{"id":3681,"date":"2022-06-24T13:41:50","date_gmt":"2022-06-24T16:41:50","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=3681"},"modified":"2022-06-24T13:42:11","modified_gmt":"2022-06-24T16:42:11","slug":"el-cine-y-la-realidad-virginia-woolf","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2022\/06\/24\/el-cine-y-la-realidad-virginia-woolf\/","title":{"rendered":"El cine y la realidad \u2013 Por Virginia Woolf"},"content":{"rendered":"<div class=\"page\" title=\"Page 1\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Es comu\u0301n escuchar frases como: \u201cel salvaje no existe ma\u0301s dentro de nosotros\u201d, \u201cnos encontramos en el fatigoso final de la civilizacio\u0301n\u201d, \u201ctodo ha sido dicho ya\u201d, \u201ces demasiado tarde para ser ambicioso\u201d. Pero estos \u201cfilo\u0301sofos\u201d, presumiblemente, han olvidado el cine. Jama\u0301s han visto a los \u201csalvajes\u201d del siglo XX viendo una peli\u0301cula. Nunca se han sentado frente a la pantalla y pensado en co\u0301mo, a pesar de toda la ropa sobre sus espaldas y todos los tapetes bajo sus pies, ninguna gran distancia los separa de esos hombres desnudos de ojos brillantes que golpearon dos barras de hierro entre si\u0301 y escucharon el clamor anticipado de la mu\u0301sica de Mozart.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las barras, en este caso, esta\u0301n tan bien forjadas y cubiertas con acrecencias de materia extran\u0303a que resulta extremadamente difi\u0301cil escuchar algo con claridad. Todo es barullo, tumulto, hormigueo y caos. Nos asomamos a la orilla de un caldero, en el cual, fragmentos de todas las formas y sabores se cuecen a fuego lento; de vez en cuando, alguna vasta forma se levanta con esfuerzo y parece estar a punto de arrastrarse fuera del caos. Sin embargo, a primera vista, el arte cinematogra\u0301fico da la impresio\u0301n de ser sencillo, estu\u0301pido aun. Aparece el rey felicitando a un equipo de fu\u0301tbol; aparece el yate de Sir Thomas Lipton; aparece Jack Homer ganando el gran premio nacional. El ojo lame todo, instanta\u0301neamente, y el cerebro, complacientemente excitado, se conforma con ver co\u0301mo suceden las cosas, sin incitarse a pensar. Para el ojo ordinario, el ineste\u0301tico ojo ingle\u0301s, es e\u0301ste un mecanismo simple encargado de evitar que el cuerpo caiga dentro de los depo\u0301sitos de carbo\u0301n, mientras camina por la calle provee al cerebro con juguetes y golosinas para mantenerlo quieto, y puede confiarse en e\u0301l como en una ni\u00f1era competente, hasta que el cerebro llega a la conclusio\u0301n de que es tiempo de despertar. \u00bfCua\u0301l sera\u0301 entonces su sorpresa, al ser despertado repentina\u00admente de su co\u0301moda somnolencia para prestar su ayuda?. El ojo esta\u0301 en dificultades.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 2\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p style=\"text-align: justify;\">El ojo solicita ayuda. El ojo le dice al cerebro: \u201cAlgo esta\u0301 sucediendo que no entiendo en lo ma\u0301s mi\u0301nimo. Se te necesita\u201d. Juntos miran al rey, al barco, al caballo, y el cerebro se da cuenta de inmediato que las cosas han tomado una cualidad que no pertenece ya a la simple fotografi\u0301a de la vida real. Se han vuelto no precisamente ma\u0301s bellas, en el sentido en el que los cuadros son bellos, ma\u0301s, \u00bfdeberi\u0301amos llamarlos (nuestro vocabulario es miserablemente insuficiente) ma\u0301s reales, o reales con una realidad diferente de aquella que percibimos en la vida diaria? Las miramos tal como son cuando no nos encontramos ahi\u0301. Vemos la vida tal como es cuando no participamos en ella. Al contemplar, parecemos ser removidos de la insignificancia real de la vida. El caballo no nos tirara\u0301. El rey no nos dara\u0301 la mano. La ola no mojara\u0301 nuestros pies. Desde este sitio ventajoso, mientras observemos nuestras ridiculeces, tenemos tiempo de sentir la\u0301stima y alegri\u0301a, tenemos tiempo de elaborar generalizaciones, de dotar a un hombre de todos los atributos de la raza. Al ver navegar el barco y romper a la ola, tenemos tiempo de abrir nuestras mentes a la belleza, y de registrar, por encima de ella, la extran\u0303a sensacio\u0301n de que esta belleza continuara\u0301 y florecera\u0301, ya sea que la retengamos o no. Ma\u0301s au\u0301n, todo esto sucedio\u0301 diez an\u0303os atra\u0301s, se nos dice. Retenemos un mundo que ha desaparecido bajo las olas. Las novias emergen de la abadi\u0301a \u2014ahora ya son madres; los ujieres esta\u0301n ardientes\u2014 ahora esta\u0301n callados; las madres lloran; los invitados esta\u0301n alegres; esto se ha ganado, aquello se ha perdido, y todo ha terminado por completo. La guerra abrio\u0301 una grieta a los pies de toda esta inocencia e ignorancia, pero fue de esta manera que bailamos e hicimos piruetas, que nos esforzamos y deseamos; asi\u0301, el sol brillo\u0301 y las nubes se deslizaron hasta el u\u0301ltimo extremo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero los realizadores cinematogra\u0301ficos parecen insatisfechos con fuentes de inspiracio\u0301n tan obvias como el paso del tiempo y la sugestio\u0301n de la realidad. Ellos desprecian el vuelo de las gaviotas, los barcos sobre el Ta\u0301mesis, al Pri\u0301ncipe de Gales, el Mile End Road y el Piccadilly Circus. Ellos quieren mejorarlo, todo, alterarlo todo hacer su propio arte \u2014naturalmente\u2014 pues, tantas cosas parecen estar dentro de su campo de visio\u0301n. Tantos otros artes pareci\u0301an estar ahi\u0301, listos para ofrecer su ayuda. Por ejemplo, ahi\u0301 estaba la literatura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todas las novelas famosas del mundo, con sus conocidos personajes y sus ce\u0301lebres escenas, podri\u0301an, solamente al parecer, ser llevadas a la pantalla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQue\u0301 podri\u0301a ser ma\u0301s fa\u0301cil y sencillo? El cine se lanzo\u0301 sobre su presa con inmensa rapacidad y, hasta este momento, subsiste gracias al cuerpo de su desafortunada vi\u0301ctima. Pero los resultados son desastrosos para los dos. La alianza es antinatural. El ojo y el cerebro son separados despiadadamente el uno del otro, mientras tratan, vanamente, de trabajar en pareja.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ojo dice: \u201cAqui\u0301 esta\u0301 Ana Karenina\u201d. Una dama voluptuosa, vestida con terciopelo y luciendo sus perlas se nos presenta. Mas, el cerebro dice: \u201cEsta no es ni Ana Karenina ni mucho menos la reina Victoria\u201d. Pues el cerebro conoce a Ana casi completamente por el interior de su mente \u2014su encanto, su pasio\u0301n, su desespera\u00adcio\u0301n\u2014. Todo el e\u0301nfasis del cine esta\u0301 puesto en sus dientes, sus perlas y su terciopelo. Entonces, \u201cAna se enamora de Vronsky\u201d, lo cual quiere decir que la dama vestida de terciopelo cae en los brazos de un caballero uniformado y se besan con una suculencia enorme, gran deliberacio\u0301n y con infinitas gesticulaciones, en el sofa\u0301 de una biblioteca extremadamente bien dispuesta, mientras un jardinero, incidentalmente, poda el ce\u0301sped. De esta manera, caminamos pesadamente y nos tambaleamos a trave\u0301s de las ma\u0301s famosas novelas del mundo. Asi\u0301, las deletreamos en monosi\u0301labos, escritos con el garabato de un escolar iletrado. El amor es un beso. Los celos son una taza rota. La felicidad es una sonrisa. La muerte es una carroza fu\u0301nebre. Ninguna de estas cosas tiene conexio\u0301n alguna con la novela que Tolstoi escribio\u0301, y es solamente cuando nos damos por vencidos en nuestro intento por establecer conexiones entre la peli\u0301cula y el libro, que nos preguntamos, a partir de alguna escena accidental \u2014como la del jardinero podando el ce\u0301sped\u2014, lo que hari\u0301a el cine si estuviera a la izquierda de sus propios inventos.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 3\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfPero, entonces, cua\u0301les son sus inventos? \u00bfSi dejara de ser un para\u0301sito, co\u0301mo, entonces, caminari\u0301a erecto? Por ahora, es so\u0301lo a partir de indicios que uno pue\u00adde formular cualquier conjetura. Por ejemplo, el otro di\u0301a en una proyeccio\u0301n del Dr. Caligari, una sombra con forma de renacuajo aparecio\u0301 de repente en la esquina de la pantalla. Se inflo\u0301 hasta adquirir un taman\u0303o inmenso, se estremecio\u0301, se retorcio\u0301, y se hundio\u0301 en la inexistencia. Por un momento parecio\u0301 corporeizar la imaginacio\u0301n monstruosa y enferma del cerebro del luna\u0301tico. Por un instante ocurrio\u0301 como si el pensamiento pudiera ser transmitido ma\u0301s eficazmente por la forma que por la palabra. El monstruoso renacuajo estremecie\u0301ndose, pareci\u0301a ser el miedo mismo, y no la afirmacio\u0301n, \u201ctengo miedo\u201d. De hecho, la sombra era accidental y el efecto involunta\u00adrio. Pero, si una sombra, en un cierto momento, puede sugerir mucho ma\u0301s que los gestos reales y las palabras de los hombres y las mujeres cuando tienen miedo, parece claro que el cine tiene a su alcance innumerables si\u0301mbolos para las emociones, que hasta ahora han fracasado en encontrar su expresio\u0301n. El terror posee, adema\u0301s de sus formas ordinarias, la forma de un renacuajo; brota, se retuerce, se estremece, desaparece. La ira no es so\u0301lo vociferacio\u0301n y reto\u0301rica, rostros encendidos y pun\u0303os apretados. Es tal vez una li\u0301nea negra serpenteando sobre una hoja blanca. Ana y Vronsky ya no necesitan de los regan\u0303os y las gesticulaciones. Tienen a su antojo, \u00bfpero que\u0301?, \u00bfexiste, nos preguntamos, algu\u0301n lenguaje secreto que so\u0301lo sentimos y vemos pero que nunca hablamos?, y de ser asi\u0301, \u00bfpuede tornarse visible para el ojo?, \u00bfexiste alguna caracteri\u0301stica que el pensamiento posea que pueda hacerse visible sin la ayuda de las palabras?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tiene rapidez y lentitud; la trayectoria recta del dardo y la vaporosa circunlocucio\u0301n. Posee tambie\u0301n, especialmente en momentos de emocio\u0301n, el poder de crear ima\u0301genes, la necesidad de pasar su carga a otro que la soporte; de permitir que una imagen corra junto a e\u0301l. La semejanza del pensamiento es, por alguna razo\u0301n, ma\u0301s: bella, compren\u00adsible y asequible que el pensamiento mismo. Como todo mundo sabe, en Shakespeare, las ideas ma\u0301s complejas forman cadenas de ima\u0301genes sobre las cuales nos montamos, cambiando y girando hasta alcanzar la luz del di\u0301a. Pero, obviamente, las ima\u0301genes de un poeta no son para ser fundidas en bronce o trazadas con la\u0301piz. Son la forma compacta de miles de sugestiones, de las cuales, lo visual, es so\u0301lo lo ma\u0301s obvio o lo ma\u0301s elevado. Aun la imagen ma\u0301s simple: \u201cMi amor es como una roja, roja rosa, que recie\u0301n ha brotado en junio\u201d, nos provoca impresiones de humedad y calidez y el brillo del carmi\u0301n y la suavidad de los pe\u0301talos, inextricablemente combinados en la decaden\u00adcia de un ritmo, que es, en si\u0301 mismo, la voz de la pasio\u0301n y la duda del amante. Todo esto, que es accesible a las palabras, y so\u0301lo a las palabras, el cine debe evitarlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, si tanto de nuestro pensamiento y nuestro sentir esta\u0301 conectado con nuestra mirada, algu\u0301n residuo de emocio\u0301n visual que no le es u\u0301til ni al pintor ni al poeta, esta\u0301 a la espera del cine. Que esos si\u0301mbolos vayan a ser sumamente diferentes de los objetos reales que tenemos frente a nosotros, parece ser muy probable. Algo abstracto, algo que se mueve con un arte controlado y consciente, algo que solicita la ma\u0301s ligera ayuda de las palabras y la mu\u0301sica para hacerse inteligible, ma\u0301s justamente, las utiliza de manera subordinada \u2014de tales movimientos y abstracciones estara\u0301n compuestas las peli\u0301culas en futuro\u2014. Entonces, ciertamente, cuando un nuevo si\u0301mbolo para expresar el pensamiento sea alcanzado, el realizador cinematogra\u0301fico tendra\u0301 enormes riquezas bajo su mando. La exactitud de la realidad y su poder sorpresivo de sugestio\u0301n han de ser tenidas para formular las preguntas. Las Anas y los Vronskys \u2014permanecen en la carne\u2014. Si dentro de esta realidad e\u0301l pudiera respirar emocio\u0301n, si pudiera animar la forma perfecta con el pensamiento, entonces su boti\u0301n podri\u0301a ser transportado de mano en mano. Entonces, igual que el humo brota del Vesubio, seri\u0301amos capaces de ver el pensamiento en su naturaleza salvaje, en su belleza, en su rareza, brotando de los hombres sentados con los codos sobre la mesa; de las mujeres con sus pequen\u0303os bolsos de mano escurrie\u0301ndose hacia el suelo. Deberi\u0301amos poder ver estas emociones confundie\u0301ndose entre si\u0301 y afectando a cada uno.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 4\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Deberi\u0301amos poder ver cambios violentos de emocio\u0301n, producidos por su choque. Los contrastes ma\u0301s fanta\u0301sticos podri\u0301an destellar frente a nuestros ojos a una velocidad, con la cual, el escritor so\u0301lo puede batallar en vano; la arquitectura oni\u0301rica de arcos y almenas, de cascadas y fuentes, que en ocasiones nos visitan en el suen\u0303o, o las formas mismas dentro de habitaciones semioscuras podri\u0301an volverse reales frente a nuestros ojos que despiertan. Ninguna fantasi\u0301a pareceri\u0301a provenir de muy lejos o ser insustan\u00adcial. El pasado podri\u0301a desbrozarse, las distancias aniquilarse, y las lagunas que dislocan las novelas (cuando, por ejemplo, Tolstoi tiene que pasar de Levin a Ana, y al hacerlo vuelve chirriante su historia y sacude y suspende nuestras simpati\u0301as) podri\u0301an pulirse, dada la semejanza del entorno, a trave\u0301s de la repeticio\u0301n de algunas escenas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfCo\u0301mo debe intentarse y alcanzarse todo esto? Es algo que por el momento nadie puede decirnos. So\u0301lo nos llegan insinuaciones en el caos de las calles, tal vez, cuando un momenta\u0301neo montaje de colores, sonidos y movimientos sugieren que hay una escena que esta\u0301 esperando un nuevo arte para ser transfigurada. Pero algunas veces, en el cine, en medio de su inmensa destreza y su enorme pericia te\u0301cnica, la cortina cae; y retenemos, a gran distancia, alguna belleza desconocida e inesperada. Pero so\u0301lo por un momento, pues algo extran\u0303o ha sucedido \u2014mientras todos los otros artes han nacido desnudos, e\u0301ste, el ma\u0301s joven, ha nacido totalmente arropado\u2013. Puede decir cualquier cosa, antes de que tenga algo que decir. Es como si la tribu salvaje, en vez de encontrar dos barras de hierro para jugar con ellas, hubiese hallado, regadas por toda la playa, violines, flautas, saxofones, trompetas y grandes pianos de la marca \u201cErard y Bechstein\u201d, y hubiese comenzado con increi\u0301ble energi\u0301a, pero sin conocer nota musical alguna, a martillear y golpear en ellos, todo al mismo tiempo.<\/p>\n<\/div>\n<p>Por\u00a0<strong>Virginia Woolf<\/strong><\/p>\n<div class=\"the-content\">\n<p>El texto original fue publicado en The New Republic, el 4 de agosto de 1926.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es comu\u0301n escuchar frases como: \u201cel salvaje no existe ma\u0301s dentro de nosotros\u201d, \u201cnos encontramos en el fatigoso final de la civilizacio\u0301n\u201d, \u201ctodo ha sido dicho ya\u201d, \u201ces demasiado tarde para ser ambicioso\u201d. 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