{"id":3659,"date":"2022-06-13T11:02:35","date_gmt":"2022-06-13T14:02:35","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=3659"},"modified":"2022-06-13T11:04:08","modified_gmt":"2022-06-13T14:04:08","slug":"puchero-y-literatura-trabajar-escribir-por-tamara-rutinelli","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2022\/06\/13\/puchero-y-literatura-trabajar-escribir-por-tamara-rutinelli\/","title":{"rendered":"Puchero y literatura (trabajar, escribir) \u2013 Por Tamara Rutinelli"},"content":{"rendered":"<div class=\"page\" title=\"Page 1\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p style=\"text-align: justify;\">I<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"layoutArea\" style=\"text-align: justify;\">\n<div class=\"column\">\n<p>\u201cAl que madruga, Zeus lo ayuda\u201d, parece que dijo Hesi\u0301odo. Bajando a Zeus de un hondazo, Marx puso el asunto de la dignidad sobre la mesa. Al son de un valsecito, Sarmiento apunto\u0301 contra los gauchos por holgazanes. La biblia junto al calefo\u0301n. A nadie asombrari\u0301a leer sobre la fachada de la Ford, \u201cel trabajo dignifica al hombre\u201d. A la lucha de clases, se la llevo\u0301 puesta el Diablo.<\/p>\n<p>Al comienzo del capi\u0301tulo \u201cLos trabajos y los di\u0301as\u201d, de \u201cEl Juguete Rabioso\u201d, Silvio Astier habla con su madre. Ella le pide que trabaje, le dice que la plata no alcanza. \u201c\u00a1No hable de dinero, mama\u0301, por favor&#8230;! \u00a1No hable, ca\u0301llese&#8230;!\u201d, responde el hijo. Leo:<br \/>\n&#8211; Que\u0301 ma\u0301s quisiera que pudieras escribir.<br \/>\n&#8211; Eso no vale nada.<br \/>\n&#8211; El di\u0301a que Lila se reciba y tu\u0301 publiques&#8230;<br \/>\nEscribir. La plata no alcanza. Co\u0301mo, do\u0301nde, cua\u0301ndo, se preguntari\u0301a Roberto Arlt refrega\u0301ndose las manos sudadas contra el saco. \u201cVagar, vagar, vagar\u201d, repite contemplativo en su \u201cElogio a la vagancia\u201d. Roberto Arlt es un escritor proletario, un periodista a veinte centavos la hoja. Desde sus despachos, los pulcros escritores de una Buenos Aires oligarca, denunciaban: \u201cArlt escribe mal\u201d. Laburar, escribir.<br \/>\nAnte la premura impuesta por el campanilleo estridente de un reloj despertador, el Ne\u0301stor Vignale de Talesnik, reivindica el derecho a la fiaca. Y los de la empresa, que chillen. Pone todo patas para arriba, como ese otro que desde su despacho repite \u201cpreferiri\u0301a no hacerlo\u201d, de la mano de Melville. Entre la necesidad y el derecho, entre la contingencia y la aspiracio\u0301n.<br \/>\nEl dia\u0301logo citado entre la madre y el hijo, es una errata descomunal. Lo descubro cuando, con sorpresa, hojeo la edicio\u0301n de un amigo:<br \/>\n&#8211; Que\u0301 ma\u0301s quisiera que pudieras estudiar.<br \/>\n&#8211; Eso no vale nada.<br \/>\n&#8211; El di\u0301a que Lila se reciba&#8230;<br \/>\nPara\u0301, para\u0301. \u00bfQue\u0301 mano graciosa intervino la novela de Roberto Arlt?<br \/>\nLa persona contratada por Buro\u0301 Editor para dirigir la publicacio\u0301n de \u201cEl juguete rabioso\u201d que compre\u0301 hace veintitre\u0301s an\u0303os, \u00bfseri\u0301a un escritor fracasado, un trabajador explotado, o las dos cosas? Buro\u0301 es un mueble, pero tambie\u0301n significa \u201coficina\u201d (del france\u0301s \u201cbureau\u201d), y \u201co\u0301rgano dirigente de algunas asociaciones\u201d. \u201cBueno, esto con Borges, no pasaba\u201d, le aseguro a mi amigo, que se ri\u0301e a destajo.<br \/>\nExiste una genealogi\u0301a y una tipificacio\u0301n de las obras, que parte aguas, colocando de un lado lo culto y del otro, lo popular. \u00bfNorte\/Sur? No, Sur se llamaba la revista del grupo Florida. Y ya que esta\u0301, grietas hubo siempre, y mezcolanzas tambie\u0301n, o mejor, apropiaciones.<br \/>\nEn el siglo XX cambalache, no hay profesionalizacio\u0301n del escritor que se salve del efecto residual de esas memorias. Lo popular, vinculado a lo ano\u0301nimo, a las tiradas masivas, poco cuidado tiene con la figura del autor. Ha\u0301gase el trabajo de buscar las variantes de una letra de tango a lo largo del centenar de reimpresiones que alguna vez inundo\u0301 el mercado de las partituras destinadas a las orquestas locales. Imposible saber cua\u0301l letra es la original, ame\u0301n de las variaciones operadas por los mismos cantores, ame\u0301n de la ignorancia general sobre la autori\u0301a de las canciones.<br \/>\nRoberto Arlt lo sabi\u0301a: al pobre no lo respeta nadie, y no hay trabajo que salve. El del autor es un privilegio de clase. Autor\/autoridad. Y la literatura cosa de gente bien. Pero hay un sector social que en la primera mitad de siglo va transformando las ciudades, se las va apropiando, a las trompadas si hace falta. Y hace falta, por eso Arlt habla de un cross a la mandi\u0301bula para referirse a su literatura. Emerger es violentar, es violentar-se. \u201cEl violento oficio de escritor\u201d, dice Walsh. La mi\u0301stica del sacrificio, es un cuento italiano. Mejor atracar un banco, tomar el poder por asalto, o hacer como los alquimistas, inventar la rosa de cobre. Escribir, un suen\u0303o de malandrines. En la Buenos Aires desarrapada de los an\u0303os \u201830, ya es \u201cel subsuelo de la patria sublevado\u201d, como diri\u0301a Scalabrini Ortiz en \u201cTierra sin nada, tierra de profetas\u201d, una de\u0301cada despue\u0301s.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"page\" style=\"text-align: justify;\" title=\"Page 2\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>II<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201c\u00bfLos escritores esta\u0301n condenados a envejecer en la pobreza? Este martes se movilizan al Congreso\u201d, reza el titular de un diario. En la bajada: \u201cPiden por la sancio\u0301n de dos leyes que consideran urgentes, para contar con un re\u0301gimen jubilatorio y se cree el Instituto del Libro\u201d. La noticia es de noviembre del 2020.<\/p>\n<p>Kafka trabajaba en una oficina de seguros. Felisberto Herna\u0301ndez era pianista. Jack London fue empleado de una empresa de enlatados, pescador ilegal de ostras, traficante de opio y agente de la patrulla pesquera. Horacio Quiroga fue profesor, foto\u0301grafo y juez de paz. Alfonsina Storni era maestra. Roberto Bolan\u0303o fue vigilante nocturno de un camping, estibador, corrector y vendedor en un local de artesani\u0301as. Roberto Fogwill trabajaba en publicidad. Antonio Di Benedetto era periodista. He\u0301ctor Tizo\u0301n fue ministro, diploma\u0301tico y juez. Bucear en la biografi\u0301a de los escritores para ver co\u0301mo y de que\u0301 vivi\u0301an, resulta iluminador para el caso. Indagar en sus correspondencias y diarios, completa el panorama. La referencia al dinero como carencia, es una constante. Balzac escapaba de sus acreedores por una escalera secreta en la parte trasera de su casa. Melville, Vallejo, Salgari, murieron en la pobreza. En el mejor de los casos, los escritores se emplean en el periodismo, la correccio\u0301n, la traduccio\u0301n, la docencia, el dictado de talleres. El tiempo destinado a la escritura es el tiempo robado al trabajo asalariado, cuando no al suen\u0303o. Un oficio clandestino, un tiempo ilegal, un \u201ctrabajo de condenados\u201d, deci\u0301a Marguerite Duras. Del otro lado, la marginalidad. En \u201cPlaytime\u201d, Monsieur Hulot se pierde en un laberinto de oficinas regularmente emplazadas sobre una superficie infinita donde los empleados aparecen como los engranajes de una maquinaria perfectamente deshumanizada. La escena recuerda la oficina proyectada por Orson Welles para Joseph K, en su versio\u0301n fi\u0301lmica de \u201cEl Proceso\u201d. Las palabras finales del personaje, resuenan en eco. \u201cComo un perro\u201d, es el hilo que enhebra los cuerpos de una coleccio\u0301n de celebridades literarias. En el paisaje empresarial, se desarrollan todas las pesadillas. De esta encerrona pocos logran salir. Porque en el a\u0301baco de las producciones culturales, la cuenta da siempre negativo. El valor que producen los trabajadores de la cultura no tiene paga. A su invisibilizacio\u0301n colaboran mitificaciones de la ma\u0301s variada i\u0301ndole y una disputa de clase situada en la evolucio\u0301n social de la literatura. De atributo de una e\u0301lite que pagaba escritores lo mismo que zapatos, a producto de consumo en el amplio mercado de los bienes culturales. La autonomi\u0301a del arte, como eslogan de las clases dominantes, redunda en la espiritualizacio\u0301n del artista. La literatura, no como pra\u0301ctica social, sino como emanacio\u0301n celeste.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>III<\/p>\n<p>Cuando en la apertura de la 46o Feria del Libro, Guillermo Saccomano titula a su conferencia \u201cUn oficio terrestre\u201d, sen\u0303alando\/denunciando la situacio\u0301n de precariedad que enfrentan los agentes del mundo del libro, en especial los escritores, la referencia a Rodolfo Walsh (\u201cLos oficios terrestres\u201d, 1967) no es vana. El escritor, no es un espi\u0301ritu flotante, ni una mente desasida de la carne y sus necesidades mundanas. Quie\u0301n sino Walsh tenso\u0301 hasta semejante punto la relacio\u0301n entre cuerpo y escritura.<\/p>\n<p>En \u201cLos diarios de Emilio Renzi\u201d, Ricardo Piglia escribe: \u201cSe pusieron todos en mi contra no bien puse en cuestio\u0301n la autonomi\u0301a de la literatura, mejor, la ilusio\u0301n de autonomi\u0301a en la literatura. Reaccio\u0301n intempestiva cla\u0301sica de la izquierda liberal, que considera la cultura un campo neutro en el que se trata de tener posiciones abstractas. Cualquier discusio\u0301n sobre la condicio\u0301n concreta del trabajo intelectual los hace unirse en la defensa de sus quintas personales. Esta\u0301n acostumbrados a discutir con los peronistas y defender la alta cultura, pero no esta\u0301n preparados a enfrentar una estrategia de vanguardia que busque intervenir en las relaciones del arte con la sociedad (y no a la<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"page\" title=\"Page 3\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p style=\"text-align: justify;\">inversa: de que\u0301 modo se ve la sociedad en el arte), o mejor, cua\u0301l es la funcio\u0301n del arte en la sociedad.\u201d<br \/>\nCuando Roberto Arlt, en el pro\u0301logo a \u201cLos Lanzallamas\u201d anuncia que \u201cel futuro es nuestro, por prepotencia de trabajo\u201d, la palabra \u201cprepotencia\u201d \u00bfda el golpe en la tecla o el tiro de gracia? Si Arlt logro\u0301 instalarse co\u0301modamente en el canon de la literatura nacional que preconizan las historias literarias de al menos los u\u0301ltimos cuarenta an\u0303os, no logro\u0301 nunca vivir de la venta de sus libros. Parece que hay trabajos, y trabajos. No hay puchero que alcance a pagar la literatura, y todavi\u0301a hoy, la figura del escritor se debate entre lo espiritual y lo terreno. La condicio\u0301n de po\u0301stumos es, adema\u0301s de desgraciada, conveniente. Arlt muere a los 42 an\u0303os, de un paro cardi\u0301aco, en una pensio\u0301n de la calle Olazabal, con setenta centavos en el bolsillo, segu\u0301n cuenta su viuda.<\/p>\n<p>Por\u00a0<strong>Tamara Rutinelli<\/strong><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I &nbsp; \u201cAl que madruga, Zeus lo ayuda\u201d, parece que dijo Hesi\u0301odo. Bajando a Zeus de un hondazo, Marx puso el asunto de la dignidad sobre la mesa. Al son de un valsecito, Sarmiento apunto\u0301 contra los gauchos por holgazanes. La biblia junto al calefo\u0301n. 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