{"id":3726,"date":"2022-07-06T13:06:54","date_gmt":"2022-07-06T16:06:54","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=3726"},"modified":"2022-08-24T15:46:26","modified_gmt":"2022-08-24T18:46:26","slug":"arriesgar-la-vida-quiere-decir-en-este-libro-no-morir-por-paz-lopez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2022\/07\/06\/arriesgar-la-vida-quiere-decir-en-este-libro-no-morir-por-paz-lopez\/","title":{"rendered":"Arriesgar la vida quiere decir en este libro no morir \u2013 Por Paz L\u00f3pez"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>15 de junio de 2022<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">En la contratapa de <em>El poema acecha en los intervalos<\/em>, leemos que este es el primer libro de ensayos de Nadia Prado. Y ensayar en este libro, pienso, quiere decir empujar la lengua a un r\u00e9gimen subliterario, hecho de voces un poco asm\u00e1ticas, de casi palabras, de frases que no concluyen, de peque\u00f1as part\u00edculas flotantes, mu\u00f1ones de lengua, de im\u00e1genes que se escurren como si las p\u00e1ginas del libro estuvieran agujereadas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Prefiero al que tartamudea, me dijo una vez Nadia despu\u00e9s de escuchar la voz temblorosa de alguien que interven\u00eda en p\u00fablico, que el que habla como fan de la f\u00f3rmula, como mago de las recetas, como experto en manual de instrucciones. Por eso Nadia no escribe para protegerse del estupor sino que hace de la escritura el lugar de un titubeo, de una comprensi\u00f3n oblicua, de un sentido austero. Experimento sin verdad, porque lo que se arriesga no es la veracidad de los enunciados sino el propio modo de existir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">El libro que Nadia escribe se parece entonces a eso que queda una vez que ha estallado la m\u00e1quina del sentido un\u00edvoco: resortes, bisagras, piezas sueltas, no para que nosotros, sus lectores, reconstruyamos su funcionamiento sino para que aprendamos a movernos entre sus escombros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfDe qu\u00e9 lado est\u00e1 el pensamiento? \u00bfDe qu\u00e9 lado se escribe?, se pregunta insistentemente Nadia en su libro, cito algunos fragmentos:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u201cNada nos pertenece cuando escribimos, solo la incertidumbre\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u201cMantenerse en el vaiv\u00e9n de las mareas, de la resaca. Pensar es, como el poema, esa incomodidad\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u201cEl poema es el primer lenguaje que nos hace balbucear\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u201cEscribir no es un puente unido por dos orillas sino estar sin orillas, a la intemperie\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">No se escribe, no se piensa, para \u201cdecir lo que sabemos que es bueno decir\u201d, para coincidir apaciblemente con el horizonte cr\u00edtico de una \u00e9poca o para madurar all\u00ed nuestras certezas. Eso Nadia parece dej\u00e1rselo a quienes prefieren replegarse en f\u00f3rmulas tranquilizadoras, a los que quieren hacer del mundo algo a la medida de sus propias expectativas, de su propia imagen. El poema no tiene ministerios, no legisla, no hace pedagog\u00eda, no milita, no promete sino que abre un hueco en el cuerpo del pensamiento, en nuestro propio cuerpo, para que quepa all\u00ed la angustia, la inquietud, la incomodidad, la incertidumbre, el balbuceo, el pasmo o la duda, es decir, el deseo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Si el poema es la lengua predilecta del deseo \u2013y tal vez de la impotencia y de la ignorancia entendidas como d\u00e9ficit de poder\u2013, si el poema habla la misma lengua del deseo, es porque ha encontrado, pese a todo, la posibilidad de hablar del mundo, de hablarlo, de decir el mundo. El poema en este libro no es ap\u00e1tico, no se contenta con la nada, no es un cuerpo inm\u00f3vil que se cansa, se hunde y se retira al silencio. \u201cSolo queda hablar, seguir hablando, seguir en camino, romper cabos, cercos, hielos, certezas y evidencias\u201d, dice en <em>El sabor de las l\u00e1grimas, <\/em>el segundo ensayo de este libro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">No es un cuerpo inm\u00f3vil, dec\u00eda, sino algo m\u00e1s parecido a un funambulista (como el que aparece en la portada del libro) o quiz\u00e1s sea la poes\u00eda la cuerda misma por la que camina el acr\u00f3bata, la cuerda sobre la que la palabra y el pensamiento hacen equilibrio en el vac\u00edo, sobre la que no dejan nunca de tambalear: ni salto a la nada ni afasia. El fun\u00e1mbulo corre precisamente riesgo de caer cuando se inmoviliza. Jean Genet le dijo esto al amigo fun\u00e1mbulo: \u201cEl suelo te har\u00e1 tropezar. No me sorprender\u00eda, cuando camines sobre el suelo, que te caigas y te esguinces. La cuerda te sostendr\u00e1 mejor, m\u00e1s seguramente, que una ruta\u201d. Y Anne Dufourmantelle, a quien Nadia cita en este libro, dice esto cuando piensa la filosof\u00eda como una acr\u00f3bata que ejercita sobre una cuerda: \u201cEstar suspendido en un balanc\u00edn conceptual sin realmente tocar tierra y elegir el no juzgar (\u2026) no fiarse de ning\u00fan concepto prefabricado, predigerido. Estar lo m\u00e1s lejos que se pueda del pensamiento cuajado en posturas, en respuestas, en certezas, y no obstante pensar\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Quedarse en suspenso, suspender el juicio, hacer que el cuerpo entero devenga movimiento para no caer, para no pasmarse. Este libro es tambi\u00e9n una suerte de ejercicio de resistencia, un libro \u00e9l mismo acrob\u00e1tico, exigido, exhausto. Un libro que hace equilibrio, que nada en un r\u00edo sin orillas, que piensa en apnea, que pasa la noche en vela, todas figuras que Nadia utiliza para hablarnos del riesgo que implica pensar, escribir, vivir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">El funambulista (el poema, la escritura, el pensamiento) arriesga la vida, y arriesgar la vida quiere decir ac\u00e1 no morir, no renunciar. \u201cNo se trata de seguir en pie ante la muerte sino de seguir en pie ante la vida\u201d. Y para seguir en pie ante la vida no basta con construir refugios y rituales que escamoteen la muerte, el abismo, sino encontrar \u201cen el verano lleno de cad\u00e1veres\u201d aquello a lo que podr\u00edamos todav\u00eda elegir ser fieles: una caricia en el cabello, el olor a ulpo de la infancia, un movimiento de labios, unos dedos desmigajando el pan, un rostro, una l\u00e1grima, como si el poema fuera un hilo delgado que va uniendo en un mismo pa\u00f1o el comienzo, el recuerdo, el final.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cLo que el poema resguarda, lee y vela, es la posibilidad de recolectar palabras para resistir las ausencias venideras (\u2026) para soportar el saber de que todo siempre vive dirigido a su desaparici\u00f3n\u201d. De este realismo extremo y riguroso que no deja de advertir sobre la incesante obra de la muerte en la que se halla sumida la vida, se vivifican los pulsos del poema, haci\u00e9ndolo entrar en intimidad con la rareza que significa estar vivos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Si Nadia no deja de recordar que el poema, la escritura, el pensamiento \u201cse elevan sobre el fondo de un dolor, de una p\u00e9rdida inextinguible\u201d, lo hace no tanto para meter el dedo en la llaga de la desesperaci\u00f3n sino para decir esto otro: que el deseo es indestructible. Por eso Nadia, que a veces piensa que la \u00fanica grandeza del hombre es su tragedia, no renuncia a pensar que el poema inocula una potencia vital, y que incluso, aunque a veces ella misma lo niegue, le devuelve una orilla al r\u00edo, un peque\u00f1o borde donde hacer pie: El poema resguarda, pulsa las teclas del vac\u00edo, parpadea, nos orienta para sobrevivir y tocarnos, se abre a la risa, adhiere al riesgo, fisgonea hacia la libertad, resiste, guarda la vida, se va por las ramas, atrapa las iniciales del miedo y de la nada, acecha en los intervalos, le habla a alguien, escucha, ama, recuerda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Por eso Nadia tambi\u00e9n r\u00ede, con una de las risas m\u00e1s hermosas que haya visto, porque su risa, que aparece incluso en momentos de fatalidad, sale a nuestro encuentro, alterando nuestro ritmo, la forma escueta en la que a veces nos sorprende viviendo, y nos ofrece un germen de mundo, una contramarcha. Sus humoradas son como ese cine que no encuadra sobre una superficie ya determinada, sino que inventa una nueva a medida que el plano avanza. Su sonrisa sabe que el reino de la expresi\u00f3n es m\u00e1s amplio y evasivo que la gama p\u00e1lida de significados y va con ella a husmear esos matices que faltan. Una manera de restituirle a la escritura su vitalidad disolvente, de\u00a0 alojar en el trabajo de pensar las interrupciones y los recomienzos sin disimular la omnipresencia del sinsentido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Por\u00a0<strong>Paz L\u00f3pez<\/p>\n<p>Sobre:<br \/>\n<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-3727\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/3.-prado-715x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"314\" height=\"450\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/3.-prado-715x1024.jpg 715w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/3.-prado-209x300.jpg 209w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/3.-prado-768x1100.jpg 768w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/3.-prado-1072x1536.jpg 1072w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/3.-prado-1430x2048.jpg 1430w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/3.-prado-1040x1490.jpg 1040w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/3.-prado-1200x1719.jpg 1200w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/3.-prado.jpg 1645w\" sizes=\"auto, (max-width: 314px) 100vw, 314px\" \/><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p>El poema acecha en los intervalos<br \/>\nNadia Prado<br \/>\n2021<br \/>\nBistur\u00ed 10<br \/>\n108 pp.<br \/>\nM\u00e1s informaci\u00f3n en <a href=\"https:\/\/bisturi10.com\/catalogo\/ensayo\/\">https:\/\/bisturi10.com\/catalogo\/ensayo\/<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Fotograf\u00eda de Grete Stern<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>15 de junio de 2022 \u00a0 En la contratapa de El poema acecha en los intervalos, leemos que este es el primer libro de ensayos de Nadia Prado. 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