{"id":3675,"date":"2022-06-22T13:00:22","date_gmt":"2022-06-22T16:00:22","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=3675"},"modified":"2022-06-22T13:22:26","modified_gmt":"2022-06-22T16:22:26","slug":"chepe-todas-las-madrugadas-por-diego-meza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2022\/06\/22\/chepe-todas-las-madrugadas-por-diego-meza\/","title":{"rendered":"Chepe todas las madrugadas \u00a0\u2013 Por Diego Meza"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Josep ya estaba harto de estar desempleado, de los curr\u00edculums sin respuesta, de las entrevistas que no terminaban en nada. Era un muchachito de cara prometedora, de unos veintitantos, pero de sangre a\u00f1eja y un mirar de reojo que a cualquiera incomodaba. Josep esperaba en el cuarto entre cuatro paredes de plywood, y con el piso lleno de medias sucias, ropa sudada de varios d\u00edas, chingas de cigarro, latas de birra vac\u00edas y arrugadas, pedazos de patinetas de cuando patinaba: trucks, tablas reventadas al caer un holly en un pretil de cemento, y recuerdos de sus propios huesos quebrados. En una de las paredes, una tabla clavada, tapando un hueco.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otras noches se quedaba con el celular escuchando Canserbero y El Rookie hasta que se gastaba los datos m\u00f3viles, pero esta noche estaba asomado por la puerta de su cuarto, como un gato dispuesto a una embestida salvaje. Josep ten\u00eda en la mira el cilindro de gas, en cualquier momento iba a escabullirse r\u00e1pida y silenciosamente hacia la cocina. Bueno, no en cualquier momento, sino cuando ya no se escuchara ni el televisor de sus pap\u00e1s, se\u00f1al de que ya se hab\u00edan dormido. Todav\u00eda se escuchaba la voz de Ignacio Santos despidi\u00e9ndose de la audiencia al terminar el noticiero de las once, y aparec\u00eda el aviso, que a sus doce le hab\u00eda causado tanta curiosidad, de que a esa hora comenzaba la programaci\u00f3n para adultos. Era el momento de saltar del catre, de ponerse en marcha, ensartar los brazos dentro de la chamarra blanca y holgada con gorro, ponerse los tenis Jordan pirateados y caminar en silencio como un gato que nadie ve, hasta la cocina. Su miedo era pegar contra una pared y despertar a toda la familia con la bulla. Pero no, se escabull\u00f3 con el celular bien cargado en la mano, encendi\u00f3 la linterna y desconect\u00f3 el cilindro de la cocina de gas que ten\u00edan en su casa. Apenas \u00e9l solo pudo escuchar el clic de la manguera del cilindro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya era casi la medianoche, Josep se ech\u00f3 al hombro el cilindro que dec\u00eda &#8220;gas licuado de petr\u00f3leo&#8221;, y se imagin\u00f3 una cisterna enorme con las letras &#8220;transporta material inflamable&#8221;. Comenz\u00f3 a caminar para afuera de la casa, como camioncito, imaginando sus neum\u00e1ticos sudando sobre el asfalto caliente de la ruta 27. Pensaba en una bomba, y se imaginaba muri\u00e9ndose en la celda de una delegaci\u00f3n, como Viviana Gallardo, su sangre en la pared. Sac\u00f3 el celular con miedo de que le pusieran una pistola en la cara para robarle todo, y le escribi\u00f3 a Ericka:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ando en Chepe centro (12:10)<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Jaja, que andas haciendo (12: 31)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me traje el cilindro jaja (12: 32)<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Cuidado (1: 01)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya s\u00e9 jaja (1: 05)<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Mae jaja (1: 13)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bf\u00bf\u00bf\u00bfQue ???? jajaja (1: 15)<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">(Visto, 1: 40)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lleg\u00f3 a una gasolinera, estaba apenas a un par de kil\u00f3metros de su casa en Zapote, el distrito de la Casa Presidencial. Al llegar jadeando, se detuvo y respir\u00f3 hondo para oler el hedor de petr\u00f3leo en el aire, y se arrim\u00f3 a donde uno de los que trabajan en la estaci\u00f3n de servicio, que revisaba los cilindros de gas y los extintores. En el cielo raso, un fluorescente estaba infestado de polillas que revoloteaban. Josep regres\u00f3 a la calle dando saltos de felicidad, con unos billetitos escondidos en la bolsa del pantal\u00f3n. Con el fr\u00edo de San Jos\u00e9 a la madrugada, y una sirena de ambulancia perdi\u00e9ndose en la lejan\u00eda, extra\u00f1aba su cuarto. Sus cuatro paredes hechas mierda, el olor a cigarro y las chingas de los que le robaba a su pap\u00e1. Pero en la calle no pensaba mucho en su cuarto, pensaba en proteger la plata, en moverse r\u00e1pido, y volvi\u00f3 a coger marcha para el Paso de la Vaca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De pronto le vibr\u00f3 el tel\u00e9fono, era un mensaje de Ericka:<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Mae me dorm\u00ed, jaja perd\u00f3n (2: 58)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jaja ya vend\u00ed el cilindro (3: 01)<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Mae si fueras mujer ya te hubieran matado (3: 10)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mae que putas jaja (3: 12)<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">O violado (3: 17)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Que fuerte (3: 21)<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Mae yo no me puedo dar el lujo de salir sola de noche (3: 47)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No se hab\u00eda separado mucho del puro centro de la ciudad cuando pas\u00f3 por una acera donde estaban varias chicas recostadas a la pared, con minifalda y los ombligos pelados, unas con tacones de cu\u00f1a y otras con tenis. Unas ten\u00edan cara de quince, otras como de doce, s\u00ed, eran muy chicas. Pas\u00f3 por la Merced, por el San Juan de Dios, y en ese tramo solo se top\u00f3 con una esquina tomada por travestis vestidas con menos miseria que las otras chicas, y con un ret\u00e9n policial a dos carros con luces de ne\u00f3n, que vio en la callecita que da al Mercado de la Coca Cola.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se deseaba tener otra vez una de sus viejas patinetas, para ir m\u00e1s seguro, rodando y con cierta ventaja sobre quien quisiera perseguirlo, \u00e9l se sent\u00eda as\u00ed: perseguido. Cuando fumaba mota con sus amigos en el parque, se le cagaban porque a cada rato dec\u00eda \u201cUy, uy, uy\u201d, y todos pensaban que ven\u00edan los pacos, hasta Ericka se le cagaba en la madre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Josep sac\u00f3 el tel\u00e9fono y le escribi\u00f3 a Li, un amigo quien se dedicaba \u00fanicamente a pensar y viv\u00eda en un cuarto diminuto sin ba\u00f1o propio, donde acumulaba basura y libros. Por calles oscuras y vac\u00edas, Josep lleg\u00f3 a ese cuarto que cruj\u00eda sobre un piso de madera carcomido por el comej\u00e9n, y recordaba que, durante el d\u00eda, ese lugar pasaba invadido por las m\u00fasicas de los cuartos contiguos, las conversaciones ajenas, los pleitos de pareja, los juegos y el lloriqueo de ni\u00f1os y beb\u00e9s vecinos. Ahora, en plena madrugada, eran Josep y Li quienes hac\u00edan la bulla. Al otro lado de una pared, golpearon y les gritaron que hicieran silencio porque <em>ma\u00f1ana hay que trabajar<\/em>. El piso de madera solo parec\u00eda estar esperando el momento indicado para desplomarse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Li pic\u00f3 marihuana y se arm\u00f3 un porro, lo prendi\u00f3 y se lo pas\u00f3 a Josep, y en eso volvieron a golpear la pared, quej\u00e1ndose del olor. Li le respondi\u00f3 al vecino \u201cand\u00e1 cag\u00e1, pel\u00f3n hijueputa\u201d. Josep prefiri\u00f3 irse a su casa y apenas entrando, se meti\u00f3 al ba\u00f1o a esnifar la coca\u00edna que le compr\u00f3 a Li con lo que le pagaron del cilindro. Sinti\u00f3 la fosa nasal helada y de inmediato lo penetr\u00f3 un disparo de adrenalina. Le puso un mensaje a Ericka:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Misi\u00f3n cumplida (5: 25)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando sali\u00f3 del ba\u00f1o, Josep vio por una ventana que ya estaba amaneciendo. Entr\u00f3 r\u00e1pidamente a su cuarto, se escuchaba que su pap\u00e1 ya estaba a punto de levantarse. Corri\u00f3 la tabla que estaba clavada en la pared, escondi\u00f3 lo que le quedaba del poderoso polvo de \u00e1ngel dentro del hueco, apag\u00f3 la luz y se hizo el dormido. El pap\u00e1 entr\u00f3 al ba\u00f1o, donde Josep acababa de oler, y abri\u00f3 el chorro de la ducha.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nPor\u00a0<strong>Diego Meza<\/strong><\/p>\n<p>Fotograf\u00eda de Thomas Hoepker<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Josep ya estaba harto de estar desempleado, de los curr\u00edculums sin respuesta, de las entrevistas que no terminaban en nada. Era un muchachito de cara prometedora, de unos veintitantos, pero de sangre a\u00f1eja y un mirar de reojo que a cualquiera incomodaba. 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