci\u00f3n de la imagen que produce el dron, que pas\u00f3 de ser patrimonio exclusivo de las im\u00e1genes de guerra a formar parte de la hegemon\u00eda est\u00e9tica de la actualidad. Dicho movimiento permite que sean otros registros, en este caso la poes\u00eda y su propio sistema de creaci\u00f3n de im\u00e1genes, los que se adentran en el dron como aparato, como ente, como productor de im\u00e1genes y dispositivo de guerra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Teniendo en cuenta aquella r\u00e1pida estandarizaci\u00f3n de la imagen del dron en el cine, se podr\u00eda esperar o conjeturar un proceso similar en la poes\u00eda dedicada al dron, pero afortunadamente esto no es as\u00ed, primero por un tema de dispositivo compartido -la c\u00e1mara- y por lo f\u00e1cil que fue inscribir la imagen de dron en el mercado de las im\u00e1genes y en el registro visual de nuestras vidas. La poes\u00eda, al no tener c\u00e1mara, y al establecer una relaci\u00f3n con el dron que no est\u00e1 en un principio mediada por el mercado (no pareciera una buena idea para andar pitcheando en mercados internacionales), puede aventurar procedimientos que dialoguen o interpelen al dispositivo desde la extra\u00f1eza que ya funda la distancia de origen con el dron mismo.<\/p>\n<p>El afortunado caso es que los tres libros son muy distintos entre s\u00ed, <em>Dron<\/em> de Carla Faesler (Impronta, 2020) propone una relaci\u00f3n dual donde el dron act\u00faa de una especie de alter-ego de la madre:<\/p>\n<p>&#8220;muy tenaz sigilo,<br \/>\nsu vuelo lo delata. Por ah\u00ed viene<br \/>\nbandera \u2013el gran que nos hostiga\u2013<br \/>\npor ah\u00ed viene su dron&#8221;<\/p>\n<p>El dron se presenta como la madre sobreprotectora que revolotea a la hija de una forma superyoica y por tanto persecutoria:<\/p>\n<p>&#8220;Mi madre era ganadero,<br \/>\nun monito de c\u00f3mic,<br \/>\nel dron y sus visiones de maizales y huesos,<br \/>\nun m\u00e1gico control de tele y de temor&#8221;<\/p>\n<p>As\u00ed control y vigilancia, represi\u00f3n y crianza, quedan simbi\u00f3ticamente anclados en el dispositivo dron-madre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otro lado, en <em>Los drones previsibles<\/em> de Argania Inostroza (Ediciones De la kostra, 2021) se combinan un registro te\u00f3rico con base en el gran libro de Gregoire Chamayou <em>Teor\u00eda del dron <\/em>(Futuro anterior, 2015) que historiza la genealog\u00eda b\u00e9lica del dron y aventura algunos or\u00edgenes alternativos a partir de otros tipos de im\u00e1genes a\u00e9reas; un registro intertextual que entabla vasos comunicantes con la poes\u00eda de Maha Vial, Stella D\u00edaz Var\u00edn (de su <em>Los donde previsibles<\/em> viene, por supuesto, el t\u00edtulo) y Gabriela Mistral quien aparece con ep\u00edgrafe inapelable:<\/p>\n<p>&#8220;Mejor es el ojo emocionado que observa detr\u00e1s de unas ca\u00f1as,<br \/>\nque el ojo sanguinoso que domina solo desde arriba&#8221;<\/p>\n<p>Por \u00faltimo aparece el dron como m\u00e1quina de guerra:<\/p>\n<p>&#8220;El peso de esa mirada es insoportable<br \/>\nporque es permanente.<br \/>\nObserva sin mirar y detona sin conmover.<br \/>\nVivir bajo los predadores acechando<br \/>\nimplica olvidar que est\u00e1s vivo&#8221;<\/p>\n<p>El dron como intromisi\u00f3n amenazante a la vida, ejercida ya no solamente por aquellos estados imperialistas en territorios extranjeros, sino tambi\u00e9n por el Estado para atacar y vigilar a las personas que viven en el pa\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por \u00faltimo, el <em>Dron<\/em> de Cristian Anwandter es una b\u00fasqueda completamente diferente \u2013y en ese sentido m\u00e1s atractiva\u2013 de la relaci\u00f3n entre dron y poes\u00eda. Publicado por Pez Espiral el 2021, en <em>Dron <\/em>se intenta especular sobre las posibilidades ling\u00fc\u00edsticas del dron a partir de dronbot, una A.I. (aunque no estoy seguro de estar siendo lo suficientemente riguroso) programada para deformar u homologar parcialmente la distancia visual-ling\u00fc\u00edstica del humano respecto al dron:<\/p>\n<p>&#8220;El programador adapt\u00f3 el c\u00f3digo para que yo pudiera reproducir texto a partir de vol\u00famenes. Al ejecutar el texto gener\u00e9 una dispersi\u00f3n del volumen. A pesar de la transformaci\u00f3n sigui\u00f3 resonando el original.&#8221;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dronbot guarda, archiva y piensa en los datos &#8220;como en una infraestructura donde transitan poemas, drones y conciencias operadas a distancia.&#8221; Lo anterior provoca una imprevisibilidad po\u00e9tica capaz de concebir una belleza maqu\u00ednica de una extra\u00f1eza sumamente peculiar:<\/p>\n<p>&#8220;desaparecer (dispositivo)<\/p>\n<p>se constata necesidad de desaparecer<br \/>\nse constata ansiedad hacia cosas<br \/>\nse constata alguien rendido<br \/>\nse constata olvido que aplasta<br \/>\nse constata transparencia&#8221;<\/p>\n<p>Se va generando un juego de reverberaciones entre capas de enumeraciones, comandos, l\u00edneas de c\u00f3digo, lenguaje operacional y desplazamientos territoriales que forjan una desorientaci\u00f3n atractiva, como queda de manifiesto en estos versos del que creo es el mejor poema del libro:<\/p>\n<p>&#8220;desde un punto arriba el dron parece concentrarse en lo que pasa aqu\u00ed<\/p>\n<p>no lo s\u00e9 todav\u00eda tintinean las gr\u00faas<\/p>\n<p>un manojo con tantas llaves<\/p>\n<p>cansado o movido por otro<\/p>\n<p>zigzaguea en el cielo<\/p>\n<p>deja huellas en el aire<\/p>\n<p>marcas transparentes en la noche dif\u00edciles de fijar<\/p>\n<p>como el juego en que los ni\u00f1os dibujan l\u00edneas<\/p>\n<p>unen puntos separados hasta descubrir de pronto una figura<\/p>\n<p>pero cuando no asoma algo conocido<\/p>\n<p>eso que no fue de a poco se dispersa&#8221;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y as\u00ed es como el z\u00e1ngano asesino llamado dron nos ha regalado, en un acontecimiento dif\u00edcil de predecir, tres muy buenos libros de poes\u00eda. Seguramente vendr\u00e1n otros, as\u00ed como ser\u00e1n otras las expresiones que lo incorporar\u00e1n (sin ir m\u00e1s lejos, el otro d\u00eda vi que un libro infantil se llama <em>La guerra de los drones<\/em>). Si luego la relaci\u00f3n entre dron y poes\u00eda se estandariza tal como le pas\u00f3 al cine r\u00e1pidamente, por lo menos se podr\u00e1 decir que antes, no muchos a\u00f1os atr\u00e1s, pudo ser fruct\u00edfera.<\/p>\n<p>*Sobre la relaci\u00f3n entre dron y cine escrib\u00ed hace un tiempo y se puede leer <a href=\"https:\/\/lafuga.cl\/el-ojo-mecanico-no-tiene-parpados\/1055\">ac\u00e1<\/a><\/p>\n<p>Por\u00a0<strong>Miguel \u00c1ngel Guti\u00e9rrez<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Libros que aparecen en este texto:<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-3734\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Captura-de-Pantalla-2022-07-08-a-las-01.05.58.png\" alt=\"\" width=\"306\" height=\"449\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Captura-de-Pantalla-2022-07-08-a-las-01.05.58.png 337w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Captura-de-Pantalla-2022-07-08-a-las-01.05.58-204x300.png 204w\" sizes=\"auto, (max-width: 306px) 100vw, 306px\" \/><\/p>\n<p>Los drones previsibles<br \/>\nArgania Inostroza<br \/>\nDe la kostra<br \/>\n2021<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-3735\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/dron2-654x1024.jpeg\" alt=\"\" width=\"307\" height=\"547\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Dron<br \/>\nCarla Faesler<br \/>\nImpronta<br \/>\n2020<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-3736\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/tapa-dron1-863x1024.jpeg\" alt=\"\" width=\"334\" height=\"594\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Dron<br \/>\nCristian Anwandter<br \/>\nPez Espiral<br \/>\n2021<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un zumbido en el cielo, un sonido asesino, una visi\u00f3n masivamente impuesta en el cine y las series de nuestra \u00e9poca. 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