{"id":3663,"date":"2022-06-14T10:12:33","date_gmt":"2022-06-14T13:12:33","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=3663"},"modified":"2022-06-13T17:17:37","modified_gmt":"2022-06-13T20:17:37","slug":"cronica-desvelada-por-carla-renata","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2022\/06\/14\/cronica-desvelada-por-carla-renata\/","title":{"rendered":"Cr\u00f3nica de(s)velada \u2013 Por Carla Renata"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: right;\"><em>La noche es siempre s\u00e1fica<\/em><br \/>\nMar\u00eda Moreno<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Desinstalo las aplicaciones del celular que me puedan distraer. Releo mi bloc de notas, edito algunas cosas y borro otras tantas. Elimino todas las fotos del celular, incluso las de la gata. Reviso los mensajes uno a uno, conservo para mi recuerdo los de una nostalgia que me alivie. Me doy un par de vueltas en la cama, busco la posici\u00f3n exacta para dormir, pero es imposible. Vuelvo a tomar el celular y estoy a punto de hacer lo mismo con los correos. Me detengo unos minutos y caigo en cuenta de las infinitas veces que le escrib\u00ed a alguien por mail, de la imposibilidad de conciliar el sue\u00f1o con calma, incluso del despertar fatal tras una noche en conflicto con mi dormir. Hoy podr\u00eda atribuir esta imposibilidad de dormir, dormir de largo, sin interrupciones a media noche, a un acontecimiento particular, pero la verdad es que no es inusual que no pueda dormir y, haga lo que haga con el celular, con las luces, con las puertas y las cortinas, el insomnio est\u00e1 conmigo. Otra vez.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Es una noche g\u00e9lida de un mayo que se supone oto\u00f1al. Me levanto a revisar los libros. Ah\u00ed est\u00e1 <em>Insomnio<\/em>, de Marina Benjamin, traducido por Florencia Parodi, publicado por Chai editora el 2020. Este libro fue un regalo de esa bandeja de salida a quien le confi\u00e9 unos cuantos poemas, canciones y mensajes de tedio y amor entre desvelos. El libro tiene una dedicatoria que finaliza as\u00ed: \u201cmayo oto\u00f1al, 2021\u201d. No solo me impacta, me impacienta saber que hace un a\u00f1o este libro fue un regalo a circunstancias no tan adversas como hoy. Hace un a\u00f1o el fr\u00edo de la capital acechaba, pero sin la violencia con la que nos abraza hoy. Estoy divagando entre la dedicatoria, el fr\u00edo y el malestar. Estoy enojada con mi insomnio y busco conciliarme con \u00e9l a trav\u00e9s de las palabras de Marina.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Para la autora, estar sin dormir es \u201cdesear y ser descubierta deseando\u201d (p\u00e1g. 14). \u00bfQu\u00e9 estoy deseando? Esta es la principal disconformidad con mi insomnio. Esta noche \u2013y hace varias\u2013 no logro concentrarme en la lectura (y es algo que quisiera), y mi problema de leer en las ma\u00f1anas es que me levanto con la alarma <span style=\"text-decoration: line-through;\">abajo el trabajo<\/span> sonando rimbombante. En fin, contin\u00fao leyendo. Algunos pasajes del libro me son infinitamente familiares, no solo porque los le\u00ed hace un a\u00f1o, sino porque son un di\u00e1logo constante (en estos momentos dudo de si he logrado concentrarme o imagino que converso con el libro, ahora que he vuelto a vivir sola). \u201c\u00bfC\u00f3mo se ve una mente prendida de fuego? Como un piloto de F\u00f3rmula Uno rompiendo la pista\u201d (p\u00e1g. 21). Envidio a Marina. Mi mente insomne en estos momentos no se prende, m\u00e1s bien se ahoga, se asfixia. Lo extraordinario y alentador de<em> Insomnio<\/em> es que tambi\u00e9n se sofoca en este estado y logra convocarnos en su comunidad de insomnes-lectores-pensadores. Consigue, en alg\u00fan punto, amistarse con esta vigilia. Yo, todav\u00eda no.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Me levanto por m\u00e1s libros. No me consuela la posibilidad de amistarme con mi insomnio esta noche y este quisquilleo insistente. Como relata Marina, este estado tambi\u00e9n ha convocado a otros autores. Voy por ellas, las posibles \u2013otras\u2013 insomnes de mi biblioteca y me las encuentro. \u201cVamos a calentar la m\u00e1quina de escribir que, al no tener sexo, no traiciona\u201d, dice Mar\u00eda Moreno. Caliento mi m\u00e1quina de escribir, me resulta menos lamentable que hablar sola con los libros a esta hora.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201c\u00bfPor qu\u00e9 nos gustan las escritoras que parecen escribir con la soga al cuello, haberse corrido el rimmel con sus l\u00e1grimas e ir por el s\u00e9ptimo whisky para ganar fuerzas y elegir la viga m\u00e1s adecuada para ahorcarse? Inconsolables, locas, borrachas, afiebradas, comparten mi cama de insomne [&#8230;] Que el lugar para leerlas sea precisamente la cama no es casual, ya que muchas fueron escritas en ese mueble fuerte donde se nace, se da a luz, se echa el \u00faltimo resuello y, sobre todo, se pasan los largos per\u00edodos de postraci\u00f3n con los que estas autoras terminales se suelen regocijar.\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(p\u00e1g. 63, <em>Panfleto, er\u00f3tica y feminismo<\/em>, Mar\u00eda Moreno)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Escribo esta cr\u00f3nica rodeada de libros esparcidos en la cama. No me levant\u00e9 por un libro, sino cinco: <em>Panfleto, er\u00f3tica y feminismo<\/em>, Mar\u00eda Moreno; <em>El poema acecha en los intervalos<\/em>, Nadia Prado; <em>En el lugar de la mano el \u00edmpetu de un r\u00edo<\/em>, Julieta Marchant; <em>Estudio sobre la distancia<\/em>, Florencia Smith; <em>La llegada a la escritura<\/em>, H\u00e9l\u00e8ne Cixous. Este \u00faltimo tiene otra dedicatoria. A estas alturas me quiero ahorcar (no en sentido literal). \u00bfPor qu\u00e9 estos libros? Ya los he le\u00eddo, algunos tienen apuntes de otros desvelos. La noche se -me- vuelve s\u00e1fica, como dice Mar\u00eda Moreno, y acompa\u00f1ada de todas ellas me invento mi propia comunidad insomne:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">CONFUNDO MEZCLO TODO<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">no tengo capacidad de disoluci\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">cae la tarde convertida en noche<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">la naturaleza y obscena sabidur\u00eda<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">de m\u00e1scara insomne<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">si pudiera convertirme en otra<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">sin tener que dar explicaciones<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">sin tener que preferir un color<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">o un da\u00f1o<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">simplemente cambiarme<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">preguntarme desde d\u00f3nde vengo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">y c\u00f3mo es eso de ver la noche<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">adentro de un cuarto que se habita<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">cae la mano<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">la sombra<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">caigo yo toda al centro<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">de una l\u00e1mpara invertida<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">perdida en su luz de escombros<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">asomada apenas a la p\u00e9rdida<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">de un nombre que contagia<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(p\u00e1g. 19, <em>Estudios sobre la distancia<\/em>, Florencia Smith)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">El insomnio es tal vez un ejercicio sobre la distancia, poner en jaque a ese estado de ausencia con el que se encuentra un cuerpo y la noche. \u00bfC\u00f3mo se habita una casa vac\u00eda? El <em>cuarto propio<\/em> que antes era compartido. El cuarto es la casa en su totalidad. \u00bfNo sobreviven dos cuerpos en un espacio de cincuenta metros cuadrados? Esta casa no est\u00e1 vac\u00eda de objetos, est\u00e1 vac\u00eda de recuerdos, se difuminan en el insomnio y dudo de lo que fue real o imaginado. Dudo de los recuerdos y si acaso los le\u00ed antes en estos libros y me los invent\u00e9 propios. Si el tel\u00e9fono aguardaba una memoria que pudiese reconstruir un recuerdo, la he vaciado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cSomos equilibristas en los contornos del otro\u201d, mientras \u201cse afana el cuerpo en quedarse\u201d, escribe Julieta Marchant en <em>En el lugar de la mano el \u00edmpetu de r\u00edo<\/em>;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">una manera de soportar que me quedo<br \/>\nsin siquiera saberlo<br \/>\nen el lugar y en el tiempo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">en que t\u00fa te retiras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">D\u00f3nde quedan los registros de un cuerpo que ya no est\u00e1, otro que se afana en quedarse, m\u00e1s all\u00e1 del cuarto, m\u00e1s all\u00e1 de la casa. Nadia Prado apunta a otro lugar, que no es tan distante: \u201cNos acostumbramos d\u00eda a d\u00eda a perder a quienes amamos y sabemos tambi\u00e9n que, quiz\u00e1 antes que nosotros, tendr\u00e1n que acostumbrarse a nuestra falta\u201d. Ese lugar es el de la costumbre. Costumbre es el insomnio. Como si fuese otro aprende a quedarse en el cuerpo que lo padece y, aunque se retira, el cuerpo se equilibra en el transcurso de la noche. El insomnio es tambi\u00e9n una constante de divagaciones que se anclan en el quisquilleo. Llamo quisquilleo a ese lugar de ir y venir del pensamiento, en el padecer que se asimila con el placer. Este insomnio podr\u00eda tener un nombre esta noche, y las anteriores tuvo otros. No apunto solo a la bandeja de salida que es un otro, sino tambi\u00e9n al exterior, el afuera y todas esas otras insomnes conmovidas en la noche por otros padeceres que se anidan ah\u00ed, que se encuentran y convergen en este lugar\/comunidad de insomnes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201c9 de junio, segundo a\u00f1o pand\u00e9mico\u201d, sentencia la dedicatoria al libro de H\u00e9l\u00e8ne Cixous. Es 7 de junio, estoy escribiendo esta cr\u00f3nica con los resabios de dos semanas insomnes, dos semanas de lecturas acudiendo a los libros que se volvieron favoritos. Cobijan la nostalgia, la ausencia y tambi\u00e9n traen consigo parte de esa compa\u00f1\u00eda que ya no est\u00e1 \u2013no solo en las dedicatorias\u2013. Los libros y sus lecturas nunca son ni ser\u00e1n ausentes. No dejar\u00e1n de estar. Encontrar en cada rinc\u00f3n de estas re-lecturas un nuevo lugar donde re-leer-nos, divagar la impresencia de la impermanencia. En medio de estas noches vuelvo a tomar un libro y me sumerjo en el placer sadomasoquista del que escribe Mar\u00eda Moreno; en el velar, vincular los gestos y la costumbre de Nadia Prado; en el sostenerse en los bordes de Julieta Marchant; en el despertar en un cuerpo fragmentado entre presente y pasado de la distancia de Florencia Smith, porque as\u00ed es mi relaci\u00f3n con los libros y la lectura en el insomnio. Despertar condenada pero a la escritura, como sentencia H\u00e9l\u00e8ne Cixous. Ya no me estoy ahogando; estoy escribiendo, leyendo y re-leyendo, quemando la noche prendida de fuego, como dir\u00eda Marina Benjamin.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p>Por\u00a0<strong>Carla Renata<\/p>\n<p><\/strong>Foto por Cristina Daza<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La noche es siempre s\u00e1fica Mar\u00eda Moreno &nbsp; Desinstalo las aplicaciones del celular que me puedan distraer. Releo mi bloc de notas, edito algunas cosas y borro otras tantas. 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